domingo, 28 de junio de 2015

Broncas y estrategias

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
En un mapa políticamente tan confuso, tras pactos sobre pactos, absorción homeostática de votantes, abducción de dirigentes, y antropofagia de líderes, lo del poder se está poniendo muy complicado.
Algunos quieren sustituir el "bipartidismo" por el "frentismo" que viene a ser lo mismo pero todavía más prensado. La primera fase fue "todos juntos y revueltos" contra el poder, en este caso, el PP. El PSOE se apuntó porque pensaba ser el canalizador natural del descontento. Izquierda Unida pensaba que por la bronca contra los grandes partidos, iba a recoger algo del descontento sembrado. Los nacionalistas catalanes, por su parte, también albergaban la esperanza que la baza emocional independentista iba a pesar más que la bronca nacional. Pero la mezcla de descontento y aburrimiento ha llevado a los votantes por otros derroteros, haciendo que el "frentismo" no sea la solución más valorada para los emergentes. Mejor solos que mal acompañados.
El País nos traía hace un par de días una especie de "artículo-antología" titulado «"La bronca IU-Podemos, frase a frase"», forma sencilla pero eficaz de plantear el asunto. La cuestión española es que seguimos pensando en términos genealógicos y no en términos pragmático políticos. Con términos genealógicos me refiero a esa idea de que existen partidos que son como de la "familia" por aquello de que son de "izquierdas" y otros de "derechas". Eso hace que —como en las mejores familias— se peleen primero para reconciliarse después. O a eso aspiran algunos.


Tanto Izquierda Unida como el PSOE ha tenido unos terribles resultados en las urnas. Sus peores resultados históricos. También la debacle del Partido Popular está sobre la mesa en pérdida de votos y pérdida de poder eficiente. Los que se han llevado el gato al agua municipal y autonómico han sido los emergentes y, en especial, Podemos, dejando a los otros con cara de pasmados mientras les adelantaba por el carril de la derecha.
Esta extraña política del "somos y no somos" ha hecho que se les facilitara el acceso a alcaldías tan importantes como Madrid y Barcelona, las dos ciudades más importantes. Han sido listos y no se han lanzado a las autonomías, cuyo poder es otro —más administrativo—, para ir a lo concreto, al contacto directo con los ciudadanos y hacer una política de proximidad y de aproximación. Por eso comenzaron inmediatamente los gestos en las alcaldías. Ya estamos aquí.
Ahora viene lo de acordarse de la familia, lo del chantaje emocional por parte de Izquierda Unida y el rechazo de Podemos a dejarse arrastrar o a que les desembarquen. Así lo presenta El País:

Las críticas de Pablo Iglesias a Izquierda Unida no son nuevas, aunque el líder de Podemos ha ido subiendo el tono. Las dos formaciones se disputan los votos de la izquierda. Un año después de su nacimiento, la formación emergente ya se había colocado como segunda o tercera opción del tablero, según distintas encuestas, relegando a IU a la cola.*


El País ha recogido algunas expresiones por parte de Iglesias y Garzón que hacen ver en toda su crudeza esta pelea de familia en la que los perdedores de la izquierda española se quieren subir al carro.
Esta es la parte de Iglesias dirigida a Izquierda Unida:

"Sois unos cenizos. No quiero que cenizos políticos, que en 25 años han sido incapaces de hacer nada, no quiero que dirigentes políticos de Izquierda Unida, y yo trabajé para ellos, que son incapaces de leer la situación política del país, se acerquen a nosotros".

"Os avergonzáis de vuestro país y de vuestro pueblo. Consideráis que la gente es idiota, que ve televisión basura y que no sé qué y que vosotros sois muy cultos y os encanta reconoceros en esa especie de cultura de la derrota. El típico izquierdista tristón, aburrido, amargado... La lucidez del pesimismo".
"Se vive muy cómodo en el 12% siendo un partido bisagra del PSOE, siendo fiel a tus principios sabiendo que vas a ser minoritario. Nosotros queremos ganar, y eso implica un estilo de hacer política".*


Parece que en el trato familiar no hace falta andarse sutilezas. Puede que no le falte razón a Iglesias en lo que dice. Aunque no se esté de acuerdo con él, hay reconocerle el valor de estratega y analista. Dejar entrar a Izquierda Unida después de haber sido abandonados en las urnas sería suicida y Podemos duraría unas cuantas semanas. La cuestión es si IU será enterrada de esta o si le interesa a Iglesias que siga viviendo porque mientras exista le servirá para marcar diferencias y adquirir una identidad propia.
La gran incógnita de Podemos es cómo evolucionará con el poder en las manos, que ha sido el objetivo y la estrategia predominante. Habrá que ver cómo reacciona ante el paso al otro lado del banquillo, en donde el que gana siempre está bajo escrutinio y bombardeo. Lo ocurrido en el Ayuntamiento de Madrid es una muestra rápida. Iglesias sabe que la supervivencia futura pasa por consolidarse, algo complicado cuando no se ha tenido el perfil de "partido" sino de un "movimiento". Él no puede controlarlo todo, ya ha habido disidencias, y cuando aparezcan problemas habrá que ver cuál es la reacción.
Las palabras de Alberto Garzón son también recogidas en esta antología de la distancia de las declaraciones:

