martes, 3 de febrero de 2015

El día de la conspiración

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Ayer vimos en nuestro cinefórum la película El mensajero del miedo (The Manchurian Candidate, John Frankenheimer 1962), basada en una novela de Richard Condon, un ejemplo de la paranoia de la Guerra Fría. Los aliados —la Unión Soviética y China— que habían luchado contra la Alemania nazi y Japón, se volvían peligrosos enemigos dispuestos a todo tipo de tramas conspiratorias para colocar a alguien en la Casa Blanca. La película se anticipaba a la "gran conspiración", el asesinato del presidente John F. Kennedy y pasaba a la sombra. El hecho de que alguien que había hecho visitas a Moscú cogiera un rifle y asesinara al presidente marcaría la década con teorías la conspiración. Los asesinatos de otro Kennedy, Robert, camino de la Casa Blanca y de Martin Luther King en la misma década no ayudarían a bajar el nivel de sospecha conspiratoria. En los setenta no hizo falta hacer películas conspiratorias (aunque la década está llena de ellas). El caso Watergate demostró que no había conspiraciones para llegar a la Casa Blanca, sino que se organizaban desde el Despacho Oval. Nixon salió dejando sus teorías conspiratorias y haciendo que Garganta Profunda, el confidente oculto, una sombra en un garaje, superara en popularidad a la propia Linda Lovelace, ¡paradojas de la vida!

La prensa de hoy creo que llega a la cumbre en lo que parece ser el Día de la Conspiración. Leo las noticias saltando de conspiración en conspiración. La conspiración se ha convertido en una "no explicación" que cada vez se permiten más personas, instituciones y países enteros. La llamo "no explicación" porque la mayoría de las veces es una suposición y muy pocas se aclaran. ¿Para qué, si se vive muy bien entre ellas? La conspiración, además, es el punto de confluencia perfecto entre los medios y los agentes sociales, pues permite especular a ambos. En el caso de los medios, ofrece titulares sugerentes, atractivos, chocantes e insinuadores, una auténtica bicoca informativa. Las interrogaciones y los "presunto" dan una libertad envidiable a la hora de insinuar y hay quien le saca extraordinario provecho.
Las del diario ABC superan hoy a todas los demás. Me encuentro con la primera casi inmediatamente: "El chavismo sitúa a ABC como promotor de una «invasión extranjera» en Venezuela"*. Es un maravilloso ejemplo de convergencia conspiratoria recíproca entre medios y políticos en la que el periódico da cuenta de una conspiración paranoica de la que es considerado su promotor. Informar de la paranoia conspiratoria provocada (presuntamente) por el propio medio debe ser el sueño de muchos y no está al alcance de cualquiera. Es concederle un gran poder a los medios; una vez aplastados los de dentro, ahora toca a los de fuera.


Las primeras imágenes que vi esta mañana son las de Jorge Capitanich, Jefe de Gabinete de la Casa Rosada, rompiendo públicamente ejemplares del diario Clarín en su conferencia de prensa (término que adquiere así una nueva dimensión), al que acusa de conspirar contra el gobierno. Como las acusaciones del diario Clarín contra el gobierno argentino son por la conspiración que llevó al fiscal Nisman a la muerte (¿crimen, suicidio, suicidio inducido?), que a su vez acusaba al gobierno de conspirar para la ocultación de la conspiración para el atentado contra el centro judío todo se convierte en una asfixiante espiral conspiratoria. ¿Lograrán salir de este laberinto? ¿Tienen algún interés en hacerlo? No se vive mal en las conspiraciones si todos tienen el derecho a construir sus propias conspiraciones. Esto no ocurre en todas partes. Hay lugares en los que se dan las teorías conspiratorios de forma unilateral y solo algunos tienen derecho a formularlas. Es totalitarismo conspiratorio.
La noticia de ABC en su conspiración contra Venezuela no tiene desperdicio:

La canciller aseguró que desde el mes de enero se ha desarrollado una campaña mediática que busca afectar a las instituciones del Estado y a sus funcionarios para «convertir a Venezuela en un Estado fallido que propicie la invasión extranjera».
Según Rodríguez esta es una campaña mediática internacional que se ha desarrollado a través de «dos grandes áreas específicamente: Venezuela como un estado violador de los derechos humanos, y el narcoestado».
«Por eso las graves acusaciones que un medio de comunicación, (...) digamos cónsono con centros de poder económico y políticos imperiales, desata contra autoridades de nuestro país», dijo la funcionaria venezolana.
Según Rodríguez, "todas las guerras imperiales han estado precedidas por una campaña mediática similar a esta (...) sembradas de falsos positivos, campañas mediáticas sembradas de mentira que buscan presentar al mundo la justificación de una intervención".
Los señalamientos de la canciller venezolana responden a la información publicada hace una semana en este periódico, que asegura que el presidente del Parlamento de Venezuela, el oficialista Diosdado Cabello, mantiene lazos con un cartel del narcotráfico.*


