miércoles, 7 de mayo de 2014

Sin embargo o el interés informativo

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Tras la avalancha de intervenciones condenando los comentarios racistas de Donald Sterling, el propietario del equipo de la NBA, llega el momento en el que algunos plantean otra cuestión, la de la "privacidad" dado el ámbito en el que se produjeron. El problema no es sencillo y como tal lo aborda la BBC en su Blog de los Editores, con el título "Racismo y la NBA". El asunto es delicado e intervienen muchos factores, cada vez más. Los editores se preguntan sobre si es correcto que ese material "privado" difundido le haya supuesto la pérdida de un negocio lícito —la NBA le ha sancionado de por vida y le ha multado con una cantidad millonaria, junto a la condena moral del personaje— además de otros trastornos de distinto tipo.
La BBC señala que a todo el mundo le parece obvio el carácter negativo de lo dicho por Sterling, especialmente en el ámbito de la NBA, en el que se contabiliza un 80% de jugadores afronorteamericanos. Sus preguntas van en el sentido de los límites de la información:

Pero, ¿es correcto que la prensa haya publicado ese audio sin el consentimiento del afectado? ¿Se violó la privacidad de Sterling, independientemente del contenido de la grabación? ¿Qué habría hecho la BBC si hubiese tenido acceso a ese audio primero que cualquier otro medio de comunicación?
En tiempos de espionaje telefónico, hackeo de cuentas bancarias, manipulación de información personal sin permiso y el uso de un sinnúmero de nuevas tecnologías para penetrar el ámbito íntimo de las personas, muchos nos planteamos, y en especial los periodistas, hasta dónde debe llegar un reportaje de investigación sin violar la privacidad de la gente.*


La profesión periodística hace bien en preguntarse por estas cuestiones y no dejar de reflexionar sobre ellas. La cuestión es compleja precisamente porque casi nunca se plantean de forma nítida estas cuestiones, sino que los casos se diluyen de forma irisada en sus contornos. No por ello —más bien al contrario— se debe renunciar a la reflexión porque nos crea el hábito de hacerlo y porque acumula experiencia y decisión frente a los futuros casos.
Los problemas que se plantean aquí se refieren en primer lugar a la obtención de la información, que es el principio de la cuestión, y después a la información y su interés para ser difundida, que es el punto en el que se centra la BBC.


La grabación salió a la luz a través de la publicación digital dedicada al cotilleo de famosos TMZ. De allí, fue saltando a los medios que se hicieron eco de ella en sus páginas. Cuando accedemos hoy al origen, a TMZ, nos encontramos con más información al respecto, especialmente lo que la propia publicación, nos dice, "ha aprendido" del caso:

V. Stiviano is under criminal investigation for allegedly extorting Donald Sterling by demanding money in return for keeping more audio recordings secret ... TMZ Sports has learned.
Law enforcement sources tell TMZ ... a senior investigator for the L.A. County D.A.'s Bureau of Investigation contacted Shelly Sterling Tuesday ... asking for an interview in connection with the extortion investigation.
Donald Sterling gave an interview last week ... telling a magazine, "I wish I had just paid her off."
TMZ Sports first reported ... Stiviano claims to have 100 plus hours of recordings of conversations between her and Sterling.
Stiviano's people told us a week ago ... Sterling called her after we posted the audio ... asking her, "How can we make this go away?"  We have since learned it was NOT Sterling who initiated the call -- it was Stiviano.
And we've learned the investigation is also focusing on whether Stiviano illegally recorded Sterling  ... recording private conversations without the consent of all parties is a crime in California.**


La cuestión vuelve a añadir nuevas circunstancias y matices que obligan a revisar de nuevo los planteamientos para tratar de ajustarlos. El hecho de que Stiviano, la modelo compañera o "novia" de Sterling, esté siendo investigada por la realización de las grabaciones y por lo que parece que pudiera ser un chantaje afecta a algunas cuestiones previas, pero no al fondo de la cuestión, dada la naturaleza de la misma, el racismo, que es algo más que una cuestión privada.
Las cuestiones se diversifican en diversas direcciones: la obtención de la información y su legalidad, las decisiones editoriales sobre la publicación, el racismo de las declaraciones, la definición de privacidad y que se puede hacer en ella sin que trascienda, y, finalmente, las consecuencias de la propia publicación. Todos son ámbitos enredados.


Como casi todo en la vida, se resiste a ser blanco o negro. Según el ámbito que valoremos como principal, las decisiones pueden ser diferentes. No hay duda de que Sterling tiene un comportamiento racista con sus palabras, pero desde el momento en el que hay una sospecha de que Stiviano, la modelo, haya podido no solo grabar sino incluso provocar a Sterling para grabar sus conversaciones, la cuestión se tiene que estudiar con una perspectiva diferente. No me refiero a la cuestión "racista", de la que existen precedentes —nos dicen— en el comportamiento de Sterling, sino a la contribución indeseada en un proceso delictivo que iría, más a allá de la grabación ilegal, al chantaje posterior utilizando las cintas. Algunos pueden llegar a pensar que  esto podría ser una línea de defensa y contraataque acusar, a Stiviano de chantaje tanto como venganza por el daño causado como para frenar otras posibles consecuencias de la salida a la luz de las conversaciones. El tiempo lo dirá por boca de policía, abogados, jueces y fiscales.

