sábado, 2 de agosto de 2014

Putin y las manzanas

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La última afrenta al liderazgo planetario de Putin viene de Polonia. Los polacos, los mayores exportadores de manzanas, se dedican a comerlas ante las cámaras y a colgar las fotos en internet. El motivo no es otro que las sanciones que Putin ha decidido aplicarles: dejar de comprarles las manzanas y demás productos agrícolas como ocurría hasta el momento. A Polonia le ha tocado, pero los polacos han dado ejemplo de que pueden comerse tranquilamente sus manzanas, que mejorará su dieta y nivelarán sus arcas reduciendo el efecto de la pérdida de las exportaciones. Putin no les amilana, han dicho. Me imagino que hasta les sabrán mejor las manzanas. En Polonia comenzó a trazarse la caída de la Unión Soviética con el sindicato Solidaridad en los astilleros de Gdansk. Los rusos deberían recordarlo, pero Putin sigue pensando (y haciendo pensar) que lo que hay hasta la mitad de Alemania es parte de su "califato" perdido. Son los antiguos "dominios" rusos los que se han afirmado con más contundencia frente a la invasión de Ucrania. Todos saben de qué se trata por experiencia propia. Polonia también.
El Mundo nos lo cuenta así:

Moscú ya tiene una respuesta a su embargo de frutas y legumbres procedentes de Polonia: miles de polacos cuelgan fotos en Twitter comiéndose una manzana. Con el hashtag #jedzjablka (come manzanas) los ciudadanos polacos se han unido en la red social para mandarle el mensaje a Putin de que no se van a dejar intimidar por su política de represalias.
Las imágenes muestran a los polacos ingiriendo la pieza de fruta en todo tipo de situaciones y lugares: frente a la embajada rusa en Varsovia, en la oficina, en el interior de un coche e incluso en un estadio de fútbol donde se ve a un grupo numeroso sosteniendo una manzana con sus dientes. La iniciativa ha servido para que muchos agudicen su ingenio y se pueden ver tuits con imágenes pintorescas como la de un perro con una manzana en la boca o una pegatina de Darth Vader comiendo una manzana.*


Los polacos han transformado el viejo eslogan "One apple a day keeps the doctor away!" uno dedicado al presidente ruso: "One apple a day keeps Putin away!". A la de Eva, la de Guillermo Tell, a la de Blancanieves, a la mítológica de "la discordia", Putin acaba de añadir una nueva: la manzana polaca. Los polacos le van a sacar buen provecho a sus manzanas si cada vez que se coman una piensan que están fastidiando al Kremlin. Es un consuelo psicológico, pero también el miedo es psicológico. Comerse las manzanas es una forma de demostrar que no se le tiene.
Los ingleses, según anunciaba su ministro de asuntos exteriores el otro día, también están dispuestos a apretar el cinturón a la City ante motivos justificados. Alemania, quizá la más perjudicada por el nivel de sus relaciones, parece que lleva el mismo camino. Una vez que tu socio de negocios demuestra su catadura, lo mejor es depender de él lo menos posible, por lo que pueda ocurrir, que siempre acaba ocurriendo.


¿Hasta cuándo puede aguantar Vladimir Putin el chaparrón que le está cayendo desde todas partes? La respuesta no es fácil porque probablemente Putin no acepte ninguna salida que no parezca una victoria. Y eso ya no es una cuestión sencilla, ni por él ni por los demás. Cuando se vende en casa y por el mundo que se es el líder alfa, no es fácil descender en el escalafón de la manada de líderes mundiales. El sistema que el propio Putin ha creado, mostrando que él es la fortaleza y futuro de una Rusia resucitada, es una trampa para sus propias decisiones que se ven reducidas. A veces el que menos libertad tiene para poder hacer no es el más débil, sino el más fuerte, prisionero de sus propias decisiones que le cierran otras.
En este sentido, la Deutsche Welle recoge un análisis de Roman Goncharenko de la situación en que Putin se encuentra:

Perhaps Putin will decide to change course on Ukraine of his own accord? That certainly won't be the case. He has already burned his bridges, and there's no turning back. The propaganda machine is going at full speed: Russia intends to maintain its influence over Ukraine at any price, even if that spells war and Russia's isolation from the international community.
The confrontation with the West is being stylized as an epic struggle of good against evil. If Putin were to give in to the pressure of the sanctions, he'd be seen as weak. From his perspective, that would be political suicide.
As such, Putin can be expected to strike back in the coming days and weeks. He will try to do damage - heavy damage - to the West. That could mean sanctions against European and American companies in Russia or a stop to oil and gas deliveries. In Ukraine, too, he is likely to expand his aid to the separatists by way of more soldiers and more weapons. An open invasion - dressed up as a peace mission - could even follow.**


La salida hacia adelante será la respuesta. Hasta el momento se ha dedicado a intentar demostrar al mundo que a Rusia no le pasará nada, que es invencible e inalterable, mientras que será el mundo quien se hundirá por el efecto de sus propias sanciones. Como muestra de que es un líder generoso ha ido a Cuba a perdonarle la deuda de la época de la Unión Soviética en vez de mandarles el "cobrador del frac"; un par de abrazos con los líderes de la revolución, unas fotos y ya está. Se ha dado unos paseos por América del Sur para mostrar que es buen amigo de los que son menos amigos de Washington y que le puede tocar las narices de la influencia local. Y ha cerrado un acuerdo a la baja con China para demostrar a Europa que no piensa comerse el gas que no venda, sino que tiene otros compradores. No es una gira de los Rolling Stones.


