jueves, 12 de noviembre de 2015

34 mujeres (por ahora)

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Cuando comentamos aquí los resultados de la primera fase de las elecciones parlamentarias en Egipto, señalamos que la baja participación había tenido un efecto lógico pero inesperado: el aumento de la presencia de mujeres y coptos (también mujeres coptas) entre los elegidos para sentarse en la cámara legislativa. Parece que esta presencia amplia ha traído algunas novedades frente a los planes coreados por muchos de hacer un parlamento con la única función de recortar sus propios poderes constitucionales para traspasárselos a la presidencia.
Señalan en Ahram Online las consecuencias de este aumento de mujeres en el futuro parlamento:

A number of Egypt's newly elected female MPs have said that they ‎oppose amending the constitution to create a “new ‎dictator,” in response to some MPs vowing to amend article 140 of the new constitution to allow the president’s term to extend to more than four years.
Out of 273 candidates who won seats in the first stage of Egypt's parliamentary elections, as many as 270 have arrived at the headquarters of the Egyptian lower house of parliament – the House of Representatives – and obtained their parliamentary membership cards. Out of these, as many as 34 women won seats – the highest number in Egypt's 150-year parliamentary life.*


Aunque no sabemos si lograrán mantener la Constitución actual tal como está, sí es importante que puedan dar vida al parlamento llamando a las cosas por su nombre: crear un dictador.
En estos años de observación hemos señalado en diversas ocasiones que la única revolución que ha permanecido abierta y en avance tras las primaveras árabes ha sido la causa de las mujeres. Y lo ha sido porque ellas mismas se dieron cuenta que solo podían confiar en lo que ellas hicieran para lograrlo. Dimos cuenta también que algunas de estas mujeres no han llegado por la vía de las cuotas, sino que han conseguido su elección de forma absoluta, es decir, como ganadoras en sus circunscripciones.
Para mostrarnos con qué voluntad llegan estas mujeres al parlamento, Ahram Online ha dado la palabra a un par de ellas:

Sarah Othman, a newly elected female MP representing the Upper Egypt governorate of Al-Minya, told parliamentary reporters that she is completely against amending the new constitution.
"I approve the amendment of some articles of this constitution (passed in 2014) to create some balance between the president and parliament," said Othman, "but at the same time I am against using this excuse to amend the constitution in general to create a new dictator."
Othman said the two constitutions under the two former regimes of Hosni Mubarak and the Muslim Brotherhood “turned Egypt's presidents into dictators.”
"Mubarak was a dictator who wanted to create a ruling dynasty, while Morsi (the former Islamist president) wanted to create a Muslim Brotherhood dynasty," said Othman.
Othman sharply criticised the performance of the current government of prime minister Sherif Ismail, urging new MPs to focus on "supervising the performance of this weak government rather than amending the new constitution."*


Tenían que llegar mujeres al parlamento para decir con esta claridad que los parlamentos anteriores han sido juguetes en manos de unos presidentes que nunca tenían bastantes poderes. Esos poderes, además, los usaban precisamente para tapar sus propias limitaciones, ambiciones y desprecio del papel que los parlamentarios deben jugar en un sistema democrático.
Es insólito realmente que en esta campaña se haya estado intentando motivar a los votantes con el argumento de que el parlamento es un peligro para su presidente y que el presidente vaya por ahí diciendo que la Constitución egipcia está llena de "buenas intenciones" pero que así no se gobierna un país.
Es una muy buena noticia que haya voces —y más si son de mujeres— que dejen al descubierto esa voluntad dictatorial de las presidencias egipcias. La farsa de llamar democracia a lo que no era más que dictadura se ha podido producir por la hipocresía de unos parlamentarios electos que traicionaban al pueblo que los elegía porque siempre creían (lo que era cierto) que debían su puesto al dedo presidencial.


Las mujeres que hablan ahora se han ganado su puesto en el parlamento y eso significa que tienen conciencia de que están allí para encontrar lo mejor para Egipto y no para hacer favores a nadie. La experiencia tunecina ha sido clara: las mujeres fueron las más encarnizadas defensoras de sus propios derechos constitucionales, que tienden a ser pisoteados en cuanto tienen ocasión. Allí se enfrentaron a los islamistas y salieron ganando al evitar las retiradas. Hemos contado aquí también las presiones en el parlamento afgano a las diputadas para evitar su ascenso. Que haya mujeres que comiencen diciendo que no están dispuestas a fabricar dictadores es una buena señal para la causa de las mujeres y, si saben apreciarlo, para el resto de los egipcios.
Otras dos parlamentarias electas han dejado también muy clara su voluntad de decir lo que piensan:

Joining forces, Amal Zakria Qotb, a newly elected MP representing the Nile Delta governorate of Beheira, also criticised attempts aimed at amending the constitution for "dictatorial reasons."
"The constitution is still one year old and, as a result, we have to give it some time to see whether it will serve the supreme interests of the country or not," said Qotb, who is also a leading official with the National Council for Women in Beheira governorate.
Qotb also opened fire on the government of prime minister Sherif Ismail. "I think all have followed with sorrow the poor performance of this government during the recent catastrophe of rainfalls in the two governorates of Alexandria and Beheira," said Qotb, urging MPs to focus on scrutinising the performance of this government or withdraw confidence from it.
Ghada Agami, a third newly elected female MP, told reporters that, although she was a member of Egyptian president Abdel-Fattah Al-Sisi's election campaign in 2014, she is against any amendment of the new constitution at the moment.
"As an Egyptian woman who lives in the United Arab Emirates (UAE), I led the pro-Sisi campaign among Egyptians living there," said Agami.
But, Agami added, "the fact that I am a supporter of Al-Sisi does not mean that I am in favor of amending the constitution to give more powers to the president."
"This is by no means the right time to do this, not only because the constitution is still one year old, but because MPs have to focus on other vital issues such as implementing the constitution's articles on rights and freedoms and improving the daily living conditions of ordinary Egyptians."
Agami also agreed that the performance of Sherif Ismail as a prime minister is very poor.*


Como se aprecia, algunas pueden apoyar a la presidencia sin necesidad de atacar la Constitución y sí criticar al primer ministro actual. Pero lo que tienen claro todas es que el absurdo suicidio del Parlamento a través de las enmiendas constitucionales es un despropósito. Hemos insistido mucho en este aspecto desde que se comenzó a usar como principio electoral porque era olvidar que se trataba de equilibrar los poderes frente a la concentración autoritaria islamista de poderes en la presidencia. Una de las cosas extrañas en la historia política egipcia es la tendencia a derrocar a alguien para después hacer lo mismo. Por eso está bien que las mujeres tengan más memoria que los olvidadizos varones.
Ahram Online no da otra voz femenina en el nuevo parlamento:

Elizabeth Abdel-Messih, a Coptic woman who won a seat in the Upper Egypt governorate of Assuit, also said "the most important priority for the coming parliament is to review the performance of the current government of prime minister Sherif Ismail."
Abdel-Messih said she does not think that President El-Sisi was exerting pressure on new MPs to change the constitution when he said last August that "the constitution was written with good intentions, but nations cannot be built on good intentions only."
"He was simply trying to emphasise the necessity that powers granted to parliament should be exercised wisely and in cooperation with the president," said Abdel-Messih.*


Da igual lo que el presidente Al-Sisi haya querido decir porque lo importante es lo que los diputados piensen sobre la función del Parlamento. Egipto fue el primer país árabe en reconocer el derecho de las mujeres a votar y a ser elegidas. Lo hizo en su constitución y como resultado las dos primeras mujeres se sentaron el 14 de julio de 1957 en los escaños que habían ganado.
La victoria de los islamistas en las pasadas elecciones redujo drásticamente el número de mujeres en el parlamento y las diputadas islamistas electas no trabajaron sobre los derechos de las mujeres sino más bien señalando que aquellas que eran agredidas deberían quedarse en casa y no salir a protestar. Allí se vio lo que daba de sí el feminismo islamista, por usar una figura retórica.
Hoy los diputados salafistas electos se niegan a ser atendidos por las funcionarias del parlamento si no se cubren con un niqab. Las mujeres que incluyeron en sus listas —por cuota— son unas ilustres desconocidas porque los salafistas del Partido Al-Nour  se negaron a incluir sus imágenes en las papeletas. Eran una sombras rodeadas de piadosos barbudos. Pero tendrán que aguantarse lo que les digan, les guste o no, unas mujeres que se sentarán exactamente con el mismo derecho —y ya puestos, por la misma voluntad divina— que ellos. No siempre los designios de Dios llevan barba, como algunos creen.


La elección de las mujeres y su protagonismo en el parlamento, por otro lado, será una energía importante para el movimiento de las mujeres egipcias. En Egipto es donde nace el feminismo moderno en el mundo árabe, donde se dan los primeros actos de decisión autónoma de las mujeres. Esa tradición se mantiene contra el olvido generacional que supuso la reislamización desde los 70 en adelante. Pero existen muchas mujeres que han vuelto a tomar decisiones frente al retroceso que el islamismo supone para sus derechos. La mayor parte de las fotografías —y lo resaltaron todos los observadores— mostraban a mujeres votando. No era casual. Han sido las que no se han quedado en casa.
Lo que el parlamento egipcio sea en el futuro es un misterio, pero si las mujeres tienen claro que están en la política para tomar decisiones y no para obedecer órdenes, habrá luz en él. Y esa luz puede servir para animar a muchas jóvenes que han estado trabajando en los derechos, que poseen una buena formación que pueden poner al servicio de su país, es decir, de su pueblo y no de la voluntad de unos pocos.
La fuerza de Egipto está en sus mujeres; son, sin duda, su futuro.




* "We will not amend the constitution to create a new ‎dictator: Egypt's new female MPs" Ahram Online 11/11/2015 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/164/164285/Egypt/Egypt-Elections-/We-will-not-amend-the-constitution-to-create-a-new.aspx




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