lunes, 1 de diciembre de 2014

Confusos o quien no te conozca que te compre

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
A la hora de analizarnos desde fuera —según el diario El País que se ha molestado en preguntar*— las opiniones oscilan entre no tomarnos en serio y tomarnos en serio, preocuparse por lo de Cataluña y no preocuparse por Cataluña; preocuparse por Podemos y no preocuparse por Podemos; preocuparse por la corrupción y no preocuparse por la corrupción. Uno debería decir eso es "esto te pasa por preguntar".
En lo de Cataluña, no les preocupa porque no creen que se llegue a mayores, sobre todo porque todo el mundo saldría perdiendo; en lo de Podemos, parece que lo que les extraña es que no hubiera antes estas formas de populismo con tanto paro como tenemos, pero también les parece que es más preocupante lo de Francia, por ejemplo. No ven mucho peligro europeo porque los que se quieren ir, se van a Europa y no, por ejemplo, a federarse con Rusia, como con los "autoproclamados" del este.
Desde fuera lo ven como un toma y daca, más que otra cosa. No se pueden creer que con la que hay montada por Europa, ahora nos dé a nosotros por estas cosas. Se acaba con el terrorismo de ETA y se entra en problemas como el del champán, porque ¡menuda se ha armado con el anuncio de Freixenet brindando "por cien años más juntos"! En Cataluña, a este paso, va a ser los primeros en boicotear su propios productos en vez de los de los demás. Y es que cuando se coge ritmo, no hay quien pare. Y a original no nos gana nadie.



Lo de Podemos tampoco lo acaban de entender mucho desde fuera. Pero eso también nos pasa a nosotros. La Defensora del Lector del diario El País, Lola Galán**, da cuenta de las quejas de los lectores en la cuestión de Podemos. Une en un mismo texto (hay que aprovechar) las quejas por dedicar el diario seis páginas a la fallecida Duquesa de Alba con las que el partido, o como se quieran considerar, ha provocado a sus lectores.
Como no podía ser de otras manera y con este tema, Lola Galán da cuenta de los que se quejan del exceso de protagonismo que el diario les da, mientras que otros muchos se quejan por el tratamiento que reciben. Es decir, hay quejas cuantitativas y cualitativas.
Lo que parece haber suscitado las quejas más intensas es lo que se refiere al dirigente becario, algo que para unos está muy claro y para otros muy confuso, para unos se da mucha atención y para otros se da a quien no se debe, en este caso, la presidenta de la Junta de Andalucía. Galán ha recibido iluminaciones sobre el tema, incluso desde París. Digo "iluminaciones" más que "ilustraciones" porque la gente ha tratado de echar luz sobre temas tan oscuros como el del estatus del becario, su jefe, el trabajo y el lugar donde debía estar y, según algunos, no estaba.


Como Podemos es todavía un partido modesto, sus escándalos son también modestos, nada de "black" ni chanchullos con proveedores. Para algunos son escándalos a escala y deben considerarse de la misma forma aplicando ponderaciones y cosas así. Pero eso lo dejamos para los expertos, que seguro que los hay en establecer los cálculos más justos.
Algunos lectores de El País se quejan de que se ataca a Podemos. No entendemos muy bien esto porque es lo que se hace habitualmente desde la prensa con casi todos los partidos y es lo que hace habitualmente Podemos con los demás. Pero me imagino que ocurrirá como con lo de la señora Duquesa de Alba, que a los monárquicos del cuché les parecerán pocas seis páginas dedicadas a la difunta, mientras que a los republicanos les parecerán excesivas.


Esto es siempre relativo. Lo que no entiendo muy bien es qué tiene que ver esto con la Defensora del Lector. Es como si algún ministro llamara a quejarse de los chistes. El diario El Mundo abría su edición digital con un chiste bastante cruel sobre la ministra Ana Mato el día de su dimisión. Puede que fuera brillante, pero no por eso dejaba de ser un juicio de valor. Que la gente se dedique a escribir a la Defensora del Lector por estas cuestiones me parece desperdiciar el tiempo, sobre todo el de Lola Galán. Los "lectores" no son los "votantes" o los "simpatizantes". Tampoco editores frustrados. Si cada vez que se meten con un partido, los votantes escriben a los defensores de los lectores, mal vamos. Las cuestiones de simpatías se resuelven comprando unos periódicos u otros; más allá, es difícil avanzar. Si no habrá que crear la figura del Defensor del Censor, pues esa acaba siendo la vocación de algún lector que se despacha bien en los foros y luego no deja a los demás pestañear.


Lo que pasa es que, según dicen las encuestas, algo que tampoco entienden los de fuera, los de Podemos tienen simpatías y antipatías trasversales. Es decir, les aman y les odian desde los cuatro puntos cardinales del espectro político. Más que populistas son un popurrí. De hecho, el diario El País intenta decirles, como Fausto al momento, "¡Detente, eres tan hermoso!", pero no logra fijarlos en un aspecto ideológico. Es una especie de calamar político, que echa tinta y sale corriendo cuando va a ser apresado conceptualmente, es decir, aprehendido. Ahora estamos con lo de la "socialdemocracia".
También han despistado bastante con la retransmisión con tuits en directo de la intervención del Papa Francisco en la sede del parlamente europeo. El líder supremo ha salido con un "estamos de acuerdo en todo menos con que no haya habido un apoyo expreso a los LGTB", que ha confundido bastante al personal, incluso al eclesiástico. Aquí un día eres Pablo y otro Iglesias.
En fin, España está como neblinosa. Sí, hay bastante confusión. Ni los de fuera nos entienden, ni nos entendemos nosotros mismos. Y yo creo que es hasta bueno.


* "Cataluña, España y Podemos, vistos desde lejos" El País 29/11/2014 http://politica.elpais.com/politica/2014/11/29/actualidad/1417286733_942204.html
** "De la duquesa de Alba a Podemos" El País 30/11/2014 http://elpais.com/elpais/2014/11/28/opinion/1417180649_100341.html





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