martes, 25 de marzo de 2014

Cosas que pasan o la peor campaña

Joaquín mª Aguirre (UCM)
Tras el escándalo montado por el acoso sexual dentro del recinto de la Universidad de El Cairo y, en especial, por la reacción de Rector condenando inicialmente a la estudiante asaltada y vejada, además de las reacciones escandalizadas de algún locutor televisivo insultando a la mujer, no ha tardado mucho en volver a saltar otro caso.
Mientras Egipto trata de transmitir tranquilidad ante el turismo, sale a la luz un nuevo escándalo: la violación de una turista británica por parte del guardia de seguridad del hotel de lujo en el que se encontraba en el Mar Rojo. La persona que debía velar por su seguridad fue quien se aprovechó de las circunstancias. El asunto lo sacó el Daily Mail hace tres días y ayer lo recogió la prensa egipcia.
Lo más sorprendente del caso, como ocurrió con el señalado de la Universidad de El Cairo, son las reacciones de quienes deberían dejar suficientemente clara su opinión. La publicación independiente Mada Masr cuenta la reacción de la portavoz del ministerio de Turismo, Rasha Azayzi, durante una entrevista telefónica televisiva realizada por la periodista Lamis al Hadidi en su popular programa "Hona al aasemaa":

Azayzi did not give a straight answer as to what kind of measures will be taken against the security guard and the hotel, despite Hadidi asking her several times.
“Measures in cases like these may extend to closing down the hotel altogether,” Azayzi claimed.
But she then explained that the main problem is with hotel personnel, who can be fired from one hotel but may be hired by neighboring hotels after that.
The spokesperson went on to condemn sexual harassment in general, including a controversial incident last week at Cairo University. And yet when asked again what would happen in the Sharm el-Sheikh case, Azayzi answered that “this kind of thing happens in all countries around the world.”*


Si la respuesta de una portavoz oficial del Ministerio de Turismo ante el caso de una violación realizada por personal de seguridad es son cosas que pasan, me temo que la recuperación del turismo, tan necesaria para Egipto, tardará bastante en llegar. No puede decirse que el personal que sea despedido del hotel será contratado por el de enfrente o que son cosas que ocurren en cualquier lugar porque, sí, puede que ocurran, pero en pocos lugares se dará una reacción tan absurda por parte de las autoridades.

La creencia en que el turismo regresará bajo una simple apariencia de tranquilidad es de una gran ingenuidad. Hace algunas semanas el ministro de asunto exteriores reunió a los embajadores de los países europeos que habían manifestado su preocupación por la situación de los derechos humanos en el país. Lo hizo para regañarles y decirles que estaban muy equivocados sobre lo que pasa en Egipto, que no se enteraban bien.
Creo que el ministro —y me imagino que el resto del gabinete— no se entera demasiado bien de lo que ocurre en el mundo y creo que tampoco en Egipto, porque también allí se lo están diciendo desde muchas posiciones diferentes. En el mismo sentido, no hace mucho tiempo Al-Ahram Weekly dedicó un incendiario editorial a The Washington Post "condenando" el desconocimiento que tenían respecto a lo que ocurre en Egipto. Molesta cualquier versión que no sea la oficial y esta es cada vez menos convincente.
Pero cualquier intento de atraer turismo o inversores se viene abajo ante las noticias que hoy saltan a todas las portadas del mundo, incluidas las egipcias: la condena a muerte de 529 personas. Las reacciones por todo el mundo no se han hecho esperar. Esta es la de Amnistía Internacional contada por AhramOnline:

“Today’s mass death sentences handed down by an Egyptian court are a grotesque example of the shortcomings and selective nature of Egypt's justice system,” read the statement issued on Monday.
The human rights organisation demanded “the injustice writ large and death sentences” be quashed.
Imposing such a high magnitude of death sentences means that Egypt has surpassed most other countries in the use of capital punishment in the past year, according to the Hassiba Sahraoui, Deputy Middle East and North Africa Programme Director at Amnesty International.
Sahraoui added that Monday’s verdict is the largest single batch of simultaneous death sentences seen in recent years worldwide.
The 529 defendants were charged with murdering Mostafa El-Attar, the deputy commander of the Matay district police station in Minya, during riots in the aftermath of the bloody dispersal of the Rabaa sit-in in August which left hundreds killed.**


Triste récord el que bate Egipto con estas condenas. Quizá sea también una "mala interpretación". Sea lo que sea, es la peor campaña que podía hacer si pretende recuperar los visitantes. La teoría de que es la "inestabilidad política" lo que causa el desastre económico y el abandono del turismo es solo una interpretación política.

El gobierno egipcio puede pensar que la época de Mubarak tenía su represión y que, a pesar de ello, el turismo fluía a Egipto. La idea de mantener el orden mediante la represión puede estar presente en la mente de muchos como una solución. Sin embargo esto es una gran ingenuidad pues es no reconocer que entre la dictadura de Hosni Mubarak y hoy han pasado muchas cosas y ha sido constante el abuso desde el poder con una excusa u otra: ocurrió con la SCAF, con Morsi y está sucediendo ahora con el uso desproporcionado de la fuerza y una peculiar forma de ejercer la justicia que hace que no haya habido condenas por las muerte de los manifestantes revolucionarios y si las haya, con la máxima energía, para los declarados oficialmente terroristas.
La disidencia no se tapa con leyes represoras que impidan las manifestaciones sino cumpliendo muchos de los artículos de la constitución aprobada pero que todavía está pendiente de llevarse a la realidad. Las diferencias se tienen que notar y no se notan. La indiferencia de la que se acusaba al régimen de Hosni Mubarak resuena en esas palabras que se muestran molestas cuando se producen incidentes en la Universidad o en las playas del Mar Rojo y salen a la luz. Las víctimas son incordios cuyo objetivo parece ser molestar a los gobernantes. En el fondo esas palabras no son más que manifestaciones de impotencia.

El ministro de Turismo, Hisham Zaazou, ha señalado que el turismo egipcio "está completamente colapsado" y trata de tomar medidas como incorporar gente joven para reimpulsar el sector. ¡Qué ingenuidad! Hace unos días las esperanzas oficiales estaban en traer tres millones de turistas rusos, me imagino que comprometidos por Putin si se llega a los acuerdos militares adecuados. Me temo que no va a haber muchas más perspectivas en el futuro inmediato. La guerra que el islamismo radical lanzó contra el turismo atentando contra los visitantes extranjeros se agrava ahora por la ineptitud de los responsables y la brutalidad institucional, la peor combinación. Egipto no se "normaliza" ni encerrando periodistas, ni con masivas condenas a muerte en juicios de un día. Como diría Alaa al Aswany, "la democracia es la solución". Considerar que todos se equivocan y que nadie entiende lo que ocurre en Egipto no puede ser un discurso sostenible mucho tiempo, ni dentro ni fuera.
529 condenas a muerte no son una campaña de imagen; no transmite fortaleza ni justicia, solo brutalidad. 529 condenas a muerte no son "cosas que pasan", no son cosas que ocurren en todos los países, por citar las palabras con las que se resolvía el caso de la turista británica violada por quien tenía que protegerla. Parece que en Egipto siempre cabe la posibilidad de que quien te debe proteger acabe siendo tu agresor.

* "British tourist raped by hotel security guard" Mada Masr 24/03/2014 http://www.madamasr.com/ar/node/2455

** "Amnesty International slams ‘grotesque’ death penalty on 529 Egyptians" AhramOnline 24/03/2014 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/97451/Egypt/Politics-/Amnesty-International-slams-%E2%80%98grotesque%E2%80%99-death-pena.aspx

 




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