miércoles, 26 de agosto de 2015

Inmigración y electoralismo o los falsos patriotas

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Donald Trump ha conseguido arrastrar a los demás candidatos a tomar posiciones más radicales en la cuestión migratoria con el sur. Su propuesta de construir un muro en la frontera y la deportación de 11 millones de emigrantes es lo que ha puesto encima de la mesa para arrastrar el debate a su terreno bronco.
La prensa norteamericana destaca la expulsión de su rueda de prensa del periodista hispano Jorge Ramos, un ganador de un Emmy y considerado de las personas más influyentes por la revista Time. Tras denegarle la palabra en una pregunta sobre inmigración, Trump hizo que un guardaespaldas le sacara de la sala donde se daba la conferencia. The New York Times señala el diálogo cuando Ramos regresó:

About 15 minutes after his ejection on Tuesday, Mr. Ramos returned, and he and Mr. Trump engaged in a long back-and-forth about Mr. Trump’s immigration proposals, frequently talking past each other.
Mr. Ramos said that building a border wall would be futile because 40 percent of undocumented immigrants arrive by plane. “I don’t believe it,” Mr. Trump said.
“How are you going to deport 11 million?” Mr. Ramos asked.
“Very humanely,” Mr. Trump said.*


El descaro y la prepotencia de Donald Trump no tienen límites. El problema es que está consiguiendo arrastrar a los demás, como señala el propio The New York Times en un editorial de hoy. Lo dedican a aconsejar a Jeb Bush para que deje de cometer errores en su campaña y Trump siga ganando terreno. La perspectiva de un Trump triunfador en las primarias republicanas y de una campaña por la presidencia contra el candidato o candidata de los demócratas debe poner nerviosa a mucha gente. La sola perspectiva de un Trump candidato oficial es preocupante y mostraría la debacle interna de los republicanos. Después puede ocurrir cualquier cosa.


Si Trump ve que este es el campo de mayor controversia, será el que utilice para promover más ruido camino de la nominación. Hace estar incómodos a sus contrincantes; si no entran en el juego que les propone ,se ven desbordados y desdibujados en los debates. Todos quedan débiles ante el brioso Trump.


El incidente en el que dos energúmenos atacaron a un inmigrante para confesar después ante el juez —dábamos cuenta de ello hace unos días— que se habían "inspirado" en lo dicho por Trump, debería hacer reflexionar a los partidarios de la sensatez. La criminalización de la inmigración, como hizo Trump, solo trae violencia y se acaba pagando socialmente.
The New York Times recogía el día 20 el caso:

Two brothers from South Boston were arrested and charged with beating the 58-year-old man, who is homeless, with a metal pole, breaking his nose and battering his chest and arms, The Boston Globe reported.
“Donald Trump was right, all these illegals need to be deported,” the police said one of the brothers, Scott Leader, 38, told them. His brother, Steve Leader, 30, was also charged in the beating, the police said. The Globe reported that the brothers have extensive criminal records.
Told of the attack, which also left the man soaked in urine, Mr. Trump said at a news conference late Wednesday that it was the first he had heard of it.
“It would be a shame,” Mr. Trump said, before adding: “I will say that people who are following me are very passionate. They love this country and they want this country to be great again. They are passionate.”**


El ataque y las vejaciones, disfrazadas de patriotismo, muestran que el discurso de Trump ha encontrado el eco que necesitaba en aquellos que lo deseaban escuchar. No ha ocurrido en la frontera, sino en Boston, si bien energúmenos puede haber en cualquier parte. Que Trump vea esto como "apasionamiento" es un indicador más del tono que está usando para hacer avanzar sus tesis camino de la Casa Blanca. Se levantan las banderas del falso patriotismo, las de la xenofobia.
La entrada de la inmigración en las campañas electorales no es bueno. Y no lo es porque tiende a usarse de forma populista, como lo está haciendo Trump en los Estados Unidos, convirtiendo la xenofobia y el racismo en un rasgo identitario nacional.


En España se está empezando a jugar con ello en Cataluña, de cara a la próximas elecciones. Desgraciadamente, las campañas electorales, que deberían ser espacio para el debate real, se han convertido —como hace Trump— en espectáculo. Parecen el lugar menos adecuado para el debate sensato, si es que es posible.

Es una pena que el candidato del Partido Popular, García Albiol, haya introducido en una campaña en la que todos nos jugamos mucho el discurso populista que le dio buen resultado en Badalona.
El Periodista Digital titulaba ayer "El popular García Albiol mete el espinoso embrollo de la inmigración en Cataluña en el debate del 27S". Los problemas graves que tenemos en España y, en especial, en Cataluña no son los de la inmigración regular, irregular o de paso. 
En este sentido, si ese va a ser su argumento general para las próximas elecciones, sería un gran error histórico, político y —¿por qué no?— una gran cobardía, pues sería cebarse en los más débiles, en los que no tienen ni voto ni réplica.
La Gaceta de los Negocios también titula "C's busca introducir la inmigración en los debates para parar a Albiol", señalando que Ciudadanos se ha visto arrastrado a buscar con urgencia candidatos con un "perfil" más "firme" ante inmigración para no ser dejados de lado en el discurso introducido por García Albiol. Esto no augura nada bueno.

No se debe jugar con la criminalización de los inmigrantes porque las distinciones legales no son lo que tienen en mente los "apasionados" que se dedican a perseguir o a apalear como un acto patriótico. Sean las medidas que sean las que se tomen, es preferible hacerlo como acuerdos "desapasionados" entre los grupos políticos antes que forzar a los demás a tomar posiciones, como hace Trump, que obligan a radicalizar posturas y a decir lo contrario para encontrar espacio electoral.


Lo que está ocurriendo en Alemania es un aviso de lo que puede ocurrir en otras partes, como ya ocurrió antes en Grecia, con Amanecer Dorado. Si lo de Trump nos resulta escandaloso, no lo repliquemos aquí. La sociedades no se hacen mejores apaleando a nadie, sino aumentando sus niveles de justicia y humanidad. Afortunadamente, creo y deseo, la sociedad española es bastante más solidaria de lo que algunos piensan.



* "At Donald Trump Event, Jorge Ramos of Univision Is Snubbed, Ejected and Debated" The New York Times First Draft The New York Times 25/08/2015 http://www.nytimes.com/politics/first-draft/2015/08/25/at-trump-event-univision-reporter-is-snubbed-ejected-and-debated/

** "A Beating in Boston, Said to Be Inspired by Donald Trump’s Immigrant Comments" First Draft The New York Times 20/08/2015 http://www.nytimes.com/politics/first-draft/2015/08/20/a-beating-in-boston-said-to-be-inspired-by-donald-trumps-immigrant-comments/






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