miércoles, 24 de febrero de 2016

El regreso simbólico de la alfombra de rojo brillante

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Hace apenas unos segundos acaba de entrar en mi página de Facebook una viñeta de la dibujante egipcia Doaa Eladl y me ha hecho abandonar el texto que tenía a medias. 
Muestra un hombre uniformado —¿un policía, un militar...?— que camina con las manos unidas en su espalda sobre una alfombra roja. La alfombra resulta ser un reguero de sangre que surge de un hombre tirado en el suelo, de un cadáver. La viñeta es una referencia inequívoca a la polémica suscitada por los cientos de metros de alfombra roja que su usaron para la comitiva, coches incluidos, en una reciente inauguración de un barrio realizada por el presidente El-Sisi y que ha sido criticada ampliamente dentro de Egipto y en algunos medios exteriores. La alfombra roja de sangre es un eco de aquella otra alfombra.


Sin la contextualización de la alfombra, el dibujo representa la indiferencia del militar ante la sangre que pisa y que, dado la falta de otra referencia, ha provocado. La contextualización, en cambio, sin alterar esa primer lectura general, la vuelve más precisa, casi le pone nombre y apellidos a la violencia que se transforma en el lujo del que no solo no quiere manchar sus zapatos sino que tampoco se manchen las ruedas de sus lujosos coches. Eladl junta —esa es la genialidad del caricaturista político— toda una serie de elementos dispersos que constituyen un texto claro.
Son los dibujos de Doaa Eladl —y de Andeel, en Mada Masr— los que realizan las síntesis, verticales y horizontales, de lo profundo con lo seriado. Paradigma y sintagma. Los acontecimientos que se producen en la superficie son variaciones de las constantes profundas, estructurales, que aquejan a la sociedad egipcia y al régimen que la gobierna. El dibujo de Doaa Eladl es un retrato moral y físico. Dibuja lo visible para representar lo invisible.


Hace tiempo que los dibujantes sintetizan mejor que los escritores lo que ocurre, los que ofrecen en un golpe de vista lo que se necesitan muchas palabras para comprender. No quiere eso decir que sean "intuitivos", evidentes en sí mismo. No. Más bien que logran anclar los turbulentos hechos que aquejan a Egipto, sus contradicciones constantes, ese amor a lo que les destruye y esa destrucción de los que aman a su país, simbolizados en una generación de jóvenes —a la que pertenecen tanto Eladl con Andeel— que están siendo sacrificados sin piedad por un régimen que los elimina y una sociedad que lo aplaude.
La respuesta de Doaa Eladl a la condena a dos años de cárcel del novelista Ahmed Naji por la publicación de un capítulo de una novela en la prensa, acusado de atacar la "santidad" de las costumbres y leyes, fue también contundente. Un asustado remero está a punto de ser tragado por un gigantesco pez que surge del abismo. Los remos de la barca son dos plumas, signo de la escritura.


El caso de Naji y su condena ha hecho reaccionar a muchos que hasta el momento castigaban al régimen con su silencio. De ahí, algunos ya no pueden simplemente desmarcarse y comprenden que solo es cuestión de tiempo que les toque a ellos. Más de 150 intelectuales han publicado una carta tras la proclama de "¡Quemad los libros!" de la que ya dimos cuenta aquí hace varios días. No han sido solo ellos. 

Siete de los autores de la actual Constitución egipcia han dicho que la condena a Naji va contra la propia constitución, según recoge Ahram Online**. ¿Pero qué es la constitución contra la "santidad de las costumbres y la moral patria"? No es una pregunta retórica, simplemente pone el acento en el largo conflicto entre los defensores de las leyes humanas —históricas, temporales, imperfectas— y los que dicen hablar en nombre de las divinas. El régimen intenta navegar entre dos aguas, aparentar ser liberal y solo es una nueva manifestación de lo reaccionario tradicionalista.
En Mada Masr se publica un artículo titulado "Ahmed Naji, the Use of Life and the zombies", firmado por el francés  Richard Jacquemond:

How do you feel when you learn that the author of the novel you’ve been reading and enjoying for the past few days has just been given a two-year prison sentence for violating public morality? One more on the list, you say. Tens of thousands of his fellow citizens rot in jail, where they are being abused in all sorts of ways, without any due process or a parody of it — some for wearing a T-shirt, others for demonstrating against the law that deprives them of their right to demonstrate, many more for being in the wrong place at the wrong time.
You’ve just spent the last two weeks grieving for Giulio Regeni, speculating with Italian, Egyptian and other colleagues and friends about the causes and consequences of his murder, reflecting on your own responsibility toward your students. You remember your colleague Atef Botros, one of the finest and bravest Egyptian scholars you met in the past few years, banned from his own country and sent back to Germany, the day before you landed yourself at Cairo Airport the last time. What to do? What can you do, back here in France, except vent your anger on Facebook and sign the usual petition?**


El artículo no solo cuenta el caso de Naji, sino que crea secuencia al hacerlo formar parte de una serie de acontecimientos. Lo que entra en una serie deja de ser "accidente", "azar", como le gusta al régimen de El-Sisi, en cambio, definir los acontecimientos. No desean que exista un patrón con una finalidad. Para los regímenes autoritarios, los hechos ocurren siempre por la fatalidad, no como efecto de sus acciones. Cuando un policía dispara en la cabeza a un taxista, no es un "policía" sino un ciudadano más envuelto en una discusión. ¿Cómo interpretar entonces la muerte de un policía a manos de otro, tal como ocurrió hace unos días? La serie constituye precisamente el patrón de la violencia policial, que el régimen se niega a considerar: allí entra la tortura (incidentes aislados), las desapariciones (improbadas) y las muertes (accidentes).
Daily New Egypt titula "2015 was worst year in terms of human rights and freedoms: ANHRI". Al régimen le basta con considerar que son "exageraciones", difamaciones, conspiraciones que buscan el hundimiento de Egipto para evitar que vuelva a ser una civilización (potencia queda corto) poderosa, capaz de liderar el mundo árabe, el mundo en su totalidad si se le pide correctamente.

According to ANHRI, the increase of terror attacks, especially during the first half of 2015, encouraged the state to pass certain laws and amend others, which has been described as a stranglehold on freedoms and press freedom in particular, in reference to the recently passed anti-terrorism law and the controversial protest law.
The book highlighted cases of individuals being detained despite their fellow defendants in the same trials – mostly protest charges – being released upon presidential pardons. It also described the protest law as a “tool to ban the constitutional right of peaceful protesting and imprison hundreds of people”.
Chief of the National Council for Human Rights (NCHR) Hafez Abo Saada told Daily News Egypt that in early January, NCHR sent a request to President Abdel Fattah Al-Sisi to release the 23 defendants on trial 8429/2014, dubbed the “Al-Itihadiya Palace trial”, relying on article 155 of the constitution, which mandates the president to release any prisoner.
“Those people remain in detention until now. We call for their immediate release and the release of all defendants on charges of protesting, especially students,” Abo Saada said. “Protesting peacefully is a constitutional right that no one should be arrested for. The set of charges usually presented by the prosecution against protestors including road blocking and assembly, which are normal settings for any protest; the state should rather facilitate peaceful protesting.”
The ANHRI report further stated cases of journalists, whose work has been banned or censored or were arrested during 2015. It listed 13 more journalists who were arrested in 2015 to and a total of 60 journalists currently behind bars since 2013.***


La percepción global del régimen egipcio es la de una dictadura clásica de corte pinochetista, que busca la represión interior y la inversión exterior. Con la excusa de la guerra al terror, el mismo régimen provoca su propio terror. Como sistema es altamente discordante con sus propios discursos, que entran de lleno en la propaganda, pero coherente con sus propias acciones represivas.

Los discursos oficiales explican que acaban con los enemigos del estado, pero la etiqueta de "enemigo del estado" se pone a los disidentes del régimen (que no es el "estado") o aprovecha para granjearse la simpatía de la parte más retrógrada e intransigente de la sociedad egipcia definir como "enemigos del estado" a los periodistas, escritores, editores, ateos, activistas, homosexuales, reformistas religiosos, apóstatas... y hasta personas cuyo delito es vestir una camiseta pidiendo "un país sin tortura". El presidente, plenamente de su papel histórico de salvador, acaba de anunciar que seguirña "construyendo" Egipto hasta el fin de sus días o, si no hay otro remedio, hasta el fin de su mandato. Hay mucho terreno para construir cárceles, aunque algunos ciudadanos protesten. Al final tendrán que decidir si aceptan la cárcel o si, por no quererla, además acaban dentro.

