miércoles, 9 de abril de 2014

Navegando por los mares de la tontería

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Cada día los medios de comunicación se ven enfrentados a la dura tarea de llamar la atención. En un entorno lleno de noticias que usan de forma sucia los codos para ganar posiciones en la parrilla de salida, lo esencial es hacerse notar. Y esto se puede conseguir de muchas formas. La nueva Retórica mediática habla de que hay que ser buenos "comunicadores" mejor que buenos "informadores". En ocasiones podrían coincidir —¿por qué no informar y comunicar bien?—, pero cada vez es más evidente que algunos apuestan por lo más eficaz para sus intereses.
Llamar la atención e informar son dos objetivos muy diferentes que solo se confunden en las mentes interesadas. Estas mentes son la que teorizan sobre la consideración de los medios como forma de consumo. Los medios se consumen como parte de una dieta informativa a la que todos estamos sometidos. Por seguir con el símil con la alimentación, los hay que se abonan a la comida basura y otros tratan de degustar platos más exquisitos.
Llamar la atención es anteponer los intereses del medio —considerado como una empresa cuyo objetivo es el mayor beneficio— a los de los receptores. Informar, en cambio, es cumplir con la función de mantener a los receptores en un nivel de conocimientos suficientes como para que puedan tomar sus decisiones o establecer una visión coherente del mundo. La cuestión interesante es: ¿pueden los medios cumplir su función informativa sin incurrir en los excesos de llamar la atención? Otra forma de preguntarse es: ¿hasta dónde pueden los medios acumular información basura (no información) sin que se vuelva contra ellos? En esta última cuestión, entiendo que "volverse contra ellos" es caer en una espiral de la que no puedan escapar, es decir, que su público se vuelva adicto a las tonterías y rechace cualquier información en un sentido pleno.


Esta cadena de preguntas y angustias se ha desencadenado al encontrarme en el diario El Mundo con una (¿cómo llamarlo?) "noticia" que responde al titular "El primer 'selfieadicto'". En la lista de "las más leídas", que se encuentra a su derecha, aparecen otros titulares sabrosos, como "Un diputado con 'pornosecretarias'" o "Polémica en Alemania por dos "barcos del sexo'". Caigo inmediatamente en la cuenta de que este tipo de noticias recurre con frecuencia a las "comillas", que ya es un cierto dato. "Selfieadicto", "pornosecretarias", "barcos del sexo" son construcciones novedosas con las que, efectivamente, se llama la atención. ¿Cómo no adentrarse en la exploración de conceptos como estos, sugerentes cantos de sirenas, diamantes en el ombligo de las danzarinas del vientre?
Sin embargo, mareado por tanta excitación informativa, logro centrarme en la noticia sobre "el primer selfieadicto" pensando que cuando haya dos dejará de ser noticia y no me enteraré. El diario me impacta con una serie de frases antes de entrar de lleno en el concepto:
  • Este joven británico, de 19 años, dedicaba hasta 10 horas diarias a hacerse autofotos
  • Intentó suicidarse tomando somníferos porque no era capaz de lograr la "imagen perfecta"
  • Sufre un trastorno dismórfico corporal y tuvo que ser ingresado para tratar su dependencia
  • "Sacaba 'selfies' en la cama, en el baño, todo el día hasta la madrugada", relata el chico 
  • Danny lleva siete meses sin 'tomarse' una foto y está tecnológicamente desintoxicado* 


Quedó abrumado, casi sin respiración. Como rápidas bofetadas con anverso y reverso de la mano, cada una de esas frases me golpea con su palabras clave: suicidio, trastorno, desintoxicaciones... Es como un tráiler. Vayamos a la película. Y esta comienza de lo abstracto a lo concreto, de la definición al caso, explicándonos qué es eso del "selfie":

Los 'selfies' (autofotos tomadas con la cámara del móvil listas para compartir en la Red) son el nuevo ego-fenómeno que inunda las redes sociales. Antes era una práctica marginal, pero ahora se los hacen hasta Obama o el Papa. Además, pueden ser en solitario o en grupo, como la famosa instantánea de la última edición de los Oscar.*


