martes, 6 de enero de 2015

La lengua árabe clásica y la seguridad nacional: el caso egipcio

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El artículo publicado en Egypt Independent por Abdel Moneim Abol Futuh, el que fuera candidato a la presidencia de Egipto en 2012 contiene suficientes motivos de interés como para ser analizado. Abol Futuh es médico y un activista islamista desde los años de juventud. Fue miembros de la Hermanos Musulmanes desde principios de los años setenta hasta el año 2011, cuando la revolución del 25 de enero produjo varias fracturas en la Hermandad. La necesidad de mantener un control férreo y evitar que revolución que se estaba produciendo en la sociedad tuviera efectos en la Hermandad, llevó a la salida de diversos miembros y de grupos de jóvenes. Entre ellas, una de las más sonadas fue la de Abdel Moneim Abol Futuh, que por el hecho de salir fue etiquetado como "islamista moderado", algo que le ha permitido no estar en estos momentos en la cárcel o el exilio. Los motivos de muchas fricciones fue la obligación que la Hermandad —técnicamente, una ONG— impuso a sus miembros de votar al partido que había creado para concurrir a las elecciones. La cuestión de la libertad de voto más la elección de quiénes debían estar en las listas y la candidatura a la presidencia del país —claramente sometida a la disciplina del líder supremo, que sería una de las acusaciones posteriores contra la Hermandad— derivaría en enfrentamientos y consecuentes salidas. No es fácil ser "sector crítico" en un grupo islamista.
El artículo que ahora publica el médico Abdel Moneim Abol Futuh tiene por título "The Arabic language: an identity, culture, civilization and history". Como su título claramente expresa es un texto sobre la lengua árabe, que es una cuestión central en el pensamiento arabista e islamista. El artículo tiene dos grandes partes. En la primera hace una definición de lo que supone el lenguaje; posteriormente, las consecuencias de lo expuesto en la primera desde su interpretación.
El artículo comienza así:

A language is not just a tool to convey ideas or connect people. I believe it is the very personality of a nation. It is the identity, culture, civilization and history of a nation. It is the container of thought and understanding. It is the horizon of man’s feelings and imagination. It is man’s self. It is the link between the body and the mind. It was God who taught man to speak.
A thinker once said, "Language is my world. It is the house that I live in and from whose windows I see the rest of the world."* 


Estos párrafos tienen tres partes. La primera llega hasta la penúltima frase del primer párrafo; la segunda es la frase "It was God who taught man to speak" y la tercera es la interpretación peculiar resultante de la segunda más la primera.
Pero la relación entre las tres partes es problemática. Como un buen ejercicio de retórica destinada a convencer, comienza con unas afirmaciones "aceptables" por quien las lee. Efectivamente el lenguaje no es solo una herramienta en los términos expresados. Inmediatamente se pasa a la tradición que identifica las lenguas como la "personalidad" de la nación y se da el paso de la "nación" al "ser del hombre" o al "hombre mismo", convirtiéndose en su "horizonte" de sentimientos e imaginación y la conexión entre "cuerpo" y "mente". Hasta el momento, se ha limitado a señalar las conexiones entre el ser humano, lenguaje y cultura en un sentido general.
Es aquí cuando entra, como un destello, la concentrada segunda parte: "It was God who taught man to speak". Todo lo anteriormente señalado tiene, pues, un origen y un sentido, pues Dios no actúa de forma irracional. El lenguaje ya no es el reflejo de la cultura, sino la cultura, sentimientos, etc., es reflejo del lenguaje, pues este es la obra de Dios.
Evidentemente, sí usted no cree en Dios y considera la afirmación de la segunda parte como una ocurrencia sin sentido, todo lo demás le da igual. Pero el artículo no está escrito para usted, sino para los que la frase de la segunda parte es incuestionable. Un islamista no trata de convencer a nadie; solo trata de reafirmar su fuerza sobre los que ya creen. A usted y demás infieles, simplemente los desprecia. Por ahora.


