domingo, 2 de febrero de 2014

Ateos

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Uno de los libros que ha merecido la atención de los medios de comunicación egipcios con motivo de la Feria Internacional del Libro de El Cairo ha sido la obra titulada  "Atheism: Between the Ideas of Atheists and their Migration", del periodista Mounir Adib, autor de otras obras como "The Death Wards", "True Stories from Inside Egyptian Prisons", "Islamic Groups and Violence", "Return to Armed Action" y "Words Behind Bars", según se señala en la misma información.*
La obra, por la descripción que se hace de ella en Egypt Independent (diario en el que el periodista autor colabora), navega por los mares minados de la tradición conservadora y la opinión pública susceptible ante este tema, controvertido. No es fácil tratar de estos temas en la sociedad egipcia porque ateo es probablemente lo peor que le pueden llamar uno. El ateo es una bomba de relojería en el centro del edificio de toda la construcción social, de todas las relaciones en todos los órdenes porque así es el papel de la religión en una sociedad construida sobre ella, que busca la verificación de sus acciones, leyes e ideas entre las páginas coránicas y sus derivadas jerárquicas. 


Por eso el hecho de que el periodista Mounir Adib haya tenido la osadía de tocar un tema candente (basta con ver sus otros títulos para comprobar que le va la marcha periodística) y de presentarlo públicamente en la Feria del libro es un cierto avance por más que los planteamientos puedan sorprendernos en algunos momentos. La sociedad egipcia tiene demasiado gusto por meter cosas importantes debajo de la alfombra, que acumula ya demasiado polvo por los años y que se pueda levantar aunque sea una esquina de la alfombra es ya un paso hacia la visibilidad dialogante de las cuestiones.
Egypt Independent nos da algunas informaciones sobre la obra y los deseos del Mounir Adib:

The author does not tackle the ideology of atheism except in one chapter that is allotted to refute some of its beliefs. He also presents debates between atheists and believers.
In that sense, the book is not a mere refutation of atheism, which may discourage the doubtful or atheists from reading it.
Adib said that shedding light on social phenomena helps us understand them and brings people with conflicting ideas closer to one another through dialogue.
[...] The first chapter of the book presents discussions between the author and atheists of different ages. The second chapter presents scientific and religious refutations of their ideas and talks about examples of people who have switched from atheism to religion.*


Desde el punto de vista de auto referencia, es decir, de exclusión de cualquier otro punto de vista, la obra parece presentarse como una especie de salvavidas que se lanza al "ateo" para poder ser sacado de las aguas tormentosas que amenazan con tragarle. El diálogo se abre para poder reconducirle al seno de la comunidad probablemente, pero el hecho de que se introduzca la simple idea de dialogar que el hecho existe en un salto grande en una cuestión que lo es ante todo de mentalidades. Pero también se introducen algunos elementos críticos interesantes en los planteamientos, como por ejemplo, los excesos en la interpretación de la religión como causante del ateísmo de algunos.

Desde la perspectiva religiosa, el ateísmo no se ve como una opción personal, un derecho, sino como un "problema" personal y social que debe ser corregido contundentemente. Desde la perspectiva de una sociedad ordenada desde el pensamiento religioso, el ateísmo es la disolución, el caos. Nada puede haber peor; es el principio del fin.
La libertad religiosa queda restringida, en el mejor y más liberal de los casos, a la convivencia con las otras dos religiones, cristianismo y judaísmo, que son amparadas en el seno de la comunidad islámica. Lo demás, cualquier otra religión es inaceptable y hasta el estado se desentiende. Pero el ateísmo, no es una religión, es la ausencia de ella. Por eso el libro plantea la cuestión desde cómo prevenir esta enfermedad degenerativa, de no esconder la cabeza, pero no planteándolo como una opción personal, sino como un error que puede ser corregido en beneficio del paciente y de la comunidad. Una obra defendiendo un pensamiento que niegue el orden que vertebra la sociedad es anarquismo y tiene en su contra a cualquiera. La única opción, pues, es hablar de ello en términos de enfermedad o error, ya que así la comunidad no se siente atacada.
El investigador libanés Fuad I. Khuri, en su magnífica obra "Imames y emires. Ortodoxia y disidencias en la sociedad árabe" (1990), sobre los diferentes grupos y sectas en que está organizado el islam árabe, desde la mayoría suní (80%) a los chiíes, drusos, ibadíes, zaidíes, yazidíes, alawíes, etc., que componen un variado mosaico de creencias y organización, plantea una cuestión que hoy, casi un cuarto de siglo después de escrita, sigue siendo absolutamente pertinente y primordial: "¿hermanos o ciudadanos?". En esa pregunta se sigue encerrando la cuestión clave de la modernidad de unos países que tienen que tratar de conjugar los derechos individuales y con la configuración cultural que constituye su base.