La teoría del líder alfa implica que no puede mostrar debilidad ante los suyos por temor a que le comiencen a mover la silla. La idea de Goncharenko es que tras diez años controlando los resortes del estado y el poder, repartiendo fortuna financiera e  industrial será difícil moverle la silla:

Will the oligarchs be able to force Putin to give in? Would they perhaps even topple his government - similar to the removal of communist leader Nikita Khrushchev in 1964? Those who believe so are naive.
Putin has built up his system of rule for more than 10 years. It's his people who occupy key positions, and that's also true of industry. Politicians and oligarchs know they're risking their lives if they come out against the head of his state and his closest confidantes.
Long before the annexation of Crimea, the Kremlin was preparing for a confrontation with the West. State officials were forbidden from having holdings abroad, making them less vulnerable to Western sanctions.**


Lo de temer por sus vidas o fortunas evidentemente no es un miedo fantasioso. Los dos últimos reveses judiciales que Putin ha sufrido tienen que ver su peculiar forma de entenderse con los que le llevan la contraria o denuncia sus métodos. Reino Unido va a comenzar la investigación judicial del caso Litvinenko, el espía enemigo de Putin asesinado mediante polonio tras una reunión con agentes rusos, a uno de los cuales ha blindado haciéndolo miembro del parlamento por si acaso se le ocurre a alguien pedir la extradición. El segundo le afecta en lo económico: el tribunal de La Haya ha resuelto que la expropiación de sus empresas al empresario enemigo declarado de Putin, Jodorkovski, fue fraudulenta y condena a Rusia a pagarle 40.000 millones de euros.


Putin ha utilizado el Estado y todos sus resortes para ir desprendiéndose de sus enemigos. Los saca de este mundo o los deja en la cárcel y en la miseria. Las quejas por fraude electoral se acumulan en cada elección y nadie se atreve a llevarle la contraria; los jueces dicen lo que les ponen delante por temor a incurrir en desacato político. Nada de esto es nuevo.
Pero es en Ucrania en donde ha pinchado en hueso y no es fácil para su ego asumirlo. El crimen del derribo del avión de Malaysia Airlines ha sido algo que la comunidad internacional no va a dejar pasar porque involucra directamente a muchos países que no van a olvidar. La tibieza que algunos han mostrado ante las sanciones por la que sucedido en Crimea y lo que ocurre en el este de Ucrania, se ha tenido que calentar ante el crimen bárbaro del que todos hacen a Rusia última responsable por su apoyo y aliento a los prorrusos, la mitad de ellos rusos, excombatientes de las guerras en las que Rusia se ha metido en las últimas décadas.


A la gente calculadora no se le habrá escapado que la próxima Copa del Mundo de Fútbol se debería celebrar en Rusia en 2018. Digo "debería" porque seguro que ya hay más de un despacho en el que se está debatiendo lo que puede ocurrir de seguir así la situación, sobre lo que puede ocurrir en esas fechas según sea el desarrollo de los acontecimientos. Putin esperó para la invasión de Crimea a que se apagara la llama en Sochi, un evento mundial que hubiera quedado en el aire si la intervención se hubiera producido unas semanas antes. Los negocios de sus amigos en Sochi bien merecían un pequeño retraso en sus planes. Pero, ¿qué ocurrirá con los del Mundial? ¿Qué ocurriría si en el trascurso de estos años que quedan —el tiempo vuela— se sigue incrementando el nivel de conflicto con Rusia? En el artículo citado de Roman Goncharenko se especula desde el mismo título ("No coup looming for Putin") con que el entorno de negocios de Putin, al verse afectados, pudiera presionar para el cambio. Goncharenko no cree que pueda ser así por su férreo control del sistema. Putin no es un títere, sino el titiritero.


Todo el mundo piensa que esto tiene o debería tener alguna solución, pero lo cierto es que se agrava. Las elecciones de Putin, como decíamos, no son muchas: fuerte, débil o traidor. En ninguna de ellas gana; pierde en todas por un lado o por otro. De ahí nuestra pregunta inicial: ¿cómo puede Vladimir Putin presentar una derrota como una victoria? Cree posible repetir su jugada de Siria frente a Obama. Pero hay una gran diferencia: la guerra de Siria no la creó él, mientras que la de Ucrania sí.



* "Tuits de manzanas, la respuesta polaca al embargo de Moscú" El Mundos 01/08/2014 http://www.elmundo.es/internacional/2014/08/01/53db8019268e3e03498b457e.html

** Roman Goncharenko "Opinion: No coup looming for Putin" Deutsche Welle 28/97/2014 http://www.dw.de/opinion-no-coup-looming-for-putin/a-17811896











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