sábado, 15 de agosto de 2015

Más sobre los corresponsales extranjeros

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Ayer dedicábamos la entrada del blog a los problemas del gobierno egipcio con los corresponsales extranjeros y hoy Ahram Online tiene como noticia destacada el ataque frontal del Ministerio de Asuntos Exteriores contra el corresponsal de la CNN en Egipto. Señala el periódico:

Egypt’s Ministry of Foreign Affairs slammed on Friday a report published on CNN about the political and security situation in Egypt, describing it as “unprofessional” and “lacking objectivity.”
On Wednesday, the US-based TV network published an article on its website reporting that Croatian hostage Tomislav Salopek had been apparently beheaded by Islamic State-affiliated militants in Sinai, after a photo allegedly showing his dead body was circulated on IS-affiliated Twitter accounts that day.
The CNN report mentioned that Egypt was facing multiple crises including jihadist threats and economic challenges. The report also said Egypt had failed to combat terrorism and that ISIS-affiliated group Sinai Province group, formerly known as Ansar Beit Al-Maqdis, was gaining more control in Sinai.
It also added that Egypt's power in the Middle East had recently declined.
“This report lacks the minimal degrees of objectivity and neutrality where it including misinformation,” said foreign ministry spokesman Ahmed Abu-Zeid in a statement.
“The report claimed the spread of chaos, terrorism and lack of state authority in Egypt in an ironic way removed from objectivity, professionalism and integrity,” he added.*


No vamos a insistir demasiado en los argumentos expuestos en varias ocasiones y cuyos orígenes está en la incapacidad de aceptar una visión diferente de la realidad aunque esta sea equivocada según su criterio.
Hace unos días, con motivo de la inauguración del tramo del Canal, citábamos a un articulista que pedía —casi rogaba— al gobierno que aceptara críticas e ideas de otros, que abriera a la gente la posibilidad de opinar aportando visiones nuevas de los problemas.
La guerra mediática en la que Egipto está metido no hace más que perjudicarle. Va a resultar irónicamente que quien mejor manejó los medios extranjeros haya sido Hosni Mubarak. Sus continuadores han mantenido una lucha con los medios queriendo hacer comulgar con ruedas de molino a todos. Los conflictos ya comenzaron con la SCAF, continuaron con Morsi y son ahora abiertos con Al-Sisi, cuyo gobierno no comprende que la sisimanía es exclusiva de Egipto y parece que está en declive.

Quizá sea esta necesidad de controlar la imagen pública la que está produciendo el efecto contrario. Creo que lo que quieren hacer es demasiado de laboratorio, está diseñado en despachos, sin tener en cuenta el comportamiento de la realidad. Siguen pensando en que controlan la información interior —relativamente—, que pueden modular la exterior —no pueden— y que pueden evitar, estigmatizándola, que la información exterior llegue al interior. De esto último es de lo que nos ocupamos ayer. La recomendación a los egipcios de que no escuchen lo que dicen los corresponsales y medios extranjeros es absurda y anacrónica. Hoy nadie puede cerrar al completo un país más que con el coste de mucho sufrimiento.
El ataque a la CNN y sus puntos de vista vuelve a mostrar la mentalidad con la que se afrontan las comunicaciones. Para el gobierno egipcio, solo se debe publicar lo que coincide con sus informaciones aunque estas hayan dejado de ser una fuente fiable para muchos, por su carácter precisamente propagandístico y altamente sesgado en sus interpretaciones. Pero no hay más verdad que la suya y lo demás es conspiración.


No sé cuál de todas las afirmaciones les ha resultado más ofensiva, si las que se refieren a la falta de control sobre el terrorismo, al rehén croata muerto a manos de los terroristas, los problemas económicos o la pérdida de poder de Egipto en la zona.
Los argumentos del portavoz del ministerio contra la CNN no dejan de ser reveladores de las inquietudes existentes:

