sábado, 19 de septiembre de 2015

La carta desafortunada

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El hecho de que en Egipto solo pueda existir públicamente una verdad, la oficial, no significa que esta sea cierta. La aplicación de los silencios y la redacción de partes oficiales no suele ser el mejor camino para conocer los hechos, pero ¿a quién le importan los hechos?
El "hecho" esta vez es la muerte de los turistas mejicanos y algunos de sus guías egipcios a manos del Ejército por error: fueron confundidos con yihadistas. Las autoridades egipcias son expertas en tratar localmente con los errores, algo que no les perturba demasiado porque acaban resolviendo ellos mismos sus problemas en el nivel adecuado, ya sea policial, judicial o político. Sin embargo, los problemas e irritaciones del gobierno surgen cuando no se pueden silenciar las discrepancias respecto a las versiones oficiales, discurso que terminan la vía del conocimiento como en otros casos se termina la administrativa. La ley  de "la última palabra la tiene el gobierno" se vuelve más problemática cuando se amplía a "la primera también".


La cuestión que tanto irrita es que en los casos internacionales esta vez no se contentan con la versión oficial egipcia. El diario El País recoge la llegada de los supervivientes a México y señala las discrepancias:

El Ejecutivo egipcio, que tardó casi tres días en ofrecer sus condolencias a las autoridades y el pueblo de México, aseguró que los turistas se encontraban en una zona restringida y que la compañía que organizó el recorrido, Windows of Egypt, no contaba con el permiso adecuado. Sin embargo, los responsables de la empresa mostraron una hoja con el calendario de actividades firmada por la policía turística. Además, un policía de este cuerpo acompañó el convoy.
Los heridos formaban parte de un viaje turístico organizado por Marisela Rangel, de Guadalajara (oeste del país), cuyo fin principal era un objetivo "espiritual". El recorrido había sido realizado en ocasiones anteriores, por lo que los operadores rechazan que el territorio en el que se cometió el ataque haya sido una zona restringida, como sostiene el Gobierno egipcio. Los turistas, que se trasladaban en cuatro SUVs, sostienen que se identificaron en dos ocasiones previas al ataque.
A estas informaciones, que ponen en tela de juicio la versión oficial, se suman las primeras declaraciones de los supervivientes, publicadas en El Universal: “Nos bombardearon cinco veces desde el aire. Duró al menos tres horas”, declaró Susana Calderón, aún convaleciente. Su esposo, Luis Barajas, murió en el ataque. Amr Imam, familiar de uno de los asesinados de nacionalidad egipcia, afirmó que algunas víctimas fueron ejecutadas tras el bombardeo.*


Los hechos son de una gran gravedad y sobre todo difieren de forma abismal de la versión oficial egipcia, algo que ocurre con frecuencia. De ahí que el ministro de Asuntos Exteriores del gobierno estuviera permanentemente enfadado porque nadie en el planeta aceptara las versiones oficiales egipcias sobre lo que ocurre en el mundo. Para acabar de arreglarlo, el presidente previno al país sobre las "guerras psicológicas mediáticas" y cómo destruyen los países.
Esta vez el ministro ha decidido enviar una carta al "pueblo de México" para no solo decirles lo que están investigando sino tratar de establecer algún tipo de sintonía internacional entre los problemas de unos y otros. Es cierto que México tiene sus propios y graves problemas, incluidos su policía y funcionarios (acaban de detener a un buen número de ellos por la huida del Chapo Guzmán de la cárcel), pero también es rigurosamente cierto que eso no tiene nada que ver ni es excusa para las muertes de estas personas. Son muertos, alguien los ha matado y es de lo único que hay que responder.


