viernes, 23 de octubre de 2015

La lealtad mal entendida o los peligros imaginarios

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Se suceden los análisis de los resultados de las elecciones egipcias en su primera fase. Me imagino que los ministros estarán ya más tranquilos porque lo que ellos aseguraban que era una conspiración de la prensa internacional para dejar en mal lugar al país es lo mismo que le están diciendo los comentaristas internos, que no tenía porqué distanciarse mucho ante la evidencia de una tan baja participación y unos resultados tan evidentes.
Con información de Reuters, Egypt Independent señala:

All but four of the 226 individual seats up for grabs in round one will be contested in run-offs between leading candidates to take place on October 26-27 after none of those running clinched more than 50 percent of the vote.
Three of those four seats were won by former members of Mubarak's ruling party, the National Democratic Party (NDP), which was disbanded in the wake of the 2011 Tahrir Square revolt that inspired hopes of sweeping democratic and economic reform.
The fourth seat was won by a Sisi supporter.
"For the Love of Egypt", a coalition of parties led by former intelligence officer and military general Sameh Seif Elyazal, won all 60 list-based seats contested in round one and is expected to secure the remaining 60 seats in the next voting round on November 22-23.
Seif Elyazal told Reuters before the election he hoped to form a bloc with like-minded independents elected on individual tickets to lead the new chamber and would eventually seek to curb the wide-ranging powers granted it by a new constitution passed by referendum in early 2014.*


Creo que un resumen sencillo de lo que ocurre y ocurrirá en las próximas fechas. Lo único que el gobierno o más bien el presidente no ha podido conseguir es que la gente vaya a votar, algo que parece vinculado con las elecciones.
Curiosamente la forma egipcia de entender la democracia es: a) que haya un golpe de estado; b) que el presidente sea un militar; c) que la coalición ganadora esté liderada por otro militar; y d) que el parlamento reduzca sus propios poderes (que en cualquier otro sistema se llama "equilibrio") por temor a molestar al presidente. Podríamos añadir que con los resultados hasta el momento, el hecho de que de los cuatro ganadores en primera ronda, tres formaran parte del aparato del régimen anterior, contra el que se hizo una "revolución" que se sigue invocando como origen espiritual de este régimen, sería una razón más.  Finalmente y siguiendo con la tradición, la lista "presidencial" se lo llevará todo, vote quien vote.
Fin de la hoja de ruta.


Lo que me sigue sorprendiendo en su descaro es que la finalidad que se le da al parlamento es única: salvar al presidente de los peligros que podrían emanar de él. No sé qué extraño concepto tienen de lo que es un Parlamento y de para qué sirve, realmente. Ante la falta de motivación política, de parálisis absoluta en lo ideológico, las elecciones se han intentado presentar como una forma de evitar males futuros, desmanes imaginarios, en un parlamento al que se juzga y condena por una especie de efecto "Minority Report".
Lo más sorprende de todo esto que este retorno al pasado se presente como una esperanza de futuro. Hay que recordar que la constitución actual, que define el parlamente y sus funciones y poderes, se hizo para enmendar la constitución islamista. Que la preocupación de la clase política (es una forma de hablar) sea quitarle obstáculos a la presidencia manifiesta que hay algo que falla en la concepción del Estado, de las instituciones y, sobre todo, en el sentido democrático que podría corregir los dos anteriores.


