domingo, 13 de diciembre de 2015

Una y demasiadas

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Los medios de todo el mundo han repetido estos días informaciones casi idénticas sobre la participación de mujeres en la selecciones de los consejos municipales en Arabia Saudí. Se les permitía presentarse como candidatas. Las mismas notas repetidas que sirven para describir sucintamente al Reino: monarquía absoluta, las mujeres no pueden conducir, no han podido dar mítines más que a otras mujeres por la segregación de sexos, y la ausencia de fotografías en las papeletas y carteles. Las cifras han sido repetidas igualmente por todos los medios: solo un millón y medio de personas apuntadas en los censos de una población de 21 millones y entre ellas 119.000 mujeres inscritas; 6.440 candidatos presentados, de los que más de 979 mujeres eran mujeres.
Puede parecer que no es mucho: un 8-9% de voto femenino en el censo y un 15% aproximadamente de los candidatos. De todo esto, la noticia que tenemos es que una de esas más de novecientas mujeres que se han presentado ha resultado elegida. Se llama Salma bint Hizab al-Oteibi. Ha hecho historia. También ha hecho historia la primera mujer, Salma Al Rashed, en registrarse. Todo es historia cuando se parte de cero.


El hecho de haber salido tiene un enorme mérito, sobre todo si tenemos en cuenta que a su puesto se presentaban siete hombres y dos mujeres. No está nada mal. Es el carácter único de su elección lo que muestra las dificultades que tenía para salir elegida una sola de ellas. Realmente era una carrera de obstáculos. La participación de las mujeres se había anunciado por primera vez hace cuatro años y por fin, contra viento y marea, se ha podido producir.
Dicen que la realidad de las mujeres saudíes está entre la invisibilidad y los tópicos. Constituyen un mundo oculto pero con muchas ganas de salir a la luz en un mundo que es bastante hostil a las mujeres en la vida pública y donde la vida privada oscila mucho entre unos y otros según el grado de conservadurismo existente.


No hace mucho nos referíamos aquí a la importancia de que en las elecciones legislativas egipcias las mujeres hubieron ganado más puestos que en su historia anterior. Más allá de las cuotas, lo importante es que  hayan podido ganar puestos a los hombres, indicador de que las mujeres han ido a votar y de que hay hombres que también lo hacen. Este último factor es importante porque es ir más allá de "las mujeres votan a las mujeres".
Cuando se trata de romper con la historia, como es el tema del voto y la representación femenina, es importante cada paso y cada techo roto. Cuando las mujeres se asientan en los puestos pueden transmitir la ilusión por conseguir en las siguientes elecciones una mayor representación. Lo que parecía imposible, como es el caso de Arabia Saudí, se consigue. Desde fuera puede parecer poco, pero —en términos relativos— es un gran avance.
No es fácil cambiar las costumbres que han sometido a las mujeres. Si de Egipto llegaba la noticia del aumento de las mujeres en el futuro parlamento, llega también otra negativa que se repite año tras año: los datos de la ablación, de la mutilación genital femenina.
Egyptian Streets vuelve a mostrarnos unos datos que hacen ver el poco interés del gobierno en este tema que se supone la ley prohíbe. El titular es claro: "90% of Egyptian Women Suffer From Female Genital Cutting Despite Ban". Nos dicen

The 2015 Egypt Health Issues Survey (EHIS) has found that around 9 in 10 women aged 15-49 have undergone female genital cutting (also known as female genital mutilation) despite a government ban on the practice.
The report is the second time ever a survey has recorded the prevalence of FGM among all Egyptian women aged 15-49. Previous studies focused on the prevalence of the custom among women who had been married or who are married.
FGM, which the 2015 EHIS says have been a tradition in Egypt since the Pharaonic period, remains widespread across Egypt but is expected to decline. For example, seven in 10 women aged 15-19 have been circumcised compared to eight in 10 women aged 20-24. However, for women between the ages of 25-49, the percentage of women who have been circumcised ranges from 89 to 97 percent.
Comparing the results to the 2008 Egypt Demographic and Health Survey (EDHS), there has been a four percent decline in the overall rate of FGM for women aged 15-49.*


Un descenso del 4% en seis años no parece un avance excesivo. Es cierto que este periodo ha estado políticamente agitado en todos sus niveles. Pero los datos muestran que esta cuestión se mantiene al margen de las demandas y que la lucha no acaba más que arrancar.
Los datos no permiten escaparse por los datos de las zonas rurales, como se hace en otras ocasiones. Un 90% de mujeres es una cifra que convierte a Egipto en el país del mundo en donde esta horrenda práctica se realiza más. No es una cifra que deba enorgullecer a nadie.
Pese a los cambios en las mentalidades, esta cuestión no avanza a la velocidad deseada. Tras ella se esconde la hipocresía social que evita que haya mujeres que se puedan librar de esta práctica. Si el noventa por ciento lo ha sufrido es porque la totalidad de la familia lo refrenda. Y esto ocurre en todas las capas sociales; no puede recurrirse a la "ignorancia" o a las "tradiciones bárbaras". Como hemos comentado en ocasiones, forma parte del paquete "egipcio", ya que aunque se haya dicho hasta la saciedad que es una práctica precoránica, se sigue considerando como una especie de requisito de control de las mujeres.


Los avances en aquellos que afecta a las mujeres se deben producir en diversos frentes para ser eficaces pues no solo han de combatir las legislaciones restrictivas, sino las mentalidades retrógradas, las tradiciones que establecen la exclusión social a quien no las cumple. La hipocresía de los médicos islamistas, que controlaron el sindicato, sigue funcionando: según ellos, la realizan ellos para más "seguridad" de las mujeres. De esta forma se sigue manteniendo está práctica con Egipto al frente de las cifras mundiales.
Esperemos que las mujeres que han llegado al parlamento sean capaces de afrontar este problema y plantear iniciativas que superen el machismo social que sigue manteniendo esta forma de violencia sobre las mujeres.
El único caso que en Egipto ha sido llevado ante los tribunales —lo tratamos aquí en su día— fue el de la muerte de una niña de trece años a causa de la intervención. El padre y el médico fueron condenados, pero se medio libraron mediante apaños e indemnizaciones entre ellos.

El caso forma parte de una mentalidad similar a la ley que comentamos esta semana, puesta en marcha por el ministerio de Justicia, para que los extranjeros (los del Golfo) que se casen con niñas, indemnicen a las familias mediante una fianza ingresada de 50.000 libras egipcias. Otra práctica vergonzosa que ahora la ley encubre. No se trata de evitar los matrimonios infantiles, sino de asegurar dinero a las familias que han vendido a sus hijas cuando —con toda seguridad— sean devueltas a sus familias tras intensas y románticas bodas.
Si en Arabia Saudí es un avance que las mujeres se hayan presentado a las elecciones, hayan votado y que una de ellas pase a formar parte de un consejo municipal, en Egipto es una noticia triste algo que afecta a muchas, la ablación.
La guerra de las mujeres por sus derechos —y dignidad personal y social— sigue su curso. Hay pequeñas victorias que significan mucho; hay grandes problemas que requieren grandes avances.

PS. Las últimas noticias del día hablan de ¡19 mujeres electas! en Arabia Saudí, lo que es una muy gran noticia.  La soledad de Salma bint Hizab al-Oteibi ya no es tanta. Ella ha sido la primera, pero pronto la han seguido otras.


* "90% of Egyptian Women Suffer From Female Genital Cutting Despite Ban" Egyptian Streets 10/12/2015
http://egyptianstreets.com/2015/12/10/90-of-egyptian-women-suffer-from-female-genital-cutting-despite-ban/



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