sábado, 4 de octubre de 2014

Pare o trabaja (o ni una cosa ni otra)

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Dice la señora Mónica Oriol que reconoce que sus ideas no son "políticamente correctas". Voy un poco más lejos: son estupideces añejas. Con la señora Oriol se encuentra uno con la paradoja de si tomarla como una mente machista encerrada dramáticamente en un cuerpo de mujer (algo así como López Vázquez en Mi querida señorita) o si sencillamente es el producto nefasto de la convergencia de dos corrientes históricas: la de las familias bien que dan ejemplo a los proletarios con el mazo dando o la del empresariado bien que intenta hacerlo después de su fracaso colectivo en este país aplicando recetas caducas. La señora Oriol, que nació con un pan de oro debajo del brazo, sale de nuevo a la palestra para seguir demostrando que los enemigos de los derechos de las mujeres a veces llevan falda y mechas y que como representante del empresariado deja mucho que desear. Con ella se han usado metáforas como lo del "látigo neoliberal" y cosas así. No hace falta recurrir a la poesía ni al eufemismo; su cólera no es la de Aquiles ni su verbo el de Castelar.


Dice que prefiere contratar a mujeres que "no queden embarazadas". ¿Pide la esterilización certificada? ¿Exige que se tomen la píldora en su presencia? Por decir la mitad de lo que ella dice, se ha fusilado al alcalde de Valladolid o a Arias Cañete, sin ir más lejos, que no tenían al menos el agravante de quintacolumnismo. La señora Oriol es una infiltrada transgénica. Le gusta intentar demostrar que ella está allí por valentía empresarial, emprendedora espontánea, que lo suyo no es herencia, sino pura lucha ambiental y esfuerzo. En la parrilla de salida en la lucha por la vida, ella estaba diligente a escuchar el pistoletazo y, gracias a inteligencia y dinamismo, logró llegar a donde ha llegado por su propio esfuerzo y sacrificio.
Por eso, por tanto tocar las narices a la gente, el diario El País no se reprime y le recuerda:

La presidenta del Círculo de Empresarios, cuyo nombre completo es Mónica de Oriol y de Icaza, es nieta del empresario eléctrico del franquismo, José María de Oriol, hija del arquitecto Miguel de Oriol y de la empresaria Carmen de Icaza y sobrina del que fuera presidente de Iberdrola, Íñigo de Oriol. El Círculo de Empresarios nació como alternativa a la CEOE en los 70.*


Por mí como si se cree Mowgli. En realidad, me da igual cómo haya llegado hasta ahí, sea lo que sea. Me da igual cómo llegaron hasta allí los que la depositaron en una cestita sobre el Nilo. Lo que me resulta cargante es que ella se ponga como ejemplo de no se sabe muy bien qué. ¿Quién se cree que es? ¿Una Oriol? Una vez la escuchamos quejarse por ser "malinterpretada" y ha colgado el vídeo para que los demás la juzguen. Es la misma petición cada vez que abre la boca. Debería pensar que tiene un serio problema con el lenguaje o que tiene un exceso de mesianismo en lo que dice. Probablemente sea una mezcla de las dos cosas: que ella lo ve todo muy claro y que los demás la ven muy claro a ella. Y no le gustan las conclusiones de los demás. Pero nada frena a esta clarividente emprendedora, pitia neoliberal.


Con señoras como la señora Oriol no hacen falta machistas; ella sola se basta. Es como esas integristas que aseguran que son las mujeres las que labran su desgracia por salir de casa cuando no deben. La señora Oriol es un ejemplo de la caspa española, de las malas maneras, de la pretenciosidad de quien quiere hacernos creer que ha llegado donde ha llegado por puro sacrificio y abnegación, que es pura casualidad que tenga nombre de banco o que los bancos tengan el mismo nombre que ella. Le gusta hablar, además, como si nos hiciera un favor y se sacrificara para decir lo que todos piensan pero nadie se atreve a decir. Y eso es en parte cierto, por la eligieron y la pusieron donde está.

