sábado, 7 de diciembre de 2013

Xátiva, del neorrealismo al surrealismo pasando por el musical

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Debo confesar que la fotografía que nos ofrece hoy el diario El País mostrándonos al Concejal de Seguridad de Xátiva tomando unas fotos de unos niños que protestan, nos dicen, por el cierre de Canal 9, tiene algo de repugnante, algo de ofensa visual y, a través del ojo, de ofensa racional y política.
Me ofende más que el espionaje de Obama al móvil de Angela Merkel, que simplemente me hace mover la cabeza unos instantes como queriéndole decir a los que me pudieran estar observando "no tenéis remedio". Es más ofensivo que el espionaje masivo de las redes sociales que te hace pensar en las máquinas tontas y en los que se les parecen.
En estos tiempos en los que todo el mundo parece empeñado en reforzar las leyes para que la gente se quede quieta, que no en calma, desde Rusia hasta el epicentro de la política nacional y sus ramificaciones periféricas, la espalda del Concejal de Seguridad de Xátiva, me ofende profundamente por lo que es, representa y sugiere: una decadencia de la política y la administración, de su sentido, un sin rumbo, un absurdo.


Supone que en Xátiva, como en tantos otros sitios, tenemos como responsable de lo que ocurre en las calles a otra persona con el sentido cívico distorsionado o inexistente. Supone que, una vez más, se ha elegido para estos puestos tan sensibles, que diría un cursi, a otro con vocación de portero de discoteca al que le molestan las deportivas y los calcetines blancos.

Supone además unos profundos rasgos de narcisismo testosterónico reporteril, porque el señor Concejal practica su voyerismo autoritario a pecho descubierto, sin necesidad de esconderse tras un cristal ahumado de una furgoneta o camuflaje similar. El señor Concejal simplemente se da la vuelta con su cámara y, como si fuera un Rosellini, emprende el rodaje de Xátiva, città aperta, como padre del neorrealismo local.
Parece que los niños pedían a los reyes magos de la cabalgata política que les trajeran un Canal Nou y el señor Concejal, paje de la comitiva, no estaba por la labor. ¡Carbón para los niños malos! ¡Foto y expediente al canto!
El hecho fotográfico y sus consecuencias orwellianas nos los resume así El País:

El Sindicat de Treballadors de l’Ensenyament del País Valencià (STEPV) anunció ayer que convocará manifestaciones si la Consejería de Educación no retira el expediente abierto al CEIP Taquígraf Martí de Xàtiva (Valencia), por los gritos de un grupo de alumnos contra el cierre de RTVV al paso del presidente de la Generalitat, Alberto Fabra. Se trata de una medida propia “de un Estado autoritario”. El sindicato ha puesto de relieve que este posicionamiento “contrasta con la utilización partidista del alumnado por parte de la Consejería en actos como inauguraciones o visitas de centros, cuando se hacen fotos con alumnos que son utilizadas como propaganda y promoción personal”.*


Pues en esto último sí tienen razón. Los niños sonrientes siempre han sido una útil señal externa de felicidad. Debe ser por algún extraña asociación evangélica que los políticos consideran que el estado natural de los niños —una cosa rousseauniana— es el aplauso y la sonrisa y que solo tras su paso al estado social —más Rousseau— es cuando pierden esa paz, esa alegría interior, que caracteriza a los chavales, que es como se suele referir a uno a los niños idílicos. La pregunta es ¿quién les hizo abandonar un estado y pasarse a otro, que los transformó de chavales en energúmenos? Aquellos niños tras la reja se me asemejan a una banda callejera a lo West Side Story, una especie de Sharks sin control y el señor concejal una nueva versión del Oficial Krupke, que les vigila estrechamente para que no se salgan del buen camino.



La maquinaria investigadora se ha puesto en marcha. Me imagino que Xátiva también tiene derecho a tener su propia "Agencia Local de Inteligencia", ahora que la Generalidad del Norte ha puesto en marcha la suya, para la labor de espionaje de los juegos del patio, cumpleaños y subsiguientes comentarios en las redes sociales, para cuya vigilancia —me imagino— acabarán firmando una acuerdo bilateral con la NSA norteamericana para compartir información, que es como se dice ahora. ¡Mira que si viene Obama! ¡Qué puntazo!
Gracias a las pruebas recogidas a pecho descubierto —Mi cámara y yo— por el Concejal de Seguridad y a la investigación que ya ha comenzado, se trata de determinar si tras aquellos vociferantes niños no existe una trama, vamos, una conspiración de gran calado con ramificaciones en las distintas áreas del colegio. ¿Actuaron los niños solos o en compañía de otros?
Se tratará de determinar 1) si los niños actuaron motu proprio; 2) si lo hicieron instigados por alguien, en cuyo caso 2a)  lo fueron por sus responsables escolares; 2b) por lo que escucharon a sus familias; 2c) por una indeterminada corriente de opinión callejera. Porque, claro, esto no se puede quedar así.
En el diario Información nos ofrecen una panorámica del incidente, más amplia, que nos muestra como la maquinaria se moviliza, interviniendo todo los estamento necesarios para garantizar el orden:

