lunes, 27 de junio de 2016

Backpedaling o los arrepentidos

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Todavía estaban calientes los votos, recién salidos de las urnas, y ya estaban los británicos arrepentidos. No le dio tiempo a Nigel Farage a tomarse una segunda pinta ni a Boris Johnson a sacarse la mano de los bolsillos y ya les estaban abucheando. Todavía estaba Marine Le Pen pidiendo un  referéndum en Francia cuando ya en Gran Bretaña había dos millones de firmas pidiendo otro para no salir o para volver a entrar. Los británicos comprendieron al fin que lo que estaban destruyendo no era Europa, sino la Gran Bretaña, con Escocia pidiendo la independencia, Londres queriendo ser una isla dentro de una isla para quedarse mientras que ellos, ellos... En fin...


El fenómeno inverso al Brexit ha tenido un bautizo instantáneo: "Bregret". The New York Times ha hablado expresivamente de "backpedaling" ("Having Won, Some ‘Brexit’ Campaigners Begin Backpedaling") mientras nos muestra a un enérgico Boris Johnson haciendo campaña a la sombra de un autocar decorado con una promesa: enviar 350 millones de libras por semana a la Seguridad Social nacional en vez de a la parasitaria Europa.


El Mundo recoge algo peor, la confesión del crimen por parte de los perpetradores de la salida que, probablemente abrumados por sus propias trolas políticas, se encuentran con la mirada de los hijos, esos jóvenes que mayoritariamente, el 75% (¡se dice pronto!) querían quedarse:

Horas después del triunfo del 'Brexit', sus defensores han reconocido que algunas de sus promesas de campaña -como el fin de la "libertad de movimientos" para reducir la inmigración o la desviación de 430 millones de euros semanales a la seguridad social- no van a poder cumplirse con la salida de la UE. El reconocimiento entre dientes y la sensación de incertidumbre total que se respira en el país han provocado lo que ya se ha bautizado el "Bregret": el arrepentimiento por la ruptura con Europa.
La cadena de televisión ITV fue la primera en captar ese fenómeno incipiente, que corre como la espuma con el hashtag #Bregret en las redes sociales. Mandy Suthi, estudiante e hijo de inmigrantes indios, que si tuviera ocasión de volver a votar lo haría por la "permanencia" en vez de por la "salida", tras comprobar que los peores presagios "se están haciendo realidad".
Decenas de votantes llamaron a la Comisión Electoral el mismo viernes para preguntar si podían cambiar su voto y reconocer que habían optado por la opción "leave" en señal de "protesta", pero con la certidumbre de que el Reino Unido se iba a quedar dentro de la UE, según informe 'The Independent'.**


¿Se recuerda algo así? ¿Tan rápido? Las explicaciones que algunos dan nos muestran los peligros de cierta forma de entender la política. Hay mucha gente que quería dar un palmetazo a David Cameron, nos explican, pero que no querían salir realmente de la Unión Europea. Y uno empieza a darse cuenta que la gente vive con un desfase tanta elección, que se irrita tanto que no espera a las siguientes generales para castigar al gobierno, sino que le castiga en la primera que llega, sea el motivo que sea.
Los que hablan de la irracionalidad política estarían en lo cierto al suponerse que si Cameron hubiera hecho campaña por el "no", ahora lo británicos serían los más europeístas de toda la Unión. ¿Es esto normal? ¡Vaya usted a saber!


La democracia se hizo para tomar decisiones, no para llevar la contraria. Pero los nuevos sistemas de motivación requieren que el ciudadano esté siempre enfadado por algo y que el voto sea siempre, a ser posible, de castigo. Por males reales o imaginarios, lo cierto es que el voto se hace cada vez más con sentimientos primarios y cada vez menos con la calculadora o el tratado filosófico en la mano.
The Washington Post titula "Brexit leaders are walking back some of their biggest promises" y nos deja una imagen insólita de Nigel Farage, con una cara que no le habíamos visto en la vida, aunque su repertorio es amplio. El periódico reproduce sus palabras como "ganador" del referéndum por la salida:

Nigel Farage was perhaps the loudest voice calling for Britain's exit from the European Union, though he wasn't officially part of the "Leave" campaign. As leader of the United Kingdom Independence Party, he represented the isolationist, anti-immigration core of the Brexit movement. Speaking to the host of ITV's "Good Morning Britain," Farage called one of the "leave" campaign's biggest promises a "mistake," though he distanced himself from the decision to make the promise in the first place.
Host: "The 350 million pounds a week that we send to the E.U., which we will no longer send to the E.U., can you guarantee that's going to go to the NHS [Britain's National Health Service]?"
Farage: "No, I can't, and I would never have made that claim. It is one of the mistakes that, I think, the 'leave' campaign made."
Host: "Hold on a moment. That was one of your adverts."
They then sparred over whether it was the "leave" campaign's advertisement or Farage's in particular, before moving on. The advertisement was the campaign's, not Farage's.
Host: "That's why many people voted."
Farage: "They made a mistake doing that."
Host: "You're saying after 17 million people have voted for 'leave,' based — I don't know how many people voted on the basis of that advert, but that was a huge part of the propaganda —you're now saying that's a mistake?"***