El Círculo de Empresarios ha elegido muy mal a su presidenta. Me gustaría pensar que los empresarios españoles se merecen algo mejor. Corrijo: los españoles nos merecemos algo mejor que escuchar las reaganianas opiniones neoliberales de la empresaria de la seguridad privada, sargento de hierro, azote de sindicatos y embarazadas, apóstol de la castidad laboral y de la mano de obra barata, a ser posible de importación por tener menos cargas familiares. Sí, las familias de los demás son cargas; la suya, no.
Los razonamientos suyos no tienen trascendencia más allá de los memos que quieran escucharla o aplaudirla. Son antisociales y no nos sacan de ninguna crisis sino que, por el contrario, nos hunden más en una crisis moral, que es de la que derivan las demás: la del engaño, la especulación y el abuso. La crisis de España no es la de los embarazos, sino la de los embarazosos sinvergüenzas en bancos, partidos y empresas que se han lucrado indebidamente.
Los que la han votado como presidenta y cabeza visible sabrán lo que han hecho. Y lo que han hecho es promover una imagen retrógrada, medieval y machista a través de una mujer cuyo mayor valor es demostrar a las demás mujeres que desperdician su vida teniendo hijos fuera del horario que ella les marca, en el que deben servir a la empresa, especialmente si es ella la que les paga. ¡Yo no pago embarazos!, parece decir.
Los que conocemos a mujeres a las que se les ha sometido a brutal acoso laboral para lograr que se fueran de las empresas por quedarse embarazadas, no podemos sino pensar que lo suyo no solo es "políticamente incorrecto", sino "humanamente insultante" y "empresarialmente nauseabundo". Con personas como la señora Oriol se demuestra que lo que dicen sobre la distinción entre "sexo" y "género" es real. La señora Oriol es de sexo "femenino" y de "género" masculino retrógrado. No vende eficiencia; vende retroceso.


Como empresaria parece que merece la admiración de otros empresarios, lo cual dice muy poco de ellos. Ellos y ellas sabrán lo que admiran en ella; probablemente a la mujer que se hizo a sí misma. Solo que se hizo bastante mal. Su lema de "pare o trabaja" ha debido calar hondo entre algunos de sus colegas, que la aplauden. Pero aquí nos dicen que apenas se tiene hijos y que hay unos cuantos millones de parados por mucho tiempo.
¡Pobre España! No tenemos donde encontrar ejemplos de integridad, de moral de la buena, y no esa moralina de los domingos y del látigo durante la semana. 
Hace unos meses hubo que criticarla por el profundo e insultante desprecio con el que habló de los jóvenes. Tampoco le había preguntado nadie. Ahora sigue sus críticas hasta la concepción, por decirlo así. No tengo más deseos de rastrear en sus declaraciones. Con una vez fue suficiente. No quiero volver a deprimirme. Debería pensar por qué todo el mundo la malinterpreta siempre. Lo de "políticamente incorrecto" está ya muy manido. La señora Oriol no es "valiente", no; simplemente es nefasta como dirigente y cabeza visible de una organización empresarial. No se tome las críticas como medida de su "valor", sino como muestra de su incompetencia.

Este es nuestro drama. Necesitamos urgentemente alguien que nos demuestre que merece la pena trabajar por y en un país, por una idea de país, un modelo que se aleje de la bazofia intelectual y moral que escuchamos cada día a señoritos y señoritas, que presumen de lo que no deben, que insultan a los demás sin venir a cuento en nombre de no se sabe muy bien qué. Necesitamos a alguien que nos permita vivir con la ilusión de que no estamos en manos de necios, de sinvergüenzas o de deslenguados malinterpretados que nos agreden cada día con una cosa u otra. Necesitamos —¡sí!— un aliciente para traer hijos al mundo a un país superpoblado de tontos y déspotas, de sinvergüenzas prósperos, un país que abandonan los mejores ante el aburrimiento y la desesperación que provocan ilustres como la señora Oriol. La recuperación empieza por recuperarse de ellos.
Vamos a ser el país más viejo del mundo, según nos acaban de explicar. Pero ya somos el país con la ideas más viejas del mundo, la suyas, retrógradas donde las haya. Prívenos del placer de escuchar su integrismo neoliberal caduco, feudal y señoril, machista. Sermonee a los que la eligieron y que ellos paguen su culpa.
La foto de El País nos la muestra con gafas de leopardo. Debe ser la moda en miopes.




* "Oriol dice que prefiere contratar a mujeres que no queden embarazadas" El País 3/10/2014 http://economia.elpais.com/economia/2014/10/03/actualidad/1412326048_724867.html





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