De nuevo me encuentro con otro término alarmante que desconocía: "ego-fenómeno". Esta vez soy yo quien pone las comillas, por lo que deduzco que debe ser algo de dominio público y que he debido estar apartado del mundo demasiado tiempo. ¡Vaya, me lo perdí! ¡Imperdonable! Sobre todo si se encuentra envueltos en el caso Obama y el Papa.
Me llega entonces un recuerdo de un selfie de Obama. ¡Claro! Fue durante los funerales de Nelson Mandela en diciembre. Y es verdad que se dijo que había creado un problema en la Casa Blanca. Pero entendí que lo de la "casa" era una cuestión matrimonial después de ver la cara de Michelle Obama. Si recuerdan, el premier británico Cameron y el presidente Obama, todos ellos de luto riguroso, se hicieron un selfie con la primera ministra de Dinamarca, Helle Thornin-Schmidt —o ella se lo hizo con ellos—. Puede que el selfie fuera un "ego-fenómeno", pero la foto que tenía valor era la que tomó el fotógrafo que logro captar en el mismo encuadre las caras tontas de los tres "selfies" y la de enfado de Michelle.


En cuanto al selfie del Oscar, el único comentario que recuerdo es uno que se lamentaba de que el actor Bradley Cooper —el que hizo la foto con el móvil de Ellen DeGeneres, la presentadora de la ceremonia— no tuviera los brazos un poco más largos para no haber cortado las cabezas de los que quedaban a los lados. Desconozco —es pronto para saberlo— si el ego-fenómeno dará ventajas evolutivas a los que tienen los brazos más largos respecto a los que los tienen más cortos, que pueden ser rechazados por las hembras de nuestra especie. Quizá dentro de unos miles de años podamos hacer selfies panorámicos. ¡Quién sabe!


Pero volvamos al caso del adolescente británico, el primer caso de "selfieadicto". Inmediatamente quedo atrapado en esta trivial historia:

[...] la simpática práctica del postureo casi lleva a Danny Bowman a la tumba. Este joven británico de 19 años dedicaba 10 horas al día a hacerse fotografías a sí mismo en busca de popularidad y aceptación en Facebook. "Podía sacarme 10 fotos antes de ducharme. Luego me hacía otras 10 después y 10 más después de arreglarme. Sacaba 'selfies' en la cama, en el baño, todo el día hasta la madrugada", explica Bowman al Daily Mail.*

Me desconcierta que una práctica tan peligrosa —crea ego-conflictos y crisis matrimoniales a los más altos niveles— pueda ser tildada de "simpática". Pero me desconcierta la fijación del adolescente británico con el número "10", lo que me hace sospechar un trastorno obsesivo. El diario nos lleva a los orígenes de este angustioso caso:

Hace cuatro años empezó a subir sus autorretratos a Internet para hacer amigos y conocer chicas. Pero en lugar de 'likes', empezó a recibir críticas sobre su aspecto físico, lo que avivó su desmedida afición. "La gente las comentaba, pero los niños pueden ser muy crueles. Una vez, uno me dijo que mi nariz era demasiado grande para mi cara y otro la tomó con mi piel", relata este adolescente nacido en Newcastle. Fue entonces cuando, en busca de la aprobación de los demás, se obcecó con conseguir una instantánea que reflejara su belleza.*


Debo reconocer que el caso tiene algo de fáustico: es persecución de la belleza hasta la locura tiene algo de pasión romántica y, como suele suceder, narcisista. Donde otros se hubieran vuelto adictos a la cirugía estética para cambiar de nariz, el joven británico se volvió adicto a la fotografía sin usar el "photoshop" que es lo que hacen los que quieren corregir "defectos" en las fotografías. Pero la honestidad del joven no le permitía esos trucos baratos, deshonestos, por más que los practiquen las revistas más prestigiosas sobre los más renombrados personajes. Él quería ser aceptado por sí mismo.
La historia avanza trágicamente en el relato de los acontecimientos. Nosotros la seguimos angustiados hasta el punto crítico:

Vivía pegado a su 'smartphone' y no podía pensar en otra cosa. La obsesión le obligó a dejar los estudios y a perder más de 12 kilos. Encerrado en casa, ya no veía a sus amigos y la idea de mostrar al mundo un rostro sin defectos se fue apoderando de él. Poco a poco, su salud se deterioró hasta el punto de intentar suicidarse.*