“CNN decided to turn the spotlight on the victim instead of the victimiser in this critical time when Egypt is fighting against terrorism on levels whether official or popular or intellectual or religious.”
The spokesman expressed his astonishment at how CNN had “promoted” the “absence of the state” in Egypt, while it had not promoted the same thing in the Western countries that had faced similar terrorist attacks, such as the Charlie Hebdo killings in France and the Boston marathon bombing in the United States.
He also criticised the international community for its “slowness” in responding to Egypt’s call to unify the international efforts in counterterrorism and the necessity of not distinguishing between the terrorist organisations regardless of their different names or areas of operation.
Abu-Zeid gave an example of how the international coalition against the Islamic State group was only focusing on the Levant while terrorism was flourishing in Libya.
Although Sinai Province group has claimed that it beheaded the Croatian engineer on Wednesday after his abduction in July, Egyptian officials say that there had been no official confirmation that he has been executed.*


Si los ataques a la CNN son pintorescos, los que se realizan contra la "comunidad internacional" son insólitos. Sigue sin querer comprender el gobierno egipcio que su retórica de encabezar la lucha solo la comparte él. Cuando la "comunidad internacional" pidió "colaboración" para luchar contra el Estado Islámico, la respuesta del gobierno egipcio fue que "ellos ya tenían su propia guerra contra el terrorismo" en casa. De esa manera se centraba en sus problemas locales del Sinaí aunque tratara de hacer creer que esa era su participación en la coalición internacional.
Resulta interesante también la observación de que la comunidad internacional se centra en el "Levante" mientras que se olvida de lo que ocurre en Libia. Lo que se le ha pedido a Egipto —y para eso recibe una gran ayuda militar y económica de los Estados Unidos, que ha vuelto a darle material militar, aviones, junto con Francia— es que vigile sus fronteras.


El problema de Egipto empieza a ser parecido al de Turquía, otro país con presión sobre la prensa. Con la excusa de la guerra antiterrorista se intenta acabar con cosas que no tienen que ver con el terrorismo. Erdogan ha acabado con el proceso de paz por intereses electorales y justifica sus ataques a los kurdos como parte del paquete antiterrorista. No engaña a nadie, aunque la necesidad obligue a los demás países a tener que mirar para otro lado. Ya le pasarán factura. 
Egipto quiere hacer pasar la política lesiva de los derechos humanos como antiterrorismo y eso no es cierto en muchos casos. Shaimaa al-Sabbagh no era una terrorista y la mataron de un tiro en la calle por llevar una corona de flores al Tahrir. Muchos de los que están en las cárceles egipcias tampoco lo son. Los que mueren en esas mismas cárceles no deberían morir. Los que desaparecen no deberían desaparecer.


Ahram Weekly comenta la próxima visita de Al-Sisi a Naciones Unidas en Nueva York con algunos aspectos interesantes ligados a lo anterior:

During his overseas visits Al-Sisi will raise the issue of Sinai as part of the wider regional threat posed by Islamist militants and will argue that the Muslim Brotherhood acts as the mother organisation for a wide range of extremist groups.
The president will also discuss a possible bigger role for Egypt in the regional fight against regional Islamist militant threats, especially that posed by the IS.
“I think it is safe to say that we are planning to expand our efforts but it will be done in a very calculated way,” says the presidential source.
According to the Foreign Ministry source, Egypt is closely watching the growing regional influence of Iran, and the manner in which Tehran, in cooperation with both the US and Russia, has been seeking to redraw the regional order. He argues that when it comes to areas of immediate strategic national interest such as Syria, over which Iran is working with the Saudis via Moscow and Washington, “Egypt cannot sit by and watch.”
According to Western diplomatic sources, for the most part the international focus now is on regional stability.
“I keep telling my Egyptian interlocutors that a process of democracy is essential to keep Egypt stable. The regime of Hosni Mubarak was not doing that badly in terms of development and international coordination on regional issues. It was challenged because it failed to score on democracy,” says a Cairo-based European ambassador.
According to another European ambassador: “I think that the president of Egypt should not be too surprised if he receives questions on the demonstrations that we saw in Cairo yesterday [by employees protesting against the civil servants regulations law] and on the chances of other equally big, or maybe even bigger, socio-economic demonstrations”**


El argumento primero es la Hermandad Musulmana como centro de todo el terrorismo. De ahí debe partir todo. El hecho de que haya sido declarada en Egipto como "grupo terrorista" y Egipto haya tenido el apoyo de algún país árabe en esto, no es la prioridad de los demás que entienden que el Estado Islámico es el Estado Islámico y que ese es ahora su principal objetivo. Hay una gran diferencia entre ser un "terrorista" y "pertenecer a un grupo declarado terrorista" o, no digamos, tener simpatías, término ambiguo como el que más. Los funcionarios que se manifestaron el otro día, lo primero que señalaron es que "no son Hermanos Musulmanes", porque saben que es lo primero que les van a achacar en cuanto que protesten. Es una solución muy fácil para tener callado al país.