Los gritos de «¡Qué torne Canal 9!» y «¡Fabra dimissió!» lanzados por medio centenar de escolares de Primaria -6 a 12 años- del Colegio público de Infantil y Primaria (CEIP) Taquígraf Martí de Xàtiva durante la hora del patio de este miércoles al paso de la comitiva que lideraba el presidente de la Generalitat, Alberto Fabra, la ministra de Fomento, Ana Pastor, y el alcalde la capital de la Costera, Alfonso Rus, no se los ha llevado el viento. Esa misma tarde la Conselleria de Educación que dirige la consellera Mª José Català, envió al colegio un inspector con el fin de investigar si las proclamas que lanzaron los escolares fueron instigadas por algún maestro. La visita del inspector educativo, según confirmó ayer la conselleria, se ha saldado con la apertura de un expediente informativo «para averiguar lo ocurrido durante la visita del presidente de la Generalitat a Xàtiva».
El expediente abierto al CEIP Taquígraf Martí es de momento informativo, y si prosigue hacia adelante puede derivar en un expediente sancionador al equipo directivo del colegio público o a los docentes responsables de la vigilancia del patio por consentir la protesta. También podría no acabar en nada y ser archivado si la inspección educativa resuelve que los niños actuaron espontáneamente al reproducir los gritos contra el cierre de Radio Televisión Valenciana (RTVV) que desde la calle lanzaban los trabajadores del ente que persiguen a Fabra en sus actos públicos.**


No sé si estamos perdiendo los papeles, el sentido del ridículo o ambas cosas. También el sentido de la proporción y de las instituciones. Mal está si algunos profesores hubieran "obligado" a los niños a protestar por el cierre del canal autonómico, pero tampoco podemos pretender que eso no forme parte de la realidad en que viven o que puedan tener su propio criterio al respecto. Los colegios no son el "palacio de Buda", aislados del mundo para que no descubran el dolor o la maldad exterior a sus muros.


La teoría de la conspiración tiene además un agravante hipócrita: que estás defendiendo los derechos de los niños, que es en lo que se amparan para buscar sanciones de los responsables y evitar las protestas en próximas visitas. El diario Información señala:

No obstante, por las declaraciones con las que la consellera Català justificó ayer la apertura del expediente se vislumbra que Educación no cree que los niños actuaron de motu proprio. «Se trata de asegurar y garantizar que los centros educativos mantengan un ambiente adecuado y garantizar los derechos de cualquier niño menor de edad y asegurar que no sean conculcados por cualquier circunstancia», sentenció la consellera en un comunicado.**


Si se trata de eso, de garantizar el "ambiente adecuado", este no debería ser perturbado por la presencia de políticos en las aulas. En el actual clima de protesta social, considerar que el silencio es el ambiente adecuado es casi un insulto a la inteligencia. Quizá, tal como están las cosas, lo más razonable sería que los padres —como en las excursiones— firmaran una autorización para que sus hijos pudieran protestar libremente en las visitas oficiales de las autoridades. De esa forma, los colegios —que se curan en salud de tantas cosas— quedarían con las espaldas cubiertas. Habría menos visitas oficiales, desde luego, y todos viviríamos más tranquilos.
Las autoridades, con el mismo criterio de legalidad, deberían solicitar por anticipado una autorización de los padres para que sus hijos sean fotografiados por el Concejal de Seguridad de Xátiva, para que este pudiera practicar sus aficiones fotográficas y documentales con la tranquilidad necesaria, sin correr riesgos de ser denunciado por los responsables de los niños protestantes.
A todo se llegará. Mientras tanto, las necedades y despropósitos se acumulan.


* "El expediente a un colegio de Xàtiva provoca movilizaciones" El País 6/12/2013 http://ccaa.elpais.com/ccaa/2013/12/06/valencia/1386357116_133957.html

** "Expedientan al colegio de Xàtiva por los gritos a Fabra" Información 6/12/2013 http://www.diarioinformacion.com/politica/2013/12/06/educacion-expedienta-colegio-xativa-gritos/1446182.html






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