martes, 8 de julio de 2014

Cuentas imperfectas en la ciudad oscura

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Cualquier empresa puede ir bien o mal; eso es así. Habrá circunstancias y acciones para que ocurra una cosa u otra. Nadie lo niega; es más, es lo que da vidilla al mercado, según algunos. Pero no pueden dejar de sorprendernos —¿somos ya capaces de sorprendernos o es solo retórica?— las declaraciones del emprendedor Jenaro García y su confesión de la estafa de la empresa Gowex. Ante el informe de algo tan extraño como Gotham City Research. No nos libramos de los superhéroes ni para estas cosas. El emprendedor ha dejado un folio de declaración confesándose culpable en los juzgados y ahora estamos todos pendientes de la vicisitudes. El diario El Mundo lo contaba así:

Llevaba en la mano un  folio de 'confesión' -así lo encabezó él mismo de su puño y letra en el último momento- resumido en nueve puntos. "Las cuentas de la salida a Bolsa no reflejaban la realidad", reconocía en uno de ellos. "Por la forma en que venía dirigiendo la empresa, y debido a la fe en mi proyecto y liderazgo, yo nunca justificaba ni explicaba a ningún miembro de mi equipo las decisiones que iba tomando", explicaba en otro.
Además de esa confesión, el ex emprendedor modelo informó ayer a la Fiscalía Anticorrupción de que se ponía a su disposición para "ampliar detalles de todos los hechos delictivos".
"Las cuentas desde la salida a Bolsa no respondían a la realidad. No reflejaban  la imagen fiel. No obstante, mi objetivo era que, a pesar de que esa realidad subyacente no se correspondía con la realidad reflejada formalmente, con el crecimiento del negocio acabarían convergiendo en el medio plazo. A mi juicio, la empresa tenía un altísimo potencial, pero para poder acometer el coste del crecimiento era necesaria una mayor financiación en cada ejercicio", explicaba el empresario, según fuentes jurídicas.*



Hay en estas líneas una extraña teoría del liderazgo y una platónica concepción de las cuentas empresariales. Como explicación de su forma de llevar la empresa, esa "fe en el proyecto y liderazgo" que le llevaba a no "justificar" o "explicar" nada de lo que hacía, el texto parece tener un sentido exculpatorio de las responsabilidades de los demás miembros. Con esa forma napoleónica de liderazgo no se puede ir muy lejos, ni tan siquiera en los sueños. Por mucho que confiara en sí mismo, los demás tendrían que pensar lo mismo y aceptarlo, algo que no es muy probable en una empresa ya de cierto tamaño como es Gowex.

Estamos viendo en estos tiempos los diversos modelos de emprendedores de los que los libros no hablan y sobre los que usted nunca se atrevería a preguntar. El de Jenaro García es una entrada más en el libro negro del quiero y no puedo del emprendimiento, otro sonriente líder caído. Nos dice que no se pudo remontar el pinchazo de la burbuja de las tecnológicas. Por el camino se quedaron muchas empresas, nacidas para la gloria, en aquel tsunami de la especulación. García no se dejó llevar y prefirió seguir adelante con cuentas que se alejaban de la realidad, como los barcos se alejan del puerto cuando emprenden un viaje. Pero han pasado ya muchos años desde aquella burbuja.
Hay algo de platonismo truculento en esa idea de cuentas ideales y realidad díscola. Él habla de realidad subyacente y realidad reflejada. Pero los espejismos son también una forma de reflejo y Gowex era un espejismo. La esperanza de la convergencia a medio plazo es la del que desea que el desastre se vaya superando y se recupere hasta parecerse al que muestra el estado de cuentas presentado. El sueño de que algún día las cuentas y la realidad se parezcan algo se convierte en pesadilla si la divergencia aumenta con el tiempo, que es lo que iremos sabiendo. Aquí no hay romanticismo alguno, ni lugar para sueños o buenas intenciones. Todos eso se lo llevarán por delante los jueces, que ya esperan para ponerse manos a la obra.


El caso de Gowex ha tenido también efectos colaterales en los que cotizan en esa bolsa paralela para empresas de tecnología. El País nos cuenta:

La caída de Gowex ha tenido un efecto devastador sobre las empresas que cotizan en el Mercado Alternativo Bursátil (MAB) que se han desplomado en Bolsa. Cuatro de ellas ya anunciaron este lunes su abandono de este mercado diseñado para empresas tecnológicas y su pase al mercado continuo. La onda expansiva que ha provocado el fraude de la firma de wifi amenaza incluso con acabar con el propio MAB, cuyos reguladores han quedado en entredicho por su pasividad ante casos recientes como el de Gowex, Zinkia o Bodaclick, todas ellas en concurso de acreedores, y con cientos de inversores atrapados.
La estampida del MAB se entiende ante el fuerte varapalo que han sufrido las empresas desde que hace una semana se destapara el escándalo de Gowex. En la sesión de este lunes, las caídas fueron generalizadas y, en algunos casos, superiores al 20%. Por eso, cuatro firmas decidieron tirar la toalla y solicitar su pase al mercado continuo, en el que cotizan empresas de mayor tamaño y se supone que cuentan con más controles, aunque la multimillonaria suspensión de pagos que protagonizó Pescanova demuestra que tampoco es infalible.**


