lunes, 28 de marzo de 2016

Los hooligans de Bruselas y otros peligros europeos

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Mientras se acumulan los muertos por todo el mundo, con el atentado de Lahore en Pakistán (setenta nuevas víctimas del Estado Islámico y los talibanes), en Bélgica siguen intentando asimilar el atentado y sus consecuencias, especialmente, lo ocurrido ayer con los denominados "hooligans". A los debates sobre la mayor o menor pericia del gobiernos y los responsables de seguridad, le siguen ahora otros sobre los efectos sociales.
Después de los atentados escribimos un post con la idea de la "tentación totalitaria", tomando el concepto que Jean-François Revel describió en los setenta como la atracción de la izquierda por el totalitarismo con el peligro de radicalizarse. El comunismo de entonces era la tentación frente a la idea de una izquierda revolucionaria. Sin que esa tentación haya desaparecido totalmente  en algunos ambientes (la nueva izquierda que cree que se "equivocaron" en los 70), el peligro, en mi opinión, está en un radicalismo populista que mezcla los ingredientes explosivos del ultranacionalismo, la religión y el racismo con la violencia.


Los incidentes en la Plaza de la Bolsa de Bruselas muestran que esta posibilidad no es despreciable. Si no se piensa en ello como un peligro, se corre el riesgo de tener que combatir dos fuerzas que pueden crear una espiral de violencia multiplicando los factores.
La prensa belga trata de insistir en que era una "minoría" de ultraderecha la que se enfrentó a los pacíficos ciudadanos que representaban la concordia y el duelo por las víctimas de los atentados. Los propios grupos de "hooligans" se han visto sorprendidos porque no entienden qué ha ocurrido. Ellos pretendían mostrar su rechazo pacíficamente, dicen, y se encontraron en una pelea con los que se encontraban en la Plaza pacíficamente. Creo que lo ocurrido es bastante revelador de cómo pueden funcionar las cosas si no se toman las medidas adecuadas para prevenirlas.
En La Libre, diario belga, el alcalde de Bruselas se muestra "escandalizado" ante lo ocurrido, que tiene pocas explicaciones y deja de nuevo en evidencia a la Policía belga:

"Les renforts policiers à la Bourse n'étaient pas la pour protéger la population des hooligans, mais pour se prémunir d'une autre menace. Une menace qui avait justifié l'annulation de la marche. Le ministre de l'Intérieur le sait et je suis outré d'apprendre qu'il a eu l'aplomb de prétendre qu'on était prêt à faire face à ces hooligans" a déclaré le bourgmestre de Bruxelles.
Quelque 400 manifestants, des hooligans venus notamment d'Anvers via la gare de Vilvorde selon le bourgmestre de la Ville de Bruxelles Yvan Mayeur, se sont rendus à la place de la Bourse à Bruxelles, lieu improvisé de recueillement de la population, depuis les attentats de Bruxelles, où ils ont scandé des slogans haineux.
Après avoir pris position dans le périmètre de la Bourse, les forces de l'ordre arrivées sur place ont commencé à les refouler en direction de la place De Brouckère et du boulevard Jacqmain où les manifestants se sont livrés à des actes de vandalisme.
"Je suis scandalisé par ce qui se passe, de constater que de telles crapules viennent provoquer les habitants sur les lieux de leur hommage. Nous avons été prévenus hier de leur venue possible, et je constate que rien n'a été fait pour les empêcher de se rendre à Bruxelles", a commenté Yvan Mayeur alors que les manifestants étaient progressivement dirigés sous cordon policier vers la gare du Nord d'où ils sont arrivés.
"Je veux en tout cas une réaction du gouvernement fédéral par rapport à cela", a-t-il ajouté.*


Si había serias dudas —manifestadas por las propias autoridades belgas— sobre las actuaciones antiterroristas, lo ocurrido en Bruselas es una muestra más de la misma inoperancia, esta vez, con la propia Policía llevando a los hooligans hasta la misma plaza en la que se enfrentaron a los  que mostraban su repulsa ante los atentados.
¡Todo esto en una manifestación anulada! El incidente refleja la falta absoluta de criterio para manejar estas situaciones y recuerda la pasividad de la policía alemana ante los incidentes de la Nochevieja. Sencillamente no saben cómo actuar porque quienes les dan las órdenes no las dan en la larga cadena de indecisiones que va del ministro hasta el agente que está en la calle.


El diario deportivo DH también se ocupa del caso, centrándose en el estado de ánimo de la mayoría de los hooligans que fueron a Bruselas: "disgustados". Se sienten manipulados por una minoría que les ha hecho quedar mal ante la opinión pública, que les juzga por lo que unos pocos hicieron. Cuentan cómo se habían organizado sin problemas para ir a Bruselas a manifestarse junto a los que estaban allí y no contra ellos:

