sábado, 4 de julio de 2015

El doble rasero patriarcal

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Entre la avalancha de noticias en la prensa egipcia sobre los atentados, como el que acabó con la vida del fiscal general, los ataques en la península del Sinaí, las redadas y detenciones de sospechosos, los tiroteos y demás situaciones relacionadas con la violencia, puede que haya pasado desapercibido un artículo que considero destacable en este contexto de violencia. Me refiero al publicado en Egypt Independent con el título "Between virility and debauchery"*, firmado por el presentador de la que fuera primera tv privada egipcia, el doctor Khaled Montasser.
Quiso el destino académico que me tocará participar esta misma semana en el tribunal de una magnífica tesis doctoral sobre los "feminicidios" en Ciudad Juárez en la que se analizaban los mecanismos y estrategias de desinformación y ocultación de una situación gravísima a la que nadie parece poder poner fin. Las mujeres desaparecen y unas son encontradas muertas y otras sencillamente no aparecen. Una situación así revela la profundidad y el arraigo de la violencia contra las mujeres y la solidez del silencio que la rodea.


El primer acto de cualquier situación de este tipo de violencia es romper ese silencio que ignora, justifica o disculpa una violencia cuyos límites pueden oscilar pero que se mantiene porque tiene un arraigo cultural ancestral resistente a los cambios y a las leyes modernizadas, que son ignoradas. Las mismas autoridades justifican la existencia de esa violencia responsabilizando a las víctimas, ya sea por cómo visten, por dónde caminan, cómo hablan o haber abandonado el paraguas protector del macho familiar, bajo cuya sombra están seguras al coste de su propia libertad o independencia. El patriarcado es el mismo en su origen, aunque difiera en sus justificaciones. Da igual que venga de dios o del diablo, religioso o civil, aquí o allí. En unos casos actúa desde la criminalidad y en otros desde las leyes mismas que lo defienden y justifican.


El artículo de Montasser es un repaso a velocidad de vértigo por los males que aquejan a las mujeres en la sociedad egipcia, al diferente rasero con el que se mide a mujeres y hombres en una cultura en donde las leyes y su interpretación nacen de varones, jueces, partes y verdugos. Montasser va desgranando con un escalpelo fino las realidades que la costumbre hace invisibles por cotidianas y aceptadas socialmente sin cuestionar:

When adultery is committed in Egypt and a husband catches his wife red-handed and kills her, the community demands a light punishment for him, taking into consideration that his manliness cannot tolerate such a thing.
But when a wife catches her husband red-handed and kills him, the community demands that she be hanged in a public square for killing the man who paid her dowry to enjoy her and sleep with her. She is then required to forgive him when he slips.
When a woman is harassed on the street, the community blames her for what she was wearing, as women should not wear clothes that arouse the frustrated hormones of men, as if only men have hormones. They do not realize that this is an insult to men, depicting them as raging bulls that cannot control themselves if they see a woman’s heel, lock of hair or earlobe.
And when a famous actor refuses to undergo a DNA test because a famous actress filed a lawsuit against him demanding he prove he is the father of her children, the community sides with the male stallion and stabs the woman with a sword soaked in poison for daring to expose herself.
The actor said the woman cheapened herself when she slept with him under an Urfi (unregistered, informal) marriage.*


Khaled Montasser se limita a decir lo que forma parte de una mentalidad que tiene un doble rasero para medir las mismas acciones, que responsabiliza de las acciones masculinas a las mujeres presentándolas como perturbadoras de su camino hacia la perfección. Es la mujer como obstáculo en la carrera hacia una santidad hipócrita en la que todos los varones se encuentran embarcados atendiendo a la llamada de la divinidad. Ellos quieren, sí, pero la mujer les dificulta el camino distrayéndoles con sus provocaciones, con su risa obscena, con su cuerpo seductor, con su charla insustancial, con su coquetería sin límite, que ha de ser vigilada por su tendencia a la lascivia sin límite.


Es el sistema del patriarcado en estado puro que concentra la negatividad en la mujer y cuya única respuesta es la vigilancia y el castigo. Vigilar y castigar en la mejor acepción foucaltiana. Antes de que exista el estado, el poder se ejerce de forma "natural" sobre la mujer, forma parte del orden instaurado por un Dios Padre que encomendó al hombre esa tarea. Una antigua costumbre afgana, que se sigue practicando, permite a los padres vestir como chico a una de sus hijas hasta llegar a la edad casadera para compensar la maldición  y la vergüenza social de los que no han sido bendecidos con un hijo. La niña ha de disfrazarse durante años para satisfacer a la familia y a la sociedad, que comprende el dolor del padre por no tener un sucesor.

