miércoles, 16 de septiembre de 2015

Cabalgando las olas de la Historia

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Larry Diamond ha publicado en The New York Times con el título "Timeline: Democracy in Recession". La idea está claramente expresada en el título mismo. Desarrolla una teoría en la que se habla de oleadas democráticas. Nos encontraríamos en el reflujo de la "tercera ola", la que según su cronología habría comenzado con la "Revolución de los claveles" en Portugal. Explica Diamond:

The “first wave” began with the American and French revolutions, and 29 countries became democracies in the period up to 1922. That number shrank to 12 with the rise of Communism, Fascism and Nazism.
The “second wave” arrived at the end of World War II, when decolonization brought democracy to countries like India and Sri Lanka, and ebbed with events like the military coups in Bolivia and Brazil in 1964, and Argentina in 1966.
In the thirty years following the Carnation Revolution, democracy expanded around the world like never before. But around 2006 it came to a halt. Though the total number of democracies has not sharply declined, space for civil society is shrinking. Freedom and democracy are in recession. This timeline charts the spread, regression, and sometimes even collapse, of democracy in the last 40 years.*


Toda teoría sobre el desarrollo histórico que se basa en oleadas o cualquier otro tipo de etapas que obedecen a impulsos es, por definición, engañosa. Crear esas grandes unidades explicativas —las "olas" en este caso— acaba eliminando demasiadas cosas. Da la impresión de que existen realmente esas fuerzas de la Historia y que rigen el mundo. Si se produce oleaje en un momento de la Historia, no es Luna desde luego la responsable.
Es quizá más clarificador mirar las respuestas de apoyos y solidaridades que se producen cuando los pueblos desafían a sus dictaduras y desean cambiar de estado hacia la democracia esperando ser más libres. 


Las revoluciones de la primera ola, como las de la segunda y la tercera recibieron apoyos de quienes tenían en ese momento de la Historia la posibilidad de apoyar o frenar los procesos. El papel de la diplomacia o de las alianzas en el siglo XVIII no es el mismo que el XIX o el XX. La descolonización que se ha producido en la segunda ola, tiene su origen en la colonización tras la primera, en la que potencias democráticas no tenían reparo en oprimir a otros pueblos debido a su sentido propietario de la democracia. Ya fuera porque se les considerara inferiores o faltos de una tradición democrática (que casi nadie tenía, por cierto hasta hace muy poco), esa segunda ola se consigue enfrentándose a naciones coloniales democráticas en la mayoría de los casos. Que un país se ademócrata entre sus fronteras no significa que lo sea más allá de ellas, algo muy peligroso y para mí decisivo para evaluar la calidad de una democracia. Las verdaderas democracias quieren la democracia de otros. Y por eso las apoyan y les ponen la zancadilla acuática entre ola y ola.


La tercera ola es también muy diversa y diferente a las anteriores. En ella entran Portugal, España y Grecia, Polonia y los países del Este de Europa, Brasil, Chile, etc. Como oleada, está también marcada por la solidaridad o intereses egoístas de los que podían prestar un mayor apoyo a la democracia en cada espacio en que fuera necesario.
Creo, como el autor del artículo y de la obra reciente “In Search of Democracy”, que la democracia está en retroceso, pero no solo en términos cuantitativos, sino de calidad de esa democracia, que se nos está llenando de demagogia y falta de sentido cívico. Vamos descubriendo, por experiencia, que la democracia no es solo la elaboración de constituciones y leyes derivadas, realización de elecciones, etc., sino esencialmente una voluntad, un deseo común por encima de los legítimos deseos diversos. Los procesos no terminan con la redacción de las constituciones, sino que marcan los compromisos en los que hay que profundizar y avanzar solidariamente. Si no ocurre así, las democracias envejecen y se vuelven achacosas y aburridas por contar su viejas batallitas.


En su breve repaso del asenso de la democracia en la tercera ola y el posterior retroceso de algunos, la descripción más breve es la de España, de la que se dice: «In Spain, following the death of the long-time dictator Francisco Franco in 1975, elections in 1977 completed a democratic transition.»* Causa un cierto complejo de inferioridad cuando se lee frente a otras descripciones más extensas y detalladas, hasta con cierto tono épico algunas.
Aquí se nos resume en que Franco se murió, que hubo elecciones y se completó la transición democracia. Fin de la historia. Una frase tan breve como esa ya suscitaría las protestas de algunos, que elaborarían complejos libros (ya lo han hecho) explicando que se tuvo que morir para que llegara la democracia; otros (como escuchamos todos los días) criticarían el "completed" de la "democratic transition", etc.. El país se nos dividiría en al menos cuatro grupos de hermeneutas de la breve frase y hasta se organizarían congresos para explicarla o negarla.
El caso de Egipto, contado por Diamnod como parte de la tercera ola, es diferente, por citar uno del que hablamos habitualmente:

