jueves, 10 de marzo de 2016

¡Aguanta, hija! o patria y patriarcado

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Dispuestos a dejar un Egipto impecable en todos los terrenos, especialmente el moral, el gobierno ha decidido poner freno a una situación que les parece que tiene una dimensión monumental. Tras plantarse cómo acabar con los ateos (perfectamente contados) mandándoles psicólogos, pedagogos, predicadores y todo tipo de correctores sociales, ahora le llegó el turno al "divorcio".
Mientras que todos los demás países han considerado que el divorcio pone fin a muchos problemas y que el tránsito de una sociedad en la que no se puede uno divorciar a otra en la que se puede hacer es una mejora importante, por más que el hecho sea dramático. Estamos empezando a sospechar que quien está detrás de El-Sisi no es el Ejército, sino el Ejército de Salvación, empeñado en todo tipo de  cruzadas morales y que dentro de poco lo veremos juntos a sus ministros con el bombo y la tuba recorriendo las calles del país pregonando la necesidad de la regeneración. Ya lo dijeron el otro día: mucha moralidad, que es la base de los problemas.
Señalan en Egypt Independent:

A new campaign group named "Enough Divorce in Egypt" has been launched with a view to reducing the national divorce rate, which they say is cause for concern, in both moral and mental health terms.
The group, which consists of a core of ten people, including psychiatrists and Al-Azhar preachers, staged a vigil outside the Lawyers' Syndicate on Tuesday to promote the campaign.
According to the Central Agency for Public Mobilization and Statistics, there were over 180,000 divorce cases in Egypt in 2014, compared to around 162,000 in 2013.
The founder of the campaign group is psychiatrist Helal al-Minyawy, who runs a consulting office to help solve family problems, including those related to or resulting in divorce.
As he watched the number of divorce cases rising, he decided that something must to done to stop the trend, and so he decided to launch the group, joining forces with nine others.
Minyawy said that most people get divorced between the ages of 20 and 35 years old.
"How can young people be productive if their lives are unstable and they a have a big problem like divorce?" he asked.
Minyawy said that the campaign will call for seminars at social clubs, at which Al-Azhar preachers and psychatrists will tackle the spreading phenomenon of divorce and discuss the problems of those couples who attend the seminars.
There are currently 2.5 million divorced women in Egypt, according to the Information and Decision Support Center, the Egyptian Cabinet's think-tank.*


El gobierno egipcio no ha entendido todavía que la modernidad y la democracia no consisten en definir como "enfermos" a los demás y mandarles psiquiatras (o policías, según el caso).
El texto es asombroso por sí mismo, porque revela una mentalidad insólita. El reinado de la virtud ha de llegar mediante las cruzadas morales que ataquen a los males que pudren la raíz patria. La pregunta que se hace el psiquiatra Minyawy —"How can young people be productive if their lives are unstable and they a have a big problem like divorce?"— roza ya el delirio.
Cómo es posible que un gobierno al que la juventud del país ha dado prácticamente la espalda por sentir traicionadas sus aspiraciones generacionales —manifestado a través del rechazo casi absoluto en las elecciones últimas—, que tiene encerrados a los líderes de los movimientos juveniles, que tiene unas cifras cada vez peores de empleo, de inflación, etc., cómo es posible —repito— que se haga una pregunta en esos términos responsabilizando al divorcio de la productividad y señale con su virtuoso dedo acusador a los jóvenes. La respuesta es que se trata del mismo gobierno presidido por la persona que hace unos días quería enviar a 100.000 estudiantes egipcios a Japón a "aprender disciplina".


Tampoco deja ninguna duda la combinación de "predicadores de Al-Azhar y psiquiatras" para resolver el problema. Es la combinación perfecta de ideólogos y técnicos manipuladores de la mente. No se ha visto nada similar desde las épocas más duras de la extinta Unión Soviética. Solo Erdogan va por el mismo camino de retroceso.
¡Qué tristeza de gobierno, qué penuria de ideas, qué política casposa! La evidencia de que Egipto se encuentra en manos de predicadores —sociales, religiosos— y de mediocres tecnócratas se manifiesta cada día.
¿Ven esos dos millones y medio de mujeres divorciadas que las estadísticas señalan el divorcio como una desgracia o como una forma de liberación de unos matrimonios forzados, de edad cada vez más temprana? ¿Ven esos dos millones y medio de mujeres el divorcio como una desgracia con las cifras de violencia doméstica existente, que son las que deberían preocupar al gobierno? A esas mujeres que se han podido liberar de sus machistas maridos pese a todos los obstáculos que se les pone —ninguno al marido, todos a ella—, ¿van a ir ahora los predicadores de Al-Azhar y los psiquiatras a pedirles cuentas de porqué se divorciaron y arrastraron a la ruina económica al país con sus complicaciones? ¿Van a ir a visitar a las niñas compradas por los visitantes del Golfo para sus "matrimonios de verano" cuando son devueltas a sus padres junto con las 50.000 libras de "fianza" depositadas? ¿Visitarán a sus ex maridos extranjeros?