El propio régimen se ha convertido en un monstruoso "gólem", en un HAL-3000, algo creado para protegerse, y que se vuelve contra aquellos a los que debía defender. Es una enfermedad autoinmune: el sistema, que debía defenderte, te ataca.
Siguiendo el hilo de las ideas de Naji, el condenado por atacar la santidad de la sociedad egipcia, Richard Jacquemond señala:

Arab societies never ceased to cultivate all sorts of forms and places of resistance to this moral castration imposed by their elites, whether secular or religious. Maybe the deepest and the most longstanding effect of the 2011 revolutions lies in that they have shaken and cracked this paternalist, patriarchal and puritan mode of social domination. This is what most frightens the current powers that be and this is why their first enemy is not “terrorism,” whatever that means, but this rebellious youth that took to the streets in 2011, to whom Naji and his peers belong and give voice.**

Esta idea —que aquí llevamos mucho tiempo expresando— es la clave de la situación actual, que debe entenderse, como los dibujos de Doaa Eladl o Andeel, desde la profundidad de sus constantes y estructuras de poder —en vertical y horizontal—, en la que esas dos fuerzas —secular y religiosa— buscan un equilibrio en su reparto, no por la libertad de nadie sino por el sometimiento de aquellos que buscan una vida cuya trayectoria quede en sus manos. En su lucha feroz, muchas veces puro teatro, solo hay una cosa que les une: el odio a las libertades, el miedo a las personas no se vuelvan hacia ellos a pedir, a rogar, a postrarse a sus pies.

Andel: —¡El futuro!

Toda esa cantidad de personas se encuentra flotando entre dos mundos, el que les persigue y el que no les atiende. Las dictaduras siempre tienen buenas ocasiones de negocios ahora que los séquitos de los gobernantes solo llevan empresarios dispuestos a negociar sobre lo único que parece importante.
La carta publicada por 150 escritores, periodistas, intelectuales, etc. en apoyo de Ahrmed Naji es importante y en ella hay firmas muy destacadas, como la del novelista Alaa Al-Aswani.


Es necesario tender más lazos intelectuales, mejorar nuestras agendas informativas, para que lo que ocurre en el mundo tenga sentido, pueda ser comprendido. 
Por eso es importante el crimen cometido contra Giulio Regeni, porque se interesaba por lo que ocurría en un país distinto del suyo, porque escribía una versión del mismo que no casaba bien con la propaganda oficial. Regeni estaba contando en sus artículos algo que no gustaba a alguien. Estaba diciendo que el rojo de la alfombra del régimen es sospechosamente brillante. Es algo que otros muchos dicen, pero estamos demasiado ocupados mirando hacia otro lado.
En agosto de 2014, Andeel publicó una viñeta en la que una figura identificable como El-Sisi se dirigía a un periodista. Bajo ellos, la lona que tapa Egipto no puede evitar que charcos de sangre surjan por los bordes. Nada sospechoso, se titulaba.
Hoy la sangre ya no está debajo, oculta, como en el dibujo de 2014. En el dibujo de Doaa Eladl, la alfombra no necesita ocultar la sangre, sino que la sangre se ha convertido en la alfombra misma.


* "'Writer Ahmed Naji's jail sentence is unconstitutional,' say 7 authors of Egypt's constitution" Ahram Online 24/02/2016 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/188406/Egypt/Politics-/Writer-Ahmed-Najis-jail-sentence-is-unconstitution.aspx
** Richard Jacquemond "Ahmed Naji, the Use of Life and the zombies" Mada Masr

*** "2015 was worst year in terms of human rights and freedoms: ANHRI" Daily News Egypt 23/02/2016 http://www.dailynewsegypt.com/2016/02/23/2015-was-worst-year-in-terms-of-human-rights-and-freedoms-anhri/






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