martes, 1 de marzo de 2016

Es el mal

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
¿Qué haces cuando has creado un Godzilla en la política y no consigues que caiga pese a los bombardeos desde todas partes? Creo que Donald Trump es el equivalente a uno de esos monstruos creados por la incompetencia humana —un poquito de radiación, un poquito de escapes químicos...— y que después no sabemos cómo quitárnoslo de encima.
La prensa norteamericana se sigue llenando de artículos intentando calcular la magnitud del problema en cada paso. Primero se le intentaban poner líneas rojas, pasadas las cuales Trump se hundiría. Ahora no se preocupan por el hundimiento de Trump, sino por el hundimiento de los Estados Unidos, del mundo entero, ya que lo que ocurre en la Casa Blanca no se queda en la Casa Blanca.


Uno de los columnistas de The Washington Post, Dana Milbank, ha titulado de forma directa "Republicans face a moral choice: Will they oppose Trump’s bigotry?" y comienza con un recorrido de la agenda diaria de perversiones intelectuales y meteduras de pata del hombre que aspira a ser el más poderoso del mundo:

Here, Republicans, is how your party’s likely nominee, Donald Trump, spends his Sunday morning.
At 6:13 a.m., he retweets a quote by the fascist dictator Benito Mussolini: “It is better to live one day as a lion than 100 years as a sheep.” When confronted later with its provenance, Trump says: “What difference does it make if it was Mussolini or somebody else? It’s a very good quote.”
At 9:08 a.m. he is on CNN, where he repeatedly declines to disavow the support he has been getting from white supremacists and the Ku Klux Klan, saying he would need to “do research” before taking a position on hate groups’ support for him.
At 9:14 a.m. he is seen on NBC stations telling “Meet the Press” host Chuck Todd that a judge in a case against Trump may need to be removed — because the judge is Hispanic. The judge can’t be fair to Trump “because of the wall and because of everything that’s going on with Mexico and all of that,” the candidate says.
By late morning, Stuart Stevens, who was a top adviser to Mitt Romney’s presidential campaign in 2012, had heard enough. “It’s becoming obvious that supporting or not supporting [Trump] isn’t a political choice,” he tweeted. “It’s a moral choice. The man is evil.”
“To support Trump is to support the hate and racism he embodies. That is simply an intolerable moral position for any political party,” Stevens elaborated Monday in the Daily Beast. “If Trump wins the nomination, politicians who support him will be acquiescing to, if not actively aiding, his hate.”*


Es difícil encontrar una descalificación de esta naturaleza de alguien que va en primer lugar en las encuestas para conseguir la nominación republicana. Trump es algo más que Trump: es una paradoja del sistema político.
La teoría nos dice que el sistema norteamericano es muy bueno. Todo en el mundo considera que eso de las primarias es una garantía para evitar que se cuelen candidatos como Trump y sin embargo... Ahí lo tenemos.
Para llegar a decir de alguien "The man is evil" dentro de la política de un país democrático hay que llegar muy lejos, mostrar un futuro muy oscuro para todos: los republicanos, los Estados Unidos, el mundo. Trump es un desastre a escala planetaria.
No es solo que en Inglaterra hayan intentado declararle persona non grata o que en México hagan piñatas con su figura, que Oriente Medio le odie, es que hasta el estado Islámico le señala también como "el mal". No es que sea malo; es que es el mal. Trump es llevado al plano de Hitler o Stalin sin haber llegado siquiera al poder. Con imaginarlo en él basta.


El éxito de Trump es precisamente el de la frustración general y la acumulación de minorías excéntricas dispersas. Como señala un político republicano, Ben Sase, en el artículo de The Washington Post, una persona que "refuses to condemn the KKK cannot lead a conservative movement in America"*. La campaña de Trump ha consistido en no evitar polémicas, como era la estrategia de algunos sino en lo contrario: convertir todo en polémica, incluido él mismo.
Hemos creado un mundo discutidor, plano, de "me gusta" y "no me gusta". Estamos condicionados paulovianamente para reaccionar ante emociones básicas y cada vez menos ante las ideas inteligentes, entre otras cosas porque una gran mayoría no puede distinguirlas de una estupidez absoluta. Llegados a este punto, Trump es "normalidad" y no "accidente", como a algunos les gusta pensar para salvar la honrilla de la especie humana. Ambos términos son relativos y se pueden invertir sus valores llegados a un punto crítico. Lo que antes era tontería reconocible hoy puede ser idea admirada y aplaudido su promotor. Es el caso de Trump.


Tiene la única virtud que todos envidian: el desparpajo comunicativo. Desde que la política se ha convertido en un circo mediático con un candidato fotogénico y un buen equipo de asesores que piensan el mundo en términos de audiencias, las posibilidades de un Trump se disparan. Para que Trump llegue hasta donde ha llegado hay que haber cebado mucho el estanque para atrae a los peces.
Los republicanos no saben qué hacer y algunos, como el gobernador de New Jersey, Chris Christie, acaban apoyándolo. La apuesta es la Casa Blanca y el desafío moral saber si merece la pena apoyar a un tipo así. Puede decirse, como señalaban en The Washington Post, que Trump está sacando lo peor de los Estados Unidos a relucir. Las miserias intelectuales, las carencias morales, el fanatismo traducido en racismo y xenofobia, etc.  
Lo positivo es que está haciendo que muchos otros valoren lo que Trump no es y sientan rechazo por sus propuestas. Eso está ocurriendo entre los demócratas, que están en su carrera, sin saber exactamente a quién les gustaría tener como rival.
Algunos piensan que si Trump —como parece— sale adelante, los demócratas se llevarían de calle la elección y que habría hundido al Partido Republicano. Pero todos saben que Donald Trump es una bomba de relojería con la que hay que jugar lo menos posible.
Este tío es el mal.



* "Republicans face a moral choice: Will they oppose Trump’s bigotry?" The Washington Post 29/02/2016 https://www.washingtonpost.com/opinions/republicans-face-a-moral-choice-will-they-oppose-trumps-bigotry/2016/02/29/36bd87ee-df2e-11e5-846c-10191d1fc4ec_story.html?hpid=hp_no-name_opinion-card-f%3Ahomepage%2Fstory






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