martes, 12 de agosto de 2014

No hagas tonterías o ¿Tú también, Hillary?

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Los ataques al presidente Barack Obama ya no son una exclusiva de la FOX, casi una constante en su programación. Obama ha conseguido un frente negativo que reúne a los más variados ejemplares de la política norteamericana. Es la soledad vaticinada, ganada a pulso por una política hamletiana de monólogos recitados ante cráneos aburridos. Creo que en algún momento consideré aquí que Obama era uno de los gobernantes peor asesorados del mundo. Solo así se explica su encadenamiento de errores, dentro y fuera, con resultados muchos de ellos nefastos para todos.
El mundo hoy no es un lugar más seguro para nadie. Ha conseguido enfadar a sus amigos (con el espionaje masivo o con los teléfonos de Angela Merkel o Dilma Rousseff, entre otros), se ha ganado las antipatías de antiguos aliados. No ha conseguido frenar a Vladimir Putin ni a Netanyahu y los yihadistas han crecido como setas durante su mandato, aterrorizando a todo Oriente Medio. Se empeñó en apoyar a islamistas "moderados" sin darse cuenta de que arruinaba las "primaveras árabes", dejando empantanada la zona, con un embajador muerto en Libia y otra expulsada por los egipcios a fuerza de manifestarse delante de la embajada. 


Se le acusa de algo y de lo contrario, lo que supone una gran flexibilidad. Eliminó a Bin Laden y por todo Oriente Medio la gente se pasea con pancartas en las que se identifica a ambos. En medio mundo se le responsabiliza de muchas cosas y no todas son justas; pero el hecho mismo nos dice que funciona bien como responsable hipotético o chivo expiatorio. Es un sospechoso habitual.

Ha debido escocerle mucho la entrevista concedida por su antigua rival en la carrera presidencial y posteriormente su Secretaria de Estado, Hillary Rodham Clinton, aparecida hace dos días en The Atlantic y de la que se hacen eco todos los medios internacionales: «She says this about President Obama's: "Great nations need organizing principles, and 'Don't do stupid stuff' is not an organizing principle."»* La frase es la que la publicación ha elegido para comenzar el texto, un buen principio de una larga entrevista. Quizá por ser un poco más piadosos, The Atlantic evitó ascender a titular esa afirmación de Clinton y se limitó a poner un ejemplo reciente encabezando el texto: "Hillary Clinton: 'Failure' to Help Syrian Rebels Led to the Rise of ISIS". 
Ahora Clinton es una previsible candidata a suceder a Obama y ha hecho lo que el guión de ese capítulo del serial presidencial requiere: empezar a lavar su imagen, desprendiéndose de sus responsabilidades en la administración Obama. Lo hizo con la publicación reciente de un libro de memorias con el dickensiano título de "Hard Choices", que es la forma de ponerle épica al asunto. Algunos ya han hecho jugosas interpretaciones del título, encuadrándolo en el género de lavado político del pasado. "Decisiones difíciles" es una forma eufemística de llamar a aquello que hiciste pero no te gustaba hacer. Si aquello, además, salió mal, debería retitularse como "Resultados nefastos".
El diario El País recoge la entrevista de The Atlantic con Clinton y realiza esta síntesis:

En varios momentos de la entrevista con The Atlantic, Clinton se deshace en elogios al presidente. Le describe como alguien “increíblemente inteligente”. Pero en casi todas las respuestas —sobre Siria, sobre Israel, sobre Irán— se aleja de Obama. Dice que “no hagas estupideces” —la frase que, en una conversación con periodistas, el presidente usó para describir su visión de la política exterior— es un concepto insuficiente para articular una visión global en este ámbito. Le apena que EE UU no sepa contar al mundo con convicción la historia de sus contribuciones a la libertad y la paz. Y lamenta que Washington se mueva a bandazos entre una política exterior intervencionista y otra más aislacionista, sin hallar un término medio “En parte”, dice, “creo que el desafío es que nuestro Gobierno con demasiada frecuencia tiende a oscilar los extremos”.**


La apelación a la "increíble inteligencia" de Barack Obama es el salvoconducto que le permite avanzar por el campo de batalla. No sabemos exactamente cómo interpretó Hillary Clinton una instrucción tan general como la de "no hagas tonterías" y desconocemos si pidió alguna aclaración o se limitó a decir "¡copy that!" mientras salía hacia cualquier frente.
Hace tiempo que Clinton comenzó con esta estrategia de distanciamiento. Lo hizo desde el momento en el que Obama ganó su segundo mandato y supo que al final habría que competir con otros por la Casa Blanca. Clinton se retiró para poder recomponer su imagen y tener margen de maniobra. Eso significaba que ha mantenido clamorosos silencios cuando podrían haberle apoyado en la guerra mediática de desgaste desencadenada contra Obama. Pero Clinton prefirió callar y no quemar cartuchos. Ahora va más allá y critica una política de la que formó parte y era responsable. A César le faltan espaldas para tantos puñales.