Al lado de todo esto, The Manchurian Candidate, que vi ayer me parece casi La casa de la pradera. La insistencia en que Venezuela va a ser invadida no solo es de Venezuela. Hay gobiernos de medio mundo que advierten que alguien les va a invadir o les van a ocupar para dividirlos, etc. No sé si últimamente hay lista de espera para ser invadido, pero debería haberla si todas las conspiraciones se confirmaran.


Otra teoría conspiratoria de la que se hacen eco todos los medios, aparece lógicamente en ABC. El juicio por proxenetismo contra Dominique Strauss-Kahn vuelve a sacar al aire la teoría conspiratoria para apartarle del Palacio del Elíseo. Todo habría sido una conspiración digna de LeCarré para eliminar al socialista libidinoso que sería sustituido por otro mujeriego socialista, François Hollande. Aquí las conspiraciones pueden ser generosas porque permiten pensar que el conspirador fue Nicolas Sarkozy, su rival externo, o François Hollande, su rival interno en el partido, que finalmente fue el favorecido. ABC nos recuerda:

El juicio que acaba de comenzar en Lille, sobre su presunta participación en una red de prostitución, ha vuelto a traer a primera línea los escándalos sexuales que han salpicado la vida de Strauss-Kahn en los últimos años.
El caso de ahora comenzó a investigarse en 2011, a través de una denuncia anónima, y coincidió con la acusación de una presunta violación de una empleada del Sofitel de Nueva York. Acusación que le obligó a dimitir de su cargo como director del FMI y a su candidatura a la primaria socialista de 2011 para las Elecciones presidenciales de Francia de 2012. Hay quienes quisieron ver en estas acusaciones una conspiración para apartarlo de la carrera presidencial francesa, en la que podía estar detrás Sarkozy.**


El detalle de la "denuncia anónima" es crucial para una buena conspiración y debe encabezar un párrafo para que lo que se lea después sea entendido de forma conspiratoria. Ese "coincidió" ya no es lo mismo. Por lo mismo, ese "hay quienes quisieron ver" es inducción a la conspiración, el final lógico del párrafo. ¿Y quién no iba a ver una conspiración con denunciantes anónimos, coincidencias y obligaciones de dimisión?

Pero en el caso DSK (¿suena más conspiratorio así?), el diario El País le gana al ABC. Su titular "La sombra de la conspiración política sobrevuela el juicio a DSK"*** es todo lo conspiratorio que se puede esperar de un titular. El caso tiene todos los ingredientes para una conspiración tópica a la francesa, con mucha cama e infidelidades, con brutalidad camera incluida: 50 sombras de Dominique. Los reporteros avisaban ayer que saldrían a la luz confidencias de los excesos del político francés reducido a porno duro. Tenemos más conspiraciones que llevarnos a la vista mientras dure el juicio, con la defensa denunciando maquinaciones, pero mientras fuera el señor Strauss-Kahn quien bajara voluntariamente la cremallera de su bragueta, lo demás son especulaciones. "¿Por qué los escándalos sexuales persiguen a Dominique Strauss-Kahn?", se pregunta el titular del ABC. Pues ¡vaya usted a saber!, pero para enterarnos del sinfín de posibilidades, reales o conspiradoras, devoramos los periódicos.
Otra noticia de ABC nos resulta llamativa. Lo hace con el titular "Cristina de Kirchner, la «conspiranóica»"****, que ya es rizar el rizo. El periódico ha recogido la opinión de expertos para llegar a la siguiente conclusión: "La presidenta argentina denuncia dos conspiraciones contra ella cada año; lleva cerca de veinte en su mandato". Y las matemáticas no mienten, que se suele decir. Cojan la calculadora y comprueben. Si son ciertas confirmarían que la conspiración es ya un estilo de gobierno. No eres nadie si no conspiran contra ti. Los electores aman a las personas contra las que se conspira. ¿Hay mejor síntoma que el hecho de que se muevan en la sombra —a veces no tanto— contra ti?
ABC señala:

Inicialmente había intentado zanjar el problema con un par de cartas en Facebook (la última con link a su blog). En ambas, aunque el muerto era el fiscal, adoptaba el papel de víctima, defendía la teoría de la conspiración en su contra, hablaba de desestabilización, denunciaba la connivencia de espías, jueces, medios de comunicación y empresarios, y despreciaba al fiscal que permanecía en la morgue. Hasta se atrevió a identificar a Diego Lagomarsino, el técnico en informática que trabajaba con Nisman y le prestó la pistola, como un agente, posible asesino y amante («relación íntima») de su jefe. Se comportó como «una Agatha Christie de las Pampas», resumió José Vales, autor de «Ricardo Cavallo, genocidio y corrupción en América Latina».
«La presidenta denuncia una conspiración al menos dos veces al año. En lo que va de gobierno debe llevar cerca de veinte», estiman los analistas locales. Rosendo Fraga, director del Centro de Estudios Nueva Mayoría, añade: «No se puede actuar de comentarista frente a una situación de tal gravedad». Dicho esto, considera que la reacción de la presidenta —que finalmente anunció la disolución de los servicios de inteligencia por otros renovados— es fiel a su estilo: «Redoblar la apuesta y hacer del problema una forma de retomar la iniciativa política».****


Bueno, es una forma de expresarlo. Lo de «una Agatha Christie de las Pampas», viniendo de un experto, tiene que molestar. Que la vida de los estados y los gobiernos haya quedado en este uso y abuso de la conspiración, donde todos son confidentes, sombras, sospechas, intereses, etc. no deja de ser triste, aunque la tristeza sea un sentimiento que nos acompaña en la Historia. El espectáculo de los gobernantes rompiendo periódicos, ya sea porque no les gusten o porque no crean lo que la prensa cuenta, no deja de ser triste por lo que suponen de deterioro de la vida pública. Correa lo empezó y ahora otros imitan el gesto.

Llenar el mundo de conspiraciones es la forma de no entender nada, aunque parezca que se explica todo. Todo queda en el aire. Es malo que los políticos se instauren en un mundo conspiratorio para defender sus malas gestiones, sus errores o sus delitos cuando son denunciados. Tampoco es bueno que los medios vivan de conspiraciones no probadas porque erosiona su credibilidad. El buen periodismo aclara, no insinúa. Es mejor explicar claramente que construir confusas y complejas interpretaciones llenas de "presuntos" y "supuestamente".
Lo peligroso es si nos acostumbramos a que todo haya que presentarlo como conspiración porque si no nos "aburre" o no tiene garra. Parece que la realidad ya no es interesante y que todo debe envolverse en misteriosEl último misterio que ABC plantea son las obras de la cafetería de nuestra facultad y que titula "Misterioso hundimiento de la cafetería de Ciencias de la Información". No hay ningún "misterio", es la segunda vez que ocurre porque pasa un arroyo por debajo de la universidad, justo por nuestro edificio. El artículo lo explica con detalle pues ha ido a las fuentes adecuadas a preguntar y le han contestado, pero ¿a quién le importa que el suelo de una zona de un edificio se hunda unos centímetros si se sabe por qué ocurre? Es mejor comenzar con un "misterioso" que nos asegura que los buscadores de emociones seguirán leyendo aunque al final el misterio se desvanezca porque no hay tal. Pero es una muy mala práctica periodística. Espero que el "misterio" no degenere en "conspiración" y no tengamos que acusar a nadie de este problema.
El exceso de teorías sobre conspiraciones perjudica a la política, a los medios y a los ciudadanos, que se acostumbran a un mundo espectáculo en el que nada es lo que parece y para todo hay que descender varios círculos infernales para entenderlo.



* "El chavismo sitúa a ABC como promotor de una «invasión extranjera» en Venezuela" ABC  3/02/2015 http://www.abc.es/internacional/20150202/abci-invasion-venezuela-201502022239.html
** "Por qué los escándalos sexuales persiguen a Dominique Strauss-Kahn?" ABC 03/02/2014 http://www.abc.es/internacional/20150203/abci-escandalos-sexuales-persiguen-strauss-201502021138.html
*** "La sombra de la conspiración política sobrevuela el juicio a DSK"
El País 02/02/2015 http://internacional.elpais.com/internacional/2015/02/02/actualidad/1422897033_180430.html

**** "Cristina de Kirchner, la «conspiranóica»" ABC 3/02/2015 http://www.abc.es/internacional/20150203/abci-argentina-cristina-fernandez-kirchner-conspiranoica-caso-nisman-201501311917.html



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