miércoles, 28 de enero de 2015

Esto no sucede en todas partes

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Tras las 25 muertes ocurridas en Egipto, el ministro de Exteriores ha repetido por enésima vez que el resto del mundo no entiende lo que ocurre allí y ha señalado sobre esto de las matanzas “this is what happens in all world countries, including Western countries”*, según recoge la publicación Mada Masr, reproduciendo la página oficial del misterio, en la que una solitaria frase se desplaza por la parte superior, de derecha a izquierda: "Egypt on democratic track".
Este argumento lo usaba con frecuencia el expresidente iraní Mahmoud Ahmadineyad y sus ministros cuando se les preguntaba sobre la represión en su país. El argumento es muy parecido: todos los países hacen intervenir a la policía cuando no se cumplen las leyes. Se ignora, claro, el carácter arbitrario que pueda tener la ley que te aplican y, por supuesto, el uso desproporcionado de la fuerza para hacerlo. Primero te declaran enemigo y luego te aplican la ley.
Todos los países defienden la ley, sí, pero no todos tienen leyes como estas, ni jueces que condenan a muerte en masa, ni la larga lista de problemas con los derechos humanos que se siguen denunciando y hunden la imagen del gobierno egipcio cada día un poco más. Pero todos son, como dicen en el ministerio, visiones desequilibradas que no informan de la maldad de aquellos a los que se enfrentan.


La muerte entre esas 25 personas de la activista socialista Shaimaa El-Sabbagh, el día 24, uno antes del aniversario de la revolución, cuando unas pocas personas pacíficamente iban a depositar flores en la plaza de Tahrir, ha sido una conmoción. Las imágenes de su traslado desesperado por las calles con los disparos, de su cuerpo inerte, son impactantes y el testimonio de que se ha matado a una mujer indefensa en un acto premeditado de barbarie. Pero en Egipto la distinción ya es radical: terrorista o amigo. No hay término medio porque terrorista ya es todo aquel que protesta porque no le dejan protestar. Esa es la maravilla de la ley "total", el Catch-22 de las leyes represivas: si protestas, eres un enemigo; si te aguantas, un buen ciudadano. Las personas decentes y honradas son las que no sienten ganas de protestar.

Pero la situación ya está siendo insostenible para muchos, que han decidido no ser cómplices voluntarios (hay de los otros también) de una situación en la que no ha habido cambios en el ministerio del interior desde la caída de Hosni Mubarak. El mismo aparato represivo al que se tuvieron que enfrentar los revolucionarios de enero de 2011 es al que se enfrentan ahora. Egipto ha inventado la revolución-Sísifo, una revolución en la que los contrarrevolucionarios festejan oficialmente la revolución, mientras que los revolucionarios de entonces siguen con las mismas reivindicaciones, pero considerados ahora contrarrevolucionarios. "Yo soy el Estado y las revoluciones", dicen absorbiendo cualquier acontecimiento. El que manda pega y el que pega manda. No hay otra regla.
Todos los estados que salen de una dictadura (y Egipto lo era, por eso se hizo la revolución), purgan su policía. Hasta los policías ucranianos pidieron disculpas por la represión realizada hasta que el infame Yanukóvich corrió a arrojarse a los brazos de Rusia. En Egipto no se ha hecho y siguen los mismos al mando, gobierne quien gobierne. Al actual ministro, Ibrahim, lo nombró Morsi, ahora encerrado; por supuesto, Morsi lo nombró porque ya había sido un acreditado represor en la época de Mubarak y tenía sus muertos sobre las espaldas. Un verdadero profesional de la represión. Las responsabilidades de los cientos de muertos están sobre su cabeza también, pero no le importa mucho.


