jueves, 29 de enero de 2015

El miedo y el curso actual de los acontecimientos

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
De todos los sentimientos que podemos albergar, ninguno es más destructivo que el miedo. El miedo es una forma de defensa natural que lleva a reacciones de todo tipo y provoca distorsiones en la forma de abordar las situaciones y evaluar lo que nos rodean. Nos enseñan los entrenadores de perros que muchos muerden y son agresivos porque tienen miedo. El miedo nos hace agresivos o nos hace exigir que otros lo sean. Hay miedos reales, pero hay personas miedosas. Hay situaciones de peligro objetivas, pero también muchas percepciones de peligro que obedecen a la inseguridad propia de las personas, para quienes el mundo es habitualmente fuente de agresiones.
Hace muchos siglos, milenios, que se descubrió que el miedo era la forma más fácil de controlar a sociedades y personas. A los niños se les mete miedo para que no hagan lo que no quieren sus padres y el resultado son personas inseguras, temerosas. La mayoría de las religiones han jugado siempre con el miedo y tienen sus infiernos y castigos específicos con los que se mete el miedo. El poder aprendió pronto que el miedo era muy útil para controlar a las personas, que los miedosos buscan protección y se les puede ofrecer para que no se alejen y nos busquen. En los sistemas democráticos también se juega con el miedo como argumento; se anticipan desgracias buscando el llamado "voto del miedo", en el que no votas por lo que piensas que es mejor sino que tratas de impedir que otros consigan ganar.
Casi a diario recibo un aviso automático de Pinterest diciéndome que alguien ha hecho suyo un "pin" de uno de mis "tableros" en la red. Es una fotografía que reproduce un grafiti del artista callejero "Keizer" cuyo lema es "Your fear is their power". Acompaña a un artículo escrito el 24 de enero de 2013, es decir, en vísperas del aniversario de la revolución del 25 de enero. Es la llamada de los activistas egipcios, de los defensores de los derechos y libertades de todos los egipcios frente a la oleada islamista que había supuesto la llegada al poder de los Hermanos Musulmanes, que barrieron primero con sus votos y después con su antidemocrática forma de ejercer el poder, imponiéndose a todos. Las sonrisas beatíficas de Morsi antes de las elecciones dieron paso a más intransigencia y sectarismo. Los artistas, casi los primeros afectados por la islamización, fueron muy activos en las calles y medios protestando contra los recién llegados.
En el artículo podemos leer:

While Morsi says the new constitution will bring stability and democracy to Egypt, liberals and human-rights activists fear its vague language will allow for extreme interpretations of the law and give clerics the power to intervene in the political process. Article 44 states that “insult or abuse of all religious messengers and prophets shall be prohibited”, although what is deemed an insult is not clarified, while article 31 prohibits “insulting any human being”—a loose phrasing that activists say contradicts freedom of expression. Other clauses suggest state control over the arts (see link above).
“The new constitution puts religion above the law and civil society,” says Fatenn Mostafa, the founder of the Cairo-based foundation Art Talks Egypt and the curator of the exhibition “Long Live Free Art”. “The fear is that the Muslim Brotherhood will specify what is allowed and what is not allowed in art. The moment you put regulations on art, you kill it.*


Aquellos activistas que entonces perdieron ese miedo que se cita una vez en cada párrafo y que se enfrentaron con sus pintadas, carteles y manifestaciones de protesta frente a los ministerios y edificios públicos, que sostenían sus carteles frente a lugares como la Ópera de El Cairo, por poner un ejemplo que me llega a la memoria, son vistos hoy de forma negativa cuando hacen lo mismo frente a los mismos lugares. El miedo ha sido dirigido contra ellos con astucia para ocultar las gravísimas carencias democráticas del sistema actual. No se es una democracia porque se repita orwellianamente todos los días o porque lo ponga una página oficial de un ministerio. Se es una democracia cuando se usan los métodos de una democracia que son los que permiten distinguir las divergencias de los peligros reales. Cuando se condena como "peligro" lo que es "disidencia", se está faltando gravemente a los principios de la democracia. Y eso es lo que denuncian todos los organismos internacionales, públicos y privados, del sistema egipcio: trata como criminales a los que son opositores. Se convierte en peligrosas a las personas para después aplicarles una ley que les criminaliza por protestar.
Quiso la casualidad que en 2011 celebrara mi cumpleaños con amigos egipcios. Ya entonces, era el mes de julio, discutían "cuándo se debían parar las protestas". Para muchos —y con razón— los militares que habían relevado a Mubarak no eran el final del camino. La SCAF, la Junta Militar de Tantawi, seguía siendo el régimen represor contra el que se habían levantado. Pero ya había voces en aquella reunión que decían que si se trataba de que se fuera Mubarak, eso ya se había conseguido y había que parar, que no había justificación alguna para seguir protestando. A los que se habían sentido cómodos o moderadamente molestos con el régimen de Mubarak —a muchos les fue bien—, les parecía que el orden era el valor principal. Su concepto del "orden" sería puesto en cuestión varias veces hasta hoy mismo. La discusión no ha cesado en el conjunto de la sociedad egipcia y la pregunta que está siempre en el aire es "¿realmente, hemos conseguido algo?". Y si eso se produce es porque el autoritarismo del poder egipcio, lo ejerciera quien lo ejerciera, ha sido constante. Las cárceles se han llenado de unos u otros, los discursos han atacado a unos o a otros, según tocara. Pocos buscan que cese la discusión; muchos otros, en cambio, se conforman con silenciar al otro. Y a eso lo llaman "orden".


