sábado, 31 de octubre de 2015

La presentadora patriótica defenestrada

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La respuesta social ha sido tan contundente que el cerco a la presentadora Reham Saeed, que comentábamos ayer —la presentadora patriótica y virtuosa— que pocas horas después se anunciaba la cancelación del programa por parte de la cadena ante el abandono de los patrocinadores.
La importancia del caso va más allá de la anécdota mediática egipcia, que ya es bastante amplia. Si este caso sirve para marcar los límites, el ¡basta ya! de los medios en Egipto, se habrá logrado un gran avance. Es pronto para decirlo, pero la airada reacción inmediata de decenas de miles de personas en apenas unas horas, hacen mantener las esperanzas en el retorno de las sociedad civil.
Los medios en Egipto se pueden clasificar con capas desde el periodismo serio hasta las cloacas mediáticas en las que se mueve la corrupción, el chantaje, el soborno o la manipulación más infame. Y el papel de los medios es esencial para la constitución de una democracia que puede ser llamada así.
Tras las elecciones, algunos responsabilizaron a los medios de no haber movilizado a la gente. La primera vuelta se saldó con unas cifras oficiales del 26% y acaban de dar las de la segunda vuelta, el 21%. De nada sirvieron las llamadas de la presidencia a los jóvenes ni los reportajes promoviendo el miedo entre los ciudadanos como el emitido por el programa de Reham Saeed, con la manipulación de los refugiados sirios de fondo.


Sin embargo, las dos infames bofetadas dadas por un personajillo chulesco a una mujer en mitad de un centro comercial y la acusación de la no menos infame Reham Saeed contra la agredida, a la que responsabilizó por la vestimenta (a escasos 5 metros había otra mujer vestida casi exactamente igual), y a la que cogieron el móvil que había dejado cargando en el camerino para sacarle las fotos privadas en antena mientras se la lapidaba verbalmente en público, esas dos bofetadas, sí, han movilizado a la gente en su indignación.
También podemos recordar que fue la brutal paliza dada a una mujer por la policía, la famosa "mujer del sujetador azul", la que se convirtió en un límite con un lado el fin de la paciencia y el otro el comienzo de la indignación. También se dijo que estaba donde no debía. Aquella imagen marcó un antes y un después en un momento clave de la historia egipcia contemporánea. La gente levantaba aquella foto en las manifestaciones.


El escándalo ya tenía preparado el número que serviría para otro nuevo espectáculo, pero la presión ha sido tan fuerte que se ha desmontado. En Mada Masr nos cuentan:

Anger was also directed toward Al-Nahar channel following its announcement that on Friday Saeed will appear on the channel’s main show Al-Nahar Al-Youm with host Khaled Salah in a “hot episode” concerning the scandal.
Social media users accused the channel of trying to “polish Saeed’s reputation” so as not to risk the revenues it gets from her show.
The campaign threatened to extent the boycott call to the channel itself if Saeed’s show is not suspended.
“We don’t want to see Saeed again, we did not do this only for what happened with the mall girl, we are fed up with Saeed in general,” the campaign asserted in a Facebook statement.
But the channel was quick to respond to the threats. “I’m not appearing today with Reham, Al-Nahar will take a strong position out of respect to the people,” the Al-Nahar Al-Youm ’s host Salah tweeted on Friday.*


En la presentadora se han concentrado —sin demasiado esfuerzo— los males de los medios egipcios que viven de este tipo de escándalo permanente, convertidos en plataformas de los intereses de unos y otros. Desde los medios se ha atacado y destruido la reputación de personas ilustres que han mostrado su disgusto con la situación del país. Aquí hemos repasado muchos de estos casos en estos años, casos en los que el abandono del gobierno significaba convertirse en carnaza. La última víctima comentada aquí hace unos días fue el ex asesor presidencial para la Ciencia, un prestigioso miembros de la NASA, que cometió el error de decir que el invento milagroso de los militares para curar la hepatitis C y el SIDA no era más que una patraña, un escándalo científico en el que no quería comprometerse. Tras eso, los medios convertidos en jueces implacables se cebaron en él, desprestigiándolo y llamándole traidor. Los casos se repiten y lo padeció el candidato a la presidencia o cualquiera que pongan en el punto de mira.
El Presidente Al-Sisi advirtió que hoy la guerra se daba en los medios y que los egipcios debían desconfiar de lo que leyeran. Es una lástima que se refiriera a los medios extranjeros, auténtica obsesión del gabinete, a los que cualquier crítica a las actuaciones del gobierno, denuncia de atentado contra los derechos humanos o dudosos proyectos en los que se embarcan, les parece una conspiración para hundir la patria. La presentadora defenestrada —me imagino que con harto dolor de su corazón, pues muchos motivos habían tenido antes— hacía la campaña presidencial con su propio estilo, envuelta en la bandera egipcia, la misma por la que se ha condenado a una danzarina del vientre. Esta última la ofendió mucho menos que la presentadora con su obscenidad moral. Pero las cosas se confunden.