En la magnífica película saudí (la primer ay dirigida por una mujer), "Wajda. La bicicleta verde", la niña ve cómo su padre ha borrado del árbol genealógico el nombre que ella había escrito. Allí solo deben estar lo varones, que son los que existen socialmente. Las mujeres sirven para darle herederos y si no pueden hacerlo, como ocurre en la película, son repudiadas con el beneplácito de las familias. Las hijas son cortes en la rama del árbol genealógico: son ramas podadas que pasan a ser pertenencias de las familias con quienes se casan. Se negocia y se vende.
Lo que hace Montasser es enfrentar a esa importante parte de la sociedad egipcia que presume de ser tradicional y que en esas tradiciones se encuentra su virtud, a su incongruencia. Y recuerda otro caso de este doble rasero: "This reminds us of the story of the Salafi MP who was caught in a car with a girl and how he was praised by his colleagues in parliament."*
El caso se refiere a lo ocurrido en 2012 cuando un diputado salafista fue arrestado por estar con una chica en un coche. Egypt Independent lo contó entonces así:

The girl reportedly caught in an obscene act with Salafi MP Ali Wanees in his car is not his niece as he previously claimed, security services determined after an investigation.
The girl, whose name is Nesrine Ramadan, is a university student of agriculture from the village of Moshtohor.
The girl told investigators that she went to see Wanees to borrow money from him for a friend. Her father denied she performed an indecent act, saying he trusts his daughter and that she would never do anything of the sort.
Prosecutors have summoned Wanees for investigation.
Wanees denied taking part in an obscene act as well.**


El "puro" salafista, el que solo está en la Tierra de paso hacia la gloria, resulta patéticamente obsceno en sus mentiras. Ambos fueron condenados, pero Wanees en ausencia y de él nunca más se supo. The Daily Telegraph dio la noticia y especuló si aquel caso erosionaría el creciente ascenso de los islamistas y su moralidad exhibida como una marca. No contaban en el periódico con que ese acto se daba en un país en el que el 95% de las mujeres dicen sufrir acoso sexual, un triste récord que no es casual, sino que refleja esa hipocresía social profunda que les hace manifestarse como protectores de las mujeres para luego abusar en cuanto se dan las circunstancias.

Las mujeres egipcias —aquellas que no respaldan estas prácticas— son las que han luchado y luchan por mantener un espíritu que no las iguale a los hombres —no es un objetivo apetecible, la verdad sea dicha— sino que los supere, pues son ellas las que encarnan la modernidad del país, su futuro real, su incorporación al flujo de la Historia.
El descrédito que sufren muchas de ellas acusándolas de que el "feminismo" es algo "occidental" que atenta contra la tradición, la familia y el país no deja de ser una muestra más de la ruptura social existente en muchos países, pero en Egipto de forma más marcada. Es la incapacidad para la modernización más allá de las apariencias y los discursos. En el fondo la sociedad sigue siendo profundamente patriarcal porque el patriarcado es la forma de dictadura que puede ser ejercida en cualquier hogar, en todos los niveles. Es la fórmula que permite al varón ser un dios, un rey, un amo de las mujeres, hermanas e hijas.
El artículo se cierra con un párrafo demoledor:

We are a sick community that has double standards. We are a community that secretly commits certain acts, but then condemns them publicly. We are a community that promotes virility for men and debauchery for women. We are a community that limits religiosity to wearing certain costumes and growing beards. We are a hypocritical community with no conscience and no future.*


Este ejercicio de sinceridad dolorosa debería ser comprendido en lo que tiene de abatimiento y desesperación. La denostada Primavera egipcia, ahora resultado de conspiradores extranjeros para acabar con la grandeza única de Egipto, abrió la posibilidad de un cambio encarnado por una juventud con más formación, sobre todo mujeres, que tuvieron un papel esencial en las peticiones de cambio porque ellas mismas habían cambiado y reclamaban el cambio también a la sociedad. Episodios de violencia como el conocido como "la mujer del sujetador azul" se convirtieron en icónicos porque sacaban a la luz la violencia sin freno contra las mujeres en una sociedad que presume de ser piadosa. Pero las barbas no son las mentes. Su cuidada barba, no libró al diputado salafista de su maldad.
Me imagino que Khaled Montasser se sentiría descorazonado al escribir el artículo, al cerrar con ese párrafo sin esperanza, sin futuro. La doble moral y la hipocresía se mantienen sin apenas cambio. Forman parte de las raíces y eso es difícil de cambiar. Por eso es necesario apoyar mucho a quienes lo intentan para que su soledad sea menos dolorosa.



* "Between virility and debauchery" Egypt Independent 29/06/2015 http://www.egyptindependent.com//opinion/between-virility-and-debauchery

** "Girl reportedly caught with Salafi MP in obscene act not his niece" Egypt Independent 10/06/2012 http://www.egyptindependent.com/news/girl-reportedly-caught-salafi-mp-obscene-act-not-his-niece

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