Los gravísimos incidentes ocurridos durante el periodo de la SCAF también alentaron el miedo en la sociedad egipcia. Fue el periodo de equilibrio de miedos: el miedo a los militares y el miedo a los islamistas. El caos de ese periodo fue el que trajo a Morsi como forma de librarse de los militares, identificados con el régimen anterior y su brutalidad represiva; falló el intento de canalizar el miedo a los islamistas por parte de los discursos oficiales y las maniobras del poder. Se marginó a la tercera vía, la más democrática, la que entendía que ni el continuismo del régimen, representado por el militar Shafiq, ni la aventura islamista, representada por Morsi, eran la solución. Pero Morsi logró hacerse con el miedo hacia los militares. Le fue fácil porque utilizó la ausencia de precedentes en el poder: los islamistas podían autodescribirse como quisieran, decir que su pasado terrorista se justificaba por la persecución del régimen, decir que gobernarían para todos, etc. Los militares y sus candidatos, en cambio, tenían un pasado de permanencia en el poder que había concluido —eso se pensaba entonces— con la Revolución. Terrible error.
Ahram Online —no un diario opositor o un panfleto, no un medio financiado por Qatar o los Estados Unidos— reproducía ayer un artículo de Ziad Bahaa-Eldin, publicado en diario El-Shorouq, con el título "After four years: No alternative but national consensus In Egypt"**. Ziad Bahaa-Eldin es un político egipcio socialdemócrata que participó en el gobierno tras la caída de Morsi y dimitió tras la aprobación de la Constitución, considerando que ya había cumplido su compromiso como político en esos graves momentos. Se manifestó también en desacuerdo con la ley antiprotesta y, pese a que fue ministros y viceprimer ministro, fue vetado por los salafistas.


El artículo lleva la siguiente entradilla: "On the fourth anniversary of the January revolution, we are left with two options either to continue the present course or to work on building a genuine national consensus"**. Lo que llama Bahaa-Eldin el "present course" es lo que suscita hoy la controversia. Ese curso actual, esa dirección no lleva a ninguna parte. Es una forma de hablar porque, evidentemente, sí lo lleva: acaba como un estado policial en el que no es posible ninguna disidencia manejado por unos medios de propaganda que tienen que bombardear a la sociedad convenciéndola de que todo son peligros, todo conspiraciones, que todo el que discrepa es enemigo y que hay que eliminarlo. Las muertes se justifican en la resistencia y las injustificables en la mala suerte, como se ha hecho este fin de semana en el cuarto aniversario. El resultado es una sociedad paranoica, intransigente y represiva, que jalea las ejecuciones, como el presentador de televisión Ahmed Moussa gritando y pidiendo en uso de munición real para acabar con los que protestan en las calles:

“The law is live ammunition,” Moussa asserted following fierce clashes between protesters in Matareya, North Cairo, and police forces. The violence in this district alone left over nine people dead, as the death toll rose on Monday.
“Demolish Matareya,” Moussa urged police. “How can we allow terrorism to kill people? Where is the state of law? Enough with these policies. The rules of the game should change, the discourse … I don’t want to see these soft policies,” he screamed.
Moussa has a history of inciting rhetoric against opposition activists and the Muslim Brotherhood following former President Mohamed Morsi’s ouster. He hailed a mass death sentence that was handed to 529 Brotherhood members in March, which was later dropped.***


¿De quién es esta "voz"? ¿De dónde salen estas figuras que salpican el espectro mediático egipcio pidiendo muerte? Su paz es la de los cementerios, su tranquilidad la de las cárceles. Su trabajo es sembrar el miedo, hacer reaccionar con violencia y cerrar las puertas de un futuro para el país.
Frente a estas voces histéricas, el artículo de Bahaa-Eldin reclama un cambio en la dirección del país:

Four years after January 25, after two revolutions and two constitutions, after the election and dissolution of parliament and now the approach of new elections, after the death and injury of thousands of civilians, policemen, and army personnel, after investigations and fact-finding commissions that have shed little light on the facts, after several governments and dozens of ministers, after an economic recession and declining tourism and investment—after all of this, no one can dispute that Egyptians are exhausted and that they fervently wish for stability, security, and economic development. There is no one in Egypt who has not paid a price over the last four years, though some have paid more dearly than others. But we now have two paths ahead of us.
The first is a continuation of the current course, based on an economic policy focused on spurring growth through public spending on megaprojects and foreign investment, a political plank centered on parliamentary elections before mid-May, and a security plank that seeks to end terrorism and violence while restricting liberties for youth and civil society and curbing the right of expression and peaceful assembly. At best, this course may improve the economic situation, carry the constitutional roadmap to completion, and restore security to some areas, but it is ultimately not enough to see Egypt through the current crisis, achieve a qualitative leap forward in citizens’ lives, or meet the demands raised in two revolutions. Why? Because there are limits to what can be achieved in a society as divided as Egypt is now. These limits are impeding economic progress and preventing genuine political stability, making full, lasting security impossible.**

Esto no lo escribe la Fundación del expresidente Carter o cualquier otro grupo que haya abandonado Egipto tras el deterioro de los derechos humanos. Hay que estar muy ciego o ser muy fanático para no darse cuenta de que, efectivamente, ese camino de la represión pronto se vuelve contra todos, como ya ha ocurrido. Los muertos terroristas no justifican las muertes de los que no lo son; los ataques de unos no justifican los encarcelamientos de otros. El gobierno egipcio usa la ley antiprotesta para afianzar su poder y matar las discrepancias; su mentalidad es cuartelera y el orden es su orden. No hay estado de derecho cuando se promulgan leyes arbitrarias aplicadas por jueces que son arbitrarios. Las condenas a muerte masivas son un escándalo internacional, se quiera ver o no. Se está encarcelando y matando en nombre de la "seguridad" cuando es la seguridad de las personas la que es violada constantemente.

Son esos "límites" señalados por Bahaa-Eldin y percibidos por cualquiera que quiera verlos los que son traspasados por la violencia. La prudencia de los políticos egipcios les lleva a "hablar de economía", que es una forma eufemística de eludir directamente el problema de las libertades y derechos, la cuestión de la represión indiscriminada y el estado de los derechos humanos. Pero el diseño que el Ejército ha hecho tras las bambalinas no puede funcionar ya porque mucha gente está dispuesta a seguir llevando flores a Tahrir, a que no se olvide que los que murieron allí no lo hicieron para tener un estado policial basado en el culto a la personalidad. Si los fundamentalistas se preguntan para qué quieren leyes si ya está el Corán; los partidarios del orden nuevo se preguntan para qué quieren partidos si tienen ya a su amado presidente, la envidia de todos los países, el que todos los pueblos desearían tener a su frente, según las versiones oficiales.
La muerte de Shaimaa Al-Sabbagh cuyo único crimen fue ir a intentar depositar una flores en recuerdo de los mártires de la revolución del 25 de enero, glorificada tanto por Morsi como por El-Sisi, pero pisoteada por ambos al restringir las libertades, cada uno a su manera, que la motivaron, ha servido para llamar de nuevo la atención de todos. Algunos la justifican porque se dio en mitad de los desórdenes, incendios, bombas... pero ella solo llevaba flores y recibió tres disparos en la cabeza. Pero hay otros casos.
No se ha hablado del caso de Ahmed "Zo'la" Mohsen, un joven DJ muerto de un tiro en la cabeza durante los enfrentamientos entre la policía y los partidarios de Mohamed Morsi. El caso lo contaron así en Egypt Independent con los testimonios de los amigos:

Ahmed Abdel Aziz, one of the band’s assistants told Egypt Independent that Zo’la was buying clothes with his friends and sustained the gunshots when he was leaving back home, stressing that the deceased had no political affiliations.
He revealed that doctors at the Zeitoun Hospital were trying to convince his family and friends to sign a postmortem claiming that he committed suicide, presumably to spare themselves lengthy investigation procedures required should his death be registered as by gunshot.
Abdel Aziz said that his family, however, rejected the suggestion, adding that they were taking him from the hospital to a morgue to carry on procedures with prosecution services. “We just want to bury him, it is unfair for him,” Abdel Aziz said.
Anti-government sentiments were high among opposition groups with the killing of protesters, who were not allied with supporters of former president Mohamed Morsy whom the government has accused of committing terrorist actions against security and the public.
 Social media was also stirred by the death of socialist activist Shaimaa al-Sabbagh on the eve of the uprising’s anniversary after she received a gunshot widely believed to be from police forces during a symbolic protest in Downtown Cairo. Many officials, however, blaimed the Muslim Brotherhood, saying the infiltrated the protests and shot her.*****


El intento de los médicos de convencer a la familia de que aceptaran un certificado de defunción por suicidio no es inocente. Los suicidas no cuentan en las estadísticas de muertos en las calles ni hay porqué investigar. Proponer en el mundo islámico, en el que el suicidio es un tabú social y familiar, que acepten como versión oficial es realmente grave y significativo.