¿Se ocuparán los clérigos de Al-Azhar y los psiquiatras gubernamentales de los cristianos coptos sublevados contra la jerarquía a los que su Iglesia ultra conservadora controla a través de las restricciones del divorcio?
La noticia refleja una vez más la expansión del islamismo sin islamistas que el gobierno egipcio practica en su intento de hacerse con la base de la sociedad, robándoles a los islamistas el discurso tradicionalista. En una sociedad machista, el divorcio es un ataque al control masculino, que vio las leyes anteriores como un desafío a su poder natural, refrendado por las leyes religiosas tradicionales. El progresismo de la ley es el que ha permitido a mujeres escapar de la dominación del marido o de los padres en las imposiciones de matrimonios o los maltratos dentro de ellos.


El cambio de la ley del divorcio favorecía a las mujeres y eso —como es sabido— lleva a la ruina moral y económica de los países y las familias. Esa es la versión tradicionalista, que es la que está tras los islamistas. Responsabilizando a los divorcios del caos social, se asume esa visión. De esta forma se estigmatiza de nuevo grupo a las defensoras de los derechos de las mujeres, a las que se acusa de occidentalistas deseosas de atacar al islam y sus fundamentos. El "feminismo" es una palabra negativa, antitradicionalista, un mal social, la corrupción de la sociedad perfecta diseñada en el Corán, en donde quedan claros y nítidos los deberes y posiciones de cada uno. Solo los derechos son discutibles.
Esta es una síntesis ajustada de lo ocurrido con el divorcio en Egipto gracias a la presión de las instituciones dedicadas a la mujer:

The most controversial laws relating to divorce in Egypt are the 'Law of Access' to children and the 'Khul Law' which grants a woman the right to divorce her husband.
'Khul' is the Islamic equivalent of the no-fault divorce law in western societies, and is governed by Egyptian family law that was instituted in 2000. This law stipulates that the husband and wife may agree on the terms of 'Khul' leading to a mutually agreed divorce. If they fail to agree the wife may file a proceeding to release herself from the marriage, and by so doing waive all her financial rights including having to return the dowry paid to her family at the inception of marriage. The court will have three months to try to reconcile the marriage by appointment of two arbiters, by which point the court can then grant a divorce if the woman still believes there is no salvaging of the marriage.
Following any divorce in Egypt the mother is traditionally given custody of the children. The National Council for Women submitted a law in 2007 that gave the right of divorced men to see their children while they are in the custody of the former wife. This allows the non custodial father access to the children for a minimum of three hours per week.
The issues of contention with the 'Access Law' are matters such as: the number of access hours for both parents; the access granted or not to uncles, aunts and grandparents and the time granted for visitation. (different to access hours)
The issues of contention with the 'Khul Law' are: the lack of appeal available after a court decision; the fact that contrary to Sharia Law the husband's approval is not needed and the time that the court takes to make the decision.
Opponents of these laws believe that they have contributed to the destruction of Egyptian families and the rising divorce rates that is reported to be one case every six minutes or around 10% of Egyptian children being from divorced parents. They also see the Khul Law as a contradiction to Islamic Shari'a law, because it gives the woman the right to divorce. Likewise, they believe that the law governing access rights disregards men's rights and can damage family relations by denying access to wider family members. They also object to the fact that visitation times are dictated by the mother and she is not legally obliged to co-operate.
The proponents of the Family Laws believe that they were adopted after a long struggle by civil rights organisations fighting for women's rights in a male dominated society and that any change in the law should only increase the power of women in Egypt. They believe that these new laws have made divorce through the courts possible and have protected women from the abusive husbands.**


