viernes, 12 de diciembre de 2014

La tasa Google o Fuenteovejuna, ¡todos a una!

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Otra tontería más. El empeño en caminar hacia la propia tumba sorprende y es lo que, advertidos desde mucho lugares, ha ocurrido. Incapaces de generar interés rentable, los editores de periódicos españoles se han lanzado al abismo a intentar arañar unos euros a Google y demás agregadores de noticias. En su momento lo explicamos y también lo que ocurriría. En el mismo sentido, salieron informes advirtiéndolo, pero la soberbia editorial es grande y de la torpeza ministerial, ¡para qué hablar!
Google les ha dado portazo y ahora suenan las palabras patéticas del ministro Wert diciendo que se han adelantado. ¿Había creído el señor ministro que iba intimidar a Google lanzándole un órdago? ¿Creían de verdad que la escuálida prensa española, incapaz de generar beneficios para su propia subsistencia, los iba a lograr de un canon impuesto a Google? Parece ser que sí. A veces las cosas grandes parecen más pequeñas de lejos. Pero Google no se ha molestado en acercarse; simplemente se ha ido. Puede prescindir tranquilamente de las noticias de los medios españoles, algo obvio para el que quiera verlo. No han entendido qué es Google ni cuál es su papel o no quieren entenderlo. No es una cuestión empresarial, sino funcional.
El País lo cuenta así:

La decisión de Google News ha sorprendido a los editores españoles que aseguran que durante dos años —el periodo de tramitación de la ley— han estado dispuestos a sentarse a negociar con el gigante tecnológico. Y siguen estándolo. En un comunicado, manifestaron ayer su voluntad de llegar a acuerdos “que sean beneficiosos para ambas partes”. Eso sí, “dada la posición de dominio de Google”, requirieron “la intervención de las autoridades españolas y comunitarias, y de las autoridades de la competencia, para proteger de manera eficaz los derechos de los ciudadanos y de las empresas”. “No tenemos nada en contra de Google. Al contrario, el buscador es una herramienta muy potente y nos da muchas visitas, pero ignoramos cómo va a afectar esta decisión”, afirmó ayer José Gabriel González Arias, director general de la AEDE. Las empresas editoras se quejan de que carecen de datos certeros sobre el tráfico que genera Google News hacia las distintas cabeceras. Pero, sea el que sea, entienden que los contenidos cuestan mucho dinero y no están dispuestos “a que alguien los monetarice y se aproveche de ellos sin pagar”.*


Jamás se ha visto reculado mayor. Google se ha limitado a decir lo que tenía que decir y hacer lo que ha dicho. Los editores españoles fueron a lamentarse ante el Ministerio, al que le pareció perfecto que los editores vertieran sus lágrimas ante un ministro al que normalmente lanzan cosas y devuelven premios. ¡Por fin tenían a alguien en la puerta pidiendo algo para que les debieran un favor! Y el Ministerio sacó pecho e hizo "irrenunciable" el pago del canon. Con eso se quería decir que no había posibilidades de que nadie —alguno sensato habría— se alejara y dijera que aquello iba a ser contraproducente, como se le advirtió desde muchos puntos, incluidos los usuarios y la Comisión Nacional del Mercado y la Competencia. El "irrenunciable" convertía la tasa Google en una especie de "tasa Fuenteovejuna": ¡todos a una! ¡Aquí no se raja nadie!


Y ahora Google se ha ido. Más claro: Google no deja entrar a las publicaciones periódicas españolas en su agregador de noticias "Google News". Está fórmula es más exacta que la lectura que se hace de que son los editores españoles los que prescinden de Google y no al contrario. Google dejará de reproducir las noticias. Los que se quedan fueran son nuestros diarios. Con la puerta en la narices. Y ahora vienen las rectificaciones porque hace frío en la calle. ¡Google se adelanta! ¿Cabe mayor tontería?
El diario El País continúa con las explicaciones:

España no es el primer país en imponer una tasa a los agregadores. Lo hizo Alemania en 2013. Pero en aquel caso los editores tenían el derecho, no el deber, de cobrar. Google decidió entonces eliminar el resumen y las fotos de las noticias reseñadas. Y, vistos los resultados, fueron los medios quienes renunciaron a cobrar por los derechos de propiedad intelectual y pidieron volver a ser indexados. En Francia, la firma llegó a un acuerdo con los medios por el que aceptaba compensarles con 60 millones de euros por usar sus contenidos. Y en Bélgica, después de un largo litigio tras prohibir al buscador en 2011 la difusión de imágenes y textos de periódicos belgas, los diarios volvieron a tocar la puerta de Google News.*


Pero la Historia es inútil en la casa de los necios, más de los necios ilustrados. La diferencia entre un derecho y una obligación es la que le va a costar al señor Wert el enésimo ataque. ¡Él, que se había convertido en el adalid de los grandes editores! Sin duda, será él el responsable del desastre y los mismos que le jalearon para el cano obligatorio pedirán su cabeza. Pero hay cola para conseguir la cabeza del señor ministro Wert.. Lo raro es que no se haya llamado ya la "tasa Wert", que hubiera sido lo lógico. Pero todo se andará. Como los grandes medios estaban detrás, se ha librado, pero veremos ahora.