En un artículo publicado hace dos días por Emad Al-Sayed, editor jefe de de Daily News Egypt, con el título "What the Egyptian public wants", describía un panorama general deprimente de los medios, especialmente de las televisiones, acusándolas de ser un espectáculo que calificaba como "pornográfico", es decir, un espectáculo destinado meramente a mantener los deseos morbosos de la gente a través de programas como el de Saeed. El artículo de Al-Sayed se cerraba así:

The public does not want that. Before 2011, people waited for talk shows. At the time, they offered facts and information and criticised the government to maintain pressure and criticism until they saw results. They used to be in touch with the public, satisfy its instincts and soothe its ire. The public chose to watch them, sometimes knowing there is no real opposition.
However, now people can only watch a single stream, moving within rigid moulds, of which they have grown tired. People are tired of the media promoting a regime that is already loosing points due to its repeated failures. Nonetheless, media insists on defending those failures instead of adding pressure on the regime to change course or aim to ease the feeling of frustration.
The media needs to adopt an outside-the-box approach to look for content and ways of presenting it. I am referring to both those serious outlets that have the respect of the world, as well as our local channels. They all require new, innovative and attractive means of presentation to fulfil the audience’s instinct towards knowledge and curiosity. They need to respond to societal changes. Without that, we will be going backwards to more than 50 years ago.**


Pero la representación del cambio es precisamente el problema. Es un colapso inducido por la falta de expresión política y de la opinión, que se ve enfrentada a esas corrientes en las que se niegan sus necesidades de nuevas informaciones. La sociedad que estalló en 2011, al menos la parte que llevó la voz cantante, tenía unas esperanzas de expresión que pronto fueron reprimidas. Las voces fueron absorbidas por los discursos oficiales, cuya formulación general se realizó el 30 de junio de 2013. Desde entonces solo hay una voz y lo demás es disidencia, sea democrática o violenta. Los que tenían esperanzas iniciales, se fueron retirando hasta el silencio o se fueron. Se dieron cuenta que se habían quedado sin voz y que intentar hablar era peligroso. Eso fue lo que expresó cuando se retiró al silencio Alaa Al-Aswany, el novelista, quien dejó de decir "la democracia es la solución", cuando a lo que se llamaba "democracia" estaba claro que no solucionaba nada.
Por eso la respuesta social contundente a la acción de la presentadora es importante. Y es significativo que de nuevo haya sido por juzgar y condenar públicamente a una mujer, cuyo único delito era estar en un centro comercial como tantas otras veces. Antes se ha hecho con políticos, científicos, escritores..., han sido linchados mediáticamente recurriendo a esa "obscenidad" del espectáculo. Como en la mujer del sujetador azul, la sociedad ha reaccionado; al menos una parte de ella que guarda silencio.


Han aparecido de forma inmediata textos contundentes (¡gracias, JLC por la información!), como la "carta abierta a Reham Saeed", publicada en ScoopEmpire por Ruba Al-Arian:

How can victims report their assaults if they know that in addition to being blamed by authorities, they will also be publicly humiliated by the media? How can we move forward in this country when such willfully ignorant people like yourself are allowed to become national “journalists”? You publicly claimed that women’s clothing is an invitation for harassment, and that a women’s free personal life is “evidence” that she wants to be assaulted and harassed.
To think that you are a mother is quite sickening. I can only imagine the obtuse ideals you instill in your children. You have failed the women of Egypt and the world. I hope your actions and your words are not overlooked and that you are punished for them. I highly encourage the Al Nahar channel to apologize for your actions and have you fired for such misogynistic and ludicrous behavior.

Sincerely,
A simple Egyptian woman who will not stand for misogyny.**


No creo que se pueda decir más claro. Son las mujeres las que han levantado su voz exigiendo respeto a la que se mostraba como encarnación de la virtud nacional. Esos discursos están desfasados para las aspiraciones de una parte importante de la sociedad egipcia, por más que muchos los quieran mantener como oficiales. En lo político, desilusión; pero en lo social, no parece que se quiera retroceder como algunos pretenden. El "patriotismo" no es envolverse en una bandera y después realizar prácticas vergonzosas y retrógradas, insultando a las mujeres del país. La verdadera patriota es quien denunció la agresión, pese a la presión social, para hacer al país más consciente de un grave problema. Ese es el verdadero patriotismo y no el de las fanfarrias y desfiles, el de banderas al viento y gorritas militares.
No creo que este incidente sea un cambio en los medios, sino más bien en la opinión, que está comenzando a articularse de nuevo. La prueba de su fuerza es que ha conseguido meter el miedo a los patrocinadores y los patrocinadores al medio, que ha metido a su presentadora estrella en la reserva. Pero esta es la lógica del mercado mediático. Saeed volverá, pero se ha mostrado que la paciencia social tiene un límite.



* "TV show suspended after outrage over anchor's treatment of assault victim leads to advertising boycott" Mada Massr 30/10/2015  http://www.madamasr.com/news/tv-show-suspended-after-outrage-over-anchors-treatment-assault-victim-leads-advertising-boycott
** "What the Egyptian public wants" Daily News Egypt 28/10/2015 http://www.dailynewsegypt.com/2015/10/28/what-the-egyptian-public-wants/

*** "An Open Letter to Reham Saeed" Scoopempire 29/10/2015 http://scoopempire.com/open-letter-to-reham-saeed/#.VjSc9Lcvdro




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