Por más que le quieran llamar "camino a la democracia", toda la trayectoria seguida desde la revolución y después del golpe de estado (el "no-coup") no ha sido más que la perversión de la democracia misma. Es la creación de falsas democracias lo que subvierte la confianza una y otra vez. Y esas democracias las crean los falsos demócratas que no creen en sus sociedades. Podemos buscar muchas explicaciones a este fenómeno, pero las hay muy sencillas: durante décadas a unos les ha ido muy bien con las dictaduras. Han hecho sus negocios; tienen poder e influencia. Realmente, la capacidad de hacer lo que quieren dentro de un estado que se desmorona. La desigualdad extrema le permite asegurarse estar en el lado que puede disfrutar de lo que tiene. Nos le interesa que nadie les quite esos privilegios que han mantenido durante años, familias enteras, hijos de privilegiados, que limpian sus conciencias con un poco de caridad visible para pasar por virtuosos.
Tampoco le interesa que haya una democracia a los islamistas, que desconfían de ella profundamente porque supone una perversión teórica, una herejía: que el poder y la voluntad del pueblo significan algo. No hay más voluntad que la de Dios y esa ya está escrita. Hace mucho que saben que sus verdaderos enemigos son las "libertades", concepto extraño a su pensamiento, como bien han analizado los teóricos e historiadores del pensamiento islámico. Ellos, los islamistas, no están aquí para traer libertades, sino para hacer que se cumpla la ley de Dios. Como bien decían en las etapas anteriores, para qué queremos constitución, si tenemos el Corán. A estos, como a los otros, les sobra el parlamento y les vale con el control de los escolares, que garanticen que las medidas no vayan contra la ley divina.


A los que les importa la democracia y la voluntad popular y el progreso y las libertades individuales y los derechos humanos, a esos parias, despreciados por militaristas e islamistas, a esos, los deprecian profundamente y los temen. Los estigmatizan porque les cuestionan la autoridad del sable o del libro que unos y otro levantan contra ellos y contra el futuro.
Los partidarios de al-Sisi, los que salen en esa lista de "Por amor a Egipto", se han empezado a llamar "lealistas", término querido por las monarquías en peligro, lo cual no deja de ser significativo. "Egypt loyalists" era el término que el titular de Egypt Independent usaba para referirse a ellos. Esa lealtad no deja de ser peculiar porque, como decimos, se basa en sacrificar el parlamentarismo en beneficio del presidencialismo, reduciendo de nuevo la política a la voluntad de la persona más allá de las instituciones. Pero eso no importa mucho si esa persona tiene al Ejército detrás y les garantiza que nada se va a mover y que todo vuelve a ser como antes, que es lo que está ocurriendo. Esta vez no lo dice la prensa extranjera, sino la misma prensa egipcia de donde aparecen y desaparecen voces críticas por temporadas.


Daily News Egypt hace un repaso de los comentarios realizados en los medios respecto a lo ocurrido en las elecciones. Estas son algunas de ellas:

Al-Hadidi criticised those who blame media for the “failure” of the elections. “Do not put the responsibility on us,” she said. “It is the role of the state and political parties to increase awareness those running for elections. They have to know by now that the political environment in Egypt does not go well.”
Amr Adeeb, presenter of Cairo Today daily show, said on Monday that there is “a contradiction in the attitude of the Egyptian youth”.
Adeeb pointed out more than 40,000 young men went to Mokhtar El-Tetsh Stadium in Zamalek on Sunday to attend the first training of Al-Ahly football team to be held under the new Portuguese coach, Jose Peseiro.
Compared to that, many youths were absent from Egypt’s parliamentary elections in the different polling stations across 14 governorates while the elderly were the majority of the voters.
“The training was on Sunday, which was also the first day of the first phase of the parliamentary elections,” Adeeb said. “This is the Egyptian youth’s way of telling all political coalitions that they have failed to attract them like football. They want to tell them that their favourite football team reflects their interests more than any political programme”.
Ibrahim Issa, anchor of a daily television show on Cairo and the People channel, also linked the elections’ low turnout to the failure of the government and the political parties.
“The Egyptian people are depressed,” Issa said on Monday. “I am talking here about the ordinary people. One year ago, they had high expectations, when President Abdel Fattah Al-Sisi started his presidential post. However, they did not see any promises realised in reality. They feel the parliament will add to this failure and will not solve anything”.
Issa said the 2015 parliamentary elections are the most “embarrassing” in Egyptian history.
El-Hadidi, Adeeb, Issa, and other prominent media anchors supported Al-Sisi since the 30 June demonstrations in 2013 that ousted former President Mohamed Morsi.**


