miércoles, 22 de julio de 2015

Obama y los problemas o más allá del acuerdo

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Uno se imagina al presidente Obama llegando al Despacho Oval por la mañana y diciendo: "¿Queda algo por resolver en la Historia?" "¿El deshielo de los casquetes polares, quizá?", le dice un asistente con cierto balbuceo temeroso tras consultar sus papeles. "¡Ok! ¡Que venga Kerry!".
La segunda legislatura de Obama se está caracterizando por un principio: es más fácil cambiar el mundo que los Estados Unidos. El presidente no ha podido resolver los cuatro problemas, de distinto orden, que se le han resistido en el interior: no pudo cambiar la economía de Wall Street al llegar y muchos de sus apoyos le abandonaron; no ha podido cerrar Guantánamo, otra de sus promesas regeneradoras; y no ha podido hacer nada para reducir dos problemas que han ido saltando a lo largo de su legislatura: el control de las armas y las matanzas y el aumento de los casos de racismo unidos a la violencia policial. Obama ha considerado que era más fácil enfrentarse a los Castro en Cuba y a los iraníes del régimen de los ayatolas que convencer a sus cámaras, congreso y senado, en las que ha ido perdiendo apoyos y votos.


Es más fácil mandar a Kerry a que intente resolver situaciones exteriores o que lo parezca, que resolver los problemas domésticos. Y todo esto en una agotada política norteamericana que evidencia unas grandes carencias de liderazgo tanto en la oposición republicana, en donde un esperpento como Donald Trump sigue liderando las encuestas para las primarias republicanas, y en donde los demócratas tienen a una Hillary Clinton que le abandonó tras una legislatura para no verse comprometida o quemada haciendo de "John Kerry" y que la Historia se lo recuerde después.
Las diferencias entre la cuestión cubana y la de Irán son enormes. El problema de Cuba surge con la "guerra fría" y tiene su continuidad en la presión del exilio sobre las administraciones norteamericanas, que quieren la caída del régimen, aunque difícilmente se pueda considerar a Cuba un peligro para la seguridad del mundo. El caso iraní, por el contrario, tiene toda una serie de implicaciones cuyo alcance es imprevisible en estos momentos de complicación infinita en la zona, con una violencia que se extiende a través de guerras y atentados.
Hace dos días el diario Egypt Independent recogía una información especulativa pero altamente significativa:

Political analysts are speculating that the new nuclear deal signed with Iran and Western powers, could empower Saudi Arabia under King Salman bin Abdulaziz to form a Sunni alliance with the Muslim Brotherhood and Hamas to counter Shia influence in the Middle East.*


En un turbulento mundo en llamas, Obama ha abierto la espita de la gasolina. La mera aparición de un párrafo como este era impensable unas horas antes del acuerdo con Irán. La simple especulación tiene sentido y actúa, es decir, provoca un efecto sobre el complejo escenario de Oriente Medio.
Desde Egipto, que está bajo la influencia de Arabia Saudí y enfrentada a Qatar por las relaciones con la Hermandad Musulmana, a la que considera terrorista y persigue en su territorio, un párrafo así es como un pistoletazo en un concierto, por usar la expresión stendhaliana.
El diario recogía las opiniones de diferentes analistas respecto a los movimientos en cadena:

Dr. Tarek Fahmy, professor of political science at Cairo University, said Saudi Arabia is trying to form a Sunni alliance with Hamas, the Muslim Brotherhood, Turkey and Qatar in order to face Shia Islam. “This contradicts Egypt’s foreign policy not to join sectarian alliances,” he said. “And it would bring to light other differences between Egypt and Saudi Arabia regarding Syria, Yemen and the Palestinian issue.”
He said Egypt believes that the Muslim Brotherhood cannot play a role in resolving the crises in Yemen and Syria, while Saudi Arabia believes the contrary. As to the Palestinian issue, he said Egypt is not going to leave it for another party to tamper with. “Hamas and Fatah know so very well,” he said.
The New York Times has quoted analysts close to the Saudi royal family as saying that the king is mobilizing the Arab world against Iran, which is a major rival to Saudi Arabia.
Mustafa al-Any, an analyst at the Gulf Research Center close to Saudi officials, said the meeting is a strategic move to counter Iran’s influence.*

