viernes, 18 de julio de 2014

Las otras víctimas

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Los que hayan visto esa extraordinaria película saudí, la primera rodada en un país sin cines, que se llama "La bicicleta verde" (Wadjda 2012) recordarán esta escena entre muchas otras: un grupo de niñas, de unos diez años, están esperando comenzar su clase coránica y se ríen y cuchichean entre ellas. La llegada de la rígida profesora le interrumpe. Cuando les pregunta qué tiene ahí que tanto les divierte, le contestan que son las fotos de la boda de una de ellas. Las ha traído para enseñarlas a sus compañeras de la escuela.
La noticia no nos llega de Arabia Saudí, de donde es la película citada, sino del informe publicado por la organización Save The Children, del que se hace eco el diario El Mundo. Hemos tratado esto cuando ha surgido, señalando como una de las consecuencias de las llegadas islamistas al poder tras las diversas "primaveras" ha sido el descenso de las edades de los matrimonio. Aquí dimos cuenta de una boda celebrada entre unos niños de poco más de diez años. Nadie les forzaba y era la forma que tenían las dos familias de demostrar lo buenos amigos que eran, emparentando.


Lo hemos recogido también como una de las secuelas más graves de las guerras de Siria y demás lugares en los que la violencia se ceba doblemente en las mujeres y, en especial, sobre las niñas que son vistas como piezas de caza. La llegada de grandes cantidades de refugiados a los diferentes países en que son acogidos no es casi nunca en buenas condiciones y se aprovechan de la necesidad de las familias para conseguir esposas jóvenes. Todo esto disfrazado de "piedad", por supuesto. Son los piadosos los que evitan que las mujeres estén solas o que puedan sufrir peligros mayores.
Así lo recoge El Mundo:

Según un informe de 'Save the Children' publicado este jueves, una cuarta parte de los matrimonios entre la población refugiada siria registrados en Jordania son con niñas menores de 18 años.
El matrimonio infantil ya se daba en Siria antes de la guerra, cuando representaba el 13% del total de casamientos. Sin embargo, este porcentaje se ha duplicado entre la población que ha huido a Siria y el 48% de dichos matrimonios, además, se producen con hombres diez años mayores o más.
Las razones para convenir estos matrimonios son muy diversas. Por un lado, las familias refugiadas que pierden gran parte de sus recursos y carecen de oportunidades económicas que sólo ven compensadas con matrimonios concertados por los que reciben una dote. Además, estas familias son conscientes de la necesidad de proteger a sus hijas de la violencia sexual. Con todos, muchos creen que la mejor manera de proteger a sus hijas y aliviar la presión sobre su situación económica es casándolas.*


La violencia sistémica y sistemática para con las mujeres es constante. Hacen bien en señalar el porcentaje de matrimonios infantiles anterior a la guerra porque el conflicto solo agrava la situación, no la crea. Los matrimonios infantiles es una de las formas más eficaces de sumisión y destrucción de las mujeres pues se produce antes de que pueda haber la más mínima posibilidad de decisión sobre la vida, como una acción impuesta. Aceptando el matrimonio infantil, se acepta todo el paquete de medidas patriarcales que le acompañan. Y se le suma el frenazo vital, la pérdida de un futuro propio: es la enajenación definitiva.
En este sentido, el diario señala:

[...] numerosos estudios demuestran que el matrimonio infantil no es la solución si no todo lo contrario. En lugar de proteger a las niñas a largo plazo trae consigo graves consecuencias para las menores. Les arrebata su derecho a la educación, las aparta de su familia y amigos lo que conduce al aislamiento psicológico. Un aislamiento que a la vez limita el acceso de las niñas a la salud sexual y reproductiva. Una niña de 15 años tiene cinco veces más posibilidades, por ejemplo, de morir en el parto que una mujer adulta.
Por otro lado, las niñas que se casan antes de alcanzar la edad adulta son más propensas a sufrir violencia doméstica, que junto al aislamiento en el que viven, hacen que sea muy difícil protegerlas y ayudarlas.
La violencia sexual es inherente al matrimonio infantil. La mayoría de las relaciones son violaciones ya que no cuentan con el consentimiento de la niña. Para el director de Cooperación Internacional de Save the Children, David del Campo, "los efectos del matrimonio en niñas menores de 18 años son devastadores".*


El incremento de los matrimonios infantiles y de las condiciones de sumisión femenina es parte de la "contrarrevolución islamista", el movimiento por el que frenan el desarrollo social a través del fortalecimiento de las "costumbres" a través de la sanción social o la denuncia judicial. Esta estrategia islamista es la que explica las acciones llevadas a cabo por los Hermanos Musulmanes —favoreciendo los créditos bancarios para las segundas bodas y extender la poligamia, por ejemplo— o por los islamistas en Túnez, las relativas a la modificación de la edad que la madre disponía de los hijos.

