viernes, 30 de octubre de 2015

La presentadora patriótica ataca de nuevo

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Caso tras caso, la ética periodística se ve pulverizada en Egipto por algunos presentadores televisivos que parecen haber aprendido su profesión en los más sórdidos tugurios, en las más oscuras mazmorras, en las más pestilentes dependencias de los servicios secretos dictatoriales. Del que anunciaba hace unos días bombardeos rusos sobre Siria que resultaban ser imágenes de un videojuego a redadas en directo desde los baños masculinos. Todo vale.
El papel que algunos medios egipcios están jugando en la configuración de la sociedad es realmente penoso y perverso. Junto a periodistas brillantes y valientes, se acumulan personajillos que logran su popularidad disfrazados de virtuosos, de salva patrias guardianes de la moral. Son la casta mediática que entremezcla el escándalo con el tartufismo, la hipocresía de quien se rasga las vestiduras y convierte las pantallas o las páginas de los periódicos en tribunales ante los que llevan a encerronas a todos aquellos que les permiten resplandecer.
El caso es nuevo, pero la causante es vieja conocida de este blog, Reham Saeed, a la que etiquetamos anteriormente como "la presentadora patriota" (29/09/2015). Recordarán que fue la que hizo el infame reportaje mostrando a los refugiados sirios en situación desesperada, peleando por la comida arrojada, para señalar después que, gracias al presidente y el ejército, Egipto no se veía en esa situación. Las contestaciones le llovieron desde todas partes, señalando la falta de ética y, más allá, la inmoralidad de su forma de actuar. Cualquier cosa vale, de una niña poseída a los refugiados sirios.



Esta vez el caso es de naturaleza diferente pero con el mismo origen: su falta absoluta de ética profesional o personal. La prensa egipcia ha reaccionado y las redes sociales han acumulado condenas a la reina escandalosa de los medios.
Con el titular "TV anchor Reham Saeed under fire for blaming, airing private pictures of sexual harassment victim", así nos cuenta el incidente el diario estatal Ahram Online:

Egyptian TV presenter Reham Saeed has been receiving criticism on social media since yesterday for her coverage of a harassment incident on her show Sabaya El Kheir, where she showed private images and seemed to blame a woman for being allegedly harassed and physically assaulted in a Cairo mall.
A campaign under the title "Trial and Suspension of Reham Saeed" was launched online calling for the boycott and prosecution of Saeed and demanding the suspension of her show, which is aired on Al-Nahar TV.
Some 132,000 Facebook users have expressed support for the campaign since its launch yesterday, with around 70,000 users voicing support within the first couple of hours. The campaign accuses the TV show of using "unprofessional" and "unethical" means of increasing its viewership.
During this episode, which was aired on 27 October, Saeed was interviewing a student, Somaya Tarek, who says she was slapped by a man at a Cairo mall after he had sexually harassed her.
The incident captured on the mall's security cameras shows a man following Tarek before they engage in an argument which ends with him slapping her.
Saeed attempted to justify the assault on her TV show by arguing that Tarek dresses and behaves "indecently" and showed private pictures of Tarek to back her argument. *


Es de imaginar que muchos no entenderán que vayas a un plató a denunciar el acoso sexual que has recibido y que la presentadora te diga que la culpa es tuya por tu forma de vestir y se saque de la manga fotos privadas con las que intenta mostrar ante la audiencia, contigo delante, que la culpable eres tú y que el varón es una máquina sin voluntad que reacciona ante los estímulos como la rodilla cuando se le da un toque con el martillito. Es la teoría del acoso reflexológico, por llamarlo irónicamente así.

Pero como dice que la vida copia al arte, aquellos que hayan visto la película "El Cairo 678" (M. Diab 2010), recordarán una escena con ciertas similitudes. La película está basada, nos dicen, en hechos reales. Nada hay más real que el acoso sexual en Egipto, desde luego. La primera mujer que decide presentar una denuncia contra su acosador y sale a un plató a denunciarlo es sometida a preguntas de la audiencia a través del teléfono y se encuentra con reacciones muy similares a las de la infame Saeed.
El tema del acoso sexual y lo que ocurre tras las denuncia es una cuestión muy importante en Egipto. No es algo circunstancial sino algo que afecta a millones de mujeres egipcias cada día y el clima de rechazo que se cree es esencial, por lo que la actitud de la presentadora es un retroceso que las mujeres no se merecen.



