domingo, 16 de marzo de 2014

El día del referéndum o Crimea y los perros

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
De todas los rechazos que Rusia pueda recibir por su acción imperialista en Ucrania, la peor se ha producido ya: la abstención de China en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Es decir, Rusia no tiene nadie que le apoye en su plan de anexión de Crimea y la amenaza de seguir subiendo, dejando una Ucrania recortada. La excusa, ya lo sabemos, es que allí donde se hable ruso, tiene derecho a intervenir. Pero el mundo, desde luego, no lo entiende así.
Puede que Rusia diera por terminado el comunismo, pero no desde luego el colonialismo con el que pudo extenderse hasta el centro mismo de Europa, dividiendo Alemania y engullendo todo lo que había entre Berlín y Moscú. Ahora se adjudica territorios con la menor excusa, es decir, cuando surgen gobiernos que no son títeres de sus maniobras o que puedan aspirar a distanciarse de ellos.


La cuestión ucraniana, además, tendrá efectos sobre otras dos cuestiones abiertas por la intervención rusa: la iraní y la siria, con efectos colaterales en la zona, difíciles de establecer todavía. Las maniobras que Putin pudo hacer para evitar la intervención en Siria puede que no puedan ser tan eficaces como lo habían sido hasta el momento, dando un respiro a Bachar Al-Assad para continuar ganando posiciones. También puede comprometer otros acercamientos rusos, como es el caso de Egipto, cuya deriva está siendo duramente criticada por Europa y que ahora tiene más comprometida la opción rusa por el rechazo internacional suscitado.
Si, como parece claro, Rusia continúa con su política de sembrar media Ucrania de levantamientos, apoyados y creados desde Moscú, obligando a que muevan ficha las nuevas autoridades de Kiev y así intervenir para proteger a sus "rusófonos", Putin puede estar acelerando un proceso que puede tener consecuencias imprevisibles para el propio Vladimir Putin.


La primera de esas reacciones la está teniendo ya en su interior, dividiendo al pueblo ruso entre los que están a favor de una intervención colonialista en Ucrania y los que la rechazan. Putin acumulará descontento, que se puede agravar en función de las sanciones que parecen inevitables, pues la espiral que ha desencadenado ya es imparable en la anexión de Crimea. Como señalamos hace unos días, puede que su estrategia sea no negociar sobre Crimea, que es su objetivo real, sino con lo que venga después, eufemismo para referirnos al caos que está generando en el Este de Ucrania. El objetivo más probable es que el resultado sea pactar una estructura federal que le permita mantener la amenaza constante de salirse de una "federación ucraniana" y pasarse, como Crimea, a la Federación Rusa.
La base de una negociación modelo Putin es "asegura lo seguro con lo inseguro", es decir, quédate con lo que te interesa y amenaza a los otros con perder más. Me imagino que también hay expertos en "Teoría de Juegos" en Rusia.
La otra cara de la moneda la tenemos en la incidencia en los Estados Unidos. La situación de Barack Obama es complicada y las advertencias de "líneas rojas" ya no tienen un jugador inesperado como ocurrió con Siria. Las líneas marcadas a Siria se frenaron por la intervención rusa, pero ¿quién podría jugar ese papel? En un duelo Estados Unidos-Rusia solo tiene papel de árbitro China. Y China se ha abstenido en el Consejo de Seguridad en la condena a Rusia. ¿La convierte eso en futuro árbitro o mediadora?


Quien está obligado a actuar es Obama, tanto por el hecho en sí como por la propia política interior norteamericana. Las críticas internas por la crisis siria fueron grandes. Entonces Obama quedó desbordado por la intervención rusa como mediadora. Ahora, en cambio, Rusia no es mediadora sino parte del conflicto, su causante desde el principio al frustrar las aspiraciones ucranianas de incorporación a la Unión Europea. Putin estaba tras Yanukóvich —creo que es evidente— y es quien manejó todos los hilos de la situación para evitar una solución política a la crisis por la renuncia en el último momento a la firma de los acuerdos con Europa.

A Putin le suelen salir habitualmente bien sus estrategias, pero esta vez ha desencadenado fuerzas de una complejidad tal que no sabemos en qué puede acabar esta crisis. Según sean las sanciones a Rusia, el panorama internacional cambiará bastante porque hay sobre la mesa varias crisis interconectadas o que se conectarán al tener los mismos agentes y forma de presión. A Putin le beneficia, como siempre, su unidad de mando y acción. Rusia intentará presionar a sus aliados, clientes y afectados para que suscriban sus tesis anexionista en favor de la "lengua rusa", pero puede ser más complicado de lo que piensa pues todos aprenderán de lo que les ocurre a los que quedan demasiado cerca de los intereses rusos.
Hay hipótesis para todos los gustos sobre lo que puede ocurrir tras el simulacro de referéndum en Crimea, una zona militarizada por Rusia y cuyo parlamento se ha adelantado a pedir cobijo en la Federación Rusa. La comunidad internacional en pleno ha condenado las formas y acciones rusas. Sus mecanismos de propaganda —ahora mismo lo está haciendo su televisión internacional— de dedican a mostrar al mundo que ha salvado a una parte de Ucrania del fascismo nacionalista. Lo único que ha hecho Rusia, precisamente, es intensificarlo como una respuesta a la anexión rusa de Crimea y la invasión de su territorio.


El Economista nos trae una información de Reuters:

Cuando el presidente Vladimir Putin visitó Ucrania hace una década, recitó cuatro líneas de un verso del poeta nacional Taras Shevchenko para demostrar el amor de Rusia por sus vecinos eslavos.
Hace dos años, Putin anunció con gran ostentación y tras entrevistarse con el presidente ucraniano que los dos países celebrarían juntos el 200 aniversario del nacimiento de Shevchenko.
En diciembre, Putin dijo que los preparativos para el aniversario marchaban a pleno rendimiento y declaró: "Taras Shevchenko fue tal visionario, que se nos anticipó y nos legó tanto".*

Dice el titular de la noticia que Shevshenko no ha logrado "unir a ucranianos y rusos". Ha sido algo peor, los ucranianos se han dividido. Poco podían esperar que el aniversario se celebraría de esta manera, unos frente a las estatuas de Taras Shevshenko y otros bajo las de Lenin repartidas por el territorio. Evidentemente, no estaban celebrando lo mismo.


El poeta nacional ucraniano Shevshenko escribió, hacia 1854, este poema:

Calamity Again
Dear God, calamity again! ...
It was so peaceful, so serene;
We but began to break the chains
That bind our folk in slavery ...
When halt! ... Again the people's blood
Is streaming! Like rapacious dogs
About a bone, the royal thugs
Are at each other's throat again.

Esperemos que en algún momento la sensatez y la calma puedan llegar a Ucrania.



*  "El héroe nacional Shevchenko no consigue unir a ucranianos y rusos" El Economista - Reuters 10/03/2014 http://www.eleconomista.es/cultura/noticias/5607005/03/14/El-heroe-nacional-Shevchenko-no-consigue-unir-a-ucranianos-y-rusos.html








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