El argumento de que Egipto no se puede quedar parado mirando por la ascendente presencia de Irán en el panorama y su posible implicación en la lucha junto a otros agentes, hace ver cuál es el interés real. En el fondo, esto es lo que ha querido decir el corresponsal de la CNN y por lo que se le ha atacado: la pérdida de influencia real. Que el corresponsal de la CNN y el ministerio vengan a decir lo mismo no es más que otra irónica paradoja que muestra que a Egipto le puede costar decir las cosas, pero no le gusta que se las digan. Es cuestión de orgullo.


Cuando el presidente Al-Sisi salió al exterior por primera vez, los medios egipcios lograron convencer a los ciudadanos bienintencionados de que el mundo se iba a rendir ante su presidente, que todo el planeta les envidiaba por tener un líder así. La cruda realidad se ha impuesto pronto y las salidas con auténticos calvarios. Esto es ya una evidencia y cada salida se tiene que hacer con algún anuncio que permita a quienes le reciben decir que valoran sus esfuerzos por la seguridad, un eufemismo que funcionará mientras esté el tema de Estado islámico vivo. Pero eso no acallará las reticencias y las consideraciones como un régimen respaldado por militares.

Las citas de las fuentes occidentales no dejan de ser también de una ironía insultante para el gobierno actual. La primera reconoce los logros de Mubarak en desarrollo, pero le acusa de fallar en la democracia. La acusación al régimen actual es peor porque la situación económica desde Mubarak no ha ido precisamente a mejor. La democrática, desde luego, tampoco. El hecho de que la Hermandad Musulmana no sea democrática —cosa que ellos mismos se encargaron de demostrar con sus actos— no significa que se haya mejorado. La mejor prueba de ello es el abandono de muchos de los que apoyaron la caída de Morsi sin saber lo que seguiría después.
El sentido de la segunda intervención de un "embajador europeo" va más allá de la ironía y llega al sarcasmo. La manifestación de los funcionarios en El Cairo ha sido la más concurrida — de ella dimos cuenta hace unos días— desde los acontecimientos de 2013. Eso con una ley antimanifestaciones y la amenaza islámica de ser considerados "desleales" a la autoridad a la que según los jueces, inspirándose en la Sharia y contraviniendo todos los acuerdos internacionales firmados por Egipto sobre huelgas, deben obediencia.
Volvemos al argumento tantas veces explicado: Egipto tendría más apoyos y comprensión si respetara lo que es propio de un país que dice avanzar hacia una democracia. Antes de ir a la Asamblea de Naciones Unidas, el presidente hará pública la convocatoria de las elecciones. Es un salvavidas para poder presentarse ante las demás naciones con algo más que un tramo de 72 kilómetros de canal, su "regalo al mundo". Pronto tendrá que dar cuenta del estado de los derechos humanos, como ya hizo. Tendrá que encontrar nuevas excusas para explicar la situación. Y advertirlo no es más que una forma de tratar de evitarlo.
No se puede hacer una democracia —aunque se repita todos los días— si no actúas democráticamente. Y la culpa de eso no la tiene la CNN ni ningún otro periodista local o corresponsal extranjero. La tiene quien hace mal las cosas.
Una vez más, el ministerio de Asuntos Exteriores crea enemigos en vez de amigos.



* "Egypt’s foreign ministry slams CNN over terrorism report" Ahram Online 14/08/2015 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/137836/Egypt/Politics-/Egypt%E2%80%99s-foreign-ministry-slams-CNN-over-terrorism-.aspx

** "Next step New York" Ahram Weekly 13/08/2015 http://weekly.ahram.org.eg/News/13002/17/Next-step-New-York.aspx



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