viernes, 29 de julio de 2016

En la Historia, el pez chico se come al grande

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Más allá de la fuerza y de la coacción, lo que caracteriza a los regímenes autoritarios e la necesidad de imponer una verdad. Nada repele más al poder que la divergencia. Por ello necesita asegurarse que su visión del mundo es única y verdadera. El poder absoluto es dogmático por naturaleza; no debe ser discutido, como nos han enseñado de Orwell a Foucault. Es la verdad y punto. Nada satisface más al régimen autoritario que la retractación, que desandar el camino reconociendo el error. Los regímenes más autoritarios disfrutan difundiendo las imágenes de personas reconociendo estar equivocadas.
La práctica totalidad de los medios egipcios traen destacada la noticia de la condena a un año de cárcel del que fuera Auditor General del Estado, Hisham Geneina. Este caso lo hemos tratado con anterioridad y esta es la noticia tal como nos las ofrece escuetamente el periódico estatal Ahram Online:

A Cairo misdemeanor court sentenced Thursday afternoon the country's former top auditor Hisham Geneina to one year in jail and an EGP 20,000 fine for “spreading false news” about alleged corruption in the public sector. The court also set EGP 10,000 bail pending an appeal.
After the verdict was announced, Geneina told Al-Ahram Arabic news website that he intends to post the bail and proceed with an appeal to prove his innocence of any wrongdoing.
Geneina, the former head of the Central Auditing Agency, is accused of “spreading false news to disturb public order” over his report claiming that theft by public officials has cost the country’s treasury EGP 600 billion since 2012.
In January, Egypt's prosecutor-general issued a gag order on the publishing of details from Geneina's report.
In March, President Abdel-Fattah El-Sisi dismissed Geneina from his post and appointed his deputy, Hesham Badawy, as the acting head of the Central Auditing Agency. Shortly after, Egypt's parliament confirmed Badawy as new top editor.
State Security prosecutors charged that Geneina had exaggerated the sums lost to corruption by including violations that took place prior to 2012 in his reports, and that he had abused his position as head auditor in gathering documents to make his case.
Geneina has maintained that his estimation of losses to government accrued due to corrupt practices referred to the three years after 2012.*


El caso muestra el concepto de "verdad" y de sus efectos que caracteriza al régimen egipcio. El principio general es que cualquier información que pudiera afectar a la percepción positiva de Egipto es, por principio, "falsa". En la categoría de "falso" entra todo lo que el gobierno egipcio niega: es "falso" que haya desapariciones, por más que los familiares no encuentren a sus desapariciones; es "falso" que haya habido un atentado contra el avión ruso, por más que los rusos, los terroristas y todo el planeta lo den por hecho, es falso que Giulio Regeni haya sido secuestrado, torturado y asesinado, es falso que las islas de Tiran y Sanafir hayan sido egipcias, etc. Este "etcétera" es larguísimo pues las contradicciones del régimen son constantes y cada vez mayores en cantidad e intensidad, por decirlo así. Desde su propia "ficción fundacional" (la autodescripción de su origen) hasta el último acto realizado debe haber esa coherencia discursiva que repite que es "liberal", "antiterrorista", "moderado", etc.

El hundimiento del turismo, por ejemplo, no se debe a las circunstancias negativas que el gobierno acumula, incluido el bombardeo de turistas mejicanos por parte del Ejército. Se debe a campañas engañosas creadas por los enemigos de Egipto para hacer fracasar sus proyectos. La ampliación del Canal de Suez fue presentada como un gran logro del poder egipcio, de su capacidad de sorprender al mundo con obras faraónicas. Los que se sorprendieron realmente eran los expertos en tráfico y comercio internacional que anunciaban una crisis por llegar y el consiguiente descenso del tráfico en la zona. Pero decir eso era "alta traición" y había que quedarse con la imagen del presidente, con uniforme militar esta vez, agitando la banderita para animar a todos en aquella inútil obra cuyos costes se desconocen y que significó el desplazamiento de muchas personas a las que no se dio opción. Hoy las cifras del tráfico son un desafío a la verdad oficial. También fueron tildados de "traidores" o de "conspiradores" internacionales los biólogos que hablaban de la incidencia en el eco sistema.