Si los lazos son con el "estado", las relaciones son entre ciudadanos de iguales derechos; pero si la comunidad se considera desde una perspectiva religiosa, como una "hermandad", los planteamientos y límites de las libertades son otros muy diferentes. El ciudadano tiene una dimensión individual y el estado debe defenderle en su condición; por el contrario, la condición de "hermano" implica un tipo de relación en la que es la comunidad o familia global la que se rige por unos principios superiores de obediencia. La comunidad ya no te defiende individualmente, sino que se defiende de ti. Todo lo que se considere erosionador de la autoridad que une, debilitador de la obediencia, se persigue por el beneficio del conjunto. El estado aspira a la diversidad de sus individuos y se modifica para cogerlos reconociendo la realidad; la hermandad necesita de la identidad, rechazando al distinto, creando su propia realidad ideal unitaria.
Es indudable que desde la llegada de la revolución de 2011, la cuestión del ateísmo ha estado presente de forma pública a través de este tipo de manifestaciones porque la tensión que se vive es la aspiración de algunos a un estado que defienda la diversidad de sus ciudadanos frente a la comunidad que aspira a la eliminación de la disidencia y al mantenimiento del orden monolítico.
El ateísmo, además, junto con el feminismo, la homosexualidad o cualquier otra forma de cuestionamiento de la autoridad o diferencia —religiosa, patriarcal, identitaria...— son identificadas como elementos foráneos implicados en una especie de conspiración satánica occidental destinada a subvertir la aspiración al orden perfecto. Con esta forma de ver las cosas, se silencian las disidencias y se justifican muchas injusticias y sufrimientos, silenciados por esa negación constante de la realidad personal y social.


La revolución, con sus luces y sombras, indudablemente trajo un deseo, una aspiración de hacer aflorar lo que había permanecido bajo la alfombra. Desde 2011, las voces de muchos egipcios (y no solo en Egipto) manifestaron su voluntad de vivir acorde con sus conciencias y no una farsa constante ante familias y demás sociedad. El islamismo borró las aspiraciones al confirmarse como una sociedad de "hermanos", con su hermanización de la sociedad. Sin embargo, el autoritarismo no es exclusivo de ellos, como es evidente y el ateísmo será una prueba de toque de hasta qué punto la sociedad está dispuesta a admitir las diferencias.
En 2012 se anunció la realización de una película egipcia llamada "El ateo" (Al-Mohlid), dirigida por Nader Seif Eddin. La película logró la aprobación de la Universidad de Al Azhar, pero a pesar de ello, no se libró de las iras y taques islamistas, tal como comentaba el equipo de la película:

The film was referred to Al-Azhar by the censorship committee for a final verdict on its release. Following Al-Azhar's approval, the committee passed the film without cutting any scenes.
Despite its approval by authorities, the team behind the film has been receiving death threats from radicals in the country, they claim. "We finished filming two months ago and by that time I had full approval of the script, and I was very pleased," Afifi told the Ahram Arabic news website.
"I was surprised shortly afterwards when I received threatening phone calls, in addition to Facebook pages opposing the film's release," he said. "But I am determined to release Al-Molhid and am currently negotiating with a number of cinemas for a screening during the upcoming winter-break."**


Los testimonios de los actores que igualmente tuvieron que aguantar presiones incluso en las calles dan muestra de lo problemático que es abordar este cuestión en la sociedad egipcia, especialmente bajo el aumento de la presión islamista que tiende a silenciar y condenar cualquier tipo de manifestación que erosione el control social al que aspiran.