Descubro sobre mí que el estado que se nos demanda como lectores de noticias triviales no es racional sino orgánico: piel de gallina, nudo en el estómago y la lágrima a punto de salir. Cuanto más tonta es la noticia, más intensidad emocional requiere. La retórica rellena lo que falta de sustancia.
Que una "noticia" tan tonta como esta, tan artificial en todos sus pasos, haya llegado hasta aquí es un síntoma de nuestro mal estado informativo. Lo preocupante es que esta noticia —además de su trivialidad— reescribe, intensificando los efectos, lo aparecido en otro medio, el Daily Mail (con un espectacular titular: "Selfies almost killed me: Schoolboy who took 200 photos of himself every day because he wanted perfection describes how addiction drove him to attempt suicide")**, una noticia del 25 de marzo, que a su vez recoge información del Sunday Mirror y de ITV's Daybreak, en donde fue entrevistado. ¿El sentido de aquella entrevista? Un fin loable que se va perdiendo en cada paso que se centra en lo anecdótico para llamar la atención: avisar de los trastornos dismórficos, aquellos en los que los individuos se rechazan por su imagen. Los selfies son lo anecdótico, pues la existencia del trastorno es anterior a él. El propio joven confiesa: "'I think this kind of thing can happen to anyone, for me it manifested itself in selfies; it could be something different for someone else."** Un espejo hubiera sido igual de peligroso, pues hubiera enfrentado a la persona trastornada a su propia imagen, como ocurre en otros casos. El joven quería la aceptación de sí mismo y de los demás, algo mucho más vulgar, menos fáustico. Como el señaló, su objetivo era ser igual que su ídolo, Leonardo DiCaprio, pero... cuando no era la nariz, era el tono de piel. Cosas de la edad y de era de los medios.


El texto del diario El Mundo se limita a tomar una noticia de otro medio y a aderezarla con algunos aliños manidos y poniendo el énfasis en cosas circunstanciales. Podría haberse aprovechado para hacer algún tipo de indagación sobre estos desórdenes y su amplificación a través de las nuevas formas de comunicación, de las redes sociales. Pero eso es "caro" y "aburrido". Es más barato tomar una noticia "curiosa" y aplicarle unos toques de pintura para animarla. Unos cuantos términos más o menos llamativos acaban de completar el proceso de atracción
El diario Le Figaro de ayer publicaba un artículo sobre el videoclip del grupo español Amaral con el siguiente titular: "Sarkozy en héroïnomane dans le clip d'un groupe pop espagnol". Afortunadamente, se incluye el videoclip para que se pueda comprobar que junto a Sarkozy aparece una larga lista de políticos de toda condición y diversos países (Merkel, Berlusconi, Durao Barroso), pues no se critica al ex presidente galo, sino a la clase política. Pero la única forma de convertir eso en "noticia" es centrarlo en Sarkozy, un plano más en el conjunto del videoclip. Nada personal. Pero había que "personalizarla" para atraer la atención convirtiéndola en una "noticia francesa". Quizá con tanto "español" en los altos cargos de Francia, lo que venda ahora sea ponernos en el punto de mira. Cosas más raras se han visto.


Un lector sensato de Le Figaro se hace la pregunta que muchas personas se hacen cada día, en todas partes del mundo ante este tipo de noticias: "Pourquoi le Figaro se sent-il obligé de publier des nouvelles aussi consternantes qu’inintéressantes?". Otro, irónicamente consternado, señala: "Curieux, Hollande n'apparaît pas. Comme s'il n'existait pas aux yeux du monde.". Mi reino por una imagen. En todas partes cuecen habas.
Cuando los lectores son más sensatos que los que escriben, el periodismo está fallando.


* "El primer 'selfieadicto' " El Mundo 8/04/2014 http://www.elmundo.es/internacional/2014/04/08/534407c1e2704ece5a8b4585.html?cid=MOTB23701&obd=obinsite
** "Selfies almost killed me: Schoolboy who took 200 photos of himself every day because he wanted perfection describes how addiction drove him to attempt suicide" Daily Mail 8/04/2014 http://www.dailymail.co.uk/news/article-2588364/Selfies-killed-Schoolboy-took-200-photos-day-wanted-perfection-describes-addiction-drove-attempt-suicide.html

*** "Sarkozy en héroïnomane dans le clip d'un groupe pop espagnol" Le Figaro 8/04/2014 http://www.lefigaro.fr/politique/le-scan/insolites/2014/04/08/25007-20140408ARTFIG00421-sarkozy-en-heroinomane-dans-le-clip-d-un-groupe-pop-espagnol.php









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