lunes, 12 de enero de 2015

París, un lápiz

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Son muchos los motivos para estar esta tarde en París, con París, junto a París: por las víctimas, por los derechos, por la libertad de expresión, contra el terrorismo, por la convivencia... De algunos de ellos se tendrá una visión más emocional; de otros, más racional. Por las víctimas se siente indignación y dolor. Se sienten ambas por los periodistas, por los policías muertos, por los rehenes. Unos fueron víctimas buscadas, con nombre y apellidos, los periodistas: otros pasaron simplemente por delante de su punto de mira; a otros fueron a buscarlos a un supermercado de comida judía, les daba igual quién estuviera allí. Mezclaron todos los odios que eran capaces de albergar.
Su vida no daba para más. Carecían de cualquier ambición o ilusión. Han podido sembrar la muerte porque ellos ya estaban muertos.
En estos días se ensaya la modalidad informativo literaria del "retrato del terrorista adolescente". Se intenta explicar lo que lleva a este odio autodestructivo que solo se satisface destruyendo a los demás. No sirve de mucho. Las experiencias por las que hayan podido pasar son terriblemente vulgares. Casi todos han pasado por ellas y no se han visto abocados a matar a nadie. Hay mucha gente a la que no le gustan las burlas de las religiones, pero no les lleva a asesinar. No se sienten ángeles vengadores a los que recibirán gozosamente en ningún paraíso preguntándoles morbosamente por cuántos muertos dejaron en este mundo. Simplemente las ignoran. Matar es matar, lo hagas en nombre de quien lo hagas.
No matarás.


Pero hoy Paris no era solo Paris. Ha crecido, se ha extendido a muchas otras localidades de Francia y de Europa, se ha manifestado en plazas de Nueva York, Los Angeles o en Madrid; también se han manifestado los periodistas en El Cairo o en Estambul, lugares donde tampoco es fácil hacerlo.
Paris ha crecido y ha madurado dando un ejemplo de fortaleza y serenidad en su respuesta. Le Figaro habla en estos momentos, final de la tarde, de cerca de cuatro millones en las calles de toda Francia, de gente manifestándose por las libertades de Francia, por sus libertades, las de todos.


Solo quedó fuera de Paris Marine Le Pen. La jugada que intentó, le salió mal. No hay que darse tanta prisa en pedir la pena de muerte. A Francia se le pueden pedir sacrificios, pero no renuncias. Traer de nuevo la pena de muerte es hacer retroceder a la república. Eso lo saben muchos franceses. Marine Le Pen puede haber cometido el error que la descabalgará del carro de la Historia en Francia. En 20 minutos nos trasladan la información de EFE:

El fundador y presidente de honor del ultraderechista Frente Nacional (FN), Jean-Marie Le Pen, se desmarcó este sábado del mensaje de homenaje a las víctimas del atentado contra el semanario francés Charlie Hebdo y aseguró: "Yo no soy Charlie". El fundador de ese partido de extrema derecha vinculó a la inmigración los recientes atentados de Francia.
Le Pen hizo esta afirmación en una intervención grabada en vídeo y colgada en su página web, pese a "lamentar" la muerte de 12 personas en el ataque este miércoles en París contra Charlie Hebdo.
Le Pen hizo esta afirmación en una intervención grabada en vídeo y colgada en su página web, pese a "lamentar" la muerte de 12 personas en el ataque este miércoles en París contra Charlie Hebdo. "No voy a pelear por defender el espíritu de 'Charlie', que es anarco-troskista", indicó el padre de la actual presidenta del FN, Marine Le Pen, quien criticó que su formación no haya sido invitada a la gran manifestación en contra del terrorismo organizada para mañana en París.*


Se muestra que el viejo Jean-Marie Le Pen sigue en plena forma. No tuvo bastante con desear el ébola para acabar con la inmigración ilegal, necesitaba mostrar que sus odios no son solo contra los extranjeros, sino contra los franceses con los que no está de acuerdo. Se demuestra además que no entiende nada. ¿Cree LePen que los que han dicho "jesuisCharlie" son anarco-trotskistas? Pero eso no le preocupa. Teme —eso sí—que alguien pudiera pensar que sea trotskista el aguerrido paracaidista del pasado, el que dijera que la invasión nazi fue relativamente suave o que fue Pétain un estadista aceptable. No debe tener ese miedo, monsieur LePen; usted es inconfundible. Y cristalino.
No son unas caricaturas específicas lo que se defendía hoy, sino el derecho a que no te maten por ello, el derecho a defenderte ante un tribunal si alguien se considera injuriado, incluso. Se llama civilización. Se rechazaba el totalitarismo, el fanatismo y el fascismo religioso que obliga, por ejemplo, a envolverse en explosivos a una niña de 10 años. Sí, somos Charlie, Ahmed, el policía, los judíos asesinados y esa niña a la que han usado de bomba a miles de kilómetros los mismos fanáticos enloquecidos. Dice incorrectamente el titular de El Periódico "Una niña de 10 años mata a una veintena de personas en un atentado suicida en Nigeria". ¿Y quién mató antes a la niña que había en ella? Son los mismos que han secuestrado a cientos de niñas para usarlas como esclavas, casarlas con sus valientes guerreros o cargarlas de explosivos para que revienten en un mercado nigeriano o de Kabul. Ella debería ser contada entre las víctimas, no entre los asesinos. No eran trotskistas, sino personas civilizadas que usaban un lápiz como signo de su rebeldía, como herramienta de su lucha. Un lápiz.


Hoy es el día de la afirmación y la solidaridad. Por eso Francia se ha afirmado y muchos han querido estar allí, formando parte de una manifestación —algunos con mal pedigrí—, algo que no se había visto nunca. Muchas presencias eran obligadas en la medida en que Europa es cuestión de todos y nada nos debe ser ajeno Esto es algo que ha pasado en Francia, sí, pero nos ha pasado a todos. Si sirve para que los europeos nos sintamos más unidos y firmes, no habrá sido en balde.
Ha dicho François Hollande que París era hoy la capital del mundo. Sí, una capital de la que cualquiera podía ser ciudadano con solo levantar un lápiz, con solo reivindicar la libertad, la igualdad y la fraternidad, que no es algo exclusivo de Francia, de Europa o de Occidente, sino de todo el que crea en ello. Los derechos humanos son patrias comunes, grandes, para todos, de todos.



* "Los Le Pen abanderan el "yo no soy Charlie" y piden no acudir a la manifestación este domingo" 20 minutos 10/01/2015 http://www.20minutos.es/noticia/2343997/0/partido-le-pen/yo-no-soy-charlie/manifestacion/




Periodistas en El Cairo en solidaridad por la libertad de expresión y contra el terrorismo (1)
Periodistas en El Cairo (2)


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