domingo, 23 de febrero de 2014

Ucrania, primeras horas de esperanzas

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La aceleración de lo ocurrido en Ucrania, dejando en papel mojado los acuerdos firmados unas horas antes con los representantes de la Unión Europea por medio, nos muestra que no hay forma de hacer predicciones demasiado fundadas ante situaciones de tamaña complejidad. Tras la firma, algunos de los resistentes en la plaza recriminaron a los que habían llegado al acuerdo y, desde el mismo micrófono con en el que los dirigentes lo había comunicado, lo rechazaban y ponían el límite de las diez de la mañana para que Yanukóvich abandonara el poder y amenazaban con sacarlo a la fuerza tras el asalto a su residencia.

En ese punto, una situación puede oscilar hacia cualquier extremo por el más mínimo acto o movimiento. Las imágenes que nos ofrecían esta misma mañana de la gente recorriendo el lujoso santuario privado del presidente huido, con la grifería dorada  en los baños y un barco convertido en restaurante en un estanque próximo a la casa, parecían la visita guiada a un museo de otro tiempo apenas pasadas unas horas de su desaparición. Ya hay fecha para unas próximas elecciones que den por cerrada una etapa de su historia. El parlamento, recuperados sus poderes, trabaja para constituir una legalidad que sostenga las medidas tomadas y ampare la transformación rápida, sin vuelta atrás.

En la Plaza de la Independencia, una Julia Timochenko en silla de ruedas había abandonado la cárcel en la que estaba encerrada y se dirigía ahora a los ucranianos lanzado consignas y retos y, de forma especial, recordando que hay países próximos que miran interesados lo que ha ocurrido allí y que pueden ser los próximos. Los miembros del Partido de la Regiones el del presidente Yanukóvich, en cambio —según nos cuenta Euronews—, tras unas precipitadas manifestaciones defendiéndose de las acusaciones de "separatismo", han abandonado el país camino de Rusia. 
Rusia es precisamente la incógnita, pues es la mano de Putin la que ha estado presente en los destinos ucranianos como prolongación de la férrea resistencia a dejar que los pueblos que una vez estuvieron bajo el control de los tanques soviéticos, acaben de decidir sus destinos. Podemos pensar que Sochi ha actuado como elemento contenedor de este proceso por parte de Rusia, como un momento en el que a Rusia y a sus dirigentes no les interesaba una participación activa en el escenario ucraniano tras centrar todas las miradas en un Sochi escaparate de la Rusia que quiere mostrar.


La tesis repetida por Víktor Yanukovich de que se ha producido "un golpe de estado", mientras que los opositores se consideran continuadores de la legalidad por las decisiones escalonadas tomadas por el parlamento como representante de la soberanía popular, no debe ser perdida de vista porque ni Putin ni el huido presidente, sustituido en teoría por su "abandono de sus funciones", se contentarán con lo que ha ocurrido. Ahora la cuestión encima de la mesa son las reacciones, qué respuestas van a dar desde el exterior tanto rusos como europeos.

Ucrania corre el riesgo de convertirse en tierra de nadie entre sus deseos de caer del lado europeo y su alejamiento de Rusia, que será quien comience rápidamente una política de asfixia a través de todos los acuerdos firmados para hacerse con el control y dependencia ucranianos. Las respuestas europeas ante el drama ucraniano deben ser claras, contundentes y rápidas, algo que no es lo que nos caracteriza precisamente. Si Europa no manda esos mensajes claros, Rusia tomará nota.
Cuestión todavía más delicada es la actitud de los Estados Unidos, que debe tener algo más de sutileza que la mostrada hasta ahora por la encargada de los asuntos para Europa (y su famoso ya "f* the UE", al que dedicamos ya comentario en su momento). La aproximación a la UE tiene sentido político y se puede justificar histórica y geográficamente. Una intervención americana, en cualquier orden, no será la más adecuada ante los ojos rusos y puede traer más complicaciones que ayuda a los ucranianos. Me imagino que la diplomacia americana no desperdiciará la ocasión de hacer un bonito discurso, pero no sería lo más adecuado poniéndose en los zapatos de Putin y en la piel de los ucranianos. Lo malo es que el presidente Obama necesita de estas cosas.


