lunes, 16 de marzo de 2015

El futuro de los inútiles

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Hace apenas unos días comentábamos aquí el libro de Eva Illouz, profesora en la Universidad Hebrea de Jerusalén, titulado "El futuro del alma" [ver entrada], en el que se resumían sus ideas sobre la construcción de la "psique" mediante el discurso de los técnicos sociales. Psicólogos, sociólogos, pedagogos, etc. han desarrollado todo tipo de discursos mediante los cuales aquello de lo que antes se ocupaban metafísicos y teólogos, el "alma", sea sustituido por la "psique", un concepto unido al cuerpo y que cambia nuestras relaciones con él, nuestro sentido de la trascendencia o de la felicidad.
El diario El Mundo nos trae hoy mismo una entrevista con su compañero de universidad, el historiador israelí Yuval Noah Harari, exitoso autor del libro "De animales a dioses. Breve historia de la Humanidad". El diario resalta el texto con un titular provocador: "Estamos en la época de menos violencia de la historia". En la medida en que la violencia no solo es un hecho sino una amenaza, la percepción es importante. No tiene demasiado sentido hacer grandes cálculos sobre esto porque la objetividad de los datos nunca sirve de atenuante de los efectos.
Los peligros para Harari provienen de otros escenarios:

R- El mayor peligro es que la mayoría de nosotros dejará de tener utilidad. Si en la revolución industrial del siglo XIX se creó la clase de los proletarios, ahora nacerá una nueva y masiva clase: personas que no son útiles. Como no hay antecedentes, desconocemos cómo la sociedad de este tipo podrá administrarse a nivel económico y político.
P- ¿No sabemos qué pasará?
R- No. Es la primera vez en la Historia que no sabemos qué pasará dentro de 50 años. Antes, un niño de 10 años podía predecir lo qué pasaría con él. Hoy no.*


Al miedo a la violencia se suma así la angustia ante el futuro. No se sustituye nada, sino que se suman los miedos cotidianos a las amenazas con los nuevos miedos que nos traen los técnicos sociales, en este caso un historiador. Los "historiadores" entran también en la categoría que Illouz consideraba técnicos de la psique, otro tipo de expertos cuyos discursos nos hacen vernos de una forma u otra. Quizá la categoría de los "inútiles" sea un retrato anticipado del futuro. De hecho, el siguiente libro suyo, que se nos dice saldrá en unos días en Israel, se llama "Historia del mañana", que ya es mucho afinar en esta inversión de objeto de estudio llevada a cabo por los historiadores, que evidentemente dejan de serlo, pasando a la categoría de futurólogos analógicos. El mundo necesitará de un nuevo Thorstein Veblen que desarrolle no una teoría sobre la "clase ociosa", sino sobre las "bases ociosas" de la sociedad.
Las especulaciones sobre el futuro pasan a ser más interesantes para los historiados que las realizadas sobre el pasado. Es un cambio de mercado pues se nos acumulan angustias y queremos saber que ocurrirá con nosotros. El futuro ya no está en las bolas de cristal, sino en los especuladores intelectuales que nos pintan vívidas imágenes de lo que puede ser. Nos hemos librado de muchas tenazas mitológicas, pero seguimos sin conseguir librarnos de la angustia del futuro, un negocio rentable como pocos.
A pesar de ello nuestros intereses parecen ir en otra dirección:

P- En su nuevo libro afirma que el desafío es hallar la vida eterna ¿Es posible más allá del caso de Simón Peres -92 años y dos veces primer ministro de Israel-?
R- (Se ríe). Hoy es un sueño que se toma con mayor seriedad. La élite científica y académica trabaja en ello. Acabo de regresar de Silicon Valley y allí todos hablan de la vida eterna pero no como ciencia ficción sino como algo serio. Aunque no lo consigan, cambia la concepción que tenemos de la muerte, que siempre fue analizada desde el punto de vista metafísico. Hoy se considera un problema técnico. Si alguien muere es porque tuvo cáncer, un ataque al corazón... La idea es que todo problema técnico tiene solución técnica. Quizá no la encontremos en los próximos 50 años pero dejó de ser un asunto divino y sobrenatural. Si invertimos lo necesario en investigaciones también se podrá solventar este problema técnico.
P- Los que profesan una religión no estarán de acuerdo...
R- Imagínese un mundo en el que no se muere. Religiones como el cristianismo y el islam se colapsarían, ya que sin la muerte no habría la idea de la vida después o la promesa del paraíso. Pero para la ciencia, una persona no muere por decisión de Dios sino por problemas técnicos en el cuerpo.*


La respuesta e ideas de la primera parte de la cita parecen dar la razón a Eva Illouz, pues el planteamiento técnico sustituye claramente al metafísico: la felicidad es la del cuerpo y la trascendencia la prolongación de la vida. La vida, se nos dice, es un problema técnico. Ese "dejar de ser un asunto divino" es la "muerte del alma", señalada por Illouz, y sustituida por el nacimiento de la "psique" como parte consciente del cuerpo.
La posibilidad de un mundo en el que no se muere abre una serie de interesantes debates sobre su sentido mismo. Si no morir es el objetivo, la vida solo se justifica como "duración". ¿Piensa Harari en lo que sería la vida eterna de los inútiles?


Creo como futurólogo tendría que introducir algunas variables más antes de sacar conclusiones tan claras sobre esta cuestión sobre la que hoy no podemos pasar del nivel especulativo. Habría que ver cómo evoluciona la mente de los inútiles, desde la conciencia de su misma inutilidad social. ¿Serán inútiles felices o buscarán refugios en lo que para Harari entrará en colapso, las religiones, que se adaptarán a las nuevas formas de infelicidad? ¿Tendrán los inútiles también derecho a la vida eterna garantizada por la tecnología o estará reservada a los útiles? No solo los historiadores especulan sobre esto; ya lo ha hecho la ciencia-ficción, banco de pruebas de las utopías sociales que pueden dejar de serlo.
Le preguntan a Harari sobre la insatisfacción humana:

P- Critica la insatisfacción del hombre pero ¿querer más y estar insatisfecho no es el secreto del éxito?
R- Es posible. Hay dos conceptos clave en la Historia. Poder-debilidad y felicidad-sufrimiento. Los humanos somos muy buenos en obtener poder pero muy malos en convertirlo en felicidad. La fuerza y el poder crecen pero el sufrimiento no se reduce. Porque la reacción típica al éxito no es la satisfacción sino querer más. La insatisfacción es lo que mueve la economía y la ciencia y lo que hace tan fuerte al ser humano. El precio que pagamos al no estar nunca satisfechos es que no somos felices en nuestra búsqueda enloquecida de poder.

Si es la insatisfacción lo que nos define como humanos, como si fuéramos personajes de Stendhal, puede que lo que haya prometer en el futuro sea la muerte eterna como forma de acabar con la angustia de la inutilidad. Sobre todo porque la felicidad de la nueva tierra prometida es una extraña combinación de entretenimiento y salud.
Un detalle final. El título español "De monos a dioses. Breve historia de la humanidad" es una traducción peculiar del original "Sapiens. A Brief History of Humankind", común en las distintas ediciones. Es una muestra de que aunque las religiones "colpasen" al menos en ciertos mercados las palabra "dioses" sigue vendiendo.



* "Yuval Harari: 'Estamos en la época con menos violencia de la historia'" El Mundo 16/03/2015 http://www.elmundo.es/cronica/2015/03/16/55041b80e2704e115c8b4579.html



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