domingo, 17 de julio de 2016

El golpe: alegrías, condenas y negocios

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Un intento de golpe de Estado tiene siempre algo de test. Como la incertidumbre dura unas cuantas horas (o días), los análisis de lo que se dice o de lo que no se dice suelen ser interesantes. También sirve para ver el grado de conocimiento de la situación "general" de los evaluadores. Quedó claro, por ejemplo, que si quieres tener una buena información en Radio Televisión Española, el equipo que debatía sobre lo ocurrido en el mundo un viernes por la noche, un 15 de julio, no es el más indicado. Cuando alguien introdujo el rumor de que "Merkel le había denegado el asilo a Erdogan", la respuesta de uno de los contertulios es que solo le quedaban "Rusia e Irán para pedir asilo". No sé lo iraníes lo que pensarían, pero seguro que los rusos estaban "encantados de acogerlo" tras haberles derribado un avión no hace mucho. Después establecieron una conexión con el secretario de Relaciones Exteriores del PP quien, con buen juicio, se negó a evaluar la situación hasta saber más. Preguntado sobre cómo estaba el "ambiente por allá", les dijo que no estaba en Turquía, sino en España. Otra metedura de pata con pocos minutos de diferencia.
Podemos entender que no sea fácil llevar a un estudio a un experto sobre cualquier tema un viernes a las 11'30 de la noche en julio, pero los titulares del equipo dejan mucho que desear en este caso y el sistema de llamar a los partidos políticos para que opinen —más allá del error de localización— ha generado una forma perversa —pero barata— de informar. Quede como queja.


Un lugar interesante desde el que percibir informativamente el intento turco de golpe es Egipto. La rivalidad pareja de Egipto y Turquía, cada uno en un extremo de la zona, hace que el análisis ofrezca interés. Es lo que ha hecho la publicación Mada Masr con el anticipador título de "Egyptian media prematurely declares overthrow of Erdogan". Los medios egipcios se dejaron llevar por el deseo.
En cierto sentido, el golpe de estado turco era importante para Egipto por varias cuestiones. En primer lugar, eliminaba a un rival directo en la figura de Recep Tayyip Erdogan. El presidente turco se ha manifestado repetidamente en contra del régimen de El-Sisi, el nacido del 30 de junio de 2013. Erdogan no ha perdido ocasión de atacar y manifestar su rechazo contra el régimen respaldado por los militares. En segundo lugar, Erdogan ha dado cobijo y fuerza a los Hermanos Musulmanes tras su derrocamiento. El partido de Erdogan forma parte del grupo de partidos islamistas de los Hermanos; son de la misma cuerda, pero con destinos distintos. En tercer lugar —y quizá más interesante— la caída de Erdogan se veía como una especie de destino histórico de los islamistas, derrocados por el Ejército salvador.


En este último punto, la caída de Erdogan a manos del Ejército turco se consideraba como un caso de justicia histórica, por decirlo así, que confirma la validez del caso egipcio y su propio golpe de estado. El golpe, según declaraciones, se daba en nombre de la democracia y para frenar el sectarismo y la corrupción del gobierno islamista de Erdogan. Las razones son parecidas a las que llevaron al golpe en Egipto.
Pero la diferencia es enorme en el sentido histórico: en Egipto el golpe se da tras las protestas masivas contra el sectarismo de Morsi, si bien no se pide un golpe sino su dimisión y la convocatoria de elecciones anticipadas para corregir el engaño de los islamistas que han prometido gobernar para todos para recibir los votos de los que se niegan a votar al candidato de los militares, Safiq.
Tras señalar la rapidez con que vendieron la piel del oso sin tenerlo atrapado, Mada Masr repasa la información de algunos medios:

Al-Ahram, the flagship state-owned newspaper announced in its main headline “Turkish army overthrows Erdogan,” reporting on the initial hours of the attempted coup where it looked like it might succeed when the military blocked the two main bridges in Ankara and the president was rumored to have fled the country. Similarly state-owned Akhbar-Al-Youm declares in its main headline “A military coup in Turkey,” continuing in its subhead “The military announced it has taken charge to protect democracy and human rights, Erdogan calls on citizens to go down to the streets to protect ‘legitimacy.’”
The placing of the word legitimacy in quotes suggests that the newspaper is drawing a parallel with Egypt where Morsi used the word repeatedly in his final speeches as president and it became for a rallying cry for his supporters in the period immediately following his ouster.
Privately-owned Al-Masry Al-Youm led with a similar headline declaring Erdogan’s downfall. Other papers, such as Al-Watan, made changes to their print edition. Al-Watan’s first edition declared “The military rules Turkey and overthrows Erdogan” and reports on rumors that Erdogan had requested asylum in Germany. However, the paper edited its second edition with no mention of the events in Turkey.
Youm7 addressed the events with a story on Friday night posted on the paper’s social media accounts about “the reasons for Erdogan’s fall,” listing animosity towards Egypt as one of them. However, when it turned out that Erdogan would remain president, Youm7 shifted its strategy with a story declaring that the coup was a “farcical show” orchestrated by Erdogan to further cement his powers.*