Si el medio actuó de buena fe, es decir, se limitó a recibir la grabación y evaluar su trascendencia pública, ha sido también engañado para ser utilizado como forma de presión para hacer que Sterling "pague" por esas decenas de horas de conversaciones privadas de las que podría disponer su antigua acompañante. Todo esto es lo que tendrá que determinar la justicia. Tendrá que establecer la legalidad de las grabaciones y la existencia de la extorsión posterior que ha sido señalada. No es la cuestión periodística más que en la medida en que generará más informaciones.
La cuestión periodística, a diferencia de la judicial, incide en otro tipo de factores. ¿No puede difundirse ninguna información que haya sido obtenida de forma ilegal? Evidentemente no y ocurre todos los días cuando se difunden, por ejemplo, conversaciones de personas que olvidan que un micrófono está abierto o que filtran informaciones. Y eso va del Watergate a Snowden, por quedarnos en el ámbito americano; ambos casos han dado salida a informaciones de forma ilegal, pero su trascendencia informativa, que no puede desligarse, de social, en este caso política es incuestionable. 
La forma de obtener una prueba en un proceso debe estar sujeta a la legalidad en todo momento, mientras que en la cuestión periodística se plantea si es "verdadera", si está confirmada, etc., que son cuestiones muy diferentes. Por eso los periodistas protegen sus fuentes, como garantía frente a sus informadores. Una prueba obtenida ilegalmente, en cambio, queda anulada por muy "verdadera" que sea. El procedimiento aquí es esencial para garantizar los derechos de las personas. ¡Cuántas pruebas se anulan por ser obtenidas violando los derechos de los acusados!


El criterio —sin por ello eludir el de la legalidad, obviamente— que se baraja en el ámbito informativo es el de "interés público", que es de un orden y proceso diferente y vive en tensión continua con derechos individuales, como el de la privacidad, en este caso. A diferencia de lo que ocurre en los procesos jurídicos en los que elementos se centran en la prueba de un delito tipificado, con el "interés público" se navega en un mar neblinoso que en ocasiones se agita con oleajes que ponen a prueba la pericia del capitán y el estómago de los viajeros.
Si en un juicio la duda puede liberar a un acusado, en el terreno de la opinión pública el hecho de dudar puede ser suficiente, pues hablamos de imágenes sociales, de credibilidad de las personas, etc. En los juicios se juega también con el descrédito de los testigos, con su credibilidad, que es un elemento de percepción y de opinión general.
¿Tenía interés general saber las opiniones racistas del propietario de un equipo de la NBA, liga en la que juega un 80% de jugadores afroamericanos? ¿Les interesaba a los asistentes a los partidos saber que estaban enriqueciendo a una persona que no quiere que le lleven al palco jugadores que no sean de su color preferido? Por el revuelo caudado y la trascendencia, parece ser que sí, que el interés público —que inicialmente es una estimación intuitiva— se manifiesta posteriormente sobre el caso. No es solo una cuestión de cantidades, pues entraríamos en la justificación por la audiencia, un camino éticamente peligroso, sino de la trascendencia social para la denuncia del racismo, que sí es un problema. La información ha perjudicado a Sterling, sí, pero ha servido para que se manifieste con claridad la condena social ante el racismo o comportamientos que lo impliquen.


Edward T. Hall construyó su teoría sociológica sobre la idea de "representación". Consideró que la sociedad es un escenario en el cual todos representamos papeles múltiples por los que pedimos ser aceptados y que constituyen una especie de compromiso ante los demás. Donald Sterling lo tenía, como todos. Hall señaló: "cuando un individuo desempeña un papel, solicita implícitamente a sus observadores que tomen en serio la impresión promovida ante ellos" (*** 31). Hall hablaba de la "fachada personal", como es esa apariencia que ahora, en el caso de Sterling, se ha quebrado. También la de Stiviano como víctima, claro. La revista que sacó a la luz las conversaciones, recoge otra noticia en la que cuenta los desesperados intentos de Sterling de recomponer su "fachada" con el expresivo título "Hey black friends... Defend me!" y señala:

Donald Sterling is desperately trying to play the "I have black friends" card ... problem is, he can't get a black friend on board ... TMZ Sports has learned.
Sources connected to Sterling tell us ... the disgraced L.A. Clippers owner has reached out to several people he considers friends -- hoping they will vouch for him as a not-racist person.
We're told one of the people he reached out to is an African-American basketball player -- who respectfully declined Sterling's request ... along with everyone else Donald reached out to.****