Nadie, en efecto, es infalible en este mundo —por más que haya alguna doctrina al respecto— y menos en este mundo complejo de las empresas. Lo que parece, una vez más, es que no son adecuados los controles que deberían vigilar estas cosas. La confianza de los que invierten se funda en su confianza en los que supervisan y avalan. Si esto falla, lo que se siembra es el pánico y la desbandada porque el mundo que te rodea puede ser tan falso como las cuentas de Gowex. Las cuentas de la empresa eran irreales, algo que traslada el mismo grado de irrealidad a todos los informes realizados por cualquiera que haya avalado la gestión y trayectoria de Gowex en estos años. Todo es un sistema que se basa en la mediación de la confianza y si esta falla, el mundo se tambalea. Ya no sabes qué creer.


La empresa Gotham City Research tenía preparado un segundo informe antes de que el folio rotulado "Confesión" llegara a los juzgados. Ha saludado el ahorro de tiempo y escándalo que ha supuesto la actitud de colaboración del emprendedor Jenaro García. El Mundo indica:

Gotham City, prácticamente desconocida hasta la publicación de un informe demoledor sobre Gowex la pasada semana, asegura que habló con la compañía, aunque no se identificó, y que conserva "una prueba de ello" para defenderse en caso de que sea necesario. También subraya que no cree que Gowex "refleje a España o a los españoles", como tampoco lo hace con las empresas de nueva creación o 'start-ups'. A lo largo del documento, Gotham City defiende el papel de las empresas de posiciones cortas a la hora de "exponer las fechorías de los estafadores", ya que "auditores, reguladores, abogados, bancos de inversión y otros raramente detectan el fraude".*


Es en ese "raramente" donde está la cuestión del eje del sistema. Si se detecta los fallos y fraudes, es decir, las distancias entre las cuentas ideales y la realidad "subyacente", el sistema puede tener confianza. Si no se hace así, todo pasa a ser parecido a una lotería en la que te da igual que te canten alabanzas de un número porque tiene las mismas probabilidades de salir que cualquier otro. Se supone que es la fiabilidad de las informaciones lo que diferencia las bolsas de los juegos de azar. Aunque se hable de "jugar en bolsa", hay juegos limpios y los hay tramposos.
Que las empresas puedan ir mal forma parte de la realidad diaria; que los encargados de velar porque eso se sepa, los auditores, fallen es grave y no se debe considerar de la misma forma. Demuestra que el sistema adolece de fiabilidad y es muy malo, que las auditorías se tienen que hacer de otra manera. Por más que se diga que son casos sueltos, como ha señalado el ministro de Economía o la propia Gotham City, por más que se prometan reforzar las medidas de control, una vez abierto el grifo de la desconfianza afecta a todos.
Pero también es posible ganar con la desconfianza. Gotham City no es una forma de mejorar el mundo sino de sacarle partido en sus imperfecciones. Las caídas de las empresas investigadas también favorece al que apuesta por el desastre.

Gotham City defiende su papel especulador. "¿Quién expone las fechorías de estos defraudadores?", se pregunta antes de responderse a sí misma: "los vendedores de posiciones cortas". "Auditores, reguladores, legisladores, banqueros de inversión y otros raramente detectan el fraude. Empleados y vendedores de posiciones cortas lo hacen". Así, "por cada 1.000 o 10.000 consejero delegado o comercial bursátil que obtienen beneficios de malas prácticas, quizás un vendedor de posiciones cortas también lo hace".
"Nos centramos en revelar compañías que creemos que son fraudulentas, modas y/o fallidas", explica. "Creemos que es necio apostar contra la humanidad o la ingenuidad humana a largo plazo", añade.

El mundo de Gotham City está lleno de villanos con corazoncito y héroes oscuros, oscuros, oscuros.



* "'Debido a mi liderazgo, nunca justificaba mis decisiones'" El Mundo 8/07/2014 http://www.elmundo.es/economia/2014/07/08/53bb3fa422601d0d388b4581.html?cid=MOTB23701=obinsite
** "El escándalo de Gowex hunde el mercado alternativo" El País 7/07/2014 http://economia.elpais.com/economia/2014/07/07/actualidad/1404718348_288367.html
*** "Gotham City se guardaba un as por si Gowex continuaba con su 'payasada a lo Pescanova'" El Mundo 7/07/2014 http://www.elmundo.es/economia/2014/07/07/53baa1c2e2704ebb118b4591.html








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