viernes, 1 de enero de 2016

Unas cosas expiran y otras no cambian

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Cuando al gobierno egipcio se le ha preguntado por la suspensión del servicio básico gratuito de acceso a internet a través de Facebook, ofrecido a través del operador Etisalat, su respuesta ha sido: "simply expired". El servicio estaba dando acceso gratuito a Internet a más de un millón de egipcios que ahora se han quedado sin él.
Con esta respuesta el gobierno egipcio ha llegado al extremo del cinismo y la prepotencia. En términos médicos, es como decir que el paciente simplemente se ha muerto cuando se ha dejado de atenderle. Pero esta situación es frecuente en Egipto. La única duda que alguien puede tener es si solo es fruto de la inutilidad de los ministerios o si existe algún plan premeditado para cortar el acceso a internet.
La noticia, tal como la da Ahram Online con el titular "Facebook's 2-month Free Basics offer to Etisalat 'simply expired,' says Egyptian official", dice lo siguiente:

A Facebook-sponsored service that offers limited free Internet access to clients of the mobile carrier Etisalat was suspended in Egypt on Wednesday after a permit required from the government was not renewed, an official from the Telecommunications Ministry explained to Reuters.
Facebook's Free Basics service, which aims to provide free access to Facebook and some partner websites in developing countries, was launched in Egypt two months ago by the mobile carrier Etisalat.
The official, who declined to be named, said Etisalat had only been granted a permit to offer the service for two months and that, when it expired on Wednesday, the service was suspended.
The suspension was not related to security concerns, the official said.
Etisalat said only that it would release a statement on Thursday.
Facebook had told AP on Wednesday "We're disappointed that Free Basics will no longer be available in Egypt. More than 1 million people who were previously unconnected had been using the Internet because of these efforts."*


Si nos decantamos por teorías de la conspiración a la egipcia, podemos pensar que se trata de dejar sin acceso básico a Internet a más de un millón de egipcios. La explicación histórica tiene fundamentos: cuando se produjo el levantamiento del 25 de enero de 2011, lo primero que se cortó fue el acceso a internet. Más de uno estará pensando que es mejor prevenir que curar, ¿por qué dar acceso a Internet si después lo mismo hay que cortarlo? Los partidarios de las teorías conspiratorias tienen por este lado un camino,  reforzado por la negativa oficial de que tenga nada que ver con la "seguridad". El hecho de que haya que aclarar que no tiene nada que ver con la "seguridad" significa que es lo primero en lo que todos han pensado.


La otra opción es la simple ineficacia de la administración egipcia en la que esa autorización renovable a los dos meses se convierte en un plazo imposible por su propia lentitud en la tramitación. No se puede descartar porque no sería la primera vez. Lo que parece absurdo es la concesión de una licencia de internet por dos meses y enfadar a varios millones de egipcios que se han quedado sin servicio porque "simplemente expiró".
Pero la fórmula es muy reveladora: las cosas expiran. No hay problema, por ejemplo, en renovar las detenciones, aunque los plazos expiren. Es ese caso, la diligencia de la administración es conmovedora. Sí, las cosas expiran.


¿Qué sentido tiene dejar sin Internet gratuita a varios millones de personas que usaban el servicio, hasta tres según algunas estimaciones? La obsesión con Internet es compartida por islamistas y militares. Saben que es una poderosa herramienta de información y de coordinación, un foro de resonancia de las críticas. No le gustaba a Mubarak ni a Morsi, como tampoco a este gobierno.
Se ha insistido en el papel que las redes sociales tuvieron en la Primavera árabe y el gobierno sigue temiendo que el aniversario del 25 de enero pueda traer más problemas que en los anteriores conforme crece el descontento. El año pasado fue el de la muerte de la activista Shaimaa al-Sabbagh cuando llevaba flores en una manifestación pacífica.


Las únicas respuestas que se están dando a la situación precaria en que se encuentra la economía y el orden público son las medidas de fuerza. La prensa recoge hoy la condena a un año de cárcel del reformista estudioso del Corán. Mada Masr titula "Preacher Islam al-Beheiry's prison sentence widely condemned". El caso lo hemos traído aquí en algunas  ocasiones. Al-Beheiry ha desafiado la otra autoridad del frente común creado por los militares y Al-Azhar. Lo ha hecho haciendo ver la necesidad de reformar el islam desde dentro ante la deriva extremista. En esto choca frontalmente con los planes gubernamentales que buscan el control de la sociedad a través del control de las instituciones religiosas. Lo que Nasser hizo en su momento, burocratizar Al-Azhar, sometiéndola al control gubernamental, se trata de repetir ahora. El plan está pensado más allá de Egipto, dado la referencia global que es la universidad islámica, por la que pasan anualmente decenas de miles de futuros predicadores. El gobierno lo considera un activo poderoso. Pero la ambición de poder de la institución no acaba ahí.


La necesidad de renovación del islam es un clamor interno que solo el extremo conservadurismo y la amenaza constante a los que se aventuran a decirlo frena. Hay serias dudas —al menos por mi parte— de que Al-Azhar vaya más allá del control del poder religioso y entre en la reforma necesaria realmente. ¿Sueñan con un Irán clerical los suníes de Al-Azhar? Alguno puede que lo haga.
En este sentido es muy significativa la detención de Al-Beheiry que había dado muestras de inteligencia en la crítica a la tradición sostenida por Al-Azhar como canónica.
El artículo en Mada Masr recoge toda una serie de protestas y condenas contra la detención de predicador reformista y al margen de la universidad islámica. El final del artículo es bastante revelador de la situación:

