miércoles, 10 de febrero de 2016

La excepción y la rutina: consecuencias de la muerte de Giulio Regeni (IV)

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Como anticipábamos, las reacciones ante la muerte del estudiante de doctorado Giulio Regeni se suceden con mayor intensidad conforme el caso va teniendo mayor extensión. La muerte por torturas de un estudiante que realiza su investigación doctoral en otro país es una materia sensible para muchas personas y, algo que hay que tener muy en cuenta, fluye por la comunidad académica internacional a través de sus propias redes de contactos sumando adhesiones. Los lazos en el mundo académico son importantes y son un canal por el que fluyen las noticias referidas a sus miembros. Regeni realizaba su tesis en la Universidad de Cambridge, que no es precisamente una universidad aislada. Tanto las iniciativas italianas como las británicas se han sucedido y ya hay recogida de firmas solicitando la investigación profunda del caso y la condena del secuestro, tortura y asesinato del joven italiano.


Medios de distintos países reproducen la carta que ya han formado más de cinco mil docentes de todo el mundo. Con el titular "Academics demand justice after death of Italian student in Egypt", en The Mancunion, de Manchester, señalaba:

Almost 5,000 academics from across the world have signed an open letter protesting the death of an Italian student in Cairo.
Last week, Giulio Regeni, a 28-year-old Cambridge Ph.D. student, was discovered dead on Cairo Road. His body showed extensive signs of torture.
On examination of his body, an Egyptian prosecutor said that Regeni had suffered cigarette burns, bruises and knife wounds. The Italian newspaper La Repubblica reported that he had been systematically beaten, with both his finger and toenails pulled out, in a torture method security forces normally reserve for suspected spies.
On Sunday, in shock at the details of a second autopsy on the body, Italy’s Interior Minister said that Regeni’s fate had been “inhumane” and that his treatment was “something animal.”*


La información, como en muchos otros casos, da cuenta de los hechos conocidos hasta el momento y de las reacciones oficiales, como es el caso del ministro italiano. Es evidente que todo el mundo se siente horrorizado por el caso y se trata el acontecimiento desde distintas perspectivas, básicamente como un "crimen contra un joven" y "un crimen contra un investigador". Los dos ejes son diferentes porque el primero pone el énfasis en la muerte de la "persona" y el segundo en un "académico". El peligro que se corre —en mi opinión— es descontextualizar el crimen en sí y que la corriente de indignación internacional sea revertida en beneficio de aquellos que desean anularla. Por eso me parece más adecuado que la información se contextualice en el proceso egipcio y no como un hecho contra "extranjeros". Trataré de explicarme,

Una de las manipulaciones más burdas pero efectivas que se producen en todo el mundo árabe es acusar de "hipocresía" a los que se preocupan solo de los casos que afectan a extranjeros y no lo hacen, en cambio, con la situación de los locales, en este caso, los egipcios. Da igual que los medios egipcios hagan lo mismo cuando sus nacionales son secuestrados en Libia o en cualquier otro lugar. El hecho es que cuando se llega a un punto determinado, empieza a aparecer informaciones en las redes sociales, artículos en la prensa de personas siempre con un mismo argumento: los occidentales solo se preocupan de los occidentales, meten mucho ruido cuando les pasa algo a uno de los suyos pero ignoran lo que les pasa a ellos. Para esto hay muchas explicaciones, tanto desde el mismo funcionamiento de los medios como del de la opinión pública y la atención. Pero lo cierto es que funciona porque hay muchos intereses en manipular a la opinión pública de los países árabes con el antioccidentalismo. Este se utiliza para aislar a los partidarios de los derechos humanos, el feminismo y la democracia en general, haciendo ver que en Occidente ellos no importan. Se utiliza así el tradicional victimismo árabe para hacer sentir a la gente ese abandono que acaba en la paradoja de que es malo no preocuparse y peor hacerlo.


Por eso creo que es importante no desligar el crimen de Giulio Regeni de la situación en la que viven los propios investigadores egipcios o simplemente los jóvenes —estudiantes mayoritariamente— los académicos que osan investigar en las zonas recomendables de la realidad de Egipto desde la perspectiva del nuevo régimen, empeñado  en el silencio como alternativa a la pura propaganda.
Por eso me parece satisfactorio que el artículo en The Mancunion se cierre citando las palabras de la profesora Mueller, de la Universidad de Manchester:

Last week, in a blog post, Dr. Tanja Mueller wrote: “Maybe we will never know what really happened on the night Giulio disappeared—a night full of heavy policy presence in Cairo because of the protest anniversary date, if he was simply at the wrong time in the wrong place, or whether his ‘disappearance’ was part of the government crackdown on those who look behind the scenes and fight for their freedom and rights. Giulio’s research focused on a topic that has become sensitive in the climate of fear that dominates in the country: trade union and labour rights.
“He might thus have been targeted deliberately like the many Egyptians who fall foul of a detention policy whose main feature is the secrecy around those who simply vanish without traces – without the wider world taking much notice, usually. As a tweet on the University of Cambridge twitter-feed that announced Giulio’s death stated: ‘Welcome to the daily routine of living in the Arab world…'”*