Además de enemistarse con Israel —recordemos que Netanyahu pidió hablar ante las cámaras de representantes para convencerle de que el acuerdo era una locura, en un acto insólito—, Obama ha conseguido perder amigos y, lo que es peor, unir enemigos.
La preocupación de Egipto ahora es que el eje de influencia de la Hermandad Musulmana se traslade de Washington a Riad, a sus financiadores principales. Ya los saudíes intentaron que Egipto se involucrara más en Yemen, algo a lo que estos se resistieron por temor a que una guerra más allá de las fronteras, teniendo una dentro, produjera un desgaste excesivo para un gobierno que se percibe como respaldado militarmente y con un militar al frente.
Pero las consecuencias sistémicas del acuerdo sobre el mundo árabe en su conjunto, como señalamos antes, pueden ser enormes. El día 19, Ahram Online publicó un interesante análisis sobre los efectos del acuerdo con Irán. Lo firmaba Nervana Mahmoud y llevaba por título "Iran Deal: A potential kiss of death for liberalism in the Middle East". Las consecuencias que se establecen son las diametralmente opuestas a las genéricas y poco explicadas por Obama del acuerdo.

After 12 years of diplomatic proposals and 20 months of tough negotiations, theocratic Iran and world powers have reached a nuclear deal that, regardless of its potential advantages, is undoubtedly a victory for smart illiberalism and a potential kiss of death for the prospect of liberal, pluralistic democracies in the Middle East.
Both illiberal Shia and Sunni Islamists and illiberal non-Islamist autocrats could receive an enormous boost from the deal.
A few years ago, against all advice, I visited the Islamic Republic of Iran. To my surprise, I found a vibrant nation, with many liberal youth yearning for freedom and democracy. Those youth may now celebrate the lifting of sanctions and the end of isolation, but it is doubtful the nuclear deal will bridge the deep divide between them and their theocratic rulers.
For the Iranian Mullahs, the nuclear deal is an indirect acknowledgment from the West that their anti-modernity model is viable and successful. US President Barack Obama may be genuine in his hopes that Iran will abandon its “path of violence and rigid ideology" following this “historic agreement,” but his hopes may turn out to be no more than wishful thinking.
The regime --now less isolated-- has less incentive to couple its agreed abandonment of its nuclear program with an abandonment of what it sees as successful ideology than ever before.**


El argumento tiene su peso. Las altivas reacciones del propio régimen iraní ante las consecuencias del acuerdo no permiten muchas esperanzas para los que están dentro. La obsesión nuclear lleva a olvidar el principio que lo peligroso son siempre los que aprietan el botón. De nada sirve vigilar la fabricación de bombas nucleares si no se frena las represiones internas y las intervenciones exteriores, algo que no aparece en la foto de Obama.
Como bien señala, Nervana Mahmoud, el régimen iraní lo exhibirá como una gran victoria confirmatoria de su éxito histórico. El mundo hipócrita en el que vivimos podrá mirar hacia otro lado ante la situación interna. Pero el argumento de Mahmoud va más allá. El principal efecto exterior —una vez más— es frenar los esfuerzos de los que intentan la liberalización y democratización de los países árabes, ahora en minoría, cuando no despreciados o perseguidos. Señala Nervana Mahmoud:

Many commentators have pointed out that the deal could not have come at a worse time for the Arab world. With open sectarian tension in many Arab countries, a strong Islamic Iran will only inspire other political Islamic groups to try to match up to the Mullahs.
Iran’s regional influence in Lebanon, Iraq, Syria, and Yemen will only prompt a counter movement by forces that share an underlying belief in Islamism, but differ in its sectarian interpretation. Since 1979, Sunni Islamism has learned one important lesson from Iran: “Yes, we can” -– a slogan the Islamists touted quietly, long before Obama uttered those words in 2008.
Arab Islamists saw theocratic Iran as a perfect model for fulfilling their dream of ruling Muslim societies. The new nuclear deal will add two more lessons, and liberal democracy is not one of them-- defiance and lobbying in Washington.**


Creo que esto es algo más que una especulación y que hay signos suficientes de que este es el camino elegido por muchos, entre ellos los Hermanos Musulmanes. Las reticencias a que se llame "Estado Islámico" al "Estado Islámico" son porque deja en evidencia que lo que se trata es de frenar un estado modernizado en el que la religión quede en el ámbito de lo personal y no sea una imposición. Egipto es el modelo de este desarrollo, como hemos analizado aquí. Se trata de hacer una religión de Estado para evitar, nos dicen, el radicalismo y la pérdida de la esencia islámica. En la práctica esto se traduce —como vemos— al encarcelamiento de "ateos" y "liberales" que se oponen a que se les diga lo que deben creer y a quién deben obedecer. La forma de luchar contra la influencia iraní, que será ahora la excusa, será eliminar cualquier intento de liberalización del sistema, el aumento de la ideología religiosa controladora y la vigilancia constante. Será, en resumen, un mundo teocrático, regido por reglas diferentes, pero con una misma consecuencia: el aumento del autoritarismo teocrático.


