domingo, 21 de diciembre de 2014

Putin y la negación de la causalidad

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La virtud de Putin no es la del seductor. Su verdadera fuerza es que puede sostener ante millones de personas su versión de la realidad sin que nadie se atreva a llevarle la contraria. El mundo es como dice o se deberá atener a las consecuencias.
The Washington Post analiza su intervención ante los medios esta misma semana y recoge sus palabras:

“This is not the price we have to pay for Crimea,” Putin said last week. “This is actually the price we have to pay for our natural aspiration to preserve ourselves as a nation, as a civilization, as a state.”*

Es realmente asombroso tener que escuchar estas palabras, no a un lidercillo nacionalista de cualquier rincón del globo, sino al amo y señor de los destinos directos del país más grande del mundo e indirectos de otros cuantos, que se ven afectados por sus decisiones. En el primero sería disculpable como carencias acomplejadas y delirios de grandeza; en alguien como Vladimir Putin, con ese poder en sus manos y bajo sus botas, realmente asusta.


Putin está negando las evidencias y la causalidad y eso es malo para quien conduce un camión de gran tonelaje por la carretera de la Historia. Rusia lo es. Cuando los líderes de los países empiezan a decir a sus ciudadanos atormentados que lo males que padecen son fruto de una conspiración universal para evitar su grandeza, malo. Hoy escuchamos ese mismo discurso conspiratorio en algunos países en los que se juega con los sueños ilusos (no ilusionados) de sus ciudadanos y se esconden las torpezas de sus líderes. No, Putin no es el único, pero sí el más peligroso.
Si alguien tiene alguna duda sobre lo ocurrido en Ucrania y la anexión cínica y chulesca de Crimea, de su sorna disfrazando soldados, camiones y blindados mientras invade el país vecino, está en su derecho, pero también se arriesga a que no se le tome en serio. Putin invadió y se anexionó Crimea porque aquello ya era una base militar que le permitía el control de la zona. Por el mismo motivo, los habitantes de Kaliningrado, Königsberg desde 1255 en que fue fundada, es el puerto ruso para el que hay que atravesar otros países. La ciudad en la que nacieron "rusos" ilustres como Kant o E.T.A. Hoffmann es rusa porque es el único puerto que no tiene sus aguas heladas durante el invierno y Rusia se quedaría sin su flota del Báltico. Eso lo convierte en "ruso". Se echó a los que estaban y se rusificó con población traída de la madre patria. Lo demás es literatura romántica.


Nadie debería tener dudas porque las disipó el propio Putin cuando quiso presentar ante su pueblo y el mundo que la grandeza de Rusia era invadir y humillar a su vecino y anexionarlo en un par de días, avanzar en la Gran Rusia. Ahora, en cambio, a Rusia se la frena para evitar su grandeza.
La acción combinada de las sanciones económicas y la bajada de los precios del petróleo están haciendo estragos en Rusia, con un rublo a la mitad de su valor y una inflación galopante que hace que la gente se pregunte. Los rusos ya no se quedan boquiabiertos ante los televisores y los discursos triunfantes; ahora se hacen preguntas ante los precios en los mercados.
Hace unos meses, Putin presumía de sancionar a Europa con la limitación de las importaciones de alimentos frescos. Lo hacía divertido, seguro de sí mismo y de que Europa no es más que un amasijo de intereses. Antes ya se había divertido con la amenaza de dejar sin gas a Ucrania y a Europa. Se fue de gira a hacerse fotos y firmar acuerdos a la baja por el mundo. Los demás los firmaron porque sabían que Putin lo necesitaba y sacarían precios ventajosos.


Los polacos hicieron su campaña para poder dar salida a sus manzanas, contentos de dar en las narices al país que les sometió durante décadas. Europa se reorganizó como pudo para ayudar a compensar las sanciones rusas a la agricultura y alimentación, que son los productos que Putin escogió adecuadamente para hacer un daño rápido y que las protestas contra las sanciones a Rusia empezaran a moverse por los afectados. En algunos sitios, especialmente España, se quemaron algunas banderas europeas, pero la cuestión no fue a más. El pulso lo va perdiendo claramente Rusia; la salida de capitales y depreciación de la moneda lo muestran claramente.


La situación actual de Rusia es complicada además de por las sanciones, por los efectos de salida de capitales y la multiplicación del pánico, que no necesita que el estimulen mucho. Putin les ha prometido grandeza futura y recuperación de la economía en dos años. Los rusos no lo tienen claro.
Lo malo es que necesitarán mucha estimulación para aceptar el discurso conspiratorio. Puede que los rusos que están mirando fijamente los precios de los alimentos en el mercado se empiecen a preguntar qué diablos se les ha perdido en Crimea o si los que están en las autoproclamadas repúblicas en el este de Ucrania no se estarán aprovechando de ellos. La psicología del que comienza a pasarlo mal empieza a racionalizar su desgracia. Putin les apunta hacia el enemigo exterior, pero habrá otros que vean en Putin y Crimea el origen de un conflicto que no les trae ventajas a las personas corrientes, sino solo estrategia militar.


Y también esto le ha salido mal. Su ofensiva ha tenido la virtud de lograr lo contrario de lo que se proponía. Como bien se señala en el artículo de The Washington Post: «In reality, Western diplomats say, NATO membership for Ukraine was never on the table, particularly because a majority of Ukrainians opposed it. But ­Russia’s March annexation of Crimea wound up reinvigorating the alliance.»* Es el miedo a las acciones arbitrarias de Putin lo que ha hecho reforzarse a la OTAN y aumentar los efectivos en defensa.
No creo que Putin piense realmente que no es el precio por Crimea, sino una conspiración universal para evitar que Rusia sea más grande. Si así fuera, será difícil convencerle de lo contrario. Se juega mucho. Pero es un síntoma de que se le están acabando las razones. Más allá de esa explicación no queda nada que decir. Y eso no es bueno.



* "For Putin, a year of successes and failures — on Ukraine, NATO and the West" The Washington Post 20/12/2014 http://www.washingtonpost.com/world/europe/for-putin-a-year-of-successes-and-failures--on-ukraine-nato-and-the-west/2014/12/20/a816efc2-87a8-11e4-b9b7-b8632ae73d25_story.html?hpid=z5






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