Una vez comprobado que Google no ha reaccionado como se esperaba (ingenuamente), los micrófonos de la prensa española han ido a recoger las aclaraciones, explicaciones, etc. del señor ministro que les ha recibido reinterpretándose a sí mismo y a su doctrina.
El País recoge en otra de sus informaciones lo dicho:

Preguntado por el perjuicio que la decisión de Google puede generar a medios más pequeños en Internet, el ministro ha añadido que quien considere que la retirada del servicio de agregación por parte de algún agregador no supone una ventaja para él, bien porque no quisiera obtener compensación o bien porque piensa que esa reducción de tráfico es perjudicial para él, siempre puede negociar con el agregador.
Fuentes de Educación han precisado que esta negociación no significa en ningún caso que se pueda desistir de ese derecho que por ley es "irrenunciable", sino que las asociaciones de medios de prensa, principalmente AEDE (Asociación de Editores de Diarios Españoles), y los agregadores deben ponerse a negociar los términos de esta compensación, pero siempre deberá haber una remuneración mínima. Las mismas fuentes han añadido que con esta condición se persigue evitar la judicialización del proceso como ha ocurrido en países como Alemania, donde la ley no especificaba que no se pudiera renunciara cobrar la llamada tasa Google.**


¡Benditas fuentes que no tienen la necesidad de dar la cara "políticamente" por lo dicho y pueden desmentir a su ministro! Pero la llamada "judicialización" solo se produce si Google mantiene a los diarios españoles, que es justo lo que no va a hacer, según decisión muy clara. Ni reproduce ni negocia, que es otro aspecto que las fuentes señalan con el verbo "deber". Si se retiran, no hay nada que deban negociar. La gigante prensa española quería poner contra las cuerdas a Google, sentarles a negociar mientras se frotaba las manos. Por poco que den, siempre será algo más que nada. Pero Google ya les ha explicado —los expertos les han explicado— que ya les estaba mandando miles de lectores diariamente a través de sus agregadores, aunque ellos no lo quieran reconocer. 
La prensa española no ha acabado de entender el funcionamiento. O no ha querido hacerlo. Me tocó ser moderador en el primer encuentro de periódicos con la OJD a medidos de los 90 y ya entonces se veían una serie de vicios de origen en la comprensión del mundo digital y su funcionamiento que no auguraban nada bueno para el futuro. Ese futuro es ahora desde hace bastante tiempo. Y el estado es calamitoso. Los errores se suceden y las consecuencias las pagan los ciudadanos y los profesionales que se mueven en un mundo periodístico y empresarial muy enrarecido. 
Han hecho daño a los pequeños, que recibían visitas gracias a los agregadores. Los "grandes" van a serlo un poco menos y a seguir acumulando pérdidas. Lo malo de una prensa en pérdidas es que tiene que recurrir a fórmulas internas, vamos a decirlo así, para encontrar su financiación. Una prensa en número rojos es una prensa dependiente y escandalosa. Dependiente porque es más débil y tiene que buscar apoyos en un mundo en el que se pagan caras las servidumbres; y escandalosa porque necesita atraer lectores de cualquier forma.


Los dos aspectos los padece ya la prensa española y con ella los lectores. En un momento en el que la lucha política se hace a cara de perro y con repercusiones mediáticas, que la prensa tenga que agitar la coctelera para mantenerse viva no es bueno para casi nadie. Digo casi porque muchos viven y sobreviven gracias al espectáculo de circo en el que se está convirtiendo la política española. 
Cuando llegue enero y los medios empiecen a hacer cuentas, veremos qué ocurre. Los lectores españoles de agregadores verán que pueden leer las noticias sobre España en otros medios extranjeros que se beneficiarán de esa orfandad y verán que les resulta rentable aumentar las noticias españolas de agencia, por ejemplo. Está por ver qué ocurre con los medios "trasantlánticos", los que tienen un pie aquí y otro en América. ¿Les afecta a sus ediciones "americanas" la tasa española? ¿Se convertirán en la fuente única? Muchas preguntas y mucho tiempo para responderlas.



* "Google News dejará de incluir las noticias de los medios españoles" El País 11/12/2014 http://politica.elpais.com/politica/2014/12/10/actualidad/1418244333_431153.html
** "Wert cree que Google se adelanta porque la tasa aún debe negociarse"  El País 11/12/2014 http://politica.elpais.com/politica/2014/12/11/actualidad/1418306002_183035.html







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