The Egyptian Secular Party was on the forefront of defending Beheiry and urged that Article 98 be amended, on the basis that it violates the Egyptian Constitution, according to a statement.
Party President Hisham Ouf openly slammed the “domination” of Al-Azhar and its thought over the public domain in Egypt. “The sentence of Islam al-Beheiry is a slap to all efforts of renaissance and demolishes the idea of religious discourse renewal. It is also a huge insult to intellectuals, artists and thinkers in Egypt,” he said.
Parliamentarian and renowned film director Khaled Youssef also criticized Beheiry’s conviction, urging Sisi to use his powers to pardon him.
“To the person who championed the call for religious discourse renewal, President Abdel Fattah al-Sisi, we wish you to use your powers of pardon until this law is amended in accordance with the constitution, not just for the sake of Islam al-Beheiry but to end terrorism and extremism. [We should] side with renaissance, otherwise darkness will prevail,” he said on his Facebook account.
In January 2015, Sisi called for a religious revolution in a speech at Al-Azhar commemorating the birth of Prophet Mohamed. In his speech, Sisi urged Azhar scholars to reform many misunderstood religious traditions that “tarnished the image of Islam,” instructing the Endowments Ministry and Al-Azhar to prepare a plan for the desired reforms.
“Will the 1.5 billion Muslims kill the seven billion so that they can live? It’s impossible, we need a religious revolution,” he said.
However, a few days later, the president appeared to backtrack on his demand for religious reforms, explaining that the reform of religious discourse is not the responsibility of individuals but of religious institutions, referring to Al-Azhar and Islamic scholars around the world.**


Los párrafos finales muestran el poder de Al-Azhar y la forma en que tuvo que retroceder Al-Sisi ante la posibilidad de que la reforma no fuera controlada por los clérigos. Las concesiones de cargos ministeriales a la universidad tuvo su culminación con el nombramiento del impresentable ex ministro de cultura, aquel cuya primera visita fue a un museo en Alejandría y se permitió el lujo prepotente de insultar a una funcionaria a la que llamó "gorda" y dijo que la tuvieran "subiendo y bajando escaleras" por tener la insolencia de pregunta al señor ministro —profesor de Al-Azhar— sobre su petición de aumento de sueldo. Aquí lo contamos en su momento.
También contamos el discurso al que se hace referencia. Todos los discursos de Al-Sisi han ido en una dirección mientras que los hechos van por otro, en dirección contraria. Cada vez que habla —como hizo hace unos días— de "renovación" del mensaje religioso, comienza a producirse detenciones de reformistas o intelectuales. 
Hace un par de días hablamos aquí del cierre de dos centro culturales importantes, una editorial y una galería de arte, representantes renombrados de la cultura egipcia independiente y de movimientos intelectuales críticos. Ahora le toca a Islam Al-Beheiry pagar las consecuencias del doble pensar, que diría Orwell (por ello considerado peligros en Egipto), en el que se ha asentado el estado egipcio.


La guerra ya no es solo entre islamistas y militares. Hay una segunda guerra, menos comentada, entre islamistas y tradicionalistas de Al-Azhar. Ambos se han enfrentado, desde su conservadurismo retrógrado, a las fuerzas verdaderamente renovadoras del islam o a las seculares. El Ejército, que es quien está tras el gobierno, mantiene su lucha con los terroristas y con las fuerzas democráticas que no están dispuestas a asumir el discurso oficial o que, sencillamente, lo abandonaron desengañadas por los hechos. Sí, la confianza también expira.
La otra lucha es por la renovación de la sociedad, por su modernización y democratización. Es lo que más temen tanto los islamistas como los de Al-Azhar, porque significaría la pérdida del poder real. Presentarse como una instancia moderada es parte de su discurso habitual, pero una parte de la sociedad va por delante. Como estrategia, se muestran como el freno al radicalismo, pero eso no significa demasiado. La verdadera renovación no vendrá de allí. No se puede hablar de democratización y seguir deteniendo a personas que tienen creencias distintas o no tienen ninguna, algo a lo que tienen derecho. No se puede seguir poniendo en libertad a las personas del régimen anterior y seguir bendiciendo la Revolución que las hizo aparentemente caer. Todo sigue igual, excepto en lo que va a peor.


No se ve evolución real en los pasos que se están dando. No hay más acción que la del encarcelamiento de cualquiera que disienta en cualquier ámbito, religioso o civil. Hace unos días se ponía en arresto a cuatro dirigentes del movimiento 6 de abril. La acusación ha sido "incitar a la violencia". Todos lo han interpretado como preparación del aniversario del 25 de enero.

Del cierre de Internet a la detención de dirigentes de grupos que no son pro-militares o pro-islamistas, de los editores y galeristas a periodistas, de prohibiciones a escritores como Alaa Al-Aswani, parece que este aniversario se presenta caliente. Los estudiantes de las universidades también los están porque el ministerio no acepta que hayan ganado los independientes en los consejos. Otro factor más para el 25 de enero.
Dejar sin conexión a Internet gratuita a más varios millones de egipcios no es una broma. Decir que simplemente ha expirado después de dos meses es una especie de sarcasmo que no sé si a una parte de la sociedad egipcia le resultará divertido. La última vez que a los egipcios les cortaron Internet estaban muy enfadados.
Puede que el gobierno egipcio no sea consciente de que así no consigue enfriar el 25 de enero próximo, sino, por el contrario, calentarlo más de la cuenta. Veremos que ocurre.



* "Facebook's 2-month Free Basics offer to Etisalat 'simply expired,' says Egyptian official" Ahram Online 31/12/2015 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/3/12/179851/Business/Economy/Facebooks-month-Free-Basics-offer-to-Etisalat-simp.aspx

** "Preacher Islam al-Beheiry's prison sentence widely condemned" Mada Masr 31/12/2015 http://www.madamasr.com/news/preacher-islam-al-beheirys-prison-sentence-widely-condemned





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