La cita del tuit que hace la profesora Mueller es ya reveladora de la actitud que comentábamos: la excepcionalidad occidental es la rutina del mundo árabe. Por eso insisto en que la reivindicación de la investigación, las protestas, etc. por la muerte de Giulio Regeni no se deben desligar de las circunstancias en las que se dan. Y es lo que Regeni trató de hacer con su propia investigación y trabajo.
La investigación que realizaba y la publicación en el diario italiano Il Manifesto de artículos bajo pseudónimo no buscaban protagonismo alguno sino dar a conocer la situación del Egipto actual bajo el régimen de El-Sisi. Si nos centramos exclusivamente en él y olvidamos lo que a él le llevó a Egipto y, por eso mismo, a la muerte torturado es el amor a los egipcios a los que veía esforzarse por conseguir para su país lo que se le niega a muchos de ellos: libertades a todos y la vida a muchos.

Si la investigación se queda en el propio Regeni, se acabará convirtiendo en un juego para los que quieren que se olvide. Cuanto más se realce en el exterior, más fácil será manipular la situación en el interior y la gente será más proclive a creerse las historias que se estarán fabricando para satisfacer oficialmente a los países que demandan información y sobre todo la que se ofrecerá a los propios egipcios a los que es fácil decir que es una maniobra para seguir perjudicándoles en su economía y turismo. Será una pieza más de la historia conspirativa en la que su destino está envuelto. Y muchos egipcios la recibirán con el agrado de la confirmación de las ideas que cada vez les encierran más en su universo aislado del resto.
Como sabe cualquier lector habitual de este blog —o le basta con mirar su historial— los casos similares a los de Giulio Regeni, tanto por los impedimentos a la investigación como por la desaparición, tortura y muerte, son algo más que frecuentes. Forman esa "rutina" de la que hablaba el tuit de la profesora Mueller. Aquí, a diferencia de los medios convencionales en los que las noticias tienen que darse de codazos unas con otras para conseguir un hueco, seleccionamos, agrupamos y analizamos lo que honestamente pienso que puede ayudar a comprender un proceso que comenzó con los primeros días de 2011 y que sigue abierto en una aventura cultural y política ya global con pocos precedentes, que comenzó en plazas y calles y hoy es una guerra abierta, ha cambiado los gobiernos de la zona y condiciona la política mundial de las superpotencias afectando a todos en cadena.
En este contexto, no hemos restado importancia a la muerte del joven italiano, sino al contrario, la consideramos importante tanto por el ser humano en sí, como por las consecuencias previsibles que ahora contamos. Por ello creo que es importante que esta muerte sirva para tomar conciencia a muchos de la situación real por la que pasan muchos millones de personas, que es lo que Giulio Regeni trató de comprender y transmitir como investigador y con sus artículos en la prensa italiana.
Hoy mismo Mada Masr publica un artículo en el que se reclama la libertad de entrada a Egipto de muchos académicos que tienen prohibida la entrada en el país ya sea para trabajar en sus investigaciones o para dar sus conferencias a las que son invitados muchas veces por instituciones académicas egipcias, pero que ven sus visados anulados el llegar al aeropuerto de El Cairo. Aquí hemos contando diversos casos recientes. Escriben en Mada Masr:

A study carried out by the Association for Freedom of Thought and Expression (AFTE) suggests the banning of foreign researchers from entering Egypt is largely based on their anti-government stances.
AFTE’s study, “Entry banned: On banning entry of foreign researchers and academics to Egypt,” highlights a number of situations in which researchers have been prevented from entering the country due to their political views, including the case of Egyptian-German researcher Atef Botros, who was banned from entering Egypt on January 30.**


Una característica que se detectó pronto de este régimen es lo poco que le gusta mirarse en el espejo o, para ser más exacto, lo que ve en él. Desde el principio el régimen de El-Sisi y él mismo ha trabajado sobre la imagen pública de una manera intensiva, aunque poco eficaz. Pronto detectaron que tenían absolutos inútiles como portavoces. Su inutilidad política era grande, pero la comunicativa desbordaba cualquier manual básico de comunicación política. Pero no es fácil mantener personas inteligentes en estas condiciones, con lo que el régimen ha tenido que rebuscar en la filas de las camarillas de la época de Mubarak y su entorno y, lo que fue todavía peor, gente formada en la Universidad de Al-Azhar o profesores en la misma. Cuanto más hablaban, peor. Pero los tiempos exigen presencia pública, declaraciones, imagen, etc. y eso —como demuestra la metedura de pata de los kilómetros de alfombra roja que comentábamos ayer— no es tan sencillo. Puede que fuera fácil manipular a los propios egipcios para que se apuntaran a la "sisimanía", pero al resto del mundo no era tan sencillo. Las discrepancias entre lo que la prensa egipcia contaba y los comentarios de la prensa internacional llamándolo "dictadura", "golpe de estado", etc. Podemos recordar el incidente en el que Al-Ahram tuvo que pedir disculpas públicas a The New York Times por la manipulación realizada sobre la información del periódico referida a El-Sisi. Los artículos atacando a la prensa internacional, vendiendo conspiraciones, etc. han sido frecuentes, Ahora ya no tanto.