Egypt’s political transition imploded when the chief of the army, Gen. Abdel Fattah el-Sisi, overthrew the elected president, Mohamed Morsi, and suspended the Egyptian Constitution in response to widespread protests against Mr. Morsi's Muslim Brotherhood government.
General Sisi proceeded to launch the most severe campaign of political repression in Egypt in decades: killing hundreds and sentencing hundreds more to death. According to Human Rights Watch, more than 41,000 people have faced arrest or criminal charges. Democracy has been set back for the foreseeable future in Egypt, and many members of the Muslim Brotherhood have turned to violence in the belief that peaceful methods have failed.*


Vemos que la mayor extensión de la frase y los datos que aporta, no eleva la claridad sino que eleva el nivel de las discusiones. Si la breve frase española nos dividiría probablemente en cuatro, los dos "párrafos egipcios" dividiría en tres a los hermeneutas, lo que implica mayor enfrentamiento y radicalidad interpretativa, como vemos. Los que estuvieran de acuerdo (los islamistas, que consideran que con Morsi se llegó a la culminación de la democracia en Egipto) y dos tipos de discrepantes, aquellos que están de acuerdo con el régimen actual y dicen ir camino de la democracia, y los que se han quedado en medio, ni están de acuerdo con llamar democrático a lo que hizo Morsi con los islamistas ni con lo que está haciendo ahora Abdel Fatah el-Sisi. Los dos primeros grupos son los mayoritarios y el tercero son los que tienen un sentido más ecuánime de lo que debería ser una democracia, la que echan en falta.
Lo que me interesa en ambos casos (y el resto, por supuesto) es que una democracia requiere de esa voluntad común que una elecciones no garantizan. 


Estudiar desde los Estados Unidos lo ocurrido en Egipto ignorando el papel que los propios Estados Unidos han tenido para hacer llegar a los islamistas al poder es realmente ingenuo. Decir que la democracia en Egipto retrocede es dar por supuesto que esa democracia existió en algún momento, algo que es rotundamente falso, pues fue un proceso perverso y manipulado desde el interior y también desde el exterior. 
Fueron en parte los errores políticos estadounidenses los que llevaron a dos candidatos: los islamistas a los que habían protegido fuera y al candidato de los militares a los que habían financiado dentro. Se comprende la expresión de Obama cuando se le responsabilizó del apoyo a Morsi diciendo que hiciera lo que hiciera se le consideraría responsable y que él se lavaba las manos. Había mucho de cierto en ello.


La explicación "final" de que los Hermanos Musulmanes regresan a la violencia después de ver que no se consigue nada con medios pacíficos y democráticos es de un cinismo apabullante. Al final los terroristas yihadistas van a resultar demócratas frustrados. En efecto, es la explicación que ellos dan, pero no deja de sonar chocante en boca de un "senior fellow" en la Hoover Institution y en el Freeman Spogli Institute at Stanford University.
Teorizar desde los Estados Unidos sobre las oleadas históricas de democracia ignorando que el gigante americano ha estado chapoteando en el borde de la piscina mundial es ser demasiado ingenuo. A Estados Unidos le gusta verse como el paladín de la democracia y exportador de la misma, pero no siempre suele ser así, como atestiguan muchos casos, incluidos algunos de esos países cuyas dictaduras mantenían acuerdos con los Estados Unidos antes de intentar ser democracias. España y las bases americanas es un ejemplo de ello y Egipto, cuyo ejército sigue financiado por los Estados Unidos, exactamente igual.

Por eso creo que mejor de hablar de oleadas, como si fueran impulsos de la Naturaleza caprichosa, deberíamos hablar del compromiso real con la democracia de aquellos que lo son y desean realmente que otros lo sean.
La doctrina norteamericana de los "intereses norteamericanos" no siempre ha trabajado por la democracia. Lo triste es que los gobiernos consideren que la democracia de los demás no es importante si entra en colisión con los intereses propios. Hay mucho de eso en la clasificación y valoración que hace Larry Diamond en The New York Times.
Podríamos hablar igualmente de "olas" autoritarias en términos de alianzas y contagios, de lo que hemos tenido ejemplos en Europa o América Latina. Las dictaduras han sabido mantenerse unidas mejor que las democracias en muchas ocasiones. La famosa foto de los dictadores árabes no es una mera anécdota. 
La pregunta de si la democracia se reduce o no, debe continuarse preguntándose por qué ocurre eso. Si no se hace la pregunta es cuando es irresponsable hablar de "oleadas" como si estuviera escrito en las estrellas. ¿La democracia retrocede? Sí. Y ahora preguntemos por sus causas para evitar que ocurra.




" Larry Diamond: 'Timeline: Democracy in Recession'" The New York Times 15/09/2015 http://www.nytimes.com/interactive/2015/09/13/opinion/larry-diamond-democracy-in-recession-timeline.html


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