Mada Masr incluye hoy un divertido artículo —un fino ejercicio de ironía, como se hace explícito al final— con el título "Spy sharks in Egypt: A history" en el que se recogen las informaciones sobre los "incidentes" con tiburones y que también han sido vistos como conspiraciones contra Egipto. El artículo, muestra del humor egipcio cuando le dejan salir, recoge informaciones sobre los casos:

Egypt faces many and various ills — there are problems with the economy, problems with tourism, problems with human rights. But perhaps the greatest of its problems are often invisible. Gliding underneath the water, with only a proud fin to signal its presence — a menace to national security and tourism alike — we speak of none other than the spy shark.
The most recent shark attack was in Ain Sokhna in June 2016, when spy sharks were delivered by shadowy “international organizations" in a suitcase to terrorize innocent swimmers.**


El humor egipcio acaba riéndose del ridículo de las conspiraciones constantes. Recordemos que aquí le dedicamos una entrada del blog (ver entrada) precisamente al ataque de un tiburón a un joven egipcio. Con una rapidez insólita y en fin de semana, los expertos por un lado y las autoridades por otro fueron alejando el incidente de las playas para tranquilizar al turismo, además de sentenciar finalmente al joven por haber provocado a los pacífico tiburones mar adentro, que es donde deben estar. Las bromas del artículo tienen un fondo (y una superficie) de verdad. El texto se cierra con la siguiente nota: « This is a satirical article, written in response to local media reports on shark sightings in Egypt in recent weeks»**.
Hablar de los ataques de los tiburones es parecido a lo que ha hecho Hisham Geneina: difundir noticias falsas. Cuando le puso cifras a la corrupción existente en Egipto, inmediatamente fue atacado y acusado. En primer lugar de ser un agente de los Hermanos Musulmanes. Es la acusación más obvia y recurrente. Inmediatamente se pusieron en marcha los mecanismos para establecer "dos verdades": que Geneina era un terrorista y que la corrupción era mucho menor de la expresada por sus cálculos escandalosos.


El absurdo del régimen egipcio ha llegado a tal extremo que no se puede decir que existe la corrupción cuando fue ella en gran medida la responsable de la caída del régimen de Hosni Mubarak. En estos días se ha condenado a otro ministro —el de turismo— por ganancias ilícitas. No es el único, desde luego. ¿Por qué no decirlo? ¿Por qué es alta traición hacerlo si es un problema real, algo que todos los egipcios conocen y padecen por décadas?
La respuesta es "hipocresía". Hay una hipocresía personal que se puede trasladar a un régimen en su totalidad. Esto es factible cuando el régimen asume una características de perfección incuestionable. El ejercicio de humor constante de los egipcios respecto al poder es precisamente por sus pretensiones de "verdad" —diga lo que diga— y de "respetabilidad" —haga lo que haga—. El poder es el poder, la verdad, la seriedad contraria a lo carnavalesco bajtiniano. Por eso el poder es monológico: una sola, dogmática y autoritaria voz. Desde este principio es fácil entender que la "solución" al radicalismo sea que los sermones de los viernes se escriban todos en el Ministerio. Un sola voz en todos los ámbitos.