Que los países suníes vean una amenaza en el Irán chiita, no significa —como bien señala Nervana Mahmoud— que el modelo no les parezca perfecto en su desarrollo y control social. Ese es el ideal de los grupos teocráticos, como la Hermandad Musulmana o todos los que se inspiran en sus modelos, como el caso de Turquía, su principal aliada junto a Qatar.
Si la amenaza iraní por el cese de la presión tras el acuerdo nuclear fuerza una unión de grupos y países que hasta el momento estaban enfrentados es lo que los analistas temen en primer lugar. En segundo lugar, que ese acuerdo tenga consecuencias internas en países como Egipto que le ha declarado la guerra a grupos como la Hermandad Musulmana o Hamas.
Es evidente que Egipto no tendría fácil echarse atrás en lo relacionado con la Hermandad, lo que le situaría en una complicada situación. Si los Hermanos siguen haciendo lobby en los Estados Unidos y Arabia Saudí, su principal fuente de financiación, se acerca a ellos sellando una alianza frente a Irán, a Egipto le queda solo una puerta a la que llamar, Rusia, que es la menos clara de todas. Por si acaso, los saudíes han puesto algunos huevos en la cesta rusa.


Está por ver si la introducción de la Hermandad en la alianza anti chiita no hace que se aleje de los Estados Unidos si estos lo entienden como un enfrentamiento a su política en la zona. La pérdida de amigos por parte de Obama y los Estados Unidos es constante, pero quizá alguna pérdida le haga renovar alguna amistad perdida.
La era Obama está creando dos problemas por cada uno que soluciona. Su vuelco en la política internacional nos muestra las grandes lagunas que tiene su agenda política. La política internacional es un tejido sutil compuesto por hilos a los que no es fácil seguir la pista, por lo que se lleva uno sorpresas cuando tira de ellos.


Lo que parece absolutamente claro es que el mundo no es un lugar más seguro, tal como se afirmó, tras la firma de lo que un articulista en The Washington Post titulaba el otro día como "el peor acuerdo del mundo". Hoy el periódico, con el título "More new and ‘disturbing’ things about the Iran deal" ironiza —Jennifer Rubin, desde el ala republicana— sobre el estado post firma en el que se encuentra John Kerry tras escuchar las interpretaciones iraníes del asunto:

Secretary John Kerry finds “very disturbing” a speech by Iranian Supreme Leader Ali Khamenei “vowing to defy American policies in the region” despite Kerry’s diplomatic handiwork. “It’s very disturbing. It’s very troubling.” Yikes! One wonders if he never considered that he was taken for a ride, that the Supreme Leader — not the skilled negotiators — hold the real reins of power and intend to exploit the West’s credulity to Iran’s advantage.
In short, more than Khamenei’s speech we should be very disturbed that Kerry, who has been defending Iran at every turn, is now flummoxed when the Supreme Leader intrudes in his carefully scripted self-delusion. No wonder the Post-ABC poll shows that the public overwhelmingly distrusts the administration on Iran (2 percent disapproval to 35 percent approval). More than Kerry’s pronouncements (Anytime/anywhere inspections? Never heard of such a thing.) there is a growing list of reasons to be very troubled.***


Poco dura la dicha en casa del confiado, pero largos son los problemas causados por la ligereza. 
Los efectos domésticos de los pasos dados por Obama son claros: nadie se fía de Irán. Pero los efectos no calculados del acuerdo nuclear pueden condicionar una zona que es en estos momentos un polvorín convencional. No sabemos las prioridades de Obama, pero muchos temen que sea una agenda anticuada, que no tiene entradas sobre los problemas reales sobre el terreno hoy. Las advertencias se suceden y, como algunos se temen, el acuerdo con Irán puede haber enterrado definitivamente las aspiraciones de democratización de los países árabes, si es que quedaba alguna esperanza tras dejar morir la Primavera árabe. Esto puede llevarse por delante las pocas esperanzas que quedan.



* "Responding to the nuclear deal, Saudi Arabia forms Sunni alliance with Hamas and Brotherhood" Egypt Independent 20/07/2015 http://www.egyptindependent.com/news/responding-nuclear-deal-saudi-arabia-forms-sunni-alliance-hamas-and-brotherhood
** "Iran Deal: A potential kiss of death for liberalism in the Middle East" Ahram Online 19/07/2015

*** "More new and ‘disturbing’ things about the Iran deal" 21/07/2015 http://english.ahram.org.eg/NewsContentP/4/135730/Opinion/Iran-Deal-A-potential-kiss-of-death-for-liberalism.aspxhttps://www.washingtonpost.com/blogs/right-turn/wp/2015/07/21/more-new-and-disturbing-things-about-the-iran-deal/?tid=pm_opinions_pop_b





No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.