domingo, 24 de abril de 2016

El blanqueo étnico

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Las protestas de los actores y la comunidad afroamericana que han rodeado la entrega de los Oscar de este año han sido solo una parte, la referida a los papeles y a las nominaciones. Pero hay otra paralela que se mantiene abierta, la que afecta a los asiáticos.
Hollywood —por no decir los grupos dominantes en la sociedad norteamericana— siempre ha tenido una visión muy particular de la diversidad humana. Conforme se ha ido avanzando en los derechos, las minorías han conseguido ser representadas desde una óptica distinta a la habitual, que solía estar distorsionada a fuerza de estereotipos y tópicos.
La cuestión que se plantea ahora desde la comunidad asiática es que los pocos papeles adecuados que se escriben sean representados por actores no asiáticos y, otra variante de la queja, que papeles originariamente de personajes asiáticos sean cambiados para que puedan ser interpretados por actores que no lo son. En el primer caso se recurre al maquillaje; en el segundo al cambio de nacionalidad del personaje.
No es una cuestión nueva, pero este año pasado, con la contestación que han tenido las nominaciones de los Oscar, todo ha vuelto a salir a la luz. Tras la reivindicación de los afronorteamericanos, ahora llega la de los asiático-americanos.


Los Angeles Times le dedica un artículo a esta cuestión que ha estado presente desde los Oscar en los medios. El periódico habla, en primer lugar, de la adjudicación del papel de monje tibetano a la actriz Tilda Swinton en la película Doctor Strange, basada en los personajes de los comics de Marvel. Después se centró la polémica en otro de los casos más controvertidos: la selección de Scarlett Johansson  para el papel principal del "live action" de un clásico del cyber-punk, Ghost in the Shell (1995). La película es un hito en el anime y sirvió de inspiración a películas como Matrix, por ejemplo, que se realizó cuatro años después. Los mangas de Masamune Shirow han servido para varias películas de animación, serie de televisión y videojuegos. Con el proyecto que se estrenará en 2017, la polémica ha ocurrido con la selección de una actriz no asiática, la estrella Scarlett Johansson.
Los Angeles Times califica este tipo de acciones de Hollywood como "borrado racial". Tras referirse a la larga tradición de interpretación de los personajes asiáticos por actores que no lo son, se señala en el artículo:

But even more troubling and insidious is a newer phenomenon of racial erasure — when in the process of adaptation, filmmakers remove the original racial identities of the characters in favor of … something else. Something Hollywood (wrongly, some might say) perceived to be box-office safe.
For Tom Cruise's "Edge of Tomorrow" — based on the Japanese novel "All You Need Is Kill" — the protagonist was named William Cage, a departure from the novel's Keiji Kiriya. In "The Martian," Chewitel Ejiofor plays NASA bigwig Vincent Kapoor — a character who in Andy Weir's novel is named Venkat Kapoor.
Which brings us back to Johansson. That first image of "Ghost in the Shell" identifies her only as the Major, carefully not revealing the character's actual full name. Will she still be playing a character with an Asian name, or has it been rewritten for racial erasure? And ultimately which is worse: Hollywood not casting Asians to play Asians or Hollywood pretending that Asians don't exist in the first place?*


La forma de evitar tener que pasar por maquillaje es el cambio en el guión. Allí donde había un personaje asiático, se cambia. La elección del los actores queda ya lista de impedimentos étnicos.
Cuando vemos muchas viejas películas de Hollywood, nos da cierta vergüenza (al menos a mí) contemplar la forma en que se trata a veces a las personas de otros países, culturas y continentes. Es una colección de estereotipos y tópicos, con una importante base racista. Hoy esto supone un verdadero conflicto, con audiencias repartidas por todos los continentes. El actor afroamericano Chris Rock, que presentó los Oscar este año, recurrió a un chiste sobre asiáticos, lo que suscitó críticas y nuevas protestas desde otra comunidad. Vanity Fair señalaba:

Even as host Chris Rock directly criticized the Oscars for their lack of diversity during the Academy Awards broadcast on February 28, he pointed out yet another blindspot for Hollywood and race. After weeks of think pieces and frustrated tweets about one of Rock’s jokes, bringing Asian children onstage as faux PriceWaterhouseCoopers accountants, the Academy has apologized for the bit. “The Academy appreciates the concerns stated, and regrets that any aspect of the Oscar telecast was offensive,” the organization said in a statement released today. “We are committed to doing our best to ensure that material in future shows be more culturally sensitive.”
The statement came after two-time Oscar winner Ang Lee joined a group of 25 Academy members of Asian descent in writing a letter protesting the joke. “In light of criticism over #OscarsSoWhite, we were hopeful that the telecast would provide the Academy a way forward and the chance to present a spectacular example of inclusion and diversity. Instead, the Oscars show was marred by a tone-deaf approach to its portrayal of Asians.”
The letter continued, “We’d like to know how such tasteless and offensive skits could have happened and what process you have in place to preclude such unconscious or outright bias and racism toward any group in future Oscars telecasts.”**


Parece que la mecánica chistosa norteamericana se ha instalado en un continuo desprecio de unos a otros desde un sistema jerarquizado en el que se va ascendiendo mientras se mantiene una discriminación hacia la siguiente comunidad en la fila. En esta época en la que el racismo y la discriminación alcanzan el grado de aspirante a la Casa Blanca de mano de un Donald Trump, los chistes racistas son más peligrosos que nunca. En un ambiente crispado, los chistes son incendiarios. Los ataques a Barack Obama han sido muchos de ellos por ser afroamericano. Su acceso a la presidencia ha sido más de lo que muchos esperaban ver en vida.
Hollywood parece estar siempre, en estos casos, en el centro de las polémicas, lo que tiene su sentido. Es allí donde se crean las representaciones que se hacen de los demás. Es en los medios donde se plasman y desde donde se transmiten por la sociedad y hacia el exterior, dado el poder de la maquinaria cultural norteamericana.


Para algunos, es mejor para la taquilla disfrazar a la estrella que prescindir de ella y colocar a alguien desconocido para un papel de un personaje extranjero. En muchas ocasiones se ha llegado al ridículo y en ocasiones ha sido premiadas por la Academia de Hollywood interpretaciones que hoy nos mueven a la risa.
Ya no se aceptan este tipo de maquillajes con la misma facilidad que antes, aunque se haya mejorado en las técnicas. No se trata tanto, desde el nuevo planteamiento, de una cuestión de verosimilitud, sino más bien de representación social. Y una cuestión, evidentemente, de dignidad.
En el segundo de los casos citados de cambio de la nacionalidad y etnia del personaje protagonista, la película de Ridley Scott The Martian, también ha tenido su polémica. La revista GQ publicó un artículo con el título "Why Couldn’t The Martian Have Had an Indian Dude In It?", en el que se señalaba poco después del estreno:

Ridley Scott’s The Martian opened last week to some pretty stellar reviews. However, the film has received backlash for some of its casting choices—namely, a couple of Asian-American characters from the book appear as non-Asian-American in the movie. Black actor Chiwetel Ejiofor and white actress Mackenzie Davis play roles that were written as Asian-Indian and Korean-American in the book, respectively.
Look, I’m not here to say South Asians have had it particularly rough in this country. I’m also not here to say white-washing isn’t a serious problem in Hollywood. But I am here to say: Really, Ridley Scott? If I had to sit through the gross-ass alien birth scene in that butt movie Prometheus, then Scott can cast Kal Penn in his goddamn movie as Vincent Kapoor (originally written as Venkat Kapoor), the head of Mars operations at NASA. In a world where millions of Americans watch The Big Bang Theory, in which an Indian character can’t speak to women for most of his life and the whole joke is he may be gay, when we finally get a cool, well-drawn, interesting rocket scientist character, call me selfish, but I want him to stay Indian.***


No le falta razón. ¿No podía mostrar la película un protagonista indio? Parece ser que no, que la taquilla, suponemos, se habría resentido. No tienen este inconveniente para con los personajes secundarios, sobre todo en películas que tienen una gran aceptación mundial, en la que se trata de ampliar los nacionalidades y etnias para que exista una buena recepción en los mercados.
Hollywood está tratando de cuidar un mercado especialmente importante, el chino. Es tal la cantidad de ingresos por taquilla que puede suponer que el hecho de ofenderles con un actor maquillado hace tiempo que se ha desestimado. Los tiempos de Fumanchú y el Emperador Ming (del planeta Mong) ha pasado, pero no del todo. Hollywood ha incorporado a las mega estrellas asiáticas como garantía de apertura de los mercados internacionales. Actores y directores se incorporan a las películas de Hollywood cada vez más. Y muchos funcionan muy bien. Pero hay ciertos "riesgos" que no se quiere asumir.


Hollywood tiene muchos errores que enmendar y muchos vicios que corregir en el tratamiento de los otros. Probablemente no exista ni haya existido una maquinaria tan poderosa para la distorsión de la percepción de los otros que el cine norteamericano, una verdadera fábrica de estereotipos, además de los consabidos sueños.
En un mundo globalizado y de intercambio permanente, no es concebible que se sigan produciendo este tipo de distorsiones culturales, con taquilla o sin taquilla. Hoy hay que buscar más la colaboración y el diálogo que estas viejas fórmulas agotadas, propias de otros tiempos.
El estreno de la nueva versión de El libro de la selva trae el debut de un extraordinario actor infantil, el indo-americano Neel Sheti, perfecto en su papel de Mowgli. La pregunta es ¿cuántos papeles como este, un protagonista, podrá interpretar a lo largo de su futura carrera Neel Sheti? ¿Habrá sitio en las historias?


El personaje de Mowgli ya fue interpretado por Sabú, un joven actor descubierto por el documentalista Robert Flaherty en la India e incorporado por el húngaro Zoltan Korda a sus películas. Fue él quien interpretó a un primer Mowgli en 1942. Sabú gozó de gran popularidad como actor y enganchó una racha de películas en las que además de hindú, como en Rebelión en la India,  hizo de árabe e otras como El ladrón de Bagdad o Las mil y una noches. La piel oscura valía para todo.
Esperemos que al joven Neel Sheti le esperen papeles en los que pueda ir más allá del estereotipo, que no le hagan interpretar algún personaje de algún remoto lugar solo porque su piel sea más oscura o que no pueda optar a un buen papel porque los guionistas han decidido trasladar la historia a Nueva York. Por cierto, Neel Sheti es neoyorquino. Pero eso es verdadero, demasiado para una película. 


* "Hollywood's glaring problem: White actors playing Asian characters" Los Angeles Times 18/04/2016 http://www.latimes.com/entertainment/movies/la-et-mn-racial-erasure-essay-20160418-story.html
** "Chris Rock’s Oscars Asian Jokes Finally Prompt Academy Response" Vanity Fair 15/04/2016 http://www.vanityfair.com/hollywood/2016/03/chris-rock-asian-jokes-response
*** "Why Couldn’t The Martian Have Had an Indian Dude In It?" GQ 15/10/2015 http://www.gq.com/story/why-couldnt-the-martian-have-had-an-indian-dude


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