El argumento del "¡no hagas tonterías!", de alguna forma, hace a Hillary Clinton más responsable de lo que quiere parecer, pues es una especie de voto de confianza. No manda uno a nadie sin instrucciones si piensa que realmente puede hacer esas tonterías de que se le avisa.
Eso no quita para que la política exterior de Obama haya sido un desastre que le ha llevado a enfadarse con los gobiernos espiados y los dejados al aire. Hemos comentado en estos años en muchas ocasiones el profundo antiamericanismo generado por la política de Obama en los países árabes tras las "revoluciones primaverales" en las que se ha considerado que favoreció el ascenso de los "islamistas" en detrimento de fuerzas laicas. Después se lavó las manos y cuando la región vuelve a estar desestabilizada de Libia a Irak intenta pacificarla con acciones militares.

La acusación de Hillary Clinton se centra en lo que está ocurriendo en Iraq, el ascenso del yihadismo, una auténtica amenaza, una peste que se extiende y cuyo foco ha sido la guerra siria, la que Obama no ha sabido frenar por su falta de criterio sobre la zona. De eso no me cabe la menor duda, de la misma forma de que no ha sabido rodearse de los analistas adecuados. El odio sembrado contra la embajadora Patterson, que tuvo que abandonar su destino en El Cairo, es un ejemplo de cómo no ha sabido ni entender ni escuchar ni, lo que es peor, comprender el sentido de la historia, sustentado en la creencia de que los Estados Unidos son la fuerza que modela el mundo, doctrina nefasta para los propios Estados Unidos.
El lamento hegeliano de Hillary Clinton en la entrevista —"le apena que EE UU no sepa contar al mundo con convicción la historia de sus contribuciones a la libertad y la paz"— es un problema recurrente de las administraciones norteamericanas y de los visionarios que las sustentan. Ese "mal contar", además —no solo es un problema narrativo— tiene consecuencia que van más allá del "antiamericanismo", ya que lanzan a muchos en brazos tentadores que sacan buen provecho de él. Y eso es válido de Ucrania a Siria.
Clinton señala que la situación de Iraq, con una intervención militar en estos momentos, es el resultado de los errores cometidos en Siria. Hace un año, todo Occidente estuvo a punto de una "intervención" en la guerra siria, una de esas cosas que Obama suele plantear como "vamos, bombardeamos y volvemos". La solución no ha llegado y solo se sacaron las armas químicas —suponemos que "todas"— de allí. Pero la guerra sigue en toda su crudeza.


La situación actual de Iraq y la extensión de yihadismo, además, es el resultado del desentendimiento de Estados Unidos y Rusia, metidos ahora en el conflicto ucraniano. Es el conflicto sirio el que está haciendo germinar, directa o indirectamente,  todos los conflictos de la zona, incluido el de Gaza perdido el control sobre los islamistas de Hamas y sobre Israel. Todavía se recuerda el histórico discurso de Obama en El Cairo, que le lanzó a la popularidad en la zona. Hoy no podría pisarla.
Mucho me temo que a un Obama acosado internamente, con unas cámaras hostiles, con unas cotas de popularidad por los suelos, la única baza que le quedó ha sido apretar las clavijas a Rusia, haciendo ver que lo de Ucrania era cosa suya, mandando al sonriente Biden a demostrarlo y a su responsable diplomática a repartir galletas al Maidan, tremendo error de cálculo mediático y que fue bien aprovechado por los rusos y su propaganda.


No sé quién será el próximo inquilino o inquilina de la Casa Blanca. Pero una cosa es cierta: la sombra de Barack Obama estará presente. Como Hillary Rodham Clinton, tratarán de parecer distintos, prometerán no ser cómo él. Los republicanos lo tendrán en la boca durante décadas para demostrar que los soñadores están mejor dormidos: los demócratas lavarán su imagen haciendo leña del árbol caído.
La entrevista de Hillary Clinton en The Atlantic es una puñalada por la espalda dentro de la fratricida lucha política, un decirle que no le queda otra orilla y que debe hundirse solo, en el centro de la piscina, sin que nadie le lance un cabo. Clinton no ha sido leal. Habiendo sido Secretaria de Estado, no debería utilizar esas armas contra un presidente saliente que no le puede disputar la candidatura y que está en ejercicio y, por tanto, atado para ese tipo de cuestiones. Podía haber dimitido cuando le dieron esa instrucción de "no hacer tonterías". No lo hizo y debe asumir lo que hizo Obama, como Obama asume lo que hizo Clinton. Pero la ambición es mala consejera.
Hace mucho tiempo vaticinamos que Barack Obama viviría una agonía hasta el final de su mandato. Desgraciadamente, así está ocurriendo. Los amigos comenzaron a dejarle cuando no cumplió sus promesas de atacar a los responsables de la crisis económica; se quedó con muchas, quizá demasiadas, piezas de la maquinaria Bush en su administración; parece que tampoco eligió bien.
Lo único seguro en su futuro es el éxito de sus memorias. Allí muchos intentarán comprender cómo se tomaron las decisiones que nadie entendió en su momento.



* "Hillary Clinton: 'Failure' to Help Syrian Rebels Led to the Rise of ISIS" The Atlantic 10/08/2014 http://www.theatlantic.com/international/archive/2014/08/hillary-clinton-failure-to-help-syrian-rebels-led-to-the-rise-of-isis/375832/
** "Hillary Clinton acentúa su perfil presidenciable con críticas a Obama" El País 11/08/2014 http://internacional.elpais.com/internacional/2014/08/11/actualidad/1407741191_546417.html








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