Otra forma de intentar mantener aislado al pueblo egipcio de las fuentes de información —algo imposible hoy— es la prohibición de la entrada a los académicos egipcios en el exterior o a los extranjeros que intenten dar una visión distinta a la que el régimen quiere imponer. La prohibición de entrada es la única forma de conseguir que no se escuchen otras voces que las favorables al régimen o las que viven en un limbo por parte de los propios académicos egipcios, dedicados a investigar sobre trivialidades, el pasado remoto o con enfoques que no perturben ni al régimen ni a su propia carrera académica, cada vez más controlada por los rectores colocados por el régimen. En junio de 2014, Ahram Online informaba, con el titular "Egypt's El-Sisi reintroduces appointment of university heads and deans"***, de las medidas que convertían los rectorados en comisariados políticos de vigilancia. Han sido frecuentes las noticias de detenciones de alumnos durante los exámenes convocados, de los que sencillamente se los han llevado. También se informa de la pérdida del derecho a matricularse en las universidades o de la pérdida de años académicos como forma de sanción.

La muerte de Giulio Regeni es un episodio negro que no se puede desligar de este contexto de represión académica interna y externa. La pregunta es por qué fue secuestrado, torturado y asesinado en vez de expulsado, que también forma parte de esa "rutina" de la que hablamos. ¿Por qué complicarse la vida de esta forma? La explicación no se obtendrá nunca, pero confirma algo que hemos repetido muchas veces ante los casos que se producen: el régimen no controla sus propias fuerzas.
Mantenerlo en el contexto es reivindicar lo que el propio Regeni quería, que se diera a conocer la situación egipcia. El artículo sobre las prohibiciones académicas en Mada Masr se cierra así:

All of the banned researchers should have been given the opportunity to acquire a visa upon arrival at the airport, and many were coming to Egypt based on invitations from Egyptian institutions, AFTE noted, adding that in all cases, authorities were aware of the political stances of researchers before their arrival, with many being included on “security lists” or previously flagged for their work.
“Egyptian authorities ban academics and researchers from entering Egypt with the intention to affect the atmosphere of freedom of expression. It is a message to those who carry another nationality that they are obliged to express views in line with the directions of the Egyptian regime in their foreign countries, or they will not be able to enter the country and communicate with the Egyptian public,” AFTE claims.
The rights group asserts this is a “dangerous” precedent, as such “arbitrary” measures prevent researchers with dual nationalities from visiting their families and “will affect the participation of Egyptians abroad in issues related to their country.”
AFTE urged the Egyptian government to declare the legal reasons for banning researchers and academics from entering Egypt and define what is meant by “threats to national security.” The Egyptian government should, according to AFTE, commit to the legal standards of issuing visas to foreign researchers.**

En efecto, la estrategia está meridianamente clara. La pregunta es hasta cuando se podrá mantener estas prohibiciones. Una regla de oro del funcionamiento de las dictaduras es que endurecen sus medidas cuando sienten que los demás pueden percibir su debilidad. La prohibición explícita a los investigadores de entrar en Egipto va contra muchas cosas, incluida la propia Constitución egipcia, aunque eso no le importa mucho al poder, que seguirá, como hizo Mubarak, manteniendo durante décadas las medidas de excepción para mantener el silencio. 


Evitar que el régimen anule las críticas exteriores y del interior por la muerte de Regeni es importante. Cuentan, como señalamos, que una campaña intensa es manipulable a través de los medios progubernamentales y que se reducirá el interés pasados unos días. Todo lo mediático es efímero. Eso hay que evitarlo porque si no se seguirán produciendo casos que se mantendrán en la impunidad mediante el silencio o el aburrimiento.
El mejor homenaje a la memoria de Giulio Regeni es no desvincular su destino del de muchos otros. Regeni no están en el lugar inadecuado en el momento inoportuno. por el contrario: sabía que estaba donde hacía falta, apoyando a los que creían en las mismas causas que él, dando comprender y dar a conocer la vida y destino de muchos egipcios.


* "Academics demand justice after death of Italian student in Egypt" The Mancunion 9/02/2016 http://mancunion.com/2016/02/09/academics-demand-justice-death-italian-student-egypt/
** "AFTE: Banning researchers from entering Egypt threatens academic freedoms" Mada Masr 9/02/2016 http://www.madamasr.com/news/afte-banning-researchers-entering-egypt-threatens-academic-freedoms

*** "Egypt's El-Sisi reintroduces appointment of university heads and deans" Ahram Online 25/06/2014 http://english.ahram.org.eg/News/104697.aspx




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