domingo, 20 de abril de 2014

La pausa solemne

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Leo con sorpresa en la primera página del diario egipcio AhramOnline que el programa de Bassem Youssef será suspendido para "no influir en las elecciones presidenciales" que se celebrarán en mayo. Este es un chiste difícil de superar por el propio Youssef.
Las reacciones de los lectores a través de los comentarios en la página del diario van desde el asombro a la ironía y se preguntan —con razón— si esto ocurre en algún otro lugar del mundo o si se suprimirán las entrevistas políticas en las cadenas, etc.
La suspensión del programa es otra manifestación de la forma de entender la política en Egipto dentro de un clima distorsionado que no va hacia una normalización democrática sino hacia el exotismo, la vía contraria. La historia del programa de Bassem Youssef es la historia de los altibajos de una sociedad con un complejo "solemne" con el que se recubren muchas miserias que lejos de abandonar se ahondan como reverso de la moneda.
Nos cuentan en Ahram Online:

In February, Egypt's general prosecution opened up fresh complaints accusing Youssef of insulting the armed forces, the will of the Egyptian people and the "symbols" of both Egypt and its government, thereby threatening the safety and stability of the country.
The prosecutor referred the case to Cairo's appeals prosecution, which is already looking into at least 30 complaints filed against Youssef since November.
The 39-year-old comedian also faced a probe under ousted president Mohamed Morsi over allegations of insulting the president and Islam.
He was a staunch opponent of the ousted president and was influential in diverting public opinion against him and his Islamist allies.*


La incapacidad para tomarse con humor lo que es humorístico y la necesidad de trasladarlo a "lo solemne", donde la sátira se convierte en un terrible "mal" que atenta contra lo más "sagrado" siempre, es ciertamente una enfermedad muy egipcia. Eso explica el hecho de que Bassem Youssef haya sido objeto de ataques desde todas las instancias ideológicas cuyo punto en común es la incapacidad congénita e ideológica de relativizar las cosas, es decir, de dejar de pensar en términos radicalmente absolutos. Es vivir en lo solemne.
Los mismos que reían con las sátiras sobre Morsi se volvieron como fieras contra Bassem Youssef cuando empezó a criticar a las nuevas figuras surgidas tras el 30 de junio, el "no-coup". Evidentemente, no existe ninguna obligación de reírse con las bromas que no nos gustan, pero eso es muy diferente a esas legiones de ciudadanos legalistas que corren, desde su islamismo o su nacionalismo fervientes, a presentar denuncias contra el humorista responsabilizándole de los más horrendos crímenes contra las "instituciones", los "gobiernos", la "seguridad nacional", la "verdad" o "Dios" mismo, sin ir más lejos.


La obsesión por la "solemnidad" es la que hace investir lo mundano como trascendente. Los gobernantes están sujetos a crítica en un sistema democrático y colocarlos por encima de ella es convertirlos en "no humanos", en semidioses o semiprofetas, como se quiera; es "blindarlos" frente a la crítica escondiendo una pseudoidolatría institucional y personal que cubre el deseo de imponerse desde una verdad propia y la negación de la ajena. Primero te apropias de las instituciones, verdades, países o religiones y después te rasgas las vestiduras. Entonces el deber, el decoro, la piedad... te llaman.
La actitud ante Bassem Youssef es un test democrático de personas, instituciones y gobiernos. Tras la salida de Morsi del gobierno, se esperaban con ansiedad los programas de Youssef. La situación era complicada y angustiosa: unos esperaban verlo amarillear adulando a los recién llegados; los otros esperaban verle demostrar que era capaz de criticarlos. Solo unos pocos esperaban que Youssef siguiera haciendo y siendo lo que les había gustado: un satírico. Tras el primer programa, las protestas: Bassem criticaba al poder idolatrado. El programa se suspende por el miedo de la cadena egipcia que lo difundía. Tras encontrar otra cadena, esta vez saudí, la situación se repite.