Lo monológico, autoritario, es enemigo de lo que abre otras posibilidades, enfoques distintos. Sus versiones y soluciones deben ser únicas, convirtiendo todas las demás en mentiras. De ahí las condenas constantes a periodistas y artistas por la divergencia. Los que han sido encerrados por decir que las islas de Tiran y Sanafir pertenecen a Egipto después de que el presidente —en un ejemplo claro de "el Estado soy yo"— se las diera ("devolviera" en la versión oficial, la verdadera) al rey Salman de Arabia Saudí, una amigo. Repetir lo que ponen los libros de texto es traición.
Un ejemplo más de intransigencia monológica en estos días nos lo ofrece la campaña contra el filme de Mohamed Diab, "Clash", un tema destacado en toda la prensa y motivo de controversia. El filme se estrenó en el Festival de Cannes con gran éxito, pero al gobierno no le gusta —como la cuantificación de la corrupción, como los tiburones que muerden a los provocadores bañistas— la visión que se da del país, algo que considera que es misión suya, por lo que el director se queja de las campañas en su contra. Egypt Independent lo cuenta así:

Movie director Mohammed Diab has expressed his anger at alleged attempts to undermine the Egyptian release of his political drama “Eshtibak" (Clash, 2016), which went on general release in Egypt on Wednesday.
The controversial movie is being shown at 36 cinemas across the country, having premiered in Egypt on Sunday.
However, Diab says that the release has been hampered on several fronts, due to factors that are more than coincidental, and that reflect the government’s desire to see the film flop at the box office.
"Some cinemas did not display the posters, and the poster distributor withdrew just a few days before the movie release in Egypt. All of these things were more than a coincidence. They were intentional," he said.
He also alleges that the government had originally planned to sabotage the film after its release, limiting it to just a few screens and then removing it after just a few days, suggesting the movie was a flop with audiences.
However, Diab claims the government dropped the plan after it saw how popular the movie had become internationally, receiving high praise from foreign critics and movie industry insiders, despite being panned by many Egyptian reviewers on political grounds.
The 98-minute film, written and directed by Diab, depicts the political turbulence and uncertainty after the ouster of former president Mohamed Morsi in 2013, particularly the conflict between supporters of the Muslim Brotherhood and those backing the military.
The film was set entirely in the back of a police van, into which both Brotherhood and military supporters had been thrown in the wake of demonstrations following the overthrown of Morsi in July 2013.***


A los gobiernos autoritarios no les suelen gustar los espejos y prefieren los retratos de encargo, en los que es más fácil salir favorecidos. Pero el papel del arte es sostener el espejo de las percepciones ante los caminos descuidados de la sociedad, por usar el símil de Stendhal.
Puede que realmente sea el foco internacional en el caso lo que ha hecho que los obstáculos sean más sinuosos y discretos de lo habitual. El propio director y guionista, Diab —que ha pedido que no juzguen el filme antes de verlo, algo inútil, pues verlo ya es complicidad— se ha encargado de difundir una carta de apoyo firmada por el actor Tom Hanks en la que valora el filme, el trabajo de los actores y —lo más importante— su capacidad para mostrar un Egipto más allá del "terrorismo" y las "pirámides", que son las dos formas de presencia egipcia mayoritarias en el exterior, por más que les pese a los que creen que la humanidad entera pasa el día pensando en cómo hacer que Egipto fracase. No es fácil corregir esto cuando todo el día se está repitiendo que esa conspiración existe.


Pero la hipocresía gubernamental y del régimen en su conjunto vive en una ficción y por eso le asustan las otras ficciones, las del Arte, que tienen una capacidad de revelación frente a las suyas, cuya función es la ocultación. El artículo sobre los "tiburones espías" es literario, no por ello falso. Revela más sobre lo que está ocurriendo en el Egipto actual que cualquiera de las declaraciones absurdas del Ministro de Asuntos Exteriores contando al mundo lo equivocado que está. Por eso el arte y los artistas sufren censura y represión respectivamente. Lo que quedarán como Historia de lo ocurrido estos años serán películas, grafitis, novelas, canciones, etc. todo lo que no ha sido contaminado por el oficialismo del poder. La producción oficialista se desechará como fruto de la propaganda, destinada a encubrir lo que ocurre.
Es difícil que los problemas que padece Egipto se solucionen de esta forma, ocultando lo que ocurre y sancionando o silenciando a los que tienen una versión distinta de la realidad. Parte del problema —cada vez más— son las malas soluciones. Es decir, las que le parecen buenas.