"Yo no me voy a ir a Podemos, es evidente, pero tengo que decirlo una y otra vez. Mi proyecto político es IU, y tengo diferencias con Podemos".
"A mí me llevan ofreciendo que me meta en Podemos desde el día cero, desde el día que se funda. Es cierto que las palabras de Pablo Iglesias con las que presenta a Podemos son unas palabras que nosotros firmaríamos ahora mismo con absoluta seguridad, que son las de unir a las fuerzas de transformación social, en las que por cierto, él citaba también a IU. Podemos fue un proyecto rupturista que despertó una ilusión y fue un motor de cambio que nadie puede poner en duda, pero la estrategia de Pablo no la compartimos".
"No ha inventado nada nuevo, ha cogido muchos elementos programáticos que tenían IU y otros partidos, y eso es una buena noticia. Tienen también una estrategia de calculada ambigüedad ideológica, muy medida, que no puedo compartir porque creo que hay que defender los principios por encima de todo".*


Me imagino que a todo esto, Pablo Iglesias habrá contestado para sus adentros "¿y qué?". La cuestión que Iglesias plantea es de orden pragmático: ha aprovechado el momento para conseguir un poder que IU nunca consiguió ni en sus mejores momentos. Y sobre todo ha hecho reposicionarse a todos los demás. La cuestión central de todo esto es si durará, que es la pregunta fatídica porque dependiendo de la respuesta, se toman las decisiones.
Al PP y al PSOE el creer que el 15-M era un movimiento de perro-flautas les ha costado unas cifras de votos y cotas de poder que difícilmente. Este blog comenzó con la Primavera árabe y poco después el 15-M. Cuando terminó 2011, hicimos un resumen que titulamos "El año demo" y señalamos entonces que sería el año en que "se protestó", sino el que "se empezó a protestar".
La ineficacia aburrida y la soberbia de unos dirigentes que creen que toda la Historia es orégano, ha llevado a que hayan temblado los cimientos de nuestro sistema político. Pero la apuesta sobre la duración de un fenómeno que muchos siguen considerando circunstancial depende de la respuesta que los partidos históricos den frente al ascenso de los emergentes, Podemos y Ciudadanos.


Puede que los viejos partidos cambien, pero ¿y si también lo hace Podemos? Es decir si se adapta a las nuevas circunstancias y emerge transformado. ¿Cómo? No lo sabemos, pero lo cierto es que han llegado mucho más lejos de lo que muchos pensábamos al conseguir dar forma a lo que parecía un monumental enfado y descontento. Hasta el momento eso ha sido posible gracias a un liderazgo centralizado, que ya se ha visto en diferentes tesituras internas y ha salido airoso.

Ese "veremos cuánto dura" empieza a ser una muestra de incapacidad de transformación para adaptarse a la nueva situación. Hasta el momento solo ha habido cambios de caras y decoración, pero no sabemos cuánta credibilidad necesitarán los partidos para recuperar confianza y si esa recuperación se traducirá en recuperación de votos.
La bronca entre Garzón e Iglesias revela los deseos de uno y otro con claridad. IU quiere ganar con pactos el espacio político que ha desperdiciado de forma acomodaticia en estas décadas, que es lo que le reprocha Iglesias, su conformismo como bisagra. Podemos supo dirigir el rechazo al conjunto y no hacer frente común con nadie a sabiendas que era más productivo hablar de "castas" genéricas y que cada cual incluyera a quien quisiera en esa categoría.
¿Ha sido ambiguo Iglesias con Podemos? Por supuesto. Han sabido canalizar un sentimiento negativo hacia las frustraciones de cada votante desengañado. Ese desengaño tiene raíces múltiples, pero sobre todo es el resultado de la sordera política, de creer que el bipartidismo seguiría funcionando por encima de la frustración.  Los que apuestan por el futuro de Podemos piensan que funcionará amoldándose para hacerse un hueco estable. Para que eso ocurra deben tomar posiciones para los próximos debates. Ejercer el poder es tener puntos flojos. En las próximas elecciones —ya se ha hecho en estas tras el primer día— se mirará con lupa todas y cada una de las palabras, todas las acciones, que no pueden ser las mismas en el poder que en la oposición.


Una vez rechazada Izquierda Unida para las próximas elecciones, está por ver el destino de la formación. Y está por ver la estrategia ofensiva y defensiva que se verá obligada a mantener para recuperar el voto que se le fue. Complicado lo tiene también el PSOE que ha intentado apuntarse como éxito personal la salida del PP del poder.
Las próximas elecciones generales serán distintas a todas las anteriores, sin duda. Lo que salga de allí tendrá consecuencias en mucho tiempo, son solo por el reparto de poder sino por el mapa que de allí saldrá. De allí saldrá algún herido con pocas posibilidades de supervivencia. Las estrategias serán fundamentales tanto para recuperar lo perdido como para consolidar lo ganado. No les será a fácil a ninguno, previsiblemente.




* "La bronca IU-Podemos, frase a frase" El País 26/06/2015 http://politica.elpais.com/politica/2015/06/26/actualidad/1435308445_551771.html

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