La información es de The Egypt Electionnaire, realizada por Media in Cooperation and Transiation (MICT) en colaboración con Arabic Network for Human Rights Information (ANHRI). Creo que refleja perfectamente la cuestión del problema. He escuchado públicamente en varias ocasiones el argumento de las bondades del divorcio en el Islam, pero se dejan en el tintero tanto la letra pequeña que lo convierte en un asunto masculino, además de las situaciones poligámicas (a las que los islamistas en Egipto trataron de volver favoreciendo créditos para los segundos matrimonios, en su escaso año de vida en el poder) como el hecho de que cuando es la mujer quien se quiere divorciar, pierde todos los derechos que pueda tener. Incluso esa posibilidad era considerada "progresista" para poder liberar a las mujeres de muchos infiernos bendecidos por las familias que entregaron a sus hijas a quienes más interesaba para crear lazos sociales beneficiosos o tener buenas dotes.
En una sociedad con cifras de acoso sexual abrumadoras, de cifras escondidas sobre los abusos familiares, de matrimonios en edades de estar en el colegio, de escandalosas cifras de mutilaciones genitales para hacer llegar en condiciones el "producto" al destinatario, etc. es el verdadero escándalo está en que se responsabilice al divorcio "moderno" de la baja productividad del país y de la destrucción de la moral, etc.
En su artículo titulado "For the women of Egypt, today is not like yesterday", Dina Hussein hace balance:

This year, however, the government is trying to contain the feminist movement that picked up pace during the revolution, and which they have frequently used to save face both domestically and internationally, while simultaneously turning a blind eye to sexual crimes committed by security forces.***


Más allá de las fuerzas de seguridad, la visión es esa asociación entre "revolución" y "feminismo" o derechos de la mujer. Una vez más, se ataca a la revolución a través de las reclamaciones que puso sobre la mesa. Y viceversa: atacando a la revolución se ataca a la mujer, motivo de desorden social, familiar y productivo. Ya el poder en Egipto se enfrentó a las mujeres y a la revolución mandando a los médicos militares a que inspeccionaran la virginidad de las manifestantes. Era una medicalización de quienes protestaban. La libertad alteraba el estado de la vagina, desde sus doctas opiniones, y eso era imperdonable. El Ejército y el pueblo, una sola mano, gritaban poco después muchos. La primera foto que El-Sisi se hizo al llegar a la presidencia fue en un hospital donde una mujer se recuperaba de un ataque. Desde aquella foto todo han sido regresiones, de la vestimenta de las artistas a los derechos.


No podemos decir siquiera que el gobierno egipcio esté recibiendo presiones. El gobierno egipcio es la presión. Su propia ideología está haciendo retroceder lo poco —hoy vemos que fue mucho— que las mujeres pudieron sacar de una sociedad cada vez más retrógrada de la que los elementos de renovación —religiosa, política, cultural— son condenados y encarcelados cada día. A este paso, Egipto hará parecer a Arabia Saudí un país progresista. Lo hará, además, con las bendiciones de una gran parte de su población, que verá confirmada la excepcional virtud de sus dirigentes y que, como buenos musulmanes, velan por la santidad de las costumbres. Nadie podrá acusarles de ser faraones impíos o apóstatas. Solo podrán hacerlo de ser retrógrados,  totalitaristas, hipócritas sociales, machistas y de otras cosas que no se tienen en cuenta para entrar en el paraíso.
El gobierno egipcio manda psiquiatras a combatir los efectos y no las causas. Lo que hace es medicalizar un problema no para resolverlo sino para convencerlas y que den marcha atrás. Es el mismo papel del "asesor espiritual" que te dice "hija mía, aguanta, que es tu deber", por Dios, por la Patria y el patriarcado. Todo sacrificio es poco por amor a Egipto. Lo malo es que siempre se sacrifica a los mismos. Las mismas, en este caso.



* "Psychiatrist launches campaign to reduce divorce rate" Egypt Independent 9/03/2016 http://www.egyptindependent.com//news/psychiatrist-launches-campaign-reduce-divorce-rate
** "Amendments on the Egyptian divorce laws" The Egypt Electionnaire http://egypt.electionnaire.com/issues/?id=3
*** Dina Hussein "For the women of Egypt, today is not like yesterday" Mada Masr 08/03/2016  http://www.madamasr.com/opinion/politics/women-egypt-today-not-yesterday





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