Egipto es el país que más rendimiento retórico le ha sacado a las muertes de ciudadanos afroamericanos por parte de la policía. Según ellos, esa es la norma, todos lo hacen cuando se incumple la Ley. Puestos a imitar, es cierto, podrían imitar otras cosas. Cuando un jurado norteamericano exonera a un policía norteamericano por haber matado a un ciudadano norteamericano porque tenía un perfil sospechoso, los teóricos del estado democrático egipcio lo celebran como una gran victoria de la ley y lo ven como una confirmación del buen camino hacia esa democracia que sus visionarios dirigentes ven en el horizonte.
Estas cosas las dicen por ver si alguien les da la razón. Pero no, nadie les da la razón. Solo ese extraño coro de medios privados, jaleadores profesionales, vergüenza de su profesión, las Mona Iraqi y demás compaña de cívicos ciudadanos que sueñan con atiborrar cárceles y cementerios de enemigos de la patria.


La publicación Mada Masr nos trae las dos caras de la intransigencia egipcia. Con el título "Incitement flares between TV anchor and Islamist preacher"**, nos da cuenta del enfrentamiento verbal entre un terrorífico presentador de televisión privada, Ahmed Moussa, partidario de acabar con la vida de todo el que lleve la contraria al gobierno, y un predicador espeluznante. Wagdy Ghoneim, empeñado en matar impíos, que son todos los que no piensan como él.
Son las dos caras de la moneda egipcia, el ejemplo de en lo que está quedando esta absurda lucha que todos hacen en nombre de las leyes, divinas y humanas, las dos igual de intransigentes porque las "divinas" hacen enrojecer a Dios y las "humanas" dan vergüenza ajena. Describen así en Mada Masr a estas dos "joyas":

Moussa has a history of inciting rhetoric against opposition activists and the Muslim Brotherhood following former President Mohamed Morsi’s ouster. He hailed a mass death sentence that was handed to 529 Brotherhood members in March, which was later dropped.
“I salute the fairness and justice of our judiciary in defiance of these killers, and all those who attack it. Egypt's judiciary is clean and fair,” he said. Responding to criticism of the death sentence, he asserted, “May they be 10,000, 20,000, not 500. We are not sad, we are happy … Burn them, burn their bodies, burn their clothes,” he continued. Although he paradoxically concluded, “The state will win under the law and not with violence.”
Moussa also aired a video showing the arrest of three jailed journalists working for Al Jazeera, causing widespread uproar.
In retaliation, hard-line conservative Islamist preacher Wagdy Ghoneim, also known for his inflammatory statements during Morsi’s presidency, called for the death of people like Moussa.
“I say it on air, whoever can [slaughter] these dogs of hell [media figures] will be rewarded by God. Those who lie are like the shoes on the feet of the villainous President [Abdel Fattah al-Sisi],” he said on Misr al-An Islamist TV Channel.
Ghoneim has frequently described liberals and seculars as “infidels” who must be taken to court for their “anti-Islamic beliefs”.
“If anyone tells you that he is liberal, tell him directly that he is an infidel,” he said during one of his appearances.**


¡Vergüenza de la religión, vergüenza del periodismo! ¡Son la gangrena de sus "profesiones"! ¡Dos mediocres ejemplos del agitprop más rancio! ¡Vergüenza! Con ejemplares como estos, difícilmente Egipto puede encontrar una senda a la democracia creíble.
La muerta de Shaimaa Al-Sabbagh difícilmente se puede justificar por los discursos del odio. Como liberal, el clérigo fundamentalista pide que la envíen a los infiernos; como manifestante que lleva unas flores a los caídos en la revolución, justifican su muerte como infractora de la ley que dicen que nació con el triunfo del régimen revolucionario.  ¿Triunfo de la revolución? Alguien tendrá que explicárselo a sus hijos en el futuro, aunque nunca se crecerá la suficiente como para entender este absurdo. Hacen falta varias vidas para entenderlo.


La periodista de Daily News Egypt, Amira El-Fekki, ha elaborado un artículo recogiendo los testimonios de las últimas personas que estuvieron en las calles junto a la fallecida por los disparos. El último testimonio recogido es sobrecogedor:

Nancy Attia, the journalist who last saw Al-Sabbagh
“I tried to feel her heart beating, but she passed away between my arms,” Attia said in her testimony in a phone call to Mehwer TV channel.
“I was in a nearby street to the march. Their group was made up of no more than 20 or 30 people, but security forces started firing tear gas and birdshots on the protesters. I was near Zahret El-Bostan café when a young man carrying Shaimaa arrived. He was the man wearing orange in the videos. I did not know Shaimaa, but her colleagues tried to rest her on a chair and called for my help because I was the only woman present.
“I tried to assist her, as the group covered us amid ongoing shooting from the police side. She was injured in the head, and this is where most of the blood came from, which I failed to stop with my hands. She was still alive, but her heart beats were extremely slow. Suddenly, a police car and vehicle arrived at the café, and a senior officer who appeared several times in the released videos stepped out, followed by a number of conscripts, some wearing civilian clothes and others masked and armed.
“They approached us and arrested everybody, including the party’s secretary-general Talaat Fahmy. I saw them getting beaten and started to talk to the senior officer asking for an ambulance. He yelled at me to ‘shut up’ and they took the others in their vehicle.
“I was left alone with Shaimaa in the streets, screaming for help. It was chaotic, I had Shaimaa’s bag, opened it and took her mobile phone, but did not dare to call her mother, whose number was available. At the same time, she had a second phone which was ringing. I picked up, and a person who said he was named Hossam, spoke to me as I was explaining the situation. Shaimaa was taking her last breaths.”***


Esto es lo que el ministro de Exteriores considera que ocurre en todas partes. Hay que decirle que no, que solo en algunas. Y que allí donde ocurre la idea es la misma: no es una situación de normalidad.
Las denuncias de infracción de los Derechos Humanos son constantes y la respuesta del ministro o de otros ministros es siempre la misma: exageran los demás, son conspiraciones, cuando son medios exteriores; y son traidores, cuando lo cuentan los medios locales.
Si sumamos estas violaciones constantes a las exculpaciones de los máximos responsables de la dictadura de Hosni Mubarak, el panorama del futuro de Egipto es desolador. Cuando la gente vaya despertando de la hipnosis nacionalista se darán cuenta que así difícilmente se puede construir un futuro habitable, que fue lo que reclamó la primera revolución, aquella que muere cada día un poco más en las calles y en los discursos oficiales.


El año que viene, los caídos serán los que lleven flores para recordar a la mujer caída por ir a rendir homenaje a los caídos hace cuatro años. Los homenajes a los caídos se encadenan trágicamente, pero nadie renuncia a honrar la memoria de los muertos. También habrá flores para ella en un año; también correrán riesgos los que las lleven hasta el lugar donde murió por cobardes disparos.
Ante este panorama, el clima electoral que se abre por delante es complejo. Ya no se trata de marginar a los islamistas, de encerrarlos una vez declarados proscritos. Se trata de la participación dudosa de los grupos políticos que la presidencia necesita para maquillar un parlamento que nace muerto por otra ley, otro decreto, que ha servido para dar forma a un parlamento sin capacidad de maniobra alguna. El parlamento, ya lo han advertido, no debe perderse en tonterías, sino en ratificar lo que diga la presidencia.
No, estas cosas no ocurren en todos los sitios. Y si ocurren en algunos, no se le ocurre decir a nadie que pasan en todas partes. Sería más correcto decir que les pasa siempre a los mismos, una y otra vez, en cada gobierno en el que están, en cada manifestación que se produce. La patética página oficial del Ministerio de Exteriores quejándose de lo injusto que es el mundo, no es más que una demostración del callejón sin salida al que se lleva a Egipto. 
La frase "Egypt on democratic track" sigue dando vueltas sola, una y otra vez, mecánica, aburrida, sin sentido.
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* "Foreign Ministry: Foreign reports on January 25 anniversary events inaccurate" Mada Masr 27/01/2015 http://www.madamasr.com/news/foreign-ministry-foreign-reports-january-25-anniversary-events-inaccurate
** "Incitement flares between TV anchor and Islamist preacher" Mada Masr 27/01/2015 http://www.madamasr.com/news/incitement-flares-between-tv-anchor-and-islamist-preacher
*** "Ongoing investigations into Al-Sabbagh’s death as interior ministry denies accusations" Daily News Egypt 26/01/2015 http://www.dailynewsegypt.com/2015/01/26/ongoing-investigations-al-sabbaghs-death-interior-ministry-defends/#dnePhoto/0/





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