La tercera parte, que es probablemente una cita modificada de la afirmación de Ludwig Wittgenstein en su Tractatus Logico-philosophicus (5.6) "Los límites de mi lenguaje significan los límites de mi mundo", adquiere también una interpretación. La forma de citar el origen de la frase ("A thinker one said") es también peculiar, pues esconde la fuente para que pueda ser leída a la luz de la afirmación central de la segunda parte, la incuestionable y la que sirve como referencia de todo el sentido hasta el momento.
Es importante señalar que no se dice que Dios creó al ser humano con capacidad lingüística, sino que Dios "enseñó" la lengua, es decir, dio la lengua en su forma perfecta. La capacidad lingüística es universal, biológica. La lengua, en cambio, no. La lengua es la de cada uno, la de cada cultura y nación, pueblo o país. Pero esto es anticiparnos.
Tras estas reflexiones que unen la lengua con su origen divino, el autor del texto sigue añadiendo importancia a lo que la lengua —dada por Dios— significa para el ser humano.

Language was the oldest means that shaped the identity of people. Language and identity are human qualities because a human being senses his own awareness and that of others. Both language and identity contain the history, thinking, feelings, will and aspirations of people.
Language and identity are two sides of the same object. For man is in essence but a language and an identity. They are his words and his affiliations. And they both need a history in order to shape and deepen.*


Esta parte sirven para amasar los conceptos de identidad con los de la lengua y la historia. El lenguaje no es visto como algo que se modifica en el tiempo, sino como una forma dada que conserva la primera imagen de esa identidad que ha surgido de ella, regalo divino. Hasta el momento, se ha hablado del "ser humano" y de las "lenguas" de forma genérica. No se ha citado ninguna y pueden ser todas o cualquiera. Pero este no es el objetivo del autor.
El salto a lengua árabe se produce en este momento:

The Arabic language is unique. It is more than just the personality of a nation. It is distinctively attached to its speakers. It is an identity of a special kind that has a deep civilizational dimension. It is sacred for its speakers because it is the words of God in the Quran. This sanctity makes it part of religion, the most important element of an identity. It is preserved because God promised that it shall prevail forever. It will never perish.
There is a strong link between language and culture. For there is no language that does not produce a culture, and there is no culture that does not depend on a language to disseminate. A culture is the bulwark of a nation, and a language is the identity of that nation. 
Although the Arabic language is one of the oldest languages, it has preserved its characteristics in terms of grammar and literature. It is a language of structures, science, art, mind and soul. It has the widest vocal range between the lips to the throat.
Scientists classified the Arabic language as highly expressive. And the Arabic lexicon is one of the richest in vocabulary and synonyms, a verbal wealth of more than a million.*

Aquí se unen ya todas las piezas de la argumentación construida. La retórica trabaja a pleno rendimiento como culminación de la estrategia expositiva. "It is sacred for its speakers because it is the words of God in the Quran". Todo lo expuesto sobre la importancia de la lengua se eleva a un nivel superior por el carácter sagrado del árabe. De nuevo, la creencia es la que se sitúa en el centro de la argumentación ligando las partes con su lógica. Pero, repetimos, esto está escrito para los que no cuestionan las premisas mayores.


Se da por descontado que el lenguaje se preserva por sí mismo, prueba de su "unicidad", sin señalar que la preservación del árabe clásico no es natural, sino el efecto de la protección institucional ejercida durante siglos al vincularla con el Corán, como hace el autor. Existen sin embargo variedades del árabe en la lengua hablada en función de sus zonas. Sin embargo, gracias a ese privilegio concedido a la lengua coránica, han sido siempre despreciadas como "lenguas de cultura", excluyéndolas de las instituciones. Los escritores que han desafiado su uso, por ejemplo, se han enfrentado al desprecio de críticos y académicos, guardianes de la ortodoxia.
Recuerdo, con motivo de la celebración de los 25 años de la creación del Departamento de español de la Universidad de El Cairo, la frase que nos dirigió a los presentes en el congreso celebrado un respetado profesor: lo que los alumnos egipcios necesitaban era más árabe clásico y los españoles más latín. He escuchado a algunos colegas burlarse de personas que cometen errores al expresarse en árabe clásico, tildándolos de ignorantes. Es una marca más de distinción pues implica un mayor conocimiento de la fuente coránica, que es la tarea virtuosa por excelencia. Conocer la lengua es profundizar en su mensaje. Un dirigente debe hablar bien el árabe clásico, pues solo será buen dirigente si conoce bien el Corán. Esa es para muchos, en especial para el islamista, el signo distintivo del buen gobernante.