Se confirma nuestra idea de que el estado egipcio usa sus peones para promover una moralidad pública que no deje huecos para la crítica islamista, que se ha centrado en que la democratización es una forma de occidentalización, es decir, la subversión del islam desde la moral y la familia, etc. Las campañas contra ateos, homosexuales, mujeres, etc. dan una apariencia virtuosa que permite a muchos votantes entender que el presidente es un buen director espiritual del país. No es casual que Reham Saeed se haya rodeado de un aura propresidencial, representando a un Egipto virtuoso, moderno y decente, según los estándares tradicionalistas, más bien retrógrados. Pero lo único que está logrando es llevar hasta la inmundicia el periodismo egipcio.


Un elemento preocupante señalado por Ahram Online es lo señalado en su defensa por la presentadora:

In response to the criticism, Saeed attempted to defend her position by citing comments by an Al-Azhar Scholar who justified the use of Tarek's private pictures by saying this was a "matter of public opinion."*

Hacer intervenir a la Universidad en este caso, aunque lo haga de forma difusa, es una grave irresponsabilidad, algo que suponemos por sus actuaciones que no le preocupa excesivamente. Pero sí es llamativa esa respuesta porque indica una dirección en su estrategia constante de ser una especie de brazo ejecutor mediático de las instituciones, la Presidencia (en su versión patriótica) y Al-Azhar (en su versión virtuosa). Los dos incidentes conjuntos son reveladores del marco que se quiere crear con los islamistas, los que más presumen de piadosos, fuera de juego.



Por su parte, Egyptian Streets, esta vez con un titular menos tibio —"Infamous TV Presenter Faces Public Outrage After Airing Pictures of Harrasment Victim"— añade más información de interés sobre el caso:

Television show host Reham Saeed has been under fire from social media users and other media personalities after airing private photographs of a sexual harassment victim and claiming her personal choices warranted the assault.
On her show, Sabaya El-Kheir, Saeed interviewed Somaya Tarek on Tuesday after she was harassed and slapped twice by a man at a Heliopolis mall. Tarek attempted to bring the man to justice but police reportedly refused to arrest him because he is known in the area.
After listening to Tarek’s account of the altercation, Saeed asked her, “Don’t you think your clothing was somewhat inappropriate for a place like a mall? Maybe your clothes gave the man the impression that you’re not a ‘good girl.’”
Saeed took the victim-blaming one step further by later airing private photographs of Tarek wearing a bathing suit on a beach, holding a bottle of alcohol in a car and another photograph that appears to have been taken in Tarek’s bedroom, saying Tarek should not be surprised that she was harassed.
While Saeed claimed to have received these photographs through WhatsApp, Tarek said Sabaya El-Kheir’s production team stole the photographs from her phone while she was in the studio with Saeed.
The anchor later denied these accusations, saying that she had actually protected Tarek and had not aired all the information she had received about the harassment victim.
“I stopped there because I have a daughter but you and I both know there is more information to give,” Saeed said in a monologue on her show, addressing Tarek.
Saeed also said that Tarek had her phone with her the entire time and referred to a clip showing the two after they had finished filming the episode, saying that Tarek’s phone was in her hand but the video only shows Tarek holding her phone later on.**


Nos enteramos, primero, que el agresor que acosó primero y abofeteó después a la joven no ha tenido problemas porque es un personaje conocido en la zona; segundo, que a juicio de la presentadora, la culpable era ella por su vestimenta; tercero, que para justificar la situación hace aparecer fotos de la agredida en bañador, con una botella y en un dormitorio aparentemente; cuarto, que "no sigue" porque tiene una hija — ¡pobrecita!— de su edad y le da pena. Las fotos, dice la chica, le han sido robadas del móvil, que habrá dejado en un camerino para no salir con él al plató. ¿Cabe mayor ignominia para la profesión, la víctima y el público?
El incidente se puede analizar desde la profesión periodística diciendo sencillamente que eso no es periodismo. Sin embargo, Egipto está plagado de estos "no periodistas" que hacen daño con sus acciones insultantes para la inteligencia. Satisfacen, en cambio, a todos aquellos que comparten este malsano deseo —¡hipócrita deseo!— de ver humilladas a la "malas mujeres", como Reham Saeed calificó a la agredida al decir que quizá su forma de vestir hizo pensar al "hombre" que "you’re not a ‘good girl". El mal periodismo se cura con el buen periodismo, del que Egipto tiene también grandes ejemplos.


