jueves, 31 de diciembre de 2015

De Leia a Organa, la victoria de Carrie Fisher

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Lo que está ocurriendo con la actriz Carrie Fisher tras el estreno reciente de la nueva aportación a La guerra de las galaxias pone de nuevo sobre el tablero una cuestión que se repite de forma constante. La actriz, que ha retomado el papel que tuvo cuando tenía 19 años, ha decidido plantar cara a los que son incapaces de entender qué es el tiempo y cuáles son sus efectos. El monstruo cotillo, esta especie de Godzilla de las habladurías que se ha creado en las redes, es difícil de controlar.
El retorno a la serie de los actores y personajes que iniciaron la historia, Harrison Ford, Carrie Fisher y Mark Hamill, ha sido un golpe de mano sentimental dado por Lucas, que me imagino que quería dar un sentido a la historia introduciendo algo que el cine parece haber eliminado: el paso del tiempo. Lo que ha hecho Lucas no es frecuente y queda por delante el futuro.


Mientras la serie ha avanzado hacia atrás, es decir, hacia el origen de los personajes —su infancia y juventud— no ha habido más problema que las discusiones sobre la idoneidad de algunos actores. Ha sido poca cosa. El problema se plantea cuando, paradójicamente, son los mismos actores quienes deben encarnar de nuevo a los personajes que dieron vida inicialmente. Entonces se nos revela que no son solo figuras en la pantalla, sino seres humanos en el flujo de la vida, con sus alegrías y amarguras, que han dejado marca en ellos como en nosotros.
La propia Carrie Fisher ha tomado el asunto por los cuernos y ha pasado al contraataque. Señala The New York Times:

The actress Carrie Fisher, who reprised her role as Leia Organa, the intergalactic revolutionary princess turned general in “Star Wars: The Force Awakens,” is taking on Internet trolls who criticized her appearance. “Please stop debating whether or not I aged well,” the actress, 59, wrote on Tuesday via Twitter. “Unfortunately it hurts all three of my feelings.”
Ms. Fisher, whose public battles with addiction, weight gain and mental illness formed the basis of her 2009 stage show, “Wishful Drinking,” has long pushed back against expectations that she physically remain frozen in time as Princess Leia from the original “Star Wars,” in which she starred when she was 19.
In advance of the release of “The Force Awakens,” Ms. Fisher told “Good Morning America” that while she did lose weight for the franchise’s new film, “I think it’s a stupid conversation.” And on the red carpet at the film’s premiere, she joked on camera that to research the role, she talked to the younger version of herself, who “was very busy partying and making sure that I look” terrible later.
After reposting a few harsh tweets directed at her this week on Twitter, Ms. Fisher wrote, “Youth and beauty are not accomplishments,” and added that they’re the temporary byproducts of time and DNA.*


Las redes se han convertido lugares de juicio sumarísimo sobre las personas. Da igual que se sea una celebridad o una escolar con sobrepeso. La maledicencia no cuesta nada y atrae la simpatía de los que son iguales que tú, que acaban riendo las gracias e ingenio empleado en decir maldades.
Pero por encima de Fischer —a la que mandamos nuestra solidaridad—, el caso nos muestra una de las consecuencias más evidentes de la espectacularización de la sociedad: el problema de paso del tiempo. Mientras nos convertimos en sociedades viejas, con inmensos negocios alrededor de la vejez, nos repele ver sus consecuencias ante los ojos.
La reaparición de Carrie Fisher en su personaje de la General Organa muestra que la identidad no funciona bien con el tiempo. Para algunos hubiera sido preferible alguien que se pareciera a Fisher antes que la propia Fisher. Hubieran aceptado antes la ilusión que la realidad de la persona.


George Lucas podía haber elegido a otros actores más jóvenes para interpretar los papeles de los actores del inicio de la serie, pero ha sido congruente desde el punto de vista estético y hasta moral. Ha elegido a los actores que debía. Lo contrario habría un poco ridículo. ¿Por Hans Solo o Luke Skywalker pasa el tiempo y por Leia no? Parece que a algunos les gustaría que los seres humanos fueran como esas figuritas que coleccionan en sus cajas.
Desde el punto de vista de la serie, creo que Lucas ha hecho lo que debía hacer: mostrar a cada personaje en su dimensión temporal. Lo ridículo sería que, pasado el tiempo, estuvieran como estaban o incluso más jóvenes. Carrie Fisher interpretó su papel de Princesa Leia con 19 años; ahora vuelve a la historia, como le gustaba a Balzac, con los años que ha vivido encima. Basta con mirar los ojos de Harrison Ford en las escenas que tienen juntos, que son las del recuentro de los personajes, pero también el de los actores. Es un momento claramente emocional para ambos. Dejar fuera a Fisher hubiera sido poco ético, una condena y el reconocimiento oficial de un sistema de condena a la invisibilidad. No hubiera sido humano hacerlo.


Algunas películas han tenido que recurrir a soluciones imaginativas para solventar el "problema" de la edad de sus protagonistas cuando las series se prolongan más de lo debido. Es lo que ha ocurrido con Arnold Schwarzenegger y su personaje de Terminator. También pasa el tiempo por quien fuera Míster Universo.  Se ha recreado virtualmente al personaje en la pantalla. En este caso, lo absurdo era, por el contrario, que una máquina —el terminatorenvejeciera.


La historia de La guerra de las galaxias no es una cantidad de secuelas mientras que aguante el público. Es un fenómeno único. Es un todo organizado temporalmente, por más que esté alterado y en el que los actores también envejecen. Los "experimentos" con el tiempo hechos por Linklater en  "Boyhood" (2014) o "Antes del atardecer" (2004) y "Antes del anochecer" (2013), de rodar durante diez años son experiencias con la historia de actores y personajes conjuntamente, por eso tienen mucho de improvisación. Los personajes envejecen como han envejecido sus actores. Es lo natural. Aceptamos toneladas de maquillaje para envejecer a un actor; pero no lo queremos envejecido realmente. Lucas ha ampliado la brecha temporal con sus actores. Y es lógico que se note. Pero esa es parte de la aventura que comenzó.
Los ataques a Carrie Fisher son de una gran inhumanidad. Nada hay más humano que el tiempo. Envejecer es algo que solo podemos hacer nosotros, cada uno a nuestra manera. Fisher ha sobrevivido a sí misma y ha ganado. También Leia ha tenido una vida muy dura hasta que ha llegado a ser la General Organa. 
El tiempo pasa para todos. El cine, como la máquina de La invención de Morel, de Bioy Casares, crea la falsa sensación de que el tiempo no pasa, pero es solo una perversa y engañosa sensación. Lo que vemos en la pantalla quedó hace mucho tiempo atrás.




* "Carrie Fisher Takes On Criticism of Her Looks in ‘Star Wars: The Force Awakens’" The New York Times 30/12/2015 http://artsbeat.blogs.nytimes.com/2015/12/30/star-wars-the-force-awakens-carrie-fisher-appearance/




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