sábado, 20 de septiembre de 2014

La ley viciosa o nos veremos en la cárcel

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Nos dicen los científicos de la mente que tratamos de justificar las medidas que tomamos con razones muchas veces forzadas. Es la manera de tratar de encontrar una coherencia racional a algo que surge más del deseo, del miedo, de fuerzas irracionales. Buscamos razones que justifiquen lo que hacemos camuflando las intenciones reales. Son los mecanismos de racionalización.
La Ley antiprotestas en Egipto se ha convertido en algo así, en un mecanismo justificador de las acciones de represión. Primero se detiene y después se justifica a través de la elevación de la peligrosidad de aquello por lo que se detiene a alguien. El que ha sido detenido, por el hecho de serlo —y no al contrario—, se convierte en un peligroso criminal que no debe estar suelto. La seguridad de todos depende que siga encerrado. Y los que justifican la ley, justifican la detención que sirve para volver a justificar la ley.
Las huelgas de hambre en apoyo de detenidos sin más razón que protestar contra la Ley antiprotesta o sus efectos se suceden en Egipto. En huelga de hambre se han puesto los detenidos y los familiares y amigos que si afirman que la detención es un absurdo son detenidos también por protestar. Es una ley "viciosa", circular, que penaliza la crítica a la propia ley considerándola como una protesta no autorizada.


La Policía egipcia son las pirámides de la vida social. No han cambiado desde la caída del régimen de Hosni Mubarak, pese a tener un largo y cruel expediente de torturas y violencia. Siguen ahí, sin cambio, sin condenas. Estuviera quien estuviera en el poder, ellos actuaban con la misma contundencia. Son la columna vertebral del Estado, junto al Ejército; la interfaz social que permite a los egipcios distinguir entre unos y otros, aunque sean los mismos quienes les manden. La policía ucraniana, al menos, pidió perdón tras la caída de Yanukovich.
Egipto estalla por la muerte de un joven, Khaled Saied, arrestado, torturado, muerto y abandonado en plena calle. La misma policía siguió haciendo lo mismo en el periodo de la SCAF. Allí seguía, sin cambios, cuando Mohamed Morsi llegó al poder e hizo lo mismo. En este periodo hubo un intento de cambio, sí: los policías islamistas intentaron dejarse la barba, pero los superiores (que no eran islamistas) lo evitaron, prohibiendo el cambio de look facial. Tras la revolución del 30 de junio y el golpe posterior, la policía siguió haciendo lo mismo, sin cambio alguno. Por supuesto, nadie volvió a plantear lo de dejarse barba.


Algunos medios empezaron a señalar que habría que cambiar, al menos, al Ministro del interior, el que había dirigido la represión bajo gobiernos antagónicos, pero la Policía es lo único que no cambia, que está siempre ahí en Egipto. Aunque cambien los ministros —si es que llegan cambiar, que tampoco lo hacen— sigue empleando lo mismos métodos con los mismo resultados.
Los mecanismos justificadores son siempre el "terrorismo" y la "anarquía". No se trata de negar que no existan peligros reales, pero esos temores están sirviendo para eliminar toda oposición al régimen. La Ley antiprotestas convierte en criminales a todo al que se le ocurra protestar sin el consentimiento del gobierno, que evidentemente no lo da. Da igual que la protesta sea pacífica; es "protesta" y eso es suficiente. Es una forma especial de interpretar el camino de la democracia marcado que parece ir por la ruta más larga aprovechando que el mundo es redondo.
Pese a los rumores y peticiones de que se modifique esa ley y se pueda protestar por muchas cosas que lo merecen más allá de cuestiones del poder, el ejecutivo egipcio no va a renunciar a esta herramienta tan útil.
El diario Egypt Independent señala:

The government has announced that no changes will be made to the protest law, despite its local and international controversy. 
"The law on demonstrations has received the consensus of people, and there is no intention to discuss it," said Ambassador Hossam al-Qawwesh, spokesman for the Cabinet, in a statement on Thursday.
"[The law] is issued and in effect and there is nothing new about it," said the Minister of Justice Saber Mahfouz. 
During the inauguration on Thursday of Brolos District Court in Kafr al-Sheikh, Saber called on the people to adhere to the law as Egypt can no longer bear lawlessness.*


No sé a qué llama el embajador Hossam al-Qawwesh, el portavoz del gobierno, "consenso del pueblo", pero mucho me temo que se refiere a la interpretación unilateral de aquella masiva manifestación a la que se llamó para tener carta blanca en la lucha contra el terrorismo. El provecho que le están sacando algunos a aquel acto de buena voluntad de una gran mayoría del pueblo egipcio, al que asistieron muchos de los que hoy están en la cárcel, es enorme. Me imagino que más de uno se habrá arrepentido de haber estado allí y que su presencia se haya utilizado para meterle después en la cárcel.
Egipto lleva camino de que las cárceles sean más representativas que el futuro parlamento, que mucho me temo, va a ser tanto o más monocorde que el islamista de Morsi, gracias a otra ley en trámites que ya comentamos, la que hace que el 80% de los escaños sea para electos al margen de los partidos, dejando para estos solo un débil 20%. Es una forma de aplicar la Ley antiprotestas en el propio Parlamento, donde la mayoría competirá por aplaudir más y mejor. Será llamado un parlamento patriótico, eufemismo para reflejar la unanimidad que se logrará en casi todo lo que se exponga ante la cámara.


Hoy en las cárceles están los mismos que protestaban contra Mubarak, contra la SCAF y los que protestaron después contra Morsi. Los que se encuentran entre rejas son los islamistas y los que han protestado contra la represión posterior en nombre de los derechos humanos y de una democracia real que quieren para Egipto.
En un impresionante artículo, titulado "The prison in us", publicado en Mada Masr el día 17, Alia Mossallam nos da cuenta de lo que empiezan a ser las prisiones egipcias. Comienza así:

About a month ago I went to visit a friend in prison.
It doesn’t matter who he or she was, since there are now hundreds of young men and women in Egypt’s prisons because of the new Protest Law. The prisons are full to the brim with teenagers, students, fathers, brothers, daughters and only sons. They are full to the brim with dreamers and idealists and brave souls who ventured into the streets to call for the release of their friends, comrades, brothers and sisters. Our prisons also hold in captivity people who have been arrested in police stations where they were looking for their loved ones, students who attended funerals in large numbers, individuals who had arguments in petrol stations affiliated with the military and even protestors who stood outside courts calling for accountability for the murder of Khaled Saeed.**


El mundo que nos describe coincide con el que nos contaba desde dentro de la cárcel la activista socialista alejandrina Mahienour al-Massry —lo contamos aquím en "Macrocosmos y microcosmos con fanfarria de fondo", el 8 junio de 2014—. Lo hizo en otro impresionante artículo sobre el descubrimiento del Egipto tras las rejas en la cárcel de mujeres en la que se encontraba. Fue encarcelada por protestar contra la impunidad en el crimen de Khaled Saied, el que desencadenó la revolución de 2011, del que nadie se ha hecho responsable todavía.


No hay duda de que en Egipto existe un problema terrorista. Hay decapitaciones de las que no habla nadie, como la que nos contaban ayer los medios. Otro cuerpo decapitado encontrado en el norte del Sinaí. Son ya seis los decapitados en la zona acusados de dar información para localizar a los terroristas de la zona. Cuatro de ellos fueron acusados de suministrar datos para los ataques con drones desde Israel y se les decapitó grabándolo en un vídeo, como ya es costumbre en estos carniceros. Pero que exista un problema terrorista no puede ser justificación para la reducción de derechos que los egipcios se han ganado con sangre, sudor y lágrimas en las calles y plazas, ni para la impunidad de las fuerzas de represión que han actuado en todo momento con la misma brutalidad. Pensar que en Egipto solo es problema el "islamismo" y que todos se acabarán haciéndolos desaparecer es de una gran ingenuidad y perversión si además se señala que cualquier protesta te convierte en aliado de los islamistas y terroristas.