Pero lo que no tiene mucho arreglo es el daño social hecho por esta presentadora  patriota y virtuosa. La lucha de miles de mujeres en Egipto por poder salir a las calles sin ser sobadas, insultadas, agredidas... no se merece un personaje así. Bajo la apariencia virtuosa vive en ella el machismo más ancestral, el pensamiento retrógrado, la vocación de juez y verdugo, en fin, la soberbia rebosante del hipócrita.
Por eso las reacciones han sido contundentes por todos los medios que han estado a disposición de quien se ha sentido indignado con sus actos y actitudes. Egyptian Streets, tras recordar algunos casos similares —que también vimos aquí— escribe:

Following the backlash and back-and-forth between Saeed and Tarek, social media erupted with outrage over the anchor’s actions. On Wednesday, the top trending hashtag on Twitter was #موتي_يا_ريهام (Die Reham) and several petitions began circulating on Facebook to take Sabaya El-Kheir off the air and take Saeed to court. One such petition has already garnered 108,000 supporters.**

La respuesta ha ido más allá de las descargas de ira en las redes sociales. Quizá porque estaba muy reciente el caso de los refugiados sirios y su manipulación por la presentadora, profesionales y sociedad civil han dado una respuesta más contundente. Ahram Online recoge algunas de las iniciativas puestas en marcha para dejar en evidencia y mostrar su repulsa:

The Shoft Taharoush (I saw harassment ) Initiative released a statement Thursday slamming Saeed for bluntly violating Article 12 of the Human Rights Declaration, which states that no one shall be subjected to arbitrary interference upon their privacy, family, home or correspondence, nor be subjected to attacks upon their honour or reputation.
The anti-harassment group, which works on monitoring and documenting sexual harassment against women, also called for legal action against Saeed, the suspension of her show and on the sponsors of the show to suspend their support.
An online petition was launched by Avaaz, a web platform for community petitions, calling on Alaa El-Kahky, Al-Nahar channel's owner, to stop airing the show and urging people to boycott sponsors unless they stop supporting the show. The petition has so far received around 2,200 signatures.
"This TV presenter in our opinion has been promoting hate towards Syrian refugees and sexually harassed Egyptian women," the petition statement said, referring to one of Saeed's earlier episodes which was viewed by many as denigrating Syrian refugees in Egypt.
In response, five sponsors so far, namely Aloe Vera, Evy Baby, Almarai Egypt, Beyti Juice and VItrac Egypt, announced suspending their sponsorship of the  Sabaya El-Kheir TV show.
Renowned Egyptian satirist Bassem Youssef said on Twitter that he will mention in his tweets the names of companies that withdraw their sponsorship of Saeed's show.*


De las asociaciones contra el acoso hasta las iniciativas en Avaaz, pasando por la inteligente forma utilizada por Bassem Youssef haciendo publicidad con sus tuits para cortar los canales de financiación de un programa que se ha mostrado como una vergüenza.
La misma población que se ha mostrado bastante desganada, por no decir indiferente, antes la reciente primera parte de las elecciones al parlamento, parece muy activa y rápida en su respuesta indignada a manipuladores como Reham Saeed.
La falta de lucha política en la superficie no esconde la que se realiza en la profundidad de la sociedad. Parece medianamente claro que, por encima de partidos políticos, existen dos formas de entender el mundo y a las personas, sus derechos y planteamiento. Una la representa la visión de la censura social, que puede ser laica o religiosa, representa la imposición del control de la persona desde cualquier instancia, mezquita o espectáculo mediático. Es la tendencia del control y la estandarización, la negación de la persona y de sus derechos en nombre de una supuesta moralidad pública que no es más que la fachada de la carencias sociales y de la hipocresía que genera de forma natural. La otra es la que trata de defender los derechos de la persona y se indigna por esta exhibición pública del "pecador" sencillamente porque no se atiene a lo que estos autoerigidos jueces y verdugos quieren hacer con los demás.


Estas luchas son las de las conciencias frente a las diferentes formas, laicas o religiosas, que pretenden construir barreras para evitar que la gente tenga el derecho a controlar su propia vida. Para ello se apela a la censura social, es decir, a la exhibición de la persona ante la comunidad para que ella y su familia se vean en la picota y sigan callados para evitar la vergüenza pública. Este viejo mecanismo está dejando de funcionar y los signos de rebeldía, es decir, la denuncia frente a los abusos sigue creciendo.
Frente a esto, lo político pasa a ser accesorio. Frente a los votos que se presumen inútiles en parlamentos que nacen muertos, la sociedad busca sus forma de mostrar su sentir ante personajes de la calaña de Reham Saeed, la moralista patriótica, encarnación del censor puro, de la dictadora social, del más rancio pensamiento patriarcal con faldas.




* "TV anchor Reham Saeed under fire for blaming, airing private pictures of sexual harassment victim" Ahram Online 29/10/2015 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/162185/Egypt/Politics-/TV-anchor-Reham-Saeed-under-fire-for-blaming,-airi.aspx
** "Infamous TV Presenter Faces Public Outrage After Airing Pictures of Harrasment Victim" Egytian Streets 29/10/2015 http://egyptianstreets.com/2015/10/29/infamous-tv-presenter-faces-public-outrage-after-airing-pictures-of-harrasment-victim/





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