Toda su estrategia desde las bases sociales consiste en eso, en la sociedad "piadosa", que es la forma volver imposible la vida de quien discrepe. Cuando les falla la estrategia, recurren a los tribunales cargando de denuncias a los que se manifiesten en contra (Egipto es un caso claro de esto). El miedo de los gobernantes es a oponerse a estas "corrientes sociales" que los islamistas controlan desde las bases, olvidadas por los gobiernos y sin acceso a la cultura moderna. De esta forma se crea un movimiento de retroceso ante cualquier intento de modernización. No es la primera vez que sucede y seguirá sucediendo hasta que no se rompa el bucle del autoritarismo que surge de la incultura de las grandes bolsas de la población y las élites, que creen que la mejor manera es dejar a los islamistas ese terreno.
El matrimonio infantil es una lacra, una forma de violencia. Pero es algo más, ya que forma parte de los mecanismos de control social más eficaces. Como bien señalan, rompe el acceso a la educación y crea un ser aislado psicológica y socialmente de la mujer. Es una forma de esclavitud amparada en las tradiciones que disfrazan su horror anacrónico de celebraciones. Las secuelas psicológicas y sociales se esconden a las miradas de los informes de salud o de violencia de género. Oficialmente no existen; son cosas de mujeres y se critican si se airean o denuncian. Por eso son valiosos los informes que logran extraer información frente al silencio, la desidia o la incompetencia para reflejar todo esto.

En Egipto, donde se supone que la ablación está prohibida desde hace años, las cifras siguen siendo escandalosamente altas, rondando el 90%. Se ha creado una polémica por el cambio de consideración que se pretende dar. El Daily News Egypt nos decía hace una semana:

The Egyptian Association for Comprehensive Development (EACD) is ardently opposed to female genital mutilation, a traditional practice of cutting a girl’s genitalia to ensure chastity.  But when it sends doctors to speak to low-income Egyptians about the risks of getting their daughters circumcised, the nonprofit dances around the issue.
“We can’t tell people that FGM should be totally avoided,” said Abeer Hamdy, the NGO’s media officer. “It is so embedded in the culture.”
Instead, during a recent series of conferences conducted across Egypt in cooperation with the Ministry of Health and a coalition of other nonprofits, EACD set out with the goal of convincing Egyptians to consult with a doctor before making any decisions. Informational meetings were held in 11 Egyptian cities.
“It might be required in individual cases,” said Dr. Azza Salama, a government health worker in Dar El-Salam who spoke at the conference. As a girl reaches puberty, her mother needs to take her to a hospital – not a private clinic – where a doctor will decide whether she needs to undergo circumcision or not, she said.**


La trampa de la "tradición", de la "inserción cultural", se sigue dando y una vez que se plantea es difícil salir de ella. ¿Cuándo deja de estar incrustada en la cultura, cuándo deja de ser tradición? Si se mantiene, nunca. La sospecha de que se trata de evitar la confrontación con los que la defienden —no se trata solo de la costumbre— hace ver que, una vez más, el reformismo social no se practica en estos aspectos cruciales. La ablación, los matrimonios infantiles, etc., todo son tradiciones, ¿por qué cambiarlos? Por otro lado, los sectores médicos también tiene su propios planteamientos y han estado controlados por islamistas durante años. En 2008, el diario El País informaba en sus titulares de la oposición del sindicato de los médicos egipcios a los trasplantes entre cristianos y musulmanes***, señalando que estaba controlado por los islamistas. Una de las excusas era que los ricos cristianos podrían comprar los órganos de los pobres musulmanes; la verdadera cuestión, la teológica, no dejaba a nadie indiferente: ¿se puede entrar en el paraíso con un hígado de otra confesión?
Hoy la excusa es de otro nivel pero con el mismo resultado: acrecentar el control de la sociedad a través de mentalidades y costumbres que se aseguran mediante la censura a todo aquel que se aleja del centro ideológico. El 72% de las ablaciones realizadas en Egipto, nos dicen, las llevan a cabo médicos. Las cifras son elocuentes. Es difícil que haya cambios si además de luchar contra la incultura tienes que hacerlo contra los ilustrados interesados en mantenerla. Más allá de la medicina, el principio se puede extender a las aulas universitarias, la abogacía, la judicatura, etc.

El intento de considerarlo como parte de la "tradición" ha sido atacado frontalmente por los grupos de activistas que llevan años combatiendo esta práctica, pero que sin el amparo de los médicos e instituciones relacionadas difícilmente podrán avanzar:

[...] Aida Seif El-Dawla, Al-Nadim Centre for Human Rights, a human rights activist condemned the government for legitimising a practise that was developed as a political means to “balance power” at women’s expense. 
“The decision to codify circumcision instead of criminalizing it, is a decision to codify the control of women, and codify violence against them, in addition to codifying their inferior status in society,” she said.**

Ese "equilibrio de poder" es precisamente el abandono de la calle a los islamistas. Como bien señalan, ese "equilibrio" es a costa de la mujer y de su desarrollo personal. Mutilación genital femenina y matrimonios infantiles son formas de extrema violencia contra las mujeres y un gran lastre para su propio futuro y el del conjunto de la sociedad que lo ampara y consiente. No hay modernidad ni revolución posible que no pase por la mujer.
Hay más víctimas en las guerras de las que se cuentan. La gran vergüenza es que la llegada de la paz no la traerá a ninguna de ellas, como tampoco se la lleva a los muertos. Está bien que junto a los fallecidos y heridos se contabilice también a estas otras víctimas, muertas en vida, desposeídas de libertad y futuro.



*"Los matrimonios de niñas sirias se duplican desde la guerra" El Mundo 17/07/2014 http://www.elmundo.es/solidaridad/2014/07/17/53c77b3aca474143208b456d.html
** "Anti-FGM activists compromise in the face of cultural obstacles" Daily News Egypt 8/07/2014 http://www.dailynewsegypt.com/2014/07/08/anti-fgm-activists-compromise-face-cultural-obstacles/
*** "Los médicos egipcios se oponen al trasplante de órganos entre musulmanes y cristianos" El País 19/08/2008 http://sociedad.elpais.com/sociedad/2008/08/19/actualidad/1219096804_850215.html







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