La "lealtad" no es nada personal; es lealtad al que salvaguarda los intereses propios, una apuesta por la continuidad. La preocupación por lo ocurrido en las urnas hace que el tono de las voces se eleve y algunos comiencen a enfadarse. Unos lo hacen porque se responsabiliza a los medios y se defienden diciendo, con razón, que son los políticos los que deben atraer con sus mensajes a los electores. Sin embargo, los medios —muchos de ellos— ha contribuido a la sisimanía, que habrá derivado a muchos electores hacia la creencia en que el parlamento sobra y que con un líder "fuerte" es suficiente para sacar adelante Egipto o, como muchos piensan ya, poder seguir adelante simplemente en mediana paz por aquello de sobrevalorar la "seguridad" por encima de todo, volviéndose poco exigentes con el resto, que es casi todo.


Si el otro día un comentarista acusaba a los egipcios de estar pendientes del porno y no haber ido a votar, esta vez le toca al fútbol por atracción fatal. No creo que esperen muchas respuestas de la juventud. El presidente se dirigió a ellos expresamente para que recuperaran la "ilusión", algo difícil de conseguir si te la quitan con la otra mano. Echarle la culpa a ellos es demasiado fácil; también demasiado hipócrita. O se les ofrece algo más, una democracia más creíble y unos políticos que realmente tengan y quieran dar algo por el país, algo más que hacer lo que les pida el presidente o habrá poca respuesta joven. Al menos no por estas vías.


La apelación a la "depresión" popular está más justificada. No creo que sea la fatiga, como decía un ministro el otro día, por haber tenido muchas elecciones. No son las únicas voces, pero es significativo que se las considere críticas cuando antes se las consideraba partidarias de la presidencia. El sistema creado no permite pasar mucho más de ahí en la crítica porque no hay otra alternativa, que es de lo que se trataba. Pero si no hay alternativa alguna a lo que no funciona y se mantiene porque lo que hay más allá es el caos, la guerra civil, el apocalipsis islamista, las conjuras internacionales, etc., solo queda entonces esa depresión de la que será difícil salir. Será una larga siesta depresiva similar (o peor) a los treinta años de Mubarak porque se habrá eliminado la ilusión que hubo en 2011 y cuya energía se perdió.

Es la consecuencia de vivir del miedo, de la estrategia de estar siempre diciendo que se está rodeado de enemigos para conseguir que nada se abra. Esa estrategia lleva a la paranoia política, a vivir dentro de una burbuja de aire viciado.
La prensa es crítica ahora. Cuando el futuro parlamento muestre que su acto más grandioso, la forma de mantener esa lealtad, es autoinmolarse políticamente, quizá algunos despierten. Entonces recordarán que esa constitución que van a recortar para que el presidente se sienta más tranquilo ante no se sabe muy bien qué peligros, también la votaron ellos. Recordarán que recortando la constitución y las atribuciones del Parlamento también están recortando las suyas.
Siempre es triste ver a los pueblos renunciando gozosamente a ser más libres y responsables. Esta vez, al menos, ese parlamento leal no ha despertado ese entusiasmo que querían crear llevando a la gente a las urnas con la ilusión de cargarse su propia constitución y parlamento ante peligros imaginarios.
Con este texto ya terminado, veo en Ahram Online un artículo de Hani Shukrallah con el título "Egypt: Revolution, repentance and rest‎", al que sigue: "Parliamentary elections announce the death of politics in Egypt. Death, after all, is a most restful state." Ya lo comentaremos.
No es la prensa extranjera.



* "Egypt loyalists take the lead in parliament elections" Egypt Independent 22/10/2015 http://www.egyptindependent.com//news/egypt-loyalists-take-lead-parliament-elections

** "Low turnout marks ‘failed’ political environment: Talk show hosts" Daily News Egypt 21/10/2015 http://www.dailynewsegypt.com/2015/10/21/low-turnout-marks-failed-political-environment-talk-show-hosts/





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