Es esencial para un país que dice encaminarse hacia la democracia, que es la que justificó el levantamiento popular, tener una fuerzas de seguridad que no sientan que son inmunes al cambio e impunes ante la petición de responsabilidad. Y no ha habido ninguna señal en ambos sentidos, sino lo contrario. Son múltiples las voces en Egipto que piden un cambio necesario en la Policía y sus actuaciones y responsabilidades. Pero sirven de muy poco y corren el riesgo de considerarse también "protestas".
Esto está causando una gran desolación y abatimiento en los egipcios que no solo desean un país "tranquilo", sino que quieren un país democrático en el que se pueda ejercer la crítica y que haya cierta proporcionalidad de las penas, algo de lo que se carece en el momento. A Mahienour al-Massry le cayeron dos años de prisión, que no son muchos en comparación con casos en los que las sentencias han sido entre siete y diez años por "delitos" que no valdrían ni una noche en comisaría en los países que, además de decirlo, tienen un sistema democrático.

La opción del silencio que muchos intelectuales ha tomado, haciendo pública su disconformidad y abandonando las loas y defensas del sistema, ha dado un protagonismo a los periodistas, que se han sumado también a las huelgas de hambre contra la ley antiprotestas. Este fenómeno dignifica a una parte importante de la profesión periodística que ha comprendido que su tarea no es solo informar sino respaldar los derechos que la posibilitan, entre ellos el de expresión e información, que también puede estar sujeto a arbitrariedades, pues el gobierno decide también lo que es "verdadero" y "falso", qué "deteriora" la imagen de Egipto y qué no.
Frente a artículos babosos —preguntándose, por ejemplo, si The New York Times es "fiable"— respecto a la adulación al poder, la Sisi-manía, etc., el periodismo egipcio está también dando ejemplo de valor y capacidad crítica mediante la publicación de valientes artículos independientes recordándole al poder que el compromiso democrático es algo más que palabras, que exaltar un nacionalismo ciego y adulador no es el mejor camino para construir un gran país. Negar los problemas o la diversidad solo lleva a perder lo mejor que el país puede ofrecer. El drama egipcio es perder a muchas de sus mejores voces y mentes, linchadas públicamente en cuanto que manifiestan su disconformidad con lo que entienden es un camino equivocado.
Si ir a la cárcel es ya un gran problema, estar en ellas no lo es menos. Hace dos días, Daily News Egypt publicaba las respuestas de los grupos de derechos humanos ante las enmiendas a la ley existente a la ley de encarcelamiento:

The Ministry of Interior’s proposed amendments to prisons’ legislation “are disappointing”, the Egyptian Initiative for Personal Rights said in a statement Wednesday.
The group added that the amendments were “far from meeting Egyptian constitutional guarantees and the UN minimum standards for the treatment of prisoners.”
The statement called for the need to overhaul “all existing laws, protocols and procedures governing the administration of prisons in Egypt.”
EIPR stated that they found “torture, inhumane treatment and worsening living conditions,” to be recurring themes in recent prisoner testimonies.
The proposed amendments to the current law on Prison’s procedures fail to allow for independent monitoring of detention facilities. They also fail to introduce mechanisms for prisoners to lodge complaints with impartial and independent bodies such as human rights organizations.
They added that testimonies showed “an alarming escalation in the excessive use of force, brutality, beatings, verbal abuse and other forms of cruel and degrading treatment or punishment for prisoners by law enforcement officials.”***


