lunes, 18 de agosto de 2014

Epidemias de ignorancia y confusión

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Hace unos pocos días leía la noticia de que las redes sociales estaban siendo un problema en la cuestión del Ébola. ¿Por qué? Porque se estaban creando foros en los que se difundía la idea de que todo era una invención, una especie de conspiración en la que el ébola no era más una gran mentira. ¿Por qué tendría alguien que mentir sobre esto?, nos preguntamos. No tenemos respuesta, pero da igual porque otros la tienen y la encuentran coherente. Estamos en la era de la información horizontal en la que no se distingue una cosa de otra, en la que la credibilidad no viene determinada no por la fiabilidad o crédito de la fuente sino por la mera acumulación de "me gusta" o la simple elección de la versión que más nos apetezca, pues se abre ante nosotros un repertorio infinito por disparatado que pueda ser. Si el mejor libro es el más vendido desde las perspectivas del mercado, la mayor verdad es la más creída, aunque sea momentáneamente, el tiempo marcado por el paso de un tuit al siguiente. La combinación de redes sociales e ignorancia es una mezcla explosiva. Y África, el continente más abandonado, tiene todos los explosivos juntos.
Ayer varias cadenas de televisión abrían con la noticia de que una multitud enfurecida había asaltado un hospital en Liberia, llevándose o huyendo —según las versiones—diecisiete pacientes en observación y tratamiento. El peligro de haber roto las cuarentenas es obvio. Nos contaba Euronews:

Los asaltantes se llevaron a 17 pacientes infectados. El hospital está en la barriada de West Point, no lejos del centro de Monrovia. Al grito de “No hay ébola en West Point” la multitud rompió el sábado la cuarentena que es vista por la población como un castigo. No creen en el ébola y acusan a la presidenta liberiana Ellen Johnson Sirleaf de querer obtener fondos internacionales.*


"No creer en el ébola" significa creer en "otra cosa". Lo que sea eso otro está en función de los intereses y conflictos locales. La acusación de que la presidenta liberiana "se ha inventado" el ébola para conseguir dinero es "creíble" en los términos de la paranoia local, es decir, en la teoría de la conspiración que sea verosímil y rentable para apoyar los intereses en juego. Son sus enemigos los que hacen correr ese rumor. Y a efectos reales, da igual que sean ciertos o no: la gente los cree y actúa.

Para reforzar estas teorías de negación o conspiración basta con hacer un recorrido por las webs —decenas de miles— dedicadas a realizar esta labor que definen como "contra información". Movidos por la misma manía conspiratoria, nada de lo que se publica en el mundo es cierto, todo es manipulación, una conspiración montada por los sabios de Sion, la Trilateral o la francmasonería. Todos los caminos llevan a Roma en las teorías conspiratorias y esa Roma está casi siempre en los Estados Unidos.
Es preocupante porque la transmisión paranoica es viral. Basta con leer los comentarios a cualquier artículo sobre casi cualquier tema para comprender con asombro que en una sociedad que llamamos del "conocimiento", lo que existe es un desconocimiento profundo de la mayoría de las cosas y una avidez por lo grotesco y enfermizo, en términos informativos, que asusta. Por cada web que las instituciones creen para mantener informada a la población hay cientos dando la información contraria, sembrando rumores absurdos estableciendo teorías paranoicas. "Ebola is real" pregonan patéticamente carteles callejeros y pancartas de aviso.  "Spread the word: ebola is real", dicen los periódicos de Monrovia. Extiende la palabra, no la enfermedad.


Las campañas contra las vacunaciones  de la población en países con terrorismo islamista se han basado en las mismas ideas. No existe la polio o cualquier otra enfermedad que se extienda, dicen, y si existe es un ataque contra ellos organizado por sus enemigos. Los enemigos, no hay que explicar mucho más, siempre son los mismos, en versión pública o privada. Son los gobiernos propios o ajenos, que quieren acabar con las poblaciones o engañarles con fines políticos o económicos. Pero en los casos de epidemias, creer es importante porque lo que creas —sea verdadero o falso— determinará lo que hagas. Puedes creer lo que quieras; solo muerto dejarás de creer.

La cadena rusa RT se ha hecho eco de la información suministrada por su corresponsal venezolana insistiendo en la teoría conspiratoria que responsabiliza a Estados Unidos no solo del ébola, claro; también le hace responsable de todas las enfermedades, del SIDA al virus del Nilo. En su información, laboratorios secretos, conspiraciones que se remontaba a cómo Estados Unidos se llevó a los científicos de Hitler tras la II Guerra Mundial. ¿Para qué los querían entonces sino para seguir adelante con los planes del Imperio mundial? Que una cadena Rusa se haga eco de esto significa que se da un salto más allá del "anti imperialismo" bolivariano —la autora ha sido premiada nacionalmente por trabajos como "Capitalismo: la verdadera podredumbre"— y se entre ya en un continuo de guerra informativa mundial que se retroalimenta: lo que unos dicen lo reproduce los otros.