Por eso la carta del ministro Sameh Shoukry tiene un poco de pedante y mucho de cargante. Y solo hay algo incontestable en su mitad: "We have nothing to gain from the tragic incident of 13 September, and everything to lose."** Así es. Y perder mucho es posible si se siguen dando estas muestras extrañas de dolor en la que se le recuerda al país de las víctimas que allí también muere la gente:

I am deeply troubled that some people have chosen to exploit this tragic event to allege that Egyptian law enforcement officials have no strict rules of engagement, act indiscriminately, or do not take the necessary precautions during their operations. They have intimated that more lives have been lost at the hands of Egypt’s law enforcement agents than at the hands of terrorists. This could not be farther from the truth.
These people forget that terrorism in Egypt has targeted tourists in the most despicable of ways. Controlling this huge threat in order to make the country safe for its citizens and visitors has cost Egypt the blood of many of its sons and daughters. It would defy reason to think that Egypt’s law enforcement authorities could ever deliberately harm innocent tourists. In fact, Egypt’s prosperity and the very livelihood of its citizens depend enormously on the tourism sector, which once employed 12% of our workforce and contributed more than 10% of GDP. More importantly, I assure you that Egypt’s law enforcement agents operate under a strict moral, ethical and legal code that seeks to avoid civilian casualties. This is a hallmark of our humanity and compassion. We have nothing to gain from the tragic incident of 13 September, and everything to lose.**


De que se trata de un error no tengo la menor duda, pero lo que se abren son dudas sobre la naturaleza del error. Puede que las asociaciones de derechos humanos no están de acuerdo con ese "I assure you" del ministro cuando se refiere a los códigos "morales, éticos y legales" o la "humanidad y compasión" de muchas situaciones que van desde la muerte por la reciente "ola de calor" en las comisarías al asesinato a bocajarro de Shaimaa al-Sabbagh por llevar flores a Tahrir en recuerdo de los muertos por la represión policial de 2011. Es creíble, en cambio, la preocupación por el turismo como fuente de ingresos y su fuerte caída. Eso es indudable.


La poca fortuna de la carta del ministro no se ha mantenido en la reserva diplomática, sino que se ha manifestado como irritación inmediata. Señalan en El País:

El Gobierno mexicano ha endurecido su alerta para los viajeros que se dirijan a Egipto después de que las autoridades egipcias afirmaran que México atraviesa un problema similar, en su lucha contra el narcotráfico, al que el país árabe enfrenta frente al Ejército Islámico. El gabinete de Peña Nieto ha calificado la comparación de "desafortunada".*

Y evidentemente lo es. Pero la costumbre es esa: si se comete un error, se le recuerdan a otro los suyos. Pero es una táctica defensiva muy extendida entre los políticos egipcios sin entender que sus errores no excluyen los de los demás, ni los de los demás los suyos. En estos términos, la carta es ofensiva, algo que caracteriza al gabinete.
Si creemos a los supervivientes —espero que el ministro no crea más a otros que a los que estuvieron allí—, fueron bombardeados y después fueron rematados ya a ras de suelo. Eso es grave.
Lo peor del caso es que, como siempre, se parte de la culpa de las víctimas y lo impoluto del que acaba con ellas. Después se van cayendo uno a uno los argumentos defensivos: tenían permisos, les acompañaba escolta policial, no estaban en las zonas restringidas, etc.


Pero para entonces todo Egipto, como señala en su carta el ministro, estará convencido de que se trata de una conspiración internacional para acabar con el único país del mundo que va hacia la democracia por estos extraños caminos del silencio impuesto.
Lo irritante de la carta es que no está escrita realmente para el pueblo mejicano. Lo está para el pueblo egipcio que ve, una vez más, cómo le fallan sus autoridades en su retórica de la eficacia. El turismo es muy importante en Egipto y una causa de frustración enorme su pérdida en estos años. Saben que con esos mejicanos muertos, a efectos económicos, han muerto a manos de su Ejército las esperanzas de recuperación de muchos miles de egipcios. A ellos, a los egipcios —aunque no sirva de mucho— va dirigida esa carta. Por eso ha causado irritación en México.
Demasiado tarde, demasiados errores.



* "Llegan a México los supervivientes de la matanza de Egipto" El País 18/09/2015 http://internacional.elpais.com/internacional/2015/09/18/actualidad/1442592626_606828.html

** "An Open Letter from Egypt to the People of Mexico by Egypt’s Foreign Minister" Egytian Streets 16/09/2015 http://egyptianstreets.com/2015/09/16/an-open-letter-from-egypt-to-the-people-of-mexico-by-egypts-foreign-minister/



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