Pero cuando la "fachada" se ha roto, cuando la "máscara" ha caído, es difícil que se recomponga porque aquellos que eran amigos pueden tener la sospecha fundada de que no lo eran tanto o incluso de que eran usados como tapadera para cubrir su verdadera condición racista. También Hall estableció el profundo malestar que se genera cuando se incumple el acuerdo tácito de la representación por la que pedimos ser considerados y los otros aceptan. Para los antiguos amigos de Sterling, este ha desaparecido; no es el que tienen delante pues incumplió el compromiso de su fachada con el que se relacionaban. La fachada es la cara que ofrecemos a los otros.
¿Cómo resuelve la BBC estos conflictos entre legalidad e ilegalidad, entre denuncia y chantaje, entre público y privado, entre interés público y e individualidad? Pues, como no podía ser de otra manera, mediante la reafirmación de sus principios básicos y los imperfectos ajustes prácticos, señalando que la privacidad absoluta queda relativizada en función de lo que en esa privacidad se haga o diga, algo jurídicamente cuestionable pero éticamente acertado. No puedes ser un liberal en público y un racista en privado porque incumples tu compromiso de aceptación por los demás. La BBC señala:

Existen principios editoriales muy claros cuando se trata de la privacidad de las personas. La BBC no puede violarla sin una buena razón, independientemente del lugar del mundo donde operamos.
Tal como indica nuestra guía editorial, "es esencial para ejercer nuestros derechos a la libertad de expresión e información que trabajemos dentro de un marco que respete la privacidad individual y la trate de manera justa mientras investigamos y establecemos asuntos que por el interés público deben ser revelados".
Ninguna conducta privada, correspondencia o conversación debe ser hecha pública a no ser que exista un claro interés público.
Cuando se trata de exponer un crimen, una conducta antisocial, corrupción o injusticia, la incompetencia o negligencia de alguien, o para proteger la salud y la seguridad de la gente, el interés público se impone sobre la privacidad de los individuos.
En el caso de Donald Sterling parece obvio que sus comentarios reflejan una conducta antisocial, independientemente de que sus allegados han declarado en los últimos días de que él no es racista.*


No se puede avanzar mucho más: claridad en los principios y buena intención en los juicios, que no sean utilizados de forma torticera para perjudicar a alguien, como tantas veces en que se filtran interesadamente informaciones, etc. Los juicios se celebran cuando se dispone de la información necesaria; los periódicos se escriben con la información disponible y las posibilidades de verificación siempre mermadas por la aparición de nuevas informaciones, incertidumbres o engaños. Es un servidumbre de la información diaria y parte de la grandeza del periodismo es construir cada día una visión del mundo con estos mimbres antes de que llegue la noche.
El caso Sterling puede ser considerado con todos los requisitos para ser tema de debate hasta el infinito. Lo tiene todo: racismo, dinero, deporte, glamour, modelos, camas... Pero, desde la perspectiva informativa, como bien señala la BBC ellos lo hubieran dado por la "conducta antisocial" que reflejaban. Y señalan: "Sin embargo, para que esos comentarios racistas provoquen malestar y generen un cambio, primero hay que hacerlos del dominio público." Es en ese "sin embargo" donde radica la cuestión. No hay cambio social sin denuncia social. La denuncia privada arregla lo privado, pero la información se dirige más allá, en este caso. ¿Es el racismo, la xenofobia, el machismo... una "conducta privada", algo protegido en la intimidad, protegido por la privacidad? Otras cuestiones: ¿deja de ser una denuncia por ser un chantaje; eso le resta valor? La vida va caminos tortuosos y se escribe con renglones torcidos.
La misma revista que publicó las grabaciones, TMZ, insulta (literalmente) desde los titulares a Stiviano, por la que se sienten manipulados, y cierra su información con un directo "¿Cómo se dice ... your 15 minutes of fame are almost over?".
Porque la vida es injusta, inventamos el derecho; porque el derecho es imperfecto, inventamos la ética, que no es perfecta pero al menos nos permite debatir sobre ello. Si no logramos reducir la imperfección, al menos reflexionemos sobre ello. Como dice los de la publicación TMZ, "hemos aprendido". Pero solo hasta la próxima vez. Los "sin embargo" nos inundan, pero hay que decidir. Eso sí, cuidadosamente y tratando de explicar porqué.



* "Racismo y la NBA" Blog de los Editores BBC Mundo 6/05/2014 http://www.bbc.co.uk/mundo/blogs/2014/05/140506_blog_editores_nba_y_racismo.shtml
**  "V. Stiviano: Investigated for Allegedly Extorting Donald Sterling Over Recordings" TMZ 6/05/2014 http://www.tmz.com/2014/05/06/v-stiviano-extortion-investigation-donald-sterling-audio-recordings-money/
*** Edward T. Hall (1959, 2009): La presentación de la persona en la vida cotidiana. Amorrortu, Buenos Aires.
**** "Hey black friends... Defend me!"http://www.tmz.com/2014/05/04/donald-sterling-hey-black-friends-defend-me/ TMZ 4/05/2014 http://www.tmz.com/2014/05/04/donald-sterling-hey-black-friends-defend-me/




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