jueves, 20 de febrero de 2014

Predecible y estable o al sol que más calienta

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Puede que a usted le hayan sorprendido las palabras del presidente de Iberdrola, que el diario El País nos trae. Son las siguientes:

El presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, ha arremetido este miércoles contra la política energética del Gobierno de Rajoy, al que ha enviado un recado con carga de profundidad: Iberdrola reducirá a algo testimonial las inversiones en España en el trienio 2014-2016. “El regulador dice que sobran inversiones en redes y generación y si el regulador dice eso para qué lo vamos a hacer”, se ha explicado Galán, que previamente había dicho: “Las inversiones irán destinadas principalmente a los proyectos energéticos y países que disfruten de una regulación predecible y estable”. Y los países que disfrutan de una regulación predecible y estable son el Reino Unido (41% del total), Estados Unidos (17%) y Latinoamérica (23%), con especial atención a México —donde ya es el primer productor privado— y, en menor medida, Brasil. Pero no a España. “En estos momentos somos más británicos, estadounidenses y mexicanos que españoles”, ha remachado Galán a la hora de hablar de dónde invierten y de dónde sacan los mayores beneficios.*


España se ha metido en un buen lío con el caso llamado, como si fuera de Agatha Christie, del "recorte de las renovables". Tanto lío, que al enfado del señor Sánchez Galán, que dice sentirse hasta extraterrestre antes que español, hay que sumar una buena colección de demandas internacionales ante múltiples foros porque hemos dejado de ser "predecibles y estables" en nuestras regulaciones, es decir, algo así como lo de Argentina o de Venezuela cuando les da por ahí.
Por demandarnos nos ha demandado hasta el fondo de inversiones de los pensionistas de la Policía Montada del Canadá, cuerpo que siempre hemos visto con simpatía hasta el momento, los emiratos árabes o los fondos de los bancos alemanes, un variado ejército que desde las Brigadas Internacionales no había acometido una campaña de este calibre hacia España. El "caso del recorte de las renovable", como es ya conocido por todos, es complejo y confuso, y creo que quien mejor lo ha explicado hasta el momento ha sido El Diario, que lo ha hecho así:

Imagínese que usted invierte en un negocio de acuerdo con unas normas aprobadas por el Boletín Oficial del Estado. Se endeuda en una empresa para la que contaba con unos incentivos –llamados primas– para contribuir a la inversión y a la implantación de un modelo energético fundamentado en energías renovables y limpias. Y suponga que, una década después, el BOE dice algo completamente distinto: el Consejo de Ministros tiene pendiente aprobar que los incentivos caigan un 20% y que los cálculos para recibirlos serán revisables cada seis años.
Este decreto desarrolla una Ley del Sector Eléctrico que impone cobrar un impuesto a quien utilice su tecnología, la de usted (peaje al sol), y que la parte de su negocio, el de usted, se reduce por el reequilibrio de la factura de la luz (cada vez cuenta menos el consumo y más la energía contratada).
Pues bien, todo esto es lo que les ha pasado a las energías renovables: se cambia una norma con carácter retroactivo y se genera incertidumbre sobre el futuro. "Retroactividad e inseguridad jurídica", es la jaculatoria que no dejan de repetir los afectados.**


¡Un lío! Pero, además, un lío que puede costarnos cientos de millones de euros por las demandas presentadas y las que quedan por caer. Uno no acaba de entender del todo esto de la energía en España, un sector tirando a poder en la sombra y, como hemos podido ver por el señor Sánchez Galán, con vocación apátrida y viajera cuando se enfada. Y se enfada cuando no gana bastante, como nos pasa a todos
Lo que más irrita a los ciudadanos, que desconocen los entresijos de emiratos, Policía Montada del Canadá, Bundesbank y demás fondos de pensiones (el verdadero poder mundial, ¡ironías de la vida!) es que constantemente se nos dice que pagamos uno de los recibos de la luz, es decir, la energía, más caros de nuestro entorno. Nunca acabamos de entender porqué, si pagamos tanto, las compañías eléctricas siempre se quejan. Aquí ya no se sabe si se hace política con la energía o si las energéticas hace política con la electricidad.


El diario El País explica y considera que este caso es el resultado de ofrecer la luna como atractivo para que vengan a invertir y que cuando se ve que se ofreció demasiado, se ha intentado corregir de mala manera jurídica. El diario señala en su editorial:

Muchas empresas habían comprado negocios renovables al precio establecido con primas altas; el vendedor se apropió de la plusvalía generada por las ayudas públicas y dejó al comprador el gravísimo problema de amortizar su inversión con unas retribuciones que, tras la reciente reforma, son mucho más bajas. Este perjuicio es elevado, aunque entra en la categoría de los costes regulatorios o inseguridad jurídica. Pero lo que podría inclinar los arbitrajes en contra del Gobierno es la presunción de retroactividad. Los recortes de las primas no deben aplicarse sobre la vida útil de la inversión energética, sino solo en el tramo de inversión desarrollado a partir del momento en que se decide la rebaja.
Los tribunales pueden castigar la presunción de retroactividad con indemnizaciones onerosas y frustrar las posibilidades de ahorro de la reforma. Es probable que algunas de las empresas constituidas al calor de las primas iniciales tengan que cerrar. Podía haberse evitado mediante una negociación previa. Pero ya es demasiado tarde.***


Ya sea por lo primero, lo segundo o lo tercero, mucho nos tememos que paguemos como siempre la subida y, por extraño que parezca, las bajadas, si —como algunos prevén— esto nos va a salir por un ojo de la cara si se producen fallos a favor de los demandantes. Traer inversores con atractivas ofertas difíciles de cumplir posteriormente tiene sus riesgos. Habrá que preguntarse quién prometió tanto como para que haya que recortar esos beneficios.
En cualquier caso, las palabras del señor Sánchez Galán nos muestran lo que debemos esperar en el futuro (en el presente no merece la pena) de las políticas empresariales de inversión. Hacemos recortes y pedimos sacrificios a los de dentro y ofrecemos gangas a los de fuera (o a los de dentro que se sienten de fuera, como el señor Sánchez Galán). A todo el mundo le gustaría vivir en un mundo "previsible y estable", pero...
No sé si el señor Sánchez Galán tiene mucha o poco razón, pero sí que carece de delicadeza, algo que no creo que le quite el sueño. A la gente con buenos sueldos y primas "predecibles y estables" les suele ocurrir. Se siente emocionalmente ligados a donde más dinero ganan. Bueno, ya vendrá de vacaciones. Solo los tontos se emocionan ya con los himnos. Y con los bonitos anuncios de las renovables.



* "Iberdrola responde a la reforma eléctrica llevándose la inversión de España" El País 19/02/2014 http://economia.elpais.com/economia/2014/02/19/actualidad/1392811802_474832.html
** "España acumula ocho denuncias internacionales por los recortes millonarios a las renovables" http://www.eldiario.es/economia/Espana-recursos-internacionales-energias-renovables_0_228527481.html

*** Editorial "Fiasco en las renovables" 16/02/2014 El Paíshttp://elpais.com/elpais/2014/02/16/opinion/1392579969_908907.html?rel=rosEP






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