Abdel Moneim Abol Futuh va dirigiendo a sus lectores hacia su terreno, en el que ya ha sentado las bases que le interesan:

It is the only Semitic language that became global. This would not have been possible had it not been the language of the Quran. For one would not understand the linguistic miracle of the Quran if he did not speak Arabic.
The fact that the Quran was written in classical Arabic was the most important element for the development of the Arabic language. The Quran united the various dialects of that language in one. It added to it many words and gave many others new semantics. It elevated the eloquence of its composition. It gave birth to linguistic sciences like philology and rhetoric.*

En esta zona, los razonamientos se han vuelto tautológicos. Pero no podría ser de otra manera pues han llegado a su "límite". No es posible ir más allá de la circularidad establecida en el planteamiento. El "milagro lingüístico" del Corán solo se entiende si se conoce el árabe clásico y viceversa. Otro tipo de planteamiento es absurdo desde su punto de vista. La lengua, igual que la religión, ha unido a todos. De él surgen las ciencias de lenguaje: la filología y la retórica. No sé qué tendría que decir Aristóteles al respecto. Sabemos que su regreso a Occidente fue gracias al buen aprovechamiento que de él hicieron los árabes.


Todo esto no es ninguna novedad. Es un pensamiento que busca el refuerzo entre lengua y religión para crear unas señas de identidad que no separen ambas. Es lo normal que se espera de un islamista, aunque haya abandonado la Hermandad Musulmana. El islamista difícilmente cambia su pensamiento, aunque le importen menos las estrategias para conseguir sus objetivos finales.
Sí es preocupante, en cambio, el final del artículo:

If a language expresses emotions and thoughts and links people, the Arabic language does all that and more. It is the fortress that defends our identity, culture, heritage and social unity. 
An example of a nation whose language has reunited its people under the same identity is Germany. We also have the language that unites us under one identity. 
But there are three threats to the Arabic language, namely foreign languages, slang and grammatical mistakes. Foreign schools have become very common in the Arab world, threatening our national security. This needs a counter-strategy. It is in the early childhood years that one learns a language and builds a sense of belonging. Once these two aspects are changed, collapse and decay start. Perhaps we should teach more of the Arabic poetry, which has an enormous verbal and artistic wealth. 
The Arabic language is being ignored and deliberately conspired against by a cultural dominance that the West keeps spreading in various ways. 
Countries like Russia, France, Iran and China, who cherish their languages, passed laws to protect their identity and their mother tongue. It is imperative that we also do so.*

Lo que era hasta el momento un lenguaje afirmativo sobre cuestiones generales, se convierte un estallido retórico con finalidades defensivas. En este final se pueden apreciar, como al inicio, varias partes. La primera es la que invoca precedentes de unificación de las lenguas, con el ejemplo del alemán. Son muchos los ejemplos que se podrían poner de las unificaciones lingüísticas en idiomas "nacionales": Francia, España, Italia, Reino Unido... Pero el ejemplo de Alemania es especialmente conflictivo. Alemania fue, efectivamente, la patria de las teorías románticas que identificaban lengua e identidad nacional. Hasta el siglo XVIII, el desprecio por las lenguas vernáculas era evidente frente a la preferencia cultural por el latín o la fabricación de lenguas "limpias" (limpia, fija y da esplendor, reza el lema de nuestra afrancesada Academia de la Lengua). Es la idea del "Volkgeist" la que hace que se tomen las lenguas vernáculas como muestra de la creatividad del "genio del pueblo", una mitificación del hasta entonces denominado "vulgo", de donde viene nuestro despectivo "vulgar". Es el pensamiento romántico, de donde surgen los nacionalismos, el que establece los vínculos entre "identidad", "nación" y "lengua". A cada lengua le corresponde una nación y a cada nación un estado. ¿Nos suena?
Decía que el ejemplo del "alemán" no está bien elegido (o sí) porque la argumentación de la lengua fue la que sirvió de excusa a Hitler para algunas de sus barbaridades anexionistas a través del pangermanismo, que hundía sus raíces precisamente en una parte del pensamiento romántico alemán. Es el mismo argumento que le ha servido a Putin para ir en ayuda de los "rusófonos" allí donde se encuentre, aunque fueran enviados por Rusia, como ocurre en el caso de la ciudad prusiana de Königsberg, desde que fue invadida por la Unión Soviética y expulsado a más de 200.000 hablantes de alemán, llamada "Kaliningrado". Eso convierte a Kant en un ilustre ruso.
Lo importante de todo el artículo es la "conspiración" contra la identidad árabe a través de las lenguas invasoras, que no son solo las extranjeras, sino las dialectales. Son tres los enemigos de "árabe clásico" y, por lo expresado anteriormente, de Dios y de la cultura árabe: las lenguas extranjeras, las variedades locales del árabe y las faltas de gramaticales ("there are three threats to the Arabic language, namely foreign languages, slang and grammatical mistakes").