El director Mohamed Diab ha tratado de hacer una película sobre el país, sobre su realidad conflictiva. En vez de ocultar los problemas y las tensiones vividas y actuales, el régimen prefiere su propia versión:

“The film is not attacking anyone. It just depicts the hysteria and polarization in the country in a humane way, and that was the opinion of various cinema critics with a variety of political affiliations,” Diab said.
The film has been slammed in the Egyptian media for allegedly misrepresenting the range of political opinions in the country and depicting Egypt in a bad light. Amany a-Khiat, the presenter of the TV show “Ana Masr”, aired a report about Diab, describing him as an activist who was educated abroad and who is disloyal to Egypt.
However, despite the rough reaction in Egypt, Eshtibak was selected to open the "Un Certain Regard" category at the Cannes Film Festival this year and received several good reviews in the international press.
Obstructing the film's distribution in Egypt would be a "scandal", says Diab, after it got such a positive response at Cannes.
Diab said that the film was sold to 20 countries in Europe, North America, Latin America and Asia. It will be screened in around 200 theaters in France.
“But the most important success should be in Egypt and with the Egyptians whom the film is targeting,” Diab said.***


La explicación es obvia: Diab ha sido educado en el extranjero. ¡Empezáramos por ahí! No hace falta explicar mucho más; todo queda claro. "Activista" y "desleal". Debería compartir celda con Hisham Geneina, pues ambos son culpables del mismo delito: difundir mentiras para hundir a Egipto. Todos los que se han formado en el extranjero —¡qué remedio!— padecen similares sospechas: ¿qué has aprendido allí, sigues siendo egipcio o egipcia o en el extranjero te han cambiado?

Se equivoca Diab en una cosa: no es necesario atacar a nadie. La simple divergencia entre la verdad oficial y cualquier otra formulación es considerada como un ataque. No hace falta más. Lo mismo ha ocurrido con otros filmes, novelas o cualquier otra forma de arte. Si la gente quiere entender cómo funciona el acoso sexual en Egipto no escucha los discurso oficiales; ve la película de Mohamed Diab "Cairo 678" (678, 2010) en la que se ve cómo el poder egipcio (era la época de Mubarak) niega la existencia de los problemas.
Cada día que pasa es más difícil mantener las palabras aisladas de la realidad, cada hay más distancia entre lo que se cuenta y lo que se ve. Y cada día habrá más personas tentadas a decir que eso no es así. Tendrán la tentación de contarlo en una novela, en un artículo, con fotografías, en pinturas, en obras de teatro... Y la respuesta tendrá que ser cada vez más dura y absurda. ¡Son malos egipcios, desleales! Silenciándolos, castigándolos, lo único que consigue en régimen es profundizar en su propia ceguera, ahondar en sus errores y no resolver nada, pues todo se agravará ante la ausencia de una crítica verdadera, que es de donde saldrían soluciones a los problemas. Pero el presidente ya les advirtió a todos que las mentiras estaban sueltas y que solo debían escucharle a él. No hace falta más.
A diferencia de lo que ocurre en la Naturaleza, en donde el pez grande se come al chico o el tiburón al bañista, en la Historia es frecuente que sea el pez chico, si la verdad está de su lado, el que se acabe zampando al tiburón. Por muy potentes que sean los altavoces, no hay mucho que hacer si la orquesta es incompetente y la música mala.


* "Egypt's former top auditor Geneina sentenced to 1 year in jail for 'spreading false news'; court sets bail" Ahram Online
** "Spy sharks in Egypt: A history" 27/07/2016 http://www.madamasr.com/sections/lifestyle/spy-sharks-egypt-history
*** "Director of political film 'Clash' angry at efforts to sabotage Egyptian release" Egypt Independent 27/07/2016 http://www.egyptindependent.com//news/director-political-film-clash-angry-efforts-sabotage-egyptian-release





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