domingo, 10 de agosto de 2014

El cocinero, su hijo y el viejo rockero

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Uno de los mejores momento de la entretenida película que se ha estrenado en España este fin de semana, "Chef" (Jon Favreau 2014), ocurre cuando, metidos en el camión cocina, el cocinero está enseñando a su hijo a tostar los bocadillos "cubanos" que darán a unos operarios que les han ayudado y uno le queda un poco quemado. El niño quiere servirlo y el padre se niega: "¿Por qué? —pregunta el hijo—, si es gratis". El momento daría para largas disertaciones sobre economía, filosofía, psicología y alguna disciplina más que iría saliendo para contestar a ese porqué. La película lo contesta a su manera.
Creo que en esa pregunta y en su explicación reside una gran parte de nuestra crisis, que unos insisten tanto en que es económica, otros en que es moral y otros finalmente —¿para qué discutir?— que son ambas. Para algunos, la solución es aumentar consumo y producción; para los demás es algo más complicado, algo que va más allá de los meros números y que afecta a las formas de consumir y producir, actos desprovistos de su sentido y pervertidos en su raíz.
La cuestión del bocadillo es ética; no es cuestión de si es gratis o no. Implica un compromiso consigo mismo y con los demás, del que hace con el que recibe; no es solo una cuestión de precio. La relación con lo que hacemos para otros se ha trasladado a una escala que prescinde de nuestro sentido de lo bien hecho, de algo de lo que nos podamos sentir orgullosos. Y esto afecta a muchas casi todo; va más allá de la comida.


No hace mucho el músico Neil Young se lanzó por los campos del crowdfunding. Pedía 800.000 dólares —algo que consiguió en las primeras 24 horas— para el proyecto de un reproductor de música, que cerró cuando apenas pasados unos días, había recaudado 6'2 millones de dólares. La CNN nos lo explicaba así en abril:

Young, a longtime critic of what he calls the "underwater listening" experience of compressed digital music, thanked backers on the campaign's homepage Tuesday.
"You have helped to set the stage for a revolution in music listening," Young wrote. "Finally, quality enters the listening space so that we can all hear and feel what the artists created, the way they heard and felt it."
The idea behind Pono is to boost digital music from the compressed and lossy formats to high-quality resolution. Pono will stream music in 24-bit, 192-kHz sound, brighter and more present than the sound provided by MP3s or even CDs.*


La pregunta, en el caso de Neil Young, es: ¿qué diablos hace un artista miles de horas componiendo, metido en un estudio, buscando buenos músicos, intentando alcanzar la perfección en lo que hace si después todo eso queda condenado a la reducción de toda esa calidad para ajustarse a los formatos que dan dinero? La pregunta nos sitúa de nuevo en la cuestión del bocadillo "cubano" de la película de Jon Favreau: ¿por qué debo dar salida a un bocadillo chamuscado? La respuesta del negociante es lo importante es vender y que allá cada uno con sus niveles aceptables de calidad, pero para el artista —músico o cocinero— o para cualquier otro que valore su propio trabajo no es esa la más satisfactoria.
Hoy se fabrican muchas cosas a sabiendas de que son malas, con pleno conocimiento por parte del que lo hace. Se ha perdido el orgullo de hacer y solo se valora el éxito de lo que se hace. La película de Jon Favreau indaga en esos compromisos y traiciones en los que se incurre cada día, en esos desvíos de lo que uno cree valioso de su propio trabajo por el éxito o el beneficio. Cada vez creemos menos en lo que hacemos. Perdidos en cadenas jerárquicas y protocolos, al final no nos sentimos responsables de lo que hacemos ante nosotros mismos o ante los otros. Todo es cuestión de mercado.


A Neil Young le apetece que la música que él escribe e interpreta llegue a sus oyentes con la misma calidad que él mima en su estudio. A las productoras les importa más cuántos discos se vendan o cuántas descargas se realicen. Lo mismo se puede decir de editoriales, productoras de cine o de muchos otros campos.
La película de Favreau es un sencillo canto al amor por lo que se hace —en este caso, lo que se cocina—, la satisfacción que ello produce y a lo que tiene de compromiso con los demás. Es algo que siente cualquier verdadero artista, pero que está al alcance de cualquiera porque todos hacemos algo, del tipo que sea. Dignificar lo que hacemos es dignificarnos nosotros y a quien lo recibe.




* "Neil Young's Pono music player raises millions" CNN 15/04/2014 http://edition.cnn.com/2014/04/15/tech/mobile/neil-young-pono-kickstarter/





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