Señala Mohmed Hisham, el actor protagonista de la película: "What's funny is that both parties, Islamists and atheists, feel offended and share in those hateful messages equally," Hisham remarks with an ironic laugh."*** Quizá sea porque no es fácil satisfacer a unos y otros si se piensa que mostrando a unos ateos confundidos y despistados se ha dado un paso en el camino del reconocimiento del hecho. Lógicamente los ateos se identifican poco y consideran que se les presenta de forma burda. Que la censura de Al-Azhar pasara el film sin una sola censura es bastante significativo, desde luego, de que no veían mucho peligro en ello más que en su carácter muy liberal.
El director expresaba así sus intenciones:

"I believe the dominance of fundamental and false Islamic messages spread by those who claim to be Islamic scholars has increased. Therefore I found it a must to continue with my film and help clear the image of my religion," El-Din describes. ***

El hecho de que se entienda que se han acumulado excesos y distorsionado la religión por parte de los extremistas, puede abrir alguna puerta a la convivencia. Lo esencial, a mi entender, es lo señalado por Fuad I. Khuri: la aspiración del ateo a ser un buen ciudadano no plantea ningún inconveniente. Ser ateo no implica la destrucción del estado sino su participación en él siempre y cuando el estado le defienda en su individualidad. Si por el contrario, el estado le obliga a vivir una vida doble y a aceptar, sin razonamientos que puedan convencerle, todo lo que le rodea o debe hacer, se producirán los problemas.

Tanto el libro de Mounir Abid como la película son pequeñas muestras —pero muy significativas— de las transformaciones que se producen en una sociedad muy tradicional que necesita liberarse de sus filias y fobias constantes y convivir acogiendo una diversidad enfrentada. Por eso es importante oxigenarla y no encerrase sobre sí misma para poder comprender que Egipto necesita de "ciudadanos" para sacar adelante un país complejo y complicado. La elección de Egipto es si quiere una sociedad monolítica y de doble moral o si por el contrario admite una sociedad en la que es posible decidir la propia vida y la conciencia.
Los ataques a los "ateos" que no presentan a la Universidad de Al Azhar sus proyectos para que se los revisen y aplaudan están ahí, con sus condenas y denuncias por ataques o insultos a la religión. Dudar te convierte en sospechoso; negar, en enemigo. La nueva constitución egipcia parece más abierta, pero eso no significa que los que padecen los ataques vean los frutos pronto. Más allá de lo escrito se encuentra lo vivido día a día. Y eso es un tipo de cambio que no es tan sencillo y que se puede convertir (como lo fue siempre) en un motivo más de discusión, en un arma arrojadiza en la polarizada sociedad egipcia.
Lo que es evidente y cierto es que la cuestión está sobre la mesa. No la cuestión de si se debe ser ateo o no, que es algo individual, si no si uno está obligado a esconderlo y a mentir cada día ante el estado y los demás, si puede ser utilizado para que te expulsen de una cátedra o de un trabajo de carpintero.
Como decía una comentarista en la página de Facebook de la película "Al-Mohlid" dando ánimos a sus creadores, "¡Buena suerte, si Dios quiere!".



* "New book at Cairo's book fair tackles atheism" Egypt Independet 25/01/2014 http://www.egyptindependent.com//news/new-book-cairo-s-book-fair-tackles-atheism
** "Al-Azhar's sanctioning of 'The Athiest' film triggers Islamists' anger" Ahram Online 12/11/2012 http://english.ahram.org.eg/News/57891.aspx
*** "Al-Molhid (The Atheist) Egyptian film praises Islam, says film crew" Al-Ahram Online 25/11/2012 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/5/32/59125/Arts--Culture/Film/AlMolhid-The-Atheist-Egyptian-film-praises-Islam,-.aspx


Fuad I. Khuri (2000). "Imames y emires. Ortodoxia y disidencias en la sociedad árabe" [1990] Biblioteca del Islam Contemporáneo nº 15, Edicions Bellaterra, Barcelona.







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