He leído el texto de Karen Méndez del que se hacen eco y no se va más allá de que en Maryland ha gente con cáncer o que un campesino cercano al centro de investigación vio a un helicóptero rociar los campos. Hitler, científicos nazis, científicos japoneses, laboratorios secretos, ántrax, el 11-S, las jugadas en bolsa... ¿hace falta más? Es difícil encontrar un texto más absurdo y paranoico, más alejado del periodismo del mínimo rigor. Pero todo adquiere coherencia cuando se le quiere dar. Nos ha explicado el mundo oculto, las tinieblas conspiratorias de los últimos 60 años en unas pocas páginas. Todo verificado por algún titular interpretado de manera increible. ¿Qué suben los valores de las farmacéuticas en bolsa con las epidemias? ¡Pues claro! Como suben las de las aseguradoras con los accidentes y otros miles de casos más. Queda por explicar, eso sí, la conspiración del papel higiénico en Venezuela. Pero seguro que está en ello. La pena es que en estos momentos estos divertimentos conspiratorios por los que la premian en su país sea por una epidemia en África que tiene ya más de mil muertos y de imprevisible desarrollo. No se debe jugar a esto ni con esto; pero vale todo. El rótulo irresponsable se esconde en las formas verbales: "Difusión de Ébola sería un plan de EE UU para favorecer a farmacéuticas". ¿"Sería"? Es difícil encontrar un nivel más bajo de periodismo y manipulación. Los mismo que esparcían la teoría de que el avión derribado en Ucrania trataba de un atentado fallido contra Putin. ¿Guerra "fría"? Algo peor.
Junto al mal de los conspiradores está el de otro tipo de desaprensivos, los que juegan con las expectativas de la gente, con su miedo o su propia salud. Son los vendedores de productos mágicos capaces de inmunizar o sacar el virus del cuerpo.

El miedo que ha desatado en el África occidental la epidemia de ébola -la más grave en la historia de la fiebre hemorrágica- ha desatado también una peligrosa fiebre de falsos remedios, muchos vendidos por Internet, contra la enfermedad. Los organismos sanitarios ya han manifestado su preocupación.
Dos personas han fallecido en Nigeria tras beber una solución salina que se rumoreaba que protegía contra el ébola, advertía este viernes la Organización Mundial de la Salud (OMS) a través de su cuenta de Twitter.
[...] La alarma de ambos organismos sanitarios [OMS y FDA] -que no han dado nombres concretos de los productos fraudulentos- se produce después de que esta semana el máximo responsable sanitario de Nigeria (que ha registrado los primeros casos de ébola), Onyebuchi Chukwu, asegurase este jueves que ocho pacientes de ébola en Lagos recibirían un tratamiento experimental llamado Nanosilver, en realidad un suplemento nutricional estadounidense.**


El mundo se ha llenado de conspiradores, predicadores, visionarios, dictadores de megáfono virtual, estafadores criminales. Lo que iba a ser una herramienta para el conocimiento universal, para la extensión del conocimiento, tiene como contrapartida el ahondar en la ignorancia y el fanatismo y extenderlos universalmente. La caja de Pandora informativa se abrió. Ya no es la ausencia de información la que define la ignorancia, sino lo que contiene. Nunca estuvieron los ignorantes tan "informados".

El ataque de la multitud o de los grupos armados y la huida de los enfermos en  Liberia es un hecho que probablemente se repita conforme aumente la confusión y el miedo, algo que puede tener gravísimas consecuencias en una epidemia como esta. No se puede desconectar la enfermedad de las circunstancias en las que se da. Y esas circunstancias en África implican muchos factores: caos, violencia, falta de medios e ignorancia. Todos ellos son peligrosos multiplicadores de la enfermedad. Si pensamos que en África se puede hacer los que se ha hecho en España, vaciar un hospital entero y aislarlo para un solo paciente, estamos muy equivocados, pues la realidad del centro del problema está a años luz de esta situación.
Espero que el abuelo LePen se esté tragando cada día, con cada comida, su broma electoral racista de que el problema de la emigración se acababa con un ébola eficaz. Por el contrario, los problemas de la emigración acaban de empezar, pues el pánico hará extenderse una enfermedad más allá de sus fronteras. Siempre ha sido el pánico, los que huyen, los que han extendido las enfermedades. Entre los que creen que es una conspiración y los que niegan la realidad del ébola, más los que pretenden lucrarse, la bomba estallará. Los que hoy se sienten seguro, mañana pueden no estarlo tanto.
El ébola es real, como lo es la mala fe.


* "Una multitud enfurecida asalta en Liberia un hospital con infectados del ébola" Euronews 17/08/2014 http://es.euronews.com/2014/08/17/una-multitud-enfurecida-asalta-en-liberia-un-hospital-con-infectados-del-ebola/
** "Falsos (y mortales) remedios contra el ébola" El Mundo 17/08/2014 http://www.elmundo.es/salud/2014/08/17/53ef9e03268e3e41558b4576.html







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