La perplejidad del entrevistador se habrá vuelto ira en todos aquellos que se habían creído las promesas milagrosas de Farage, Johnson y compañía para salir de Europa y volver al glorioso imperio victoriano. La Gran Bretaña cuya penosa situación se debía al parasitismo de Europa, el argumento esgrimido, esa Europa nazi y antidemocrática, burócrata y pródiga, se despierta de su sueño narcótico y se encuentra que estos personajes que han construido destruyendo, cuyo discurso solo era la negatividad, les han mentido con la mayor desfachatez del mundo. ¿Una cuestión de democracia y principios, Farage?
El periódico recoge otros fragmentos de entrevistas en la que los líderes de la salida retroceden ante las preguntas que los asombrados periodistas les hacen. ¡Triste espectáculo!


La situación británica se agrava. Paradójicamente la dura Angela Merkel es la única que no ha querido hacer sangre inmediata con la salida. Los ministros de Asuntos Exteriores de los países fundadores de la Unión han exigido el envío inmediato de la carta de salida, requisito esencial, y el comienzo ya de las negociaciones. Nada de dimisión después de verano para que otros den la cara, como quiere Cameron. Tras las luchas interna por conseguir el liderazgo en el Partido Conservador y dejar fuera a Cameron, ¿a quién le apetece ponerse al frente del proceso más impopular, por lo que estamos viendo, en la Historia reciente de la Gran Bretaña? La salida de su casa de Boris Johnson, abucheado, perseguido por ciclistas, era un anticipo. 


Los laboristas no están mejor. Dimiten y piden la cabeza de un líder poco entregado a la causa europea, por lo que nadie puede considerar esto ni siquiera una "amarga victoria" sino una derrota colectiva de la clase política en su conjunto. Unos no han sabido defender lo que había que defender, el proyecto europeo, otro solo han sabido retorcer, distorsionar los problemas y mentir sobre las soluciones. Respeto merecen los jóvenes que han salido a la calle a hacer las campañas por una Gran Bretaña en Europa.
La demagogia se paga. Las sociedades modernas, estables y técnicamente resueltas por una sólidas administraciones públicas profesionales no pueden permitirse el lujo de votar demagogos e incompetentes, aventureros de la palabra y la acción. Lo que ha ocurrido en el Reino Unido, la crisis profunda en la que se adentra, debe servir de ejemplo para la Europa de las tentaciones. Hay que empezar a exigir que la política sea seria, con las personas que saben de algo y no ir reclutando personajillos o indocumentados para las listas. 


Volvamos al argumento que llevamos años exponiendo: Europa es un proyecto en construcción y debe serlo para poder seguir mejorando lo que se ha avanzado. No es perfecta ni podrá serlo nunca, como tampoco lo ha sido la Gran Bretaña por más que sus demagogos lo juren. Es, en cambio, un proyecto ilusionante, de modernidad real, una experiencia —no un experimento— para las generaciones, sobre todos los jóvenes, como se ha visto en el voto. Gran Bretaña votó contra su futuro y contra su presente, como se puede apreciar en la cadena interminable de abismos en los que puede caer sin red, tal como están poniendo los expertos sobre la mesa.
Los miles de personas que dicen arrepentirse del voto emitido ¿tienen posibilidades de recuperar la cordura? Mucho me temo que varias generaciones de británicos van a tener que vivir con las consecuencias de las mentiras de Boris o de Nigel.



* "Having Won, Some ‘Brexit’ Campaigners Begin Backpedaling" The New York Times 26/06/2016 http://www.nytimes.com/2016/06/27/world/europe/having-won-some-brexit-campaigners-begin-backpedaling.html?hp&action=click&pgtype=Homepage&clickSource=story-heading&module=b-lede-package-region&region=top-news&WT.nav=top-news
** "Las mentiras del 'Brexit'" El Mundo 26/06/2016 http://www.elmundo.es/internacional/2016/06/26/576ec5a8468aeb11758b462e.html
*** "Brexit leaders are walking back some of their biggest promises" The Washington Post 26/06/2016 https://www.washingtonpost.com/news/worldviews/wp/2016/06/26/brexit-leaders-are-walking-back-some-of-their-biggest-promises/?hpid=hp_hp-top-table-main_wv-brexit-leaders-5pm%3Ahomepage%2Fstory




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