jueves, 13 de noviembre de 2014

B de burro o se busca persona honesta para sustituir a sinvergüenza

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
De todas las preguntas con las se han tenido que ver los aspirantes a sucesores en los cargos de los que han tenido que retirarse de sus cargos, El País selecciona una para su titular: "¿Alguna vez has cobrado en b?"*. En realidad, según se muestra en el texto, la pregunta era más precisa: "¿alguna vez has cobrado alguna comisión en b?". Nos quedamos un poco sorprendidos por la pregunta, que es como decir "¿alguna vez has estrangulado a alguien sin lavarte antes las manos?". Pero la aspirante, en este caso, no cae en la trampa saducea y contesta con determinación: "Ni en a ni en b ni en c", con tono tajante, según asegura el diario. No podía ser menos.
La escena se corresponde con la nueva modalidad implantada por Esperanza Aguirre de hacer pasar por un "casting" (es el término usado en el texto) para ocupar los puestos de los dimisionarios que los ocupaban. Es la versión "sierra madrileña" de esas sesiones, algo más duras, para seleccionar a los cargos políticos en la administración norteamericana, esas sesiones en las que el presidente Obama propone un candidato y los miembros de la comisión indagan hasta el antepasado que llegó en el Mayflower y de dónde sacó el primer pavo para Acción de Gracias.
Pero bueno, para empezar, habrá que conformarse. Nos falta costumbre y estas cosas (y algunas más que se nos ocurran con poco que nos esforcemos) deberían ser algo más que una reacción a los primeros fríos del invierno. Lo nuestro no ha sido una bajada de la temperatura política, sino una glaciación en toda regla. Y eso ha traído mucho resfriado y a alguno no se le quita el moquillo.


Debemos suponer que los partidos políticos, aunque no lleguen a pactos y normas más o menos comunes, habrán aprendido algo y que nos mandan estas tímidas señales de que tratan de ejercer mejor la labor de selección de sus jugadores, que al final son los nuestros.
Todos entendemos que se trata de una escenificación, de una performance, de un remangado para ver que no hay truco. El casting tiene un cierto tono naif, de primerizos en esto de preguntar y ser preguntado. No está hecho para enterarte sino para que se enteren los demás de que tratas de enterarte, que es distinto. Nos cuenta El País lo que de dijeron a la aspirante examinada:

Martínez Vidal le recordó que “la principal obligación de un político es decir la verdad” y que sus palabras la comprometen porque “han quedado grabadas en vídeo”. “Y si en algo no has dicho la verdad, entiendo que los cauces del partido te harán cesar inmediatamente”, señaló. A lo que la candidata contestó: “Soy consciente de ello”.*


No sé si los argumentos de la obligación política de decir la "verdad" (algo por ejemplo que Platón no avalaba en ciertos casos) y lo de "si mentís, que el vídeo os lo demande" son suficientes para una ciudadanía que lleva años escuchando que le dicen la verdad (en vivo y en vídeo) y que después descubre que no, que de verdad nada. Quizá la pregunta debiera ser "¿ha dicho alguna vez la verdad en b?", que sería peliaguda para muchos.
Es meramente un gesto, lo que quiere decir es que si han vuelto a seleccionar mal a los candidatos volverán (volveremos) a encontrarnos con más casos desagradables y sonrojantes. Les deseamos que hayan elegido bien y que hayan elegido bien a los que tenían que elegir y que hayan elegido bien a los que tenían que eligir a los que tenían que elegir. La mejor forma de evitar este engorroso problema es no mandar amigos o conocidos, sino crear algún tipo de institución independiente, algo más seria que un show para las fotos. Esto más que buscar con lupa es ir buscando a Lupita, que decía una vieja canción. Llamar al asunto pomposamente "examen a candidatos" me parece exagerado. El tribunal tiene que ser un poquito más estricto, aunque se nos presente como la Santa Inquisición. Ojalá que, independientemente de todo, lo hayan hecho bien y Collado Villaba pueda tener al mejor candidato posible para su alcaldía sustituyendo al que les hizo irritarse. 


En estos tiempos de imágenes y pantallas, el vídeo se convierte en memoria y compromiso. Es curioso que el mayor mal que se le ocurra a un político sea que le saquen en un vídeo diciendo algo y haciendo lo contrario. La otra alternativa audiovisual es recurrir a la videovigilancia las 24 horas del día, algo parecido a la película EdTV (Ron Howard 1999), en la que Ed protagonizaba un reality retransmitido en directo y a lo largo de todo el día. Lo malo de esto es que la gente se aburriría y empezaría a exigir algo de morbo. No sé si llegarían a la cuarta temporada virtuosa. Se corre el riesgo de que la gente prefiera un político corrupto, que debe ser narrativamente más interesante y con más audiencia. Los serios y honestos tendrían poco público, mientras que los sinvergüenzas, corruptos y viciosos tendrían la audiencia asegurada. La virtud, en el fondo, está sobrevalorada, dirán algunos interesados. Eso ya lo descubrieron en el siglo XVIII cuando los nuevos novelistas se enfrentaron al dilema de ¿qué era más interesante, ver a la virtud triunfante o pisoteada? Cometieron el grave error de mostrarla pisoteada durante las 299 primeras páginas y luego mostrarla triunfante en la 300, que era la última. Gracias a esto salvaban las ventas y la moral. Y al público le encantó la fórmula. El error, por supuesto, lo pagamos todos.


Puede que llegue un tiempo en el que la gente, acostumbrada a ir de escándalo en escándalo, a ver pasear a la juez Alaya, a ir a gritar a las casas de los corruptos, a gastarse una fortuna en rotuladores para las pancartas, etc. llegue a echar todo esto de menos. Será el momento en el que los políticos sean tan honestos que tengan que inventarse alguna mentirijilla para demostrar que son humanos, aceptar un poco más de turrón en navidades del que permite el Pacto Anticorrupción al fin logrado o, qué sé yo, no poder explicar los tres kilómetros de más que marca la Vespino oficial. Será un tiempo en el que solo será necesario ir a gritar a los estadios.


* “¿Alguna vez ha cobrado en b?” El País 12/11/2014 http://politica.elpais.com/politica/2014/11/12/actualidad/1415827200_332065.html






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