Los deseos y los paralelismos buscados por la prensa egipcia ante el "odiado" Erdogan se han quedado en poco, pero se percibe la frustración porque no haya caído un enemigo.
La situación turca se complica mucho. Turquía, en estos momentos, es un espacio de una enorme complejidad donde cualquier incidente puede costar un infarto en las cancillerías de todo el mundo. Por muy odioso que resulte Erdogan y cada vez más autoritario su régimen, lo último que quieren los que ya tienen dolores de cabeza con la situación en Oriente Medio es un cambio de juego en el tablero que lo convierta en mayor incertidumbre y riesgo de cada acción. Una guerra civil en Turquía es lo último que nadie desea a menos que carezca de un mínimo de cordura.


Puede que la acción fallida de los militares retrase en décadas un cambio islamista en Turquía, siempre y cuando no haya sido un ensayo general. Sorprende que un Ejército con cierta tradición en estas prácticas se haya lanzado a la aventura con tan pocas garantías sabedor del alto riesgo de la operación. Erdogan ya tiene la nueva excusa (no necesita muchas) para avanzar en las purgas del Estados, haciendo desaparecer a todos los que se le oponen y ampliando la penetración islamista en todos los rincones.
Egipto no pierde un enemigo, sino que lo amplía. Para que no haya dudas, Egyptian Streets nos deja una noticia producida hoy mismo:

Egypt blocked a United Nations Security Council U.S.-drafted statement condemning the military coup attempt in Turkey over the phrasing of a clause.
According to Egypt’s Ministry of Foreign Affairs spokesman, the initial statement, which requires all members of the council to agree to in order to pass, urged all parties to “respect the democratically elected government of Turkey.” Egypt opposed this statement as it believed that the 15-member Security Council is “in no position to qualify or label [the Turkish] government, or any government, as democratically elected or not.”
Instead, Egypt proposed to change the phrasing to urging parties in Turkey to “respect the democratic and constitutional principles and the rule of law.”
However, the United States, which has been accused by some figures in Turkey of orchestrating the coup attempt, and the United Kingdom objected to the change, resulting in no statement of condemnation being passed.
Egypt expressed surprise at the rejection of its amendment and criticized the media for claiming it had solely obstructed the condemnation.**


Con esto se asegura el odio eterno de Erdogan y un nuevo tema de conflicto bilateral. Cuando Erdogan consiga asegurarse de que tiene todo bajo control, se ocupara de Egipto y del gobierno de El-Sisi. Más allá del juego de palabras, está el odio profundo de los gobiernos de ambos países.
La rivalidad turca y egipcia no es nueva. Se han acabado los tiempos en los que Turquía era propuesta como modelo de democracia para los países musulmanes: miembro de la OTAN, candidato a la Unión Europea, democracia. Sin embargo, esos no son los objetivos reales de los islamistas, solo vías para conseguir sus objetivos. Erdogan ha dejado claras sus formas para todos los que lo han querido ver. Lo padecen todos aquellos que se le oponen. Es dudosa su lucha con el Estado Islámico y Occidente ha tenido que confiar en los kurdos, lo que le sirvió a Erdogan para romper la tregua que tenían y atacarlos. Los motivos eran claros: no consiguió poder electoral suficiente y rompió la tregua para evitar que existiera una alianza de la oposición, devolviendo a los kurdos a la guerra civil.
Cuando Morsi subió al poder, lo negocios entre Turquía y Egipto subieron. Los avispados islamistas constituyen por sus cúspides un club de negocios entre ellos. Cuando llegan al poder refuerzan sus lazos con las ventas; negocios cerrados rápidamente.


Al-Monitor publicó en 2013, tras el golpe militar en Egipto, un artículo mostrando la preocupación de los inversores turcos que se habían lanzado a los negocios. Una vez invertido su dinero, les preocupaba la excesivamente beligerante actitud de Erdogan ante la caída de Morsi, señala la publicación, esperando que a Erdogan se le pasara pronto la furia y no se resintieran los negocios.
Señalaba el artículo, titulado "Will Erdogan's Policies Endanger Turkish Investments in Egypt?" y escrito apenas unos días después de la caída de Morsi esta preocupación:

Turkish businessmen, who have invested $2 billion in Egypt, are seriously worried by the AKP-led government’s policy of supporting deposed President Mohammed Morsi and not recognizing the new government that came in with the coup.
We spoke with many businessmen to find out how the uprising and the coup in Egypt is affecting the Turkish business world. Most of the investors are known to be close to the ruling AKP government. We found them in shock, but much more cool-headed than the politicians.
When we asked them about the fate of their investments in Egypt,  it became clear that they didn’t yet have adequate information. One of them said, “We don’t yet have a complete damage report. We are all trying to understanding the situation in our workplaces. We will have a joint meeting next week and try to consolidate our views.”
Turkish bosses, who have about 60,000 Egyptians working for them, oppose the coup. But they don’t want the relations between the two countries to reach a point of irreparability, as happened with Syria. They have concerns about Prime Minister Recep Tayyip Erdogan’s unparalleled tough position against the Egyptian military administration, and hope he will change it. We understand that they don’t want to take this up directly with Erdogan. None of the businessmen we spoke with agreed to the use of their names for this article.
One businessman said, “The prime minister will change. In the end, this is a global game. Turkey will act according to its own interests. What is important now is to transfer power to civilians in Egypt as soon as possible.”***


Pero la ira de Erdogan no se aplaca fácilmente y los inversores turcos se encontraron con serios problemas en un país al que se declaraba enemigo y con el que las relaciones incluso hoy siguen sin normalizarse. Es dudoso que tras el veto en Naciones Unidas, se puedan normalizar en cualquier sentido.
El artículo señalaba un aspecto global de las inversiones turcas y la estrategia de Erdogan a través de las relaciones comerciales entre los países. Para Turquía los países de la zona de Oriente Medio cumplían una labor importante en su desarrollo de las inversiones. Por decirlo así, el imperio otomano resucitaba con un ejército de inversores dispuestos a hacerse con los negocios de la zona:

Erdogan's policies to shape a Sunni bloc in the Middle East and North Africa were strongly supported by the Turkish business world. This provided the Anatolian capital an important source of income. Many businessmen succeeded in turning their increasingly friendly relations into trade and money. Friendly relations with countries of the former Ottoman [Empire] — which are rich in energy resources, but way behind Turkey in production and consumption — offered economic opportunities.
Turkey’s success story in former Ottoman lands is reflected in the numbers. For example, exports to the MENA region boomed by fourfold in the last seven years. Exports to these lands, which were $12.7 billion in 2005, climbed to $52 billion in 2012. Meanwhile, growth in exports to EU countries slowed and the EU’s share in Turkish exports decreased from 56% to 38%.***

Es la versión en la sombra del islamismo: los negocios. Mientras por abajo se vende radicalismo, por arriba los ricos hacen negocios a la sombra de la fe. Cuando las inversiones peligran, como hemos visto con las reacciones de los que invirtieron en Egipto y ahora temían las reacciones de su presidente Erdogan, las diferencias parecen menores y el destino del piadoso Morsi deja de importar tanto. Pero Erdogan es inflexible en sus fobias y frustraciones. El fallido Egipto islamista de los Hermanos Musulmanes le ha sacado de sus casillas pues le pone en pie de guerra un rival que no juega a la renovación del Imperio Otomano, como le gusta pensar a Erdogan, sino que juega a otro tipo de prestigio.

El medio terminaba su artículo de 2013 con una frase clara y concisa: "In a nutshell, Egypt is a market that must not be lost for Turkish businessmen close to the AKP, who have made almost all the Turkish investments there."*** Los negocios del AKP y de Erdogan pueden haberles salido mal.
Queda por ver si el Ejército turco acepta su desmantelamiento o si dan el salto definitivo al poder, lo que llevaría a una situación con cierto parecido a la egipcia, por un lado, pero profundamente diferente por otro, con un resultado muy incierto. Los años en el poder no han sido desaprovechados. Y la situación en la zona no hace que muchos apoyen nuevas aventuras que introduzcan más caos. Los islamistas turcos son como los egipcios (o como todos), pasan rápidamente de sonreír cuando les va bien al explosivo cuando les va mal.
Hoy por hoy, Erdogan sigue. Los golpistas militares le han llamado "traidor". Habrá que esperar a que esa acusación se aclare y sepamos a qué se referían. El golpe a la turca puede que solo esté comenzando su andadura.
Lo cierto es que el caos aumenta en la zona, que se vuelve más problemática si cabe. Del caos solo se beneficia el Estado Islámico que ve cómo la energía para frenarlos se desvía hacia otros derroteros. 



* "Egyptian media prematurely declares overthrow of Erdogan"  Mada Masr 16/07/2016 http://www.madamasr.com/news/egyptian-media-prematurely-declares-overthrow-erdogan
** "Egypt Blocks UN Condemnation of Military Coup Attempt in Turkey" Egyptian Streets 17/07/2016 http://egyptianstreets.com/2016/07/17/egypt-blocks-un-condemnation-of-military-coup-attempt-in-turkey/

*** "Will Erdogan's Policies Endanger Turkish Investments in Egypt? Al-Monitor 10/07/2013 http://www.al-monitor.com/pulse/business/2013/07/turkey-businessmen-egypt-fear-erdogan-support-morsi.html#ixzz4Ef0p7W9z




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