La segunda parte de este final es la exigencia de contramedidas para defender las "amenazas contra la seguridad nacional". Que estas amenazas provengan de las "escuelas de idiomas" no es solo un disparate, sino una muestra de la paranoia en la que se está entrando en Egipto. Esto es más que un disparate y forma parte, bajo la excusa de que se ataca la "lengua sagrada" y que por estos errores se produce la disolución de "patria", "civilización", "religión" y todo lo que depende de ella, de una estrategia de levantamiento de lo que hemos llamado en ocasiones el "telón de arena", una forma de aislacionismo que permita un más eficaz control.
La censura permite el control de los medios y de los que están allí. También permite controlar las ediciones de libros y las traducciones al árabe de otros textos que pueden ser eliminados o controlados en la frontera, como en el caso de los libros detenidos al llegar de Líbano, que tratamos aquí. Pero una persona que conoce otros idiomas es más difícil de controlar, más en los tiempos de redes sociales e información global. La lengua le da —en esto le damos la razón al autor— más horizontes,  nuevos significados e ideas que no encuentra en la suya. La pretensión de aislamiento se ve clara en todo esto, ¿a qué si no señalar como enemigas de la seguridad nacional las simples academias de idiomas? Aprender inglés, francés, español o cualquier otra lengua, ¿te convierte en espía, renegado, traidor, hereje?

Esta campaña de destrucción, a sus ojos, requiere una estrategia defensiva (This needs a counter-strategy). Y sus medidas apuntan a la infancia. Matando el virus desde el inicio, no se propagará la enfermedad. Todo lo que suene a extranjero será visto como un atentado contra la identidad. Ya no es solo la ropa o la barba, esos son signos exteriores bajo los cuales pueden esconderse espíritus dubitativos o rebeldes. Ahora es el adoctrinamiento.
La diferencia entre el nacionalismo actual y el propuesto por alguien de mentalidad islamista es el ataque al "slang" como fuente de peligro. Pero en esto se ve el conflicto entre la idea de "árabe" y "egipcio". Recordarán algunos la acusación vertida contra Marruecos de ser un país "africano", olvidando que Egipto geográficamente también lo es. En Marruecos conviven el árabe, el bereber, el francés y el español. Tanto el árabe como el bereber son oficiales. También se usa el árabe dialectal marroquí, variante del árabe clásico, y diversas formas bereberes. Hay zonas en las que hay hablantes de español y francés por el pasado colonial.
En el ataque al slang se ve el carácter islamista, para quienes la identidad proviene realmente del hecho religioso que es el que da forma al hecho supranacional, que es la esencia ideológica del artículo. El slang es un peligro porque crea, a su vez, una identidad egipcia nacionalista diferenciada y porque aleja de la cultura común. No les interesa a los islamistas, una verdadera internacional, que esto se produzca.

Por último, ver los ataques desde los errores gramaticales es una justificación retórica de la necesidad de penetrar en las escuelas desde la infancia. La petición de "más poesía" es una forma de decir "menos poesía moderna" o menos ideas modernas, en sentido amplio.
La otra parte es la que planea en el panorama político egipcio de forma constante. Si el Papa copto Tadeo II señalaba que en sus controvertidas declaraciones al diario El Mundo que el origen del Estado Islámico era Occidente y algunos países europeos, la culpa de los ataques al idioma lo tiene de nuevo  Occidente. La frase se aisla para darle carácter de mensaje principal: "The Arabic language is being ignored and deliberately conspired against by a cultural dominance that the West keeps spreading in various ways."
El ataque contra la lengua es el ataque contra Dios, que enseñó la lengua coránica. La guerra de las lenguas es la guerra de Occidente por extender su visión del mundo anulando la identidad árabe. Esa es la conclusión que saca cualquiera que haya aceptado las premisas fuertes sobre origen e identidad.
Si este texto viniera de otras fuentes y en otro momento, no tendría más trascendencia. Sería uno más. Pero es un texto que llega de un prominente ex miembro de la Hermandad Musulmana, un ex candidato presidencial, y en un momento peculiar, el disparo de salida de la campaña electoral para el —hasta el momento ausente— parlamento egipcio.