Es otro campo en el que las revoluciones y el deseo del pueblo tampoco han evolucionado. Por las prisiones no han pasado vientos de reforma y sigue habiendo la misma impunidad que antes. Así a las detenciones en aplicación de la Ley antiprotestas, esa que el portavoz oficial dice contar con el apoyo del pueblo egipcio, se suma la situación una vez que entras en prisión, en donde puede ocurrir cualquier cosa. Que no se les ocurra a tus amigos o familia protestar por el estado lamentable en que te puedan encontrar porque serán encarcelados rápidamente en aplicación de la ley que lo impide. Como decíamos anteriormente, un círculo vicioso que no sirve más que para retirar a la disidencia de las calles y encerrarla en prisiones llenas ya hasta los topes.
Allí se junta ya un repertorio amplio. Los islamistas son encerrados por reclamar la legitimidad de Morsi, por pertenencia a grupo terrorista o por ser terroristas por sus actos. Los liberales y socialistas, los grupos laicos, también acaban entre rejas cuando se quejan por las leyes represivas, defendiendo los derechos de todos, y allí les acompañan pronto los que protestan porque han sido encarcelados.


El problema social es la justificación que una parte de los egipcios parece mantener como respuesta y que se le pide como actitud. Todos los que están en la cárcel es porque se lo merecen, dicen algunos, que es el principio mediante el cual el autoritarismo se asienta. Todo el que no está de acuerdo con esto es un enemigo del pueblo, un peligro para la paz y el desarrollo, culpándolos de que no vaya el turismo o de que la economía no se recupere.
Hace tiempo que un periodista egipcio, editor de un periódico independiente, empezó a usar el término "fascismo social" para caracterizar este estado de persecución y justificación, de lo que se hace para eliminar la disidencia. Al final se ha acabado la posibilidad de diálogo social, de avanzar hacia una sociedad más abierta, porque evidentemente la consecuencia de esto es el aislamiento internacional, el ensimismamiento de una sociedad que comienza a sentir, como está ocurriendo ya, que los demás no la entienden, se la juzga mal porque no se comprenden sus motivos, que todos los demás viven en el error y solo ellos en la verdad. No es así y eso solo agrava las cosas aumentando la paranoia social.


El impresionante artículo de Alia Mossallam, que citamos anteriormente, concluye así:

The best of us are in those prisons. The best of us are locked away, for speaking, writing and documenting against injustice. The best of us are locked away for fear that they may liberate us of our own stale, unjust existence. A fragile existence ours is. For these arrest raids spare only the silent; but can one stay silent forever?**

Es triste que un pueblo que se ha levantado dos veces contra el autoritarismo y el sectarismo tenga que ver desde la cárcel el deterioro de su propia revolución, la perversión de sus deseos de libertad y de democracia. Es todavía más triste que una parte de ellos lo justifiquen sin discriminar las causas por las que se puede acabar entre rejas, que acaban siendo irrelevantes. Muchos están empezando a darse cuenta de ello y algunos tienen el valor de decirlo. La respuesta de otros es el pesimismo fatalista, que nada ha cambiado y nada puede cambiar después de este ciclo comprimido de la historia en estos tres años. Pero la actitud de otros es seguir su compromiso de alcanzar un Egipto en el que se pueda vivir con unos estándares de derechos similares a los de otros países.


La Ley de excepción le sirvió a Hosni Mubarak para controlar durante treinta años la vida egipcia. La Ley antiprotestas actual tiene un presente firme y un futuro oscuro por delante. Esta ley viciosa no traerá ni paz ni democracia; solo represión de la que se huía y un complejo social de culpa que acabará asomando cuando estalle en su forma más brutal, cuando se llegue al punto de no retorno.

* "Cabinet spokesperson: Protest law here to stay" Egypt Independent 19/09/2014 http://www.egyptindependent.com//news/cabinet-spokesperson-protest-law-here-stay
** "The prison in us" Mada Masr 17/09/2014 http://www.madamasr.com/content/prison-us
*** "Proposed amendments to Prisons’ Law ‘disappointing’: EIPR"  18/09/2014 http://www.dailynewsegypt.com/2014/09/18/proposed-amendments-prisons-law-disappointing-eipr/







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