Si las palabras de Julia Timochenko son ciertas respecto a lo que pudiera ocurrir en otros países que Rusia considera que "deben" quedar bajo su control, la estrategia de Putin puede ser agresiva tratando de evitar que el ejemplo de Ucrania pueda animar a otros a separarse de sus planes territoriales y económicos, de mantener una zona de influencia y control ruso. En tiempos de la Unión Soviética, Hungría y Checoeslovaquia pagaron duramente sus intentos de salir de la órbita del Kremlin. Lo pagaron con sangre y más dependencia. Son otros tiempos, evidentemente, pero también existen otras fórmulas. Rusia puede hacer pasar muy malos ratos a una Ucrania díscola y rebelde. Puede ser un aviso para navegantes.


Un manifestante interpreta Imagine frente a las fuerzas antidisturbios

El primer reto que tiene Ucrania en estas primeras horas es sobrevivir a su propio caos. Las revueltas —tenemos muchos ejemplos— son eficaces para derribar y no necesitan de un acuerdo excesivo; son más emocionales que teóricas. Basta con canalizar el descontento y se reavivan con las respuestas violentas de contención. Yanukóvich y sus errores han sido los mejores aliados de la revuelta sublevación ucraniana. La estrategia de construcción es otra y necesita del acuerdo para controlar las propias tendencias a la dispersión. Esas tendencias ya han asomado y deberán, cuanto antes controlarlas. De no ser así, corren el riesgo de que sea ese su punto débil, el lugar que intentarán forzar para debilitarlos. Pero no es fácil controlar las fuerzas que se han puesto en marcha. 



Son solo las primeras horas, el efecto de una euforia por las metas logradas,. Pero esto es solo el comienzo. La aventura ucraniana hacia su propia identidad está empezando. Ucrania ha hecho "historia". Estos días serán recordados como los pilares de su reconstrucción. Ocurra lo que ocurra, serán referencia obligada. Forman parte también de la historia "europea", pues ella, aunque fuera como una referencia idealizada, estaba en las voces de los que reclamaban y en las banderas que agitaban. Ucrania se ha ganado el derecho a ser lo que ellos consideraban que eran, "europeos". Esperemos que eso se entienda así, como una vía histórica de pertenencia. Recordemos que el detonante de todo esto fue la negativa del presidente huido Yanukóvich a firmar el compromiso con Europa. Los ucranianos no han consentido que sus esperanzas se frustraran, que poco a poco se fuera perdiendo su voluntad ante los manejos de unos dirigentes al servicio de otros intereses que los de su pueblo. Espero que nosotros tampoco lo hagamos, que puedan ser pronto europeos en una Europa que merezca la pena construir.

El miedo no es real




Fear is not real.
The only place that fear can exist is in our thoughts of the future.
It is a product of our imagination, causing us to fear things that do not at present and may not ever exist.
That is near insanity.
Do not misunderstand me, danger is very real, but fear is a choice.
Let me tell you something you already know. The world ain’t all sunshine and rainbows.
It’s a very mean and nasty place, and I don’t care how tough you are, it will beat you to your knees and keep you there permanently if you let it.
You, me, or nobody is gonna hit as hard as life.
But it ain’t about how hard you hit, it’s about how hard you can get hit and keep moving forward.
How much you can take and keep moving forward.
That’s how winning is done!  
Now if you know what you’re worth, then go out and get what you’re worth!
But you gotta be willing to take the hits.
And not pointing fingers saying you ain’t where you wanna be because of him, or her, or anybody!
Cowards do that and that ain’t you! You’re better than that! 
Because if you’re willing to go through all the battling you've got to go through to get where you wanna get—who’s got the right to stop you? Maybe some of you guys got something you never finished, something you really want to do, something you never said to somebody—something!—and you’re told “No,” even after you pay your dues?
Who’s got the right to tell you that? Who? Nobody!
It’s your right to listen to your gut. It ain’t nobody’s right to say “No” after you earned the right to be where you want to be and do what you want to do.







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