El artículo tiene el fondo de un calculado movimiento aprovechando la línea defensiva actual proclamada por aislamiento ideológico (que no estratégico) del nacionalismo defensivo levantado oficialmente para canalizar el deseo de ser egipcios que surgió de la revolución del 25 de enero. Hace unos días citábamos la reacción tras el triunfo de la revuelta contra el poder, recogida por una periodista egipcia, de que por fin se iban a poder "desaudizar", es decir, liberarse de la influencia de los países árabes del Golfo.
La lucha ahora es entre un nacionalismo egipcio reductivo y un arabismo egipcio también reductivo. Ambos son aislantes porque lo que les llega de fuera les perturba sus discursos, que requieren exclusividad. Los dos invocan la "seguridad nacional" y los dos compiten por la construcción de la identidad y su origen; los dos usan la amenaza exterior como excusa para controlar la información y movimientos en el interior del país. Está la cuestión de los lazos y de los conflictos existentes entre los diferentes países (por eso es interesante el conflicto que señalamos hace dos días entre Egipto y Marruecos y algunos planteamientos al respecto).


Hace mucho tiempo reivindicamos aquí el Egipto cosmopolita representado por la ciudad de Alejandría, crisol de culturas y lenguas, hogar de artistas que la eligieron como su escenario de trabajo. Las casas ese periodo eran objeto de derribos y especulaciones ante la indiferencia de la administración que no las consideraba ni monumento de la época faraónica ni de la islámica. Es el tercer Egipto, el abierto y cosmopolita, el que acoge sin recelos. Es el Egipto que desea abrirse a los demás y dar y recibir cultura para poder ser un país que encara al futuro sin retórica grandilocuente, ni mitificaciones, sino transformando los sueños en realidad y no en fantasías o pesadillas.
Iniciar una campaña electoral previniendo de los males que vienen del extranjero, insistiendo en que el mundo mantiene una conspiración contra Egipto y sus gentes, de las que las academias de idiomas son nidos de infiltrados (como las ONG extranjeras), que hay que ver como enemigos a los que usan el árabe egipcio o que a los que cometen errores gramaticales hay que reeducarlos, no es el mejor camino. El texto de  Abdel Moneim Abol Futuh debe ser leído entrelíneas por lo que inplica y sugiere tanto como por lo que dice directamente. Forma parte del escenario político egipcio y busca subir a un carro piadoso para recoger lo que otros han perdido y otros tratan de apropiarse.
La cita de Wittgenstein que era trastocada por el autor al principio reza: «Que el mundo es mi mundo, se muestra en que los límites del lenguaje (el lenguaje que yo sólo entiendo) significan los límites de mi mundo.» El intento de limitar el lenguaje es el de limitar el mundo y lo que puede ser pensado en él. Y continúa: «Lo que no podemos pensar no podemos pensarlo. Tampoco, pues, podemos decir lo que no podemos pensar.» En términos políticos, lo que no se nos deja pensar no lo podemos pensar y lo que no dejamos decir evita que otros puedan llegar a pensarlo.


Recortar la lengua es recortar el pensamiento, sí. Imponer una es imponer las ideas que subyacen en ella y justificarlo en la religión puro dogmatismo. Reducir las lenguas diferentes como posibilidades es reducir el mundo hasta los límites claustrofóbicos de la cárcel de una cultura inmóvil. Hoy esto solo se puede hacer por la fuerza y la represión; mandando al exilio a los diferentes y dejando fuera a los que puedan contaminar la gloriosa perfección. El que posee el control de la lengua posee el poder. Y máxime si ya todo está dicho en ella.


* "The Arabic language: an identity, culture, civilization and history" Egypt Independent 01/01/2015 http://www.egyptindependent.com//opinion/arabic-language-identity-culture-civilization-and-history









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