En noviembre de 2013, la bloguera y analista Nervana Mahmoud comenzaba su artículo en el Daily News Egypt  —titulado "Egypt and political satire"— preguntándose: "Will political satire survive in Egypt?". En su texto analiza la trayectoria del programa de Bassem Youssef desde la revolución de 2011 y cómo han ido evolucionando las circunstancias políticas en el país. Mahmoud cierra así su artículo:

I do not know if political satire will survive in Egypt or not. I hope it will. Some have blamed Youssef for rushing his return, suggesting that his timing was bad and that he should have waited a bit longer. I think they are wrong; Youssef’s return is a tough test of our desire for democracy. We Egyptians should not let our profound insecurity control our mindset. In January 2011, we demanded bread, justice, and equality. This must include equality in satire. No one should be exempted from mockery, even the beloved man in uniform, no matter how worshipped he is.**


Concuerdo plenamente con la idea expresada: Bassem Youssef es un test democrático y social. No es posible construir una democracia sin una base social que la quiera. Eso implica tolerancia, relativismo y distanciamiento. Son lo contrario de la "solemnidad" que no puede ser criticada bajo pena de anatema. Las condenas directas o indirectas (presiones) a Youssef muestran poco deseo de caminar por esa senda, la única que permitirá la constitución de una democracia digna de ser llamada así en Egipto.
La dignidad de un país está en el respeto de todos por todos y de ahí salta a las instituciones que nos representan. Revestir de dignidad a lo que no lo merece no es más que un ejercicio cosmético que no va a ninguna parte. Solo es establecer un cinturón de seguridad que hace desaparecer lo que no nos gusta escuchar.


Las democracias necesitan de la sátira, que es la exposición de los defectos ridiculizándolos para que se puedan corregir. La sátira trata de sacar a la luz los vicios. Solo los que están ciegos ante su propia degeneración prefieren el silencio al aviso. Siempre son más agradables las cortes de aduladores que los payasos que nos critican.
Cuando Morsi cayó, Bassem Youssef, que había sido acosado por los islamistas, hizo profesión de fe liberal y señaló que él luchaba por sus derechos y por lo de los demás, incluidos los islamistas. Se alegró por su caída, pero denunció lo que era el comienzo de una "inversión" del mismo principio de intransigencia. Creo que es la única declaración verdaderamente liberal que se ha escuchado en Egipto.


El artículo apareció publicado en Al Arabiya News el 19 de julio de 2013, apenas dos semanas tras la caída de Morsi, y en plena euforia "liberal" y tenía el título contundente de "Egyptian liberals, don’t let victory quash your humanity". Youssef escribía entonces:

My dear anti-Brotherhood liberal, allow me to remind you that just a few weeks ago you were desperately complaining about how grim the future looked, but now that you have been “relieved” of them you have become a carbon copy of their fascism and discrimination. You could respond by saying that they deserve it; that they supported the security forces and used them to overpower you, to cheat and spread rumors and widen sectarian strife. But is that really your argument? Have you made of their lowly ways a better alternative for you than abiding by the principles you have stood by for so long? They lost their moral compass a long time ago- do you want to follow suit?
Don’t you see that by inciting violence towards Palestinians and Syrians you are exactly like them, when they incite violence towards the Shiites, the Baha’is, the Christians, and the other Muslims who opposed the Brotherhood and the Salafiststs? We have replaced the “enemies of Islam” scarecrow with the “enemies of the state” scarecrow. The ideas, approaches and appearances have disappeared, and all that remains are fascism and discrimination that unite us over hatred, rather than reconcile our prejudices.***


Quizá sea —la Historia egipcia lo dirá si es que hay voluntad para escribirla— uno de los artículos políticos más relevantes de lo que es el "liberalismo" real y no el "anti-islamismo" como forma de política.
La "pausa solemne" que se impone a Bassem Youssef es un ejemplo más de los males que denunciaba. A Youssef le honra que se le silencie. No se honra, en cambio, a una forma de hacer política que escoge el camino de silenciar las críticas disfrazándolas de solemne respeto a la neutralidad. En un mar de propaganda, un pequeño islote satírico asusta.
Con malos ladrillos no se hacen sólidos edificios.



* "Bassem Youssef’s show on mandatory break to ‘not influence elections’" Ahram Online 19/04/2014 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/99402/Egypt/Politics-/Bassem-Youssef%E2%80%99s-show-on-mandatory-break-to-%E2%80%98not-i.aspx
** Nervana Mahmoud "Egypt and political satire" Daily News Egypt http://www.dailynewsegypt.com/2013/11/03/egypt-and-political-satire/#sthash.0ruZHqSw.dpuf

*** Bassem Youssef "Egyptian liberals, don’t let victory quash your humanity" A´Arabiya News 19/07/2013 http://english.alarabiya.net/en/views/news/2013/07/19/Egyptian-liberals-don-t-let-victory-quash-your-humanity-.html








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