Siempre queda, claro, la hipótesis del infiltrado islamista, que es la nueva versión del "infiltrado del régimen de Mubarak", los matones, como causantes de los crímenes callejeros. La policía nunca hace nada, igual que Khaled Said no murió torturado, la cabeza deforme por los golpes, sino que se atragantó intentando hacer desaparecer el hachís que llevaba encima, según la versión oficial. Su muerte en Alejandría fue el detonante de la revolución de enero de 2011, con una población harta de tener que aceptar las versiones oficiales sobre los muertos y desaparecidos.
Hoy el miedo hace aceptar de nuevo las versiones oficiales. Para muchos son más fáciles de aceptar estas versiones vergonzosas que reconocer su propio fracaso en la construcción de un Egipto más libre y en el que se pueda vivir y convivir, que es un valor importante. El gobierno egipcio hace el ridículo internacional cuando los ministros abroncan a los corresponsales extranjeros diciendo que no transmite "bien" lo que ocurre allí. Lo cierto es que las versiones oficiales son para el estricto consumo interno, para alimentar el miedo, mientras que fueran son indigeribles. Pero es mejor aceptar la teoría de la conspiración universal contra Egipto.
Escribió Bertrand Russell en La búsqueda de la felicidad: "El miedo a la opinión pública, como cualquier otra modalidad de miedo, es opresivo y atrofia el desarrollo". Se refería a los que viven ante el temor de expresarse por las campañas mediáticas contra ellos. Por eso el control de la opinión pública a través de los medios de comunicación es cada vez mayor y los vociferantes Ahmed Moussa, reclamando más muertes y una policía más dura y represiva, proliferan.


Instalarse en una cultura del miedo, quedar atenazado ante la imágenes constantes de horrores para no salir de casa, es peligroso y, como dice Russell, una atrofia del desarrollo. Lo que queda atrofiado es la democracia, que se ve como un peligro en sí misma porque obliga a convivir con los que no estás de acuerdo. El daño psicológico causado por los treinta años de Mubarak (más los anteriores) es haber instaurado la falsa creencia de que se puede hablar de democracia con sistemas monológicos que se resisten a ser dialogantes. Ese mal aqueja a militaristas e islamistas, pues son las únicas dos formas, profundamente autoritarias, que subyacen bajo las formas circunstanciales. La débil corriente de la convivencia que trata de cambiar esto se enfrenta a ese reto. Pero cualquiera que proclame en Egipto esos valores necesarios para una sociedad moderna se encuentra con esa corriente dirigida de opinión pública amenazante y un riesgo físico reales.
En las informaciones que van surgiendo para aclarar la muerte de Ahmed "Zo'la" Mohsen, el rapero DJ, se va canalizando la indignación:

“His music was his life; he died with the police gunfire though he was neither a Muslim Brotherhood nor a terrorist; he has no political affiliation,” the page’s admin wrote. “Police are ignoring the vivid terrorism in Sinai and instead killing our youth.”******


Las flores para Tahrir son indicadoras de que no se ha perdido ese espíritu de la revolución que buscaba convivencia y libertades, que unió a musulmanes y cristianos, a personas de distintas ideas. Algunos mueren por llevar flores a los que ya murieron. Es una cadena de mártires que por ahora no cesa. Al menos demuestran que se puede morir sin miedo, aunque la mayoría prefiera vivir con él. Como señala ese cartel callejero de Keizer, "Your fear is their power". Y su poder crece cada día.




* "Egypt’s art world rallies to defend freedom of expression" The Art News Paper  24/01/2013http://www.theartnewspaper.com/articles/Egypt%E2%80%99s+art+world+rallies+to+defend+freedom+of+expression/28487
** "After four years: No alternative but national consensus In Egypt" Ahram Online 26/01/2015 http://english.ahram.org.eg/NewsContentP/4/121559/Opinion/After-four-years-No-alternative-but-national-conse.aspx
*** "Incitement flares between TV anchor and Islamist preacher" Mada Masr 27/01/2015 http://www.madamasr.com/news/incitement-flares-between-tv-anchor-and-islamist-preache
**** "Famed rap band DJ accidentally killed during Matariya clashes" Egypt Independent 26/01/2015 http://www.egyptindependent.com/news/famed-rap-band-dj-accidentally-killed-during-matariya-clashes
****** "Friends of popular DJ: Police killed Zo’la" Egypt Independent 28/01/2015  "http://www.egyptindependent.com//news/friends-popular-dj-police-killed-zo-la"




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