Tout ce petit monde s’est retrouvé à Vilvoorde pour le premier rendez-vous et un comité d’accueil les attendaient pour les encadrer. "Les spotters (ndlr : policiers en civile chargés d’accompagner et surveiller les supporters à risques) de chaque club étaient bien présents et on nous a mis dans un train pour rejoindre la Gare du Nord", enchaîne notre interlocuteur qui désire garder l’anonymat. "Nous avons ensuite défilé dans le calme sous bonne escorte et jusque-là, tout se passait bien. Une fois sur la place de la Bourse, les choses se sont envenimées à cause d’une minorité. Il y a eu un incident entre un hooligan et une personne du type africain. La tension est rapidement montée et quand on a vu ces comportements, nous avons décidé de quitter la place. Tout simplement parce que nous n’étions pas là pour cautionner de tels agissements qui ne correspondent en aucun point avec notre philosophie."
Une fois après avoir quitté la place et en reprenant la direction, le groupe de liégeois a eu connaissance de tout ce qui était déjà dit et raconté sur ces évènements. Et notre homme n’en revient toujours pas. "On est écœuré", poursuit-il. "On nous taxe d’être des membres de l’extrême-droite alors que l’on se revendique plutôt de gauche et certainement pas dans les extrêmes. On était là pour marquer notre dégoût du comportement de l’état islamique, pour montrer que l’on veut lutter contre l’islamophobie et en lieu et place de ça, on a le sentiment qu’on nous compare à eux. Il faut que les gens sachent que c’était là notre seul objectif et que c’est bien une minorité qui s’est mise en évidence de façon inacceptable."**


 Sin embargo, el resultado ha sido el contrario. La falta de previsión ante esta posibilidad hace ver que las autoridades no se toman muy en serio todavía la presencia de estos grupos. Ellos mismos —parte de los hooligans— están sorprendidos por lo ocurrido. La posibilidad de estar infiltrados por grupos radicales no se les pasa por la cabeza. Sin embargo son el "abc" de las viejas tácticas de agitación: mézclate, arrastra y móntala. Fue la misma Policía la que les llevó hasta la Plaza e hizo círculo concentrándolos allí donde se suponía que no debía haber una manifestación pero la había.
Más allá del incidente en sí está la cuestión del crecimiento de ese totalitarismo ultranacionalista que ha surgido de las raíces del antieuropeísmo. No son fenómenos separados sino que existe entre ellos una continuidad. Se responsabiliza en última instancia a Europa de ser "blanda" y llevarles los refugiados y demás problemas a casa. Pero el antieuropeísmo es anterior a la crisis de los refugiados. 
Los refugiados son la excusa para debilitar la unidad de Europa y sus principios en favor de un nacionalismo populista y radical que crece con la insatisfacción de una Europa que queda a mitad de camino de su proyecto. Como el nazismo, necesita de un enemigo sobre el que volcar el odio que le sirve de alimento para compensar las frustraciones de las que crece. Allí donde se usó el antisemitismo, hoy se usa la islamofobia, que en este caso no es más que una variante del racismo. Es el otro sobre el que se vierten las iras y que se utiliza para sembrar el odio.


Ese movimiento no solo se dirige contra los otros sino que se redirige contra los que tienen otra idea de Europa. Euronews no ha mostrado en primer plano el golpe propinado al ciudadano que uso contra ellos, calificándolos de fascistas, un viejo grito en español que todo el mundo entiende: "no pasarán". La respuesta fue un golpe directo que lo noqueó.

Hay otro factor importante para que estos brotes se corten antes de que crezcan. No están los tiempos para dividir mucho los recursos. Si a demás de la vigilancia sobre los grupos islamistas hay que estar controlando a estos grupos radicales, es más fácil que se pierda o no se llegue a tener la información adecuada.
Los expertos en seguridad no aciertan (ya lo reconocen) cuando tratan de evaluar las situaciones como el Estado Islámico y sus ramificaciones europeas porque no pueden adaptar sus esquemas de organización a este tipo de situación, que difiere de las habituales en grupos terroristas, un problema que tiene también Estados Unidos.


El tratamiento dado a los grupos entremezclados con los hooligans o parte de ellos ha sido el de un "partido de riesgo", Se les ha aplicado el mismo protocolo que en un acontecimiento deportivo. Cuando dice el alcalde de Bruselas que la Policía estaba allí para evitar una amenaza exterior y no para lo que ocurrió —una especie de pelea entre "aficionados"— se explican mejor los acontecimientos, los llevaron hasta la Plaza como los hubieran llevado hasta el estadio de turno. El problema es que la Plaza no era un estadio y no había gradas separadas. El aficionado anónimo lo ha explicado muy bien en la publicación deportiva belga: todo fue como siempre... hasta que se encontraron. Solo que en lugar de la hinchada contraria, como cada fin de semana, estaban los pacíficos ciudadanos que recordaban a los muertos. Y agredieron —como decían en la noticia— a uno que tenía "pinta de africano".
Es fácil canalizar la violencia de los "hooligans" hacia otros objetivos. En España conocemos bien el fenómeno. Y debería ser parte de esa información que no se acaba de compartir entre los gobiernos. Hace falta más conocimiento social para poder valorar lo que se tiene delante, más psicología.
Hay que empezar a tener en cuenta estos fenómenos antes de que crezcan y se hagan incontrolables. En este mundo de protocolos para lo previsible, parece que no existe la flexibilidad del sentido común.



* ""Hooligans" à la Bourse: Mayeur "scandalisé", De Wever refuse de condamner" La Libre 27/03/2016 http://www.lalibre.be/actu/belgique/hooligans-a-la-bourse-mayeur-scandalise-de-wever-refuse-de-condamner-56f7fcbf35708ea2d3f7b533

** "Débordements à la Bourse: "Des exactions d’une minorité" (PHOTOS ET VIDEO)" DH 27/03/2016 http://www.dhnet.be/actu/belgique/debordements-a-la-bourse-des-exactions-d-une-minorite